• No se han encontrado resultados

EL ETERNO, EL CREADOR Y EL PRINCIPIO

In document La Cábala, El Conocimiento Completo (página 101-105)

No hubo un tiem po en el que el hom bre no fu e. Si la vida del hom bre hubiera tenido principio, tendria

que tener fin . M as el hom bre no es ni su cuerpo ni su m ente. Es Espîritu parte d el S er Côsmico.

EL ETERNO

Hemos dicho que La C âbala ensena que m ucho antes de que el Universo ïïsico hubiese sido creado, ya existia un universo espiritual que estaba com pleto dentro de si m ism o y en el cual las aimas hum anas ya existfan com o la obra m agm fica del Padre Eterno. En ese prim er U niverso creado por el Padre Eterno no existia ni el tiem po ni el espacio com o lo conocem os en el présente U niverso. En la Luz del Eterno se encontraban contenidas en perfecta arm onia el Hijo, el Prim ero que fue crea­ do y todas las dem âs aim as que habian sido igualm ente creadas después del Hijo ju nto al Padre Eterno.

En el U niverso de la Prim era Creaciôn, el dar, recibir y el com partir se m anifestaban com o una sola esencia y union per- fecta sin desarm om a alguna, pues las aimas habian sido creadas por el Padre E tem o de su propia Esencia Divina. Aqui se deja ver la m aravillosa paradoja que perm ea toda la sabiduria de la Câbala. El Todo es actualm ente de una naturaleza inmutable, en oposiciôn a las realidades aparentes de lo creado que luce estar en constante cam bio perm anentem ente.

Las aim as habian sido creadas por tanto com o el Receptâculo, la Inteligencia Perfecta del Deseo de Recibir, mientras que la naturaleza del Padre E tem o es la Inteligencia Perfecta del Deseo de D ar y Com partir. De esta forma ambos se comple- mentaban de m anera perfecta y en com pléta armoma. El Deseo de R ecibir representa a la C reaciôn en su totalidad.

Es ésta la Esencia en donde se encuentra la fuerza misteriosa que esta innata en todo el U niverso ffsico, asi com o en el espi- ritual, y que ya existia en form a de sem illa aün antes de la creaciôn de esos m ism os m undos. Esa fuerza misteriosa y desconocida por el hom bre del m om ento présente, pero fun- dam ental com o causa prim era de la Creaciôn de la Luz, es el Deseo Infinito de D ar y Compartir. Esta fuerza es una Inte­ ligencia absoluta que sutilm ente interpenetra a toda la Creaciôn y cuyo funcionam iento explicarem os mâs adelante.

En el Génesis de la Biblia, aparentemente no se hace diferen- cia entre el Creador y el proceso de la existencia de un principio antes de la llamada Creaciôn de los mundos materiales, pero se nos deja entrever la existencia definitiva de Dios anteriormente a la llamada Creaciôn de los mundos fisicos. Este texto tan rebuscado

ensena tâcita e indudablem ente que Dios no solam ente existia como tal sino que las aim as ya habian sido igualm ente creadas y que moraban junto con El m ucho antes de la creaciôn de los mundos fisicos. Una vez que descubrim os este hecho la pers- pectiva hacia nuestra existencia cam bia, ya que com prendem os nuestro verdadero acercam iento con nuestro Padre.

Lo que sucede es que los conceptos expresados en nuestra Biblia tienen por intenciôn el dar a entender que la creaciôn del universo material fue el principio de todo lo creado y que el prim er acto de creaciôn de Dios fue el hacer los cielos y la tie­ rra. Estos conceptos han sido ensenados durante siglos en todas las iglesias cristianas tal com o aparece literalmente en el Génesis que dice asi:

Ai principio creo D ios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y varia y las tinieblas cubrian la haz del abism o, pero el

espîritu de Dios se cernia sobre la superficie de las aguas.

Estas palabras no aparecen de la m ism a form a exacta en todas las versiones y traducciones de la Biblia debido a las distintas interpretaciones que han sufrido durante el proceso de interpre- tarlas y traducirlas de los textos originales del G riego. Pero aunque encontrem os diferencias en las mism as. tenem os que preguntarnos: ôQué es lo que existia antes de la creaciôn del U niverso material? A parentem ente nos han hecho creer que nada. Pues bien, eso no es lo que revelan los textos originales escritos por M oisés y que se encuentran celosam ente guardados para los ojos de los no iniciados.

Nos dice el Zôhar, libro escrito con las revelaciones dadas a Sim on Bar Yohai por el profeta Elias en espfritu y el cual con- tiene todos los côdigos secretos para la interpretaciôn del Pentateuco, que antes que el Todopoderoso m anifestase su deseo de que se hiciese la Luz, atrajo hacia si prim eram ente las veintidôs letras del alfabeto A lef - Beth y que se valiô de ellas para procéder mas tarde mediante éstas al proceso de la Creaciôn. De aquf se percibe que la frase que aparece al com ienzo de los textos bfblicos originales dice asf:

Bereshith Bera Elohim Ath Ha Shamaim Va Ath Ha Aretz. Esta frase se ha traducido como: “En el Principio D ios creô los cielos y la tierra ”. Esta prim era frase de la B iblia es bas- tante inconclusa si la com param os con el hecho de que el libro del Zôhar nos dice que ya dos mil afios antes de la Creaciôn, el Padre Eterno reflexionô y atrajo hacia si las veintidôs energfas - inteligencias m ediante las cuales todos los sistem as creadores se m anifestaron y evolucionaron. Estas energfas son hoy dfa conocidas com o el alfabeto hebreo A lef Beth y con respecto al m ism o nos vuelve a decir el m ism o Zôhar:

Ya dos mil anos antes de la creaciôn del m undo, las letras estaban ocultas y el Santo, bendiio sea, las contem plaba y se alegraba con ellas. Cuando decidiô crear al m undo, todas las letras, pero en orden inverso, vinieron a presentarse ante El.

También nos indica el Zôhar que cuando Dios decidiô pro­ céder a la creaciôn de los mundos, las energfas que fueron re- presentadas por las letras del alfabeto A lef Beth no se encon- traban aün reveladas. De la m ism a form a com o ocurre con la sem illa la cual contiene la esencia com pléta de lo que mas tarde sera la planta o ârbol, aün antes de haber sido plantada.

Las veintidôs letras del alfabeto hebreo son denom inadas en la Câbala con el nombre de Zeir A npin (el pequeno rostro). Esta referencia se debe a la relaciôn que existe entre el mism o alfa­ beto y el mundo Hamadn el m ierocosm os, representado por los seis Sefirotes menores, llam ados: Chesed. Gevurâh. Tiphereth, Netzach, Hod y Yesod. El ültim o que se situa en la parte de abajo del Ârbol de la Vida es M alkuth, que es el Reino o el Universo material. en donde todos los dem âs Sefirotes se vuel- can y se manifiestan. Estos Sefirotes los vamos a estudiar mâs adelante en el C apitulo 16.

In document La Cábala, El Conocimiento Completo (página 101-105)