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6. Marco Teórico

6.3 Estudios sobre apoyo social en enfermería

Teniendo en cuenta la importancia que tiene el apoyo social para la atención integral del individuo, desde la disciplina de enfermería se han realizado investigaciones que abordan distintas patologías en relación al apoyo social, reportándose un impacto positivo durante el trascurso del proceso salud enfermedad; en la atención de enfermería uno de los aspectos que cobra importancia, es la participación del profesional de enfermería en la red de apoyo social, donde las pacientes buscan ser escuchadas, cuidadas y orientadas ante lo desconocido, ya sea durante la enfermedad o la rehabilitación (Galván-Flores, 2009, p. 63).

De esta manera los profesionales de enfermería, han realizado numerosas investigaciones que respaldan la influencia del apoyo social en la salud física, psicológica y social, como por ejemplo en el adulto mayor, en donde se resalta a la familia como la mayor fuente de apoyo social durante esta fase del ciclo vital.

En la revisión de literatura sobre afrontamiento, apoyo social, calidad de vida y enfermedad realizada por Rodríguez, Pastor y López (1993), se destacan el papel del profesional de enfermería como miembro de la red social, el cual realiza intervenciones enfocadas en el apoyo social del adulto mayor, optimizando así las relaciones de apoyo social o promoviendo el apoyo de nuevos vínculos sociales.

El rol de la enfermería en el apoyo social del adulto mayor, generalmente, implica la interacción directa con la red social de la persona y los efectos positivos obtenidos son el resultado del apoyo emocional, de la información y la ayuda que se intercambian durante esa interacción.

De lo anterior surge una serie de estrategias que desde enfermería pueden aportar para la red social del adulto mayor, a los cuales se les debe demostrar que alguien los está

respaldando, a través de la presencia física, dando muestras de afecto, de cariño, de pertenencia, mediante los abrazos, las invitaciones a caminar, a pasear, el envío de tarjetas, de flores, la compañía en las oraciones, el escuchar atentamente, igualmente se agregan otras maneras alternativas de ofrecer apoyo como es el uso del internet, las llamadas telefónicas, que intentan aliviar la incertidumbre, la ansiedad, el aislamiento y la depresión; dependiendo de las circunstancias contextuales los intercambios verbales y el contacto físico no siempre son aceptados, pues hay personas que son reacias a expresar abiertamente sus pensamientos y emociones (Rodríguez, Pastor & López, 1993, p. 357).

Por otra parte, el apoyo social y familiar constituye un factor determinante en las conductas de adherencia para los pacientes con patologías como la diabetes, como se puede identificar en una investigación realizada por Heredia Galán (2004), sobre adherencia al tratamiento de la diabetes, esta investigación reporta que el apoyo social constituye un medio efectivo en su vertiente instrumental, para facilitar el cumplimiento del tratamiento, o también se considera capaz de amortiguar los efectos del estrés que supone la diabetes y su tratamiento.

Entre los principales aspectos que relacionan a la familia con la enfermedad crónica, está: la familia la cual puede influir en el curso de la enfermedad crónica, entendiendo que la interacción entre la familia y la tipología de la enfermedad pueden tener una influencia positiva o negativa sobre el curso del proceso crónico. La familia es la fuente principal de apoyo social con que cuenta el paciente crónico para afrontar con éxito los problemas que da lugar la enfermedad, destacando el papel de la cuidadora primaria, que es la que aporta el máximo apoyo instrumental, afectivo y emocional (De la Revilla, Espinosa Almendro, 2003, p. 589).

Los estudios también han arrojado indicios de que las personas con pareja estable, amigos y familia que les proporcionen recursos materiales y psicológicos, tienen mejor salud que aquellos con un contacto social pobre o en crisis (Cohen & Ashby, 1985, p. 322). Es decir, una adecuada relación de pareja constituye un importante soporte social en la etapa del ciclo vital (Perales, Sogi & Morales, 2003). Como lo señalan otros autores, el matrimonio se asocia a una mejor salud (Verbrugge, 1979) y a menos depresión (Ross & Mirowsky, 1989), o como lo reconocen Waldron, Hughes y Brooks (1996), el matrimonio juega un papel de protección en la salud de las mujeres, principalmente porque este ofrece apoyo social y recursos financieros (Landero & González, 2011, p. 30).

Igualmente, se pudo identificar que autores como Cerón-Mirelles, Morot-Navarro Montigny, y Jimenez citan estrategias de apoyo social como la educación a la gestante, la familia y la comunidad, encaminadas a la comprensión de los factores de riesgo, las acciones de cuidado y autocuidado que promuevan la salud, así como la preparación para el parto, la crianza y la aceptación del nuevo rol. La conformación de grupos de apoyo, la creación y/o consolidación de las redes de apoyo a la gestante y el fortalecimiento del vínculo familiar en torno a las necesidades de afecto y apoyo material o económico, debe hacerse desde un conocimiento de los valores y creencias culturales; también debe tenerse en cuenta del significado que para el grupo cultural tiene este proceso o evento vital (Laza & Cárdenas, 2008).

Los profesionales de enfermería, a través de su apoyo formal, pueden ofrecer distintos tipos de soporte, por ejemplo el apoyo social emocional, en el que la persona cuenta con relaciones en las que confía, comparte y comunica problemas o preocupaciones, sintiéndose querida y comprendida.

En el estudio titulado “Apoyo social formal a un grupo de madres con hijos menores de un año”, Marriner & Railey (2011) recalca diferentes tipos de apoyo: emocional, informativo, instrumental y evaluativo, los cuales constituyen la dimensión del apoyo según su contenido, y pueden ser ofrecidos por las enfermeras acompañando a las madres en su experiencia ante el nacimiento de un hijo.

Esta experiencia implica nuevos roles y relaciones que deben desarrollarse o redefinirse (Stern, 1999), aunque su vivencia es particular (Wilkins C. 2006), suele ser sentida como estresante y solitaria, viéndose agravada por el aislamiento y la presión social que le acompaña (Alger, 2006). El apoyo social que las madres reciban mejorará el vínculo afectivo entre ella y su hijo y reducirá la tensión creada. (Berlanga, S., Pérez, R ., Vizcaya, M., & Tarrés, R. 2013, p. 208).

Se pudo identificar que los tipos de apoyo, pueden detectarse a través de las distintas intervenciones que tanto la enfermera como la psicóloga han proporcionado a partir de las preguntas formuladas por las participantes, en el estudio Apoyo social formal a un grupo de madres con hijos menores de un año, de Marriner & Railey, en el 2011, se ha evidenciado que las madres buscan en las redes formales: apoyo informativo y emocional, y no tanto instrumental o físico.

Respecto al apoyo instrumental o físico, en el que profesionales ofrecen una ayuda directa, en el estudio se evidencio que apenas fue proporcionado por la psicóloga y la enfermera en el transcurso de las sesiones. En cambio, sí pudo observarse cómo, de manera espontánea, unas madres se ayudaban a otras, por ejemplo, a preparar los biberones, así como a calmar o entretener al bebé de otras mamás. (Berlanga, S., Pérez, R ., Vizcaya, M., & Tarrés, R. 2013, p. 208).

En cuanto al embarazo, Pasarin (2009) en el “Estudio antropológico de redes sociales de madres adolescentes durante el embarazo”, Recalca que la presencia de una red social activa y accesible, no solo afecta positivamente la salud de la persona, sino también actúa como estimuladora y facilitadora de una atención prenatal temprana y regular. Estas redes se ubican en un lugar privilegiado garantizado por la proximidad y la confianza que los vínculos otorgan, integradas principalmente por familiares, con vínculos muy intensos, que brindan consejos y prestan ayuda instrumental, operando como reductoras del estrés producido por el embarazo (Fernández Peña, 2005).

En la gestación se hace evidente que las mujeres pueden experimentar sentimientos de angustia y ansiedad, ocasionados al asumir un nuevo rol materno, convirtiéndose en un escenario donde el profesional de enfermería puede intervenir de manera positiva y efectiva, brindando apoyo social, fortaleciendo la red de apoyo de la gestante y convirtiéndose en una fuente de apoyo para ella, para lo cual es fundamental reconocer las necesidades y prioridades propias de la gestación, desde la óptica cultural y no solamente desde la biológica, tal como lo señala Laza y Cárdenas (2008) en su artículo Una mirada al cuidado en la gestación desde la enfermería transcultural.

En el estudio titulado Vivencia del Embarazo en Adolescentes en una institución de protección en Colombia, señala que las consecuencias biológicas, sociales y las múltiples dificultades por las que atraviesan adolescentes embarazadas son factores fundamentales para afirmar que el apoyo social cobra interés en la gestación debido a los grandes cambios que se dan en el embarazo especialmente a nivel emocional, psicológico y social en torno a cada mujer y su situación particular, sin dejar de un lado los cambios físicos y biológicos propios

del embarazo y adicionalmente también los cambios conductuales y físicos que se presentan en la adolescencia (Rojas, Alarcón, Calderón, 2010).

Por otra parte, el estudio realizado por Canaval, G.; González, M.; Martínez, L.; Tovar, M. & Valencia (2000) sobre Depresión postparto, apoyo social y calidad de vida en mujeres de Cali, plasma el impacto que tiene el apoyo social durante la gestación trayendo consigo repercusiones ya sean positivas o negativas en el post-parto, como se evidencia en este estudio, en donde se hace alusión al apoyo social y los niveles de satisfacción respecto al cambio de vida, los cuales son “predictores principales de depresión en madres primíparas durante los primeros seis meses postparto” (Turner R., 1981. En Canaval, G.; González, M.; Martínez, L.; Tovar, M. & Valencia, 2000).

Igualmente el estudio plantea diversos resultados respecto al número de los confidentes sociales y su influencia en la depresión postparto sin dejar de un lado que el tamaño de la red de apoyo social también se ha relacionado con la depresión postparto (Collins, Dunkel-Schetter & Scrimshaw, 1993. En Canaval, G.; González, M.; Martínez, L.; Tovar, M. & Valencia, 2000). Se logra evidenciar que las mujeres con depresión postparto informaron tener un contacto frecuente con miembros de su red de apoyo social, pero estos contactos son de baja calidad, sobre todo en relación al apoyo de sus esposos. (Canaval, G.; González, M.; Martínez, L.; Tovar, M. & Valencia, 2000).

Teniendo en cuenta que en la actualidad son pocos los estudios existentes los cuales abordan las dimensiones : sociales , psicológicas, y espirituales de la gestante hospitalizada con diagnóstico de preeclampsia y en menor cantidad , los que a través de investigaciones cualitativas se han orientado a descubrir las prácticas de cuidado, la percepción y los significados de esta enfermedad para la gestante y su familia

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