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PRIMERA PARTE: Fundamentación

CAPÍTULO 1. PROCESO COGNITIVO GENERAL: LA MEMORIA 1.1 PRESENTACIÓN GENERAL

1.4. ETAPAS DE LA MEMORIA

A continuación explicaremos el curso que sigue la información a través de la memoria. Es imposible estudiar cada uno de los tres procesos por separado, ya que cualquier experimento incluye una adquisición inicial del material, un intervalo de retención y, por último, una prueba que requiere la recuperación de la información adquirida. Estos tres procesos se corresponden con las etapas que veremos a continuación.

1.4.1. La codificación

Evidentemente los sujetos no pueden recordar nada a menos que haya sido almacenado en su memoria. La codificación de los datos en la memoria a largo plazo se hace de manera flexible, en cuanto a que la información puede ser registrada analíticamente, en función de su significado, o analógicamente, estableciendo comparaciones entre sonidos, imágenes o elementos parecidos. En este sentido, la codificación puede ser acústica; es decir, realizada a través del sentido auditivo; visual, a través del sentido visual; y por último, puede ser semántica, cuando se realiza extrayendo el significado de los contenidos recibidos.

La persona emplea la codificación acústica o auditiva cuando intenta mantener la información activa repitiéndola en su cabeza, mientras que la codificación visual la utiliza para los aspectos no verbales de la presentación, y por último, realiza la codificación de significado para garantizar que la materia aprendida se almacena en la memoria a largo plazo.

La información puede ser organizada por la persona de forma consciente y deliberada o inconsciente y automática.

Las investigaciones realizadas por Téllez-Alanís y Cansino (2004) estudian los “potenciales relacionados con eventos (ERPs)” alcanzados por las personas adultas jóvenes y mayores durante una prueba de reconocimiento incidental e inesperada y otra intencional y esperada. Ambas pruebas consistían en una

etapa de codificación donde los sujetos tenían que clasificar palabras naturales y artificiales, y otra etapa de reconocimiento, donde cada sujeto decidía si esas palabras eran nuevas o ya se las habían presentado anteriormente.

En ambos grupos y tareas los ERPs mostraron diferencias durante la codificación y el reconocimiento, pues las palabras correctamente reconocidas por los sujetos generaron una mayor amplitud de los potenciales. Los resultados mostraron que los procesos de memoria, expresados por estos ERPs, se conservan en las personas mayores independientemente de si la información es codificada intencional o incidentalmente.

Esta primera etapa del procesamiento de la información se inicia con la entrada de un estímulo al sistema, lo que culmina con su almacenamiento en un depósito de memoria, de corto plazo o recipiente (short-term memory store), donde la información adquirida se puede almacenar en la memoria sólo por unos minutos.

Hay dudas acerca de cómo la persona transforma un acontecimiento (olor, imagen, etc.) en un código que guarda en la memoria, pero, sin embargo, hay una relación entre codificación y percepción5, y se sabe además que está

estrechamente ligada a la atención, ya que la información puede o no ser analizada y procesada con más detalle, dependiendo de si la persona atiende a ella o no. En efecto, muchos de los denominados problemas de memoria son consecuencia de no prestar atención al material.

Entre las investigaciones sobre los procesos organizativos o de codificación, los experimentos realizados por Sharps, Day, Nunes, Neff y Woo (2004) añaden sus hallazgos al cuerpo de conclusiones que indican que las diferencias en el procesamiento cognitivo entre los jóvenes y los mayores tienden a ser cuantitativas más que cualitativas.

5 Con relación entre codificación y percepción lo que se quiere decir es que la persona es capaz de captar y sacar sentido de la información recibida.

Por otro lado, la organización puede establecerla el experimentador y ser, por tanto, ajena al sujeto, o puede venir del propio sujeto. En cuanto a la organización o codificación impuesta por el experimentador, Jenkins (1974) estudió el valor de las relaciones asociativas en el recuerdo libre, presentando una lista de 48 palabras agrupadas en parejas con valores asociativos altos (hombre-mujer, blanco-negro), para comprobar que los participantes tendían a recordar estas palabras asociadas, a pesar de que se las habían presentado separadas y mezcladas unas con otras. En experimentos similares se comprobó que cuanto mayor es la asociación, más fácil resulta su recuerdo. Otro de los razonamientos realizados es que cuando las palabras no tienen una relación asociativa, los individuos tienden a agruparlas en función de grupos categoriales, a pesar de que se les presenten de forma aleatoria (Bousfield, 1953). Cofer (1965) afirmó que este agrupamiento es mayor cuando las palabras de una lista están relacionadas tanto categórica como asociativamente, que cuando la relación es solo asociativa.

Cuando el material no se presenta organizado por el experimentador o por la experimentadora, la persona establece su propia organización para aprenderlo. Tulving (1962) definió esta característica como la tendencia a recordar palabras en el mismo orden, durante sucesivos ensayos de aprendizaje, aunque no estén manipuladas experimentalmente las dependencias secuenciales. Es decir, incluso cuando se presentan listas de palabras no relacionadas, las personas procuran imponer algún tipo de organización sobre el material para lograr su aprendizaje y posterior recuperación. Además, durante la recuperación la persona tiene que aplicar las mismas reglas que empleó en el almacenamiento (Navarro, 1993).

En esta línea, el principio de especificidad de la codificación formulado por Tulving y Thomson (1973), establece que a veces los sujetos codifican pistas que les ayudan a recordar la materia. La pista permite la recuperación satisfactoria de una huella de memoria, siempre que la información contenida en esa pista esté codificada en la huella de memoria.

1.4.2. El almacenamiento

Tras el primer paso de la codificación de la información recibida, la persona pasaría a un segundo proceso, el almacenamiento de dicha información. Este es un proceso más estable y permanente, después de que la persona dé lugar a una transformación de la información recibida en esta etapa que representa un sistema de almacenamiento duradero. Una vez codificada la información por el sujeto, ésta tiene que ser almacenada en la memoria, pero ¿hasta qué punto es limitada su capacidad?. Se verá a continuación cómo se puede almacenar la información en la memoria:

El agrupamiento de la información. Miller, Ulrich y Rinkenauer (1999) demostraron que la información recibida puede agruparse utilizando los almacenes de memoria existentes en la persona y, gracias a la codificación de la nueva información, se agranda la capacidad de almacenamiento limitado de la memoria a corto plazo. Si agrupamos y organizamos la información en unidades de significado, aumenta la capacidad de almacenamiento de la memoria a corto plazo, haciendo que así al sujeto le sea más fácil la recuperación de esa información.

La organización de los recuerdos. Dicha organización hace referencia a que los sujetos que organizan los recuerdos en función de la información significativa recibida favorecen la recuperación de la información cuando ésta les hace falta. Por ello, agrupar, clasificar o categorizar regularmente la información que se recibe favorece el recuerdo de la materia. La mejor forma en que los sujetos pueden organizar la materia recibida es dándoles algún sentido a su aprendizaje, las buenas estrategias de organización de la información tienen ventajas enormes para la persona que las usa en la recuperación de la información.

1.4.3. La recuperación de la información

Por último, una vez establecida la información en esta ubicación de la memoria más permanente, puede ser requerida y buscada por la persona para su

recuperación en un momento posterior, para ser usada en tareas específicas, proceso que haría cumplir un sistema “ad-hoc”6.

El proceso de recuperación se caracteriza porque la persona localiza y accede a la información almacenada anteriormente en la memoria.

Hay muchos tipos de recuperación que pueden medirse experimentalmente: a) Reconocimiento: se produce cuando algo de lo que se le presenta a la persona le parece familiar y por tanto es capaz de identificarlo.

b) Recuerdo: se produce cuando la persona tiene pocas pistas o ninguna para ayudar a la recuperación de la información, y tiene que buscar activamente en su memoria ese algo que ha aprendido en tiempo anterior. c) Reaprendizaje: cuando un aprendizaje que fue aprendido hace años de repente se necesita aprender de nuevo. Esta segunda vez se aprende con menor dificultad que la primera vez.

d) Reintegración: a través del recuerdo de un objeto concreto, la persona puede recordar toda la explicación que le acompaña.

e) Memoria reconstructora: ésta es la memoria que interviene cuando se pasa información de una persona a otra, ya que puede influir en su explicación sus creencias, sus expectativas, sus estereotipos y así distorsionar la verdad objetiva de la información.

f) Confabulación: se da cuando una persona tiene un error de memoria, que suele cometerse cuando se está muy motivado o estimulado; es decir, no consigue recordar un detalle concreto.

6 “ad-hoc”: Según la Real Academia Española (RAE) corresponde a una locución latina que literalmente significa “para esto”. Es una expresión que se usa para referirse a lo que se dice o hace para un fin determinado. Usado como adjetivo significa “adecuado”, “apropiado”, “dispuesto especialmente para un fin”.

g) Memoria dependiente del estado o del contexto: cuando la persona aprende la materia en un contexto determinado, le es más fácil recordarla en este mismo contexto que en otro distinto (Ebbinghaus, 1913).

Con frecuencia resulta difícil recuperar información almacenada en la memoria a largo plazo, debido a que se encuentra almacenada de forma desordenada. La técnica más utilizada para estudiar las limitaciones de la recuperación es la técnica de la señal, iniciada por Tulving y Pearlstone (1966), y que consiste en ofrecer algún tipo de información que supone el punto de referencia para dirigir la búsqueda en la memoria del sujeto. Esta técnica demuestra que se tiene almacenada mucha más información de la que se puede recuperar en un determinado momento y la importancia de presentar la clave adecuada en el proceso de recuperación. En este sentido, para recuperar la información es necesario utilizar el mismo plan que se utilizó para su almacenamiento.

Tulving y Osler (1968) realizaron un experimento para explorar la función de las señales de recuperación, en el que los participantes debían recordar listas de palabras no relacionadas, presentando palabras señal a uno de los grupos. Los resultados manifestaron que las señales mejoraban el recuerdo sólo si se presentaban tanto en el momento del almacenamiento como en el de recuerdo, pues cuando se proporcionaron sólo en uno de estos momentos, la ejecución no mejoró o incluso empeoró. Esto supone una evidencia sobre la idea de que durante la recuperación es necesario aplicar el mismo plan utilizado durante el almacenamiento (Navarro, 1993).

Por otro lado, en la memoria también influyen factores tales como lesiones cerebrales originados por agentes externos, que pueden inducir a la pérdida de memoria selectiva; es decir, puede haber pérdida o distorsión de memoria de un acontecimiento reciente y a su vez acontecimientos más antiguos ser recordados nítidamente. Por consiguiente, la memoria puede sufrir destrucción total o parcial de su contenido. Esta alteración puede sufrirla también la memoria duradera, ya que puede interferir en su mecanismo de búsqueda y/o de uso en el recuerdo de la información almacenada en esta ubicación.