Capítulo 2: Marco Referencial
2.1. Marco teórico
2.1.12. Evaluación para el aprendizaje
Se considera que la evaluación para el aprendizaje es más un enfoque de evaluación en el aula; no se encuentra un sustento teórico fuerte. Storbar (2010, p. 179) considera que este enfoque tiene sustento en orígenes neo-conductistas y en el constructivismo social. Pero encontramos que la “evaluación para el aprendizaje”, se usa como sinónimo de “evaluación formativa”, y no es muy clara en algunas ocasiones la diferencia entre una y otra. Plantearemos en primera medida las características relevantes y más actuales de la evaluación formativa, para luego centrarnos en los aspectos presentados en la evaluación para el aprendizaje que, como enfoque, nos aporta elementos que sustentan el diseño de nuestra propuesta evaluativa.
Como se planteaba en el marco histórico, (Allal y López citada por Stobart , 2010) distinguen tres tipos de respuesta formativa para evaluar la información:
Interactiva: Se basa en la relación del estudiante con los demás miembros del proceso de
aprendizaje, como son con el docente, sus compañeros y los materiales de trabajo.
Retroactiva: Se realiza después de una prueba oral o escrita, para buscar las dificultades
que presenta el aprendizaje y es detectada en la misma. En algunos casos se considera la prueba de recuperación.
Proactiva: Busca la reflexión de cambios futuros, por ejemplo, si un docente encuentra
que el desarrollo pedagógico de un grupo no responde a los procesos de aprendizaje. Este resultado lo llevará a replantarse el proceso para realizar cambios con los siguientes grupos.
(Carlees citado por Stobart, 2010, p. 172), presentó además el concepto de “Evaluación Formativa Preventiva”. En este caso los docentes parten de su experiencia previa con grupos similares y anticipan los posibles errores presentados en los grupos anteriores.
(Black y William citado por Stobart, 2010 p. 173), por su parte, presentan tipos de prácticas docentes de la evaluación formativa, a saber:
- Intenciones de Aprendizaje y criterios del Éxito: Parte del hecho que debe ser claro el contenido de estudio y qué se busca en su aprendizaje para el buen resultado del proceso.
- Hacer Preguntas: Después de estudiado el material, el docente deja un tiempo para que el estudiante lo analice y el docente realiza preguntas para saber en qué fase del aprendizaje están los estudiantes.
- Los Semáforos: Los estudiantes en grupo indican si han aprendido (verde); tienen dudas (amarillo), o no han entendido lo explicado.
- Retroalimentación Se considera clave para determinar las dificultades y alcanzar nuevos aprendizajes.
- Autoevaluación y evaluación a cargo de los compañeros: Este punto es clave en la evaluación formativa, en la evaluación para el aprendizaje y en el trabajo de investigación que estamos planteando. Para (Stobart, 2010), este proceso es base en la autorregulación de los estudiantes y fuente de un aprendizaje eficaz.
Consideramos, en segunda medida, los aspectos que plantea (Gordón, 2010) como base de la evaluación para el aprendizaje. Desde este enfoque, la evaluación ayuda a los estudiantes a tener claro qué debe aprender, por lo que consideramos que el estudiante es agente activo del
syllabus porque el hecho de plantearse el “qué aprender”, lo obliga a reflexionar sobre el
mismo. Como sujeto de aprendizaje reconoce que está aprendiendo, resolviendo dudas presentadas. Además, consideramos que debe reconocer que el error es parte del aprendizaje, siempre que el estudiante lo utilice para avanzar.
Es de destacar, como lo resalta Stobart, que debemos estar alerta en no convertir la evaluación para el aprendizaje en una serie de técnicas que, como ha sucedido en los estilos de aprendizaje, permiten desviar el fin del proceso. Por tanto, plantea cuatro aspectos importantes a tener en cuenta para no perder el objetivo principal del mismo.
1. ¿Qué se aprende?
2. Claridad frente a la conformidad. 3. Lo formativo en un clima sumativo. 4. Retroalimentación eficaz.
¿Qué se aprende?: La evaluación para el aprendizaje tiene dos tareas planteadas: el aprendizaje directo, que es la adquisición del conocimiento, y el aprendizaje indirecto, que es aprender a aprender donde se pone en juego la autonomía del estudiante. El riesgo que se plantea en este punto es que se preste tanta atención al proceso, como al mismo resultado.
Claridad o Conformismo: No debe perderse la visión de tener claro qué se aprende y por qué, pero sin caer en el otro extremo donde se tienen objetivos de aprendizaje tan detallados que en ocasiones se abandonan los planes de clase para alcanzar dichos objetivos.
Lo formativo en un clima de lo sumativo: Se busca desarrollar una doble tarea: relacionar la evaluación formativa al aprendizaje y la sumativa a la calificación. Es la parte más difícil porque nuestros estudiantes deben enfrentarse a pruebas externas y a la vida diaria la cual califica constantemente por lo que el docente debe tener la claridad de formar para el aprendizaje sin descuidar la realidad de los resultados determinados a través de la calificación.
Retroalimentación Eficaz: Debe ser dirigida a la tarea y no a la persona, donde se busca determinar los errores dentro del proceso del aprendizaje y potenciar la autonomía del estudiante para que los reconozca y afiance un aprendizaje significativo. Por esta razón, el manejo de premios o castigos es muy criticado o cuestionado porque no va orientado a la tarea, sino a la persona. Consideramos en este punto que depende del contexto de desarrollo y es necesaria en ocasiones una felicitación para motivar al estudiante, como lo observamos anteriormente.
2.1.13. Las teorías modernas en el modelo pedagógico de la Universidad La Gran