Una evaluación del enfoque europeo del desarrollo en las negociaciones de comercio, realizada por ICCO.
En las negociaciones de comercio, la Unión Europea se presenta a sí misma como aliada de los países en desarrollo, sensible a sus preocupaciones y buscando los intereses compartidos como ocurriría en conversaciones entre socios. Nunca esta retórica ha resultado tan vacía como en las negociaciones de los EPA. El fin de esta investigación es comprobar el grado de coherencia de los negociadores europeos con sus objetivos declarados.
En nombre de ICCO, una muestra representativa de los negociadores de África, Caribe y Pacífico (ACP), fue consultada para que juzgara hasta qué punto los negociadores europeos han sido coherentes con la retórica que envuelve las conversaciones sobre los Acuerdos de Asociación Económica (EPA).
• Nueve de trece pensaron que los EPA no apoyaban la integración regional.
• Once se sintieron presionados por la Comisión Europea (CE) para negociar cuestiones comerciales. • Once pensaron que los EPA forzarían a los países ACP a liberalizar su comercio.
• Diez confirmaron que la ayuda estaba siendo condicionada a la firma de los EPA.
• Ocho sintieron que la CE no escuchaba las preocupaciones o propuestas expresadas por los países ACP. • Sólo dos pensaron que los EPA serían instrumentos de desarrollo.
Estas percepciones parecen confirmadas por otras evidencias nacidas de evaluaciones académicas, declaraciones públicas y documentos obtenidos de las negociaciones.
A menos que se aprenda algo de las lecciones que hasta ahora nos brindan las conversaciones de los EPA, el supuesto buen resultado de las negociaciones -guiado por la coherencia entre los problemas y el desarrollo de los países ACP- parece muy remoto.
Las previsiones parecen ser aún más pesimistas para aquellos países que están negociando tratados de comercio con la UE bajo el mandato de la Europa Global -la estrategia más ambiciosa de la UE para desarrollar la competitividad de Europa a nivel global y abrir nuevas oportunidades a sus exportadores e inversores-. En estas conversaciones, la flexibilidad de la CE es aún más limitada (por ejemplo, con respecto a las etapas de implementación), los intereses comerciales de la UE son mayores y la retórica del desarrollo se diluye. Eso es a pesar de que la mayoría de los pobres viven en esos países cuyas economías todavía padecen problemas estructurales significativos.
Este estudio encuentra que, en beneficio del desarrollo y de la reducción de la pobreza, la CE debe
aprender la lección de los fracasos derivados de la condicionalidad. Debe desistir de su intento de imponer sus conocidas políticas de un desarrollo logrado a través de los tratados de comercio; al tiempo que se debe inclinar por políticas europeas cuyos objetivos sean a favor del desarrollo. Es necesario que exista una mayor transparencia y un compromiso más activo por parte de aquellos que pueden exigir cuentas a los negociadores europeos – países miembros de la Unión Europea, parlamentarias/os y sociedad civil – para que los errores cometidos en las conversaciones de los EPA no se perpetúen y no se repitan en las negociaciones de Europa Global.
En muchos sentidos es demasiado pronto para pronunciarse sobre cuáles serán los impactos de los EPA, las negociaciones están en marcha y mucho dependerá de cómo se implementen y de cómo se distribuya la ayuda. Hacer una evaluación completa de todos los impactos posibles excede los límites de este estudio. Sin embargo, los negociadores han evidenciado áreas conflictivas que sugieren que la CE no está en la buena senda:
• Los EPA suponen el riesgo de socavar, más que de apoyar, los procesos de integración regional. Un estudio realizado por la UNECA (United Nations Economic Comisión for Africa), demuestra que si a las regiones ACP se les permite la integración de sus mercados antes de abrirlos a la UE, los beneficios pueden alcanzar los 270 millones de dólares. En cambio, si no existiera esta flexibilidad, los estados ACP perderían 559 millones de dólares por los efectos de la diversificación del comercio. En la región que componen África del Este y del Sur (en inglés, ESA), los estados miembros perderán 21millones de dólares de los intercambios comerciales realizados entre ellos, mientras la UE aumentará sus
exportaciones a la región en un monto de 1.100 millones de dólares .
• Se preguntan si la CE distribuirá ayuda suficiente y de forma eficaz. Una lección clave, a tener en cuenta, de los impactos negativos de la liberalización en los países en desarrollo de los años 80 y 90 es la necesidad de secuenciar cuidadosamente el proceso de liberalización del comercio y el proceso de construcción de la capacidad productiva y de la competitividad y establecer medidas de acompañamiento adecuadas. La ausencia de estas previsiones o de mecanismos de control dentro de los EPA significa que es muy limitada la capacidad de los países ACP para coordinar reformas de comercio e implantar condiciones y políticas idóneas.
• Se carece de un partenariado real y lleno de sentido.
Se puede argumentar que el fracaso más serio de los EPA ha sido la falta de habilidad de la CE para llevar las prácticas negociadoras hacia un verdadero “partenariado”. Sus propios intereses y convicciones de lo que es “mejor” para las perspectivas de desarrollo de los países ACP han impedido escuchar y responder a las visiones y propuestas propias de los países ACP. Para mejorar las previsiones de unos EPA que favorezcan el desarrollo, la UE debe abordar algunos de sus errores fundamentales: • Es necesario mostrar una mayor flexibilidad, muy especialmente en lo que concierne a los compromisos
alcanzados para acceder al mercado y también al tomar en consideración aquellas disposiciones sobre comercio que tengan relación con distintas áreas de la Cooperación.
• Se debe mejorar la transparencia en el proceso de negociación para evitar el uso de tácticas inapropiadas, pero también para que las evaluaciones externas sobre el valor del desarrollo en las propuestas de la CE puedan mostrar progresos.
• Las propuestas de los países ACP deberían conformar, más a menudo, la base de las negociaciones y sus prioridades deberían ser las guías que van determinando la agenda.
De lo apuntado en nuestros informes, resulta evidente que la CE ha fracasado en ser fiel a su retórica relativa a las negociaciones de comercio con los países ACP. Es necesario mencionar que todos los
negociadores, entrevistados para este estudio, han subrayado que todavía hay mucho que hacer por parte de los países en desarrollo para incrementar las probabilidades de obtener mejores resultados de las conversaciones. Estar bien preparado es esencial. Establecer posiciones regionales y conocer los intereses y procesos de la UE tanto como los propios fueron las razones esgrimidas por los negociadores como las claves del éxito.
Es vital que las lecciones aprendidas hasta ahora, a lo largo del proceso, sean incorporadas a las
negociaciones de los EPA. Además, deben ser necesariamente tenidas en cuenta por parte de los países en desarrollo que se encuentran negociando TLC dentro del marco de de la estrategia de la Europa Global. En estas negociaciones, los intereses comerciales más fuertes y la percepción de estar negociando entre “iguales” podrían desgastar cualquier posibilidad de adoptar formas de partenariado apropiadas para lograr alcanzar objetivos de desarrollo compartidos. En el borrador de los mandatos de negociación de estos acuerdos, hay aún menos voluntad, por parte de la CE, de mostrarse flexible, y en la estrategia queda claro que, con estos TLC, la CE persigue significativos intereses estratégicos y comerciales, y apenas menciona objetivos de desarrollo.