3. EVALUACIÓN DEL EXPERIMENTO
3.1.2 Estudios de sífilis
En un documento fechado en 1955 se describen como objetivos del estudio de sífilis se definieron los siguientes:
• Obtener información acerca de la profilaxis contra sífilis
• Aumentar la comprensión de los efectos de la penicilina en el tratamiento de la sífilis
• Asistir a mejorar la comprensión de la pregunta de las pruebas serológicas falsas positivas para sífilis.
• Fortalecer el conocimiento de la biología e inmunología de la sífilis en hombres. (Part I, 1955)
En ese mismo documento se mencionan los avances en la investigación de sífilis. Muchos de estos avances provienen de investigaciones en conejos (incluyendo los experimentos de 1943 de Mahoney y Arnold para descubrir que la penicilina cura la sífilis). La profilaxis con 0.15% de mapharsen and 1.0% de alkyl aryl sulfato (orvus) también había sido probada en conejos (estudios in vitro había probado lo mismo para la gonorrea). (Part I, 1955) Sin embargo, a pesar de las similitudes entre el conejo y el hombre, “habían diferencias como falta de manifestaciones del sistema nervioso central, transmisión congénita, y diferentes respuestas serológicas en el animal” (Part I, 1955) Subrayado, y con una nota al borde de la página que dice “Key rationale” (razón clave) se lee que se requería “estudios pequeños cuidadosamente controlados con un grupo relativamente pequeño de individuos expuestos a un alto riesgo de infección” antes de que la preparación profiláctica se pudiera aplicar masivamente en las fuerzas armadas. Coincidentemente, durante este periodo, el entonces jefe de la División de Control de Enfermedades Venéreas de Guatemala, Dr. Juan M. Funes, recibía entrenamiento en el Veneral Diseases Research Laboratory (VDRL). Según el documento, subrayado y con un circulo, “él sugirió la posibilidad de conducir estudios cuidadosamente controlados en su país” [énfasis agregado]. (Part I, 1955)
El plan original del estudio incluía cooperación con el departamento de control de enfermedades venéreas del país que proveería oportunidades para realizar los exámenes serológicos. Sin embargo, cuando se expandió el programa de exámenes se hizo evidente que la respuesta serológica con las pruebas utilizadas en la población en estudio era muy diferente a la de los Estados Unidos. Esto sugería dos cosas:
1. La tasa de infección en la población era mucho mayor de lo que suponían, o
2. Habían factores “operativos” en la población que eran diferentes a los de Estados Unidos y Europa (la prueba daba mayores índices de seropositividad) (p. 11). (Part I, 1955)
El problema de la sensibilidad (verdaderos positivos) y especificidad (Verdaderos negativos) sugería un “tendencia al aumento de los falsos positivos” y sugería que el estudio de profilaxis sería “administrativamente” difícil. Por lo tanto, antes de iniciar cualquier estudio de profilaxis era necesario determinar el significado de una prueba serológica positiva para sífilis en esta población. (Part I, 1955) Esto implicaría determinar la sensibilidad y especificidad para sífilis en Guatemala. Para esto se requeriría una población con sífilis ya diagnosticada y una población sana. Por lo tanto se dieron a la
tarea de hacer estudios clínicos y serológicos que implicaban muestras de sangre en repetidas ocasiones para los prisioneros. Dado que la mayoría de presos era “no- educados y supersticiosos” les fue difícil de obtener muestras de sangre en repetidas veces. (Ver más adelante en la sección de contexto socio político). Además, dado que era difícil obtener la población sana dentro de la prisión (no hay grupo control) se decidió “cambiar de ángulo” (p.17). Esto implicaba hacer el estudio serológico en niños “por debajo de la edad de maduración sexual o iniciando su actividad sexual” (p.17). (Part I, 1955) Estos estudios demostraron la alta tasa de falsos positivos de la prueba de Mazzini y Kahn.
Los investigadores, reconociendo los problemas metodológicos que conllevaba la muestra (los prisioneros no colaboraban), hizo “impráctico continuar con el trabajo que había iniciado en conexión con la visita de las prostitutas para servir a los prisioneros voluntarios” (p. 20). (Part I, 1955) Consideraron además “terminar el proyecto entero o de otra manera abandonar la investigación en profilaxis, toda junta y concentrarnos solo en investigar los problemas serológicos” (p. 20). (Part I, 1955) Es obvio, por las notas del documento, que los investigadores (todos reconocidos expertos en sífilis) ya había reconocido los problemas metodológicos que contenía el estudio.
En el diseño experimental y manejo de los pacientes se tomó en consideración “trabajar de manera que tan pocas personas como fuera posible supieran de los procedimientos experimentales” (p.23). (Part I, 1955) Esto dada la experiencia previa y desde el punto de vista de relaciones públicas y personales. Esto presenta, tanto un problema ético, como metodológico pues el equipo de estudio tiene que trabajar con el mínimo personal para mantener el bajo perfil del estudio.
Una serie de problemas logísticos afectaban también la calidad del estudio introduciendo sesgo en diferentes etapas. A continuación se describen los encontrados en el documento (Part I, 1955)
• Frecuentemente pasaba una semana sin que lograran extraer sangre o hacer una inspección visual del sitio de la inoculación. Este tiempo a veces incluía fases cruciales del período de incubación.
• Realizar los experimentos dependía y era influido por:
o Disponibilidad del material infecciosos (los conejos infectados eran enviados desde USA)
o Tener a los sujetos listos para la inoculación
o Conflicto con feriados nacionales o religiosos durante los cuales los prisioneros podrían tener visitas
o Solo había una sala de examen que era utilizada por todos los médicos y donde se debía examinar a hombres y mujeres.
Estos problemas logísticos, además de los efectos obvios en la calidad del estudio (examen genital, sífilis secundaria, etc.), complicaban más aun mantener el estudio de bajo perfil