III. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
5. Empleo de PRP en el tratamiento de lesiones
5.1. Empleo del PRP en lesiones óseas
5.1.1. Estudios experimentales
Estudios in vitro han puesto de manifiesto que los factores de crecimiento contenidos en el PRP estimulan la proliferación tanto de células de hueso trabecular (Gruber et al., 2002b), como de células similares a osteoclastos (osteoclast-like cells) (Gruber et al. 2002a). Recientemente, Han y colaboradores (2009) estudiaron el efecto tanto in vivo como in vitro del PRP mezclado con injerto óseo. Este estudio giraba en torno a la idea de usar el PRP como una fuente autóloga de factores de crecimiento que podía incrementar tanto la calidad como la cantidad de hueso neoformado (Han et al., 2009).
En los últimos años se han llevado a cabo diversos estudios experimentales in
vivo para intentar dilucidar el efecto que el PRP ejerce en el proceso de cicatrización
ósea. Estos experimentos se han realizado en diferentes modelos animales: rata, conejo, cabra, oveja, cerdo y perro. Buena parte de estos estudios muestran un efecto claramente positivo del PRP sobre la cicatrización ósea, mientras que en otros los resultados no son tan evidentes (Smith y Roukis, 2009).
Los primeros estudios in vivo del uso del PRP para incrementar el proceso de cicatrización ósea se realizaron dentro del campo de la cirugía oral y maxilofacial. Marx y colaboradores (1998) estudiaron el efecto del PRP junto con injerto de esponjosa en un modelo experimental de reconstrucción de defectos mandibulares. Estos autores concluyeron que la combinación de PRP junto con injerto de esponjosa inducía una cicatrización ósea más rápida y con formación de hueso más denso (Marx et al., 1998).
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Existen numerosos estudios que evalúan el efecto terapéutico del PRP junto con sustitutos óseos, ya sea orgánicos o inorgánicos. Un beneficio potencial de esta asociación es que se consigue una notable mejoría en la manipulación y adaptación del injerto a la zona del defecto de hueso, debido a que la fibrina actúa como pegamento biológico y mantiene unidas las partículas de sustituto óseo (Anitua et al., 2006a). En un estudio se evaluó el efecto de un injerto óseo natural desproteinizado bovino con y sin PRP en un modelo experimental de defecto óseo en conejo. Los autores observaron que la adición de PRP al xenoinjerto producía una mejoría significativa en los parámetros histopatológicos del hueso neoformado (Aghaloo et al., 2004). En otro estudio se empleó un sustituto óseo inorgánico (fostato β-tricálcico) con y sin PRP en un modelo experimental de defecto óseo mandibular canino. Los resultados confirmaron que en las fases más precoces de la cicatrización ósea, la formación de hueso era más intensa en aquellos defectos en los que se empleó PRP (Suba et al., 2004). Sin embargo, existen algunos estudios que evidencian que el PRP tiene una eficacia limitada o incluso negativa cuando se combina con ciertos transportadores En un modelo experimental sobre ratón inmunocomprometido, el PRP mostró un efecto inhibidor de la osteoinductividad de la matriz ósea desmineralizada (Ranly et al., 2007).
Simman y colaboradores (2008) aplicaron PRP en un modelo experimental de fractura de fémur en ratas, y observaron que la administración de PRP aceleró la cicatrización ósea. Estos autores explican que este efecto beneficioso del PRP se debe a una modulación de la expresión génica del TGF-β1 y del BMP-2 (Simman et al., 2008). Gandhi y colaboradores (2006) estudiaron la influencia de la administración percutánea de PRP en el callo de fractura en una línea de ratas Wistar con diabetes mellitus. Este tipo de ratas manifestaba una reducción importante en la expresión de factores de crecimiento en el foco de fractura en comparación con ratas normales. En este último estudio se observó que la inyección de PRP conseguía que las ratas diabéticas mejoraran la cicatrización de la fractura y formaran un tejido óseo que histológicamente era muy similar al que formaban las ratas normales (Gandhi et al., 2006).
Weibrich y colaboradores (2004) evaluaron el efecto de la concentración de plaquetas en el PRP en la regeneración ósea en un modelo experimental en conejos. Este estudio demostró que se necesitaba una concentración plaquetaria en torno a 1.000.000/µl para conseguir un efecto biológico beneficioso. Menores concentraciones plaquetarias tan sólo conseguían un beneficio subóptimo mientras que, paradójicamente,
111 mayores concentraciones tenían un efecto inhibitorio sobre la regeneración ósea (Weibrich et al., 2004).
Varios estudios han demostrado el efecto positivo que tiene el PRP mezclado con injertos autólogos de hueso y en el tratamiento de defectos óseos en conejos. En uno de estos estudios se puso de manifiesto que la asociación de PRP junto con injerto óseo incrementaba la formación de hueso (Kim et al., 2001). Kasten y colaboradores (2008) investigaron la cicatrización ósea en un modelo experimental de defecto óseo de tamaño crítico en la diáfisis del radio de conejos. Estos autores evidenciaron que el PRP junto son un sustituto óseo inorgánico mejoraba la cicatrización ósea hasta niveles comparables a los que se conseguían con el empleo de un injerto de hueso esponjoso autólogo (Kasten et al., 2008).
Fennis y colaboradores (2002) mostraron un incremento significativo en la cicatrización ósea en un modelo experimental de defecto mandibular en cabras tras la aplicación de PRP junto con injerto óseo autólogo (Fennis et al., 2002). Sin embargo, Mooren y colaboradores (2007) no pudieron encontrar diferencias histológicas en el grado de osificación entre animales en los cuales se empleo PRP junto con injerto óseo autólogo y aquellos en los que se usó el injerto óseo sólo, en un modelo experimental de defecto óseo de tamaño crítico en el hueso frontal de cabras (Mooren et al., 2007).
Varios estudios en los que se ha usado el perro como animal de experimentación han cuestionado la eficacia del PRP en la cicatrización ósea. En dos estudios separados, Jensen y colaboradores no encontraron diferencias significativas en el grado de osificación cuando se empleaba PRP en un modelo experimental canino (Jensen et al., 2004; Jensen et al., 2005). En un estudio más reciente, Rabillard y colaboradores (2009) evaluaron el empleo de PRP junto con gránulos de fosfato cálcico en un modelo experimental de defecto óseo de tamaño crítico en el cúbito de perros. Estos autores no encontraron que el PRP produjese un incremento significativo del proceso de regeneración ósea (Rabillard et al., 2009).
Sarkar y colaboradores (2006) estudiaron el efecto del PRP en la regeneración ósea en un modelo experimental de defecto de tamaño crítico diafisario en ovejas, en el que se empleó PRP junto con un transportador de colágeno. El hueso neoformado en la zona del defecto no difirió significativamente ni en su densidad ósea, ni en sus
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propiedades biomecánicas, ni en su histología entre el grupo tratado con PRP y el grupo control (Sarkar et al., 2006).
Otros estudios investigaron el efecto del PRP en un modelo de defecto óseo en la zona metafisaria de la tibia de mini-pigs. Uno de los estudios investigó la combinación de PRP con injerto óseo autólogo y se llegó a la conclusión que esta combinación condujo a una regeneración ósea significativamente mejor que la existente en el grupo donde se usó el injerto óseo sin PRP (Hakimi et al., 2010). Este mismo grupo de investigadores puso de manifiesto que la combinación de PRP con gránulos de fosfato de calcio promovía una mejor regeneración ósea desde el punto de vista histológico y radiológico que en los grupos donde no se aplicaba PRP (Jungbluth et al., 2010).
Como estamos viendo, encontramos estudios experimentales donde se muestra que el empleo de PRP puede resultar muy prometedor a la hora de promover el proceso de cicatrización ósea. Sin embargo, existen otros estudios en los que este efecto beneficioso no queda demostrado. Por todo ello, el papel que el PRP puede desarrollar en la cicatrización ósea continúa siendo en la actualidad un campo muy fértil desde el punto de vista de la investigación. Algunos autores han sugerido que estos resultados controvertidos pueden ser en parte explicados debido a la gran variabilidad existente entre los diferentes métodos de preparación del PRP usados en los diferentes estudios (Anitua et al., 2006a; Intini, 2009).