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Eventos de incendios forestales en dos Bosques Andinos de Antioquia a

partir de fuentes primarias

En este caso de estudio se analizó información de dos regiones de Antioquia: El Altiplano del Norte y Piedras Blancas (Santa Elena, Medellín), a partir de reportes de las entidades de control (Cuerpos de bomberos, Corporaciones Autónomas Regionales, Secretarias de Medio Ambiente y/o UMATAS). Se hizo una recopilación de los incendios, su coordenada geográfica, duración aproximada del evento, área afectada, causas del evento y el tipo de cobertura afectada.

La primera zona de estudio es el Altiplano Norte de Antioquia. Esta se encuentra entre los municipios de Santa Rosa de Osos, Don Matías, San Pedro de los Milagros, Yarumal, Angostura, Carolina del Príncipe, Gómez Plata, Guadalupe, Entrerríos y Belmira. Presenta una cobertura boscosa con una extensión total de 97.682 ha (0,3% del área total). Existen 14.114 relictos de los cuales el 96% tienen un área inferior a 20 ha y solo 2 parches mayores a 1.000 ha, estos últimos se encuentran en la

Figura 3. Número de eventos registrados por el sensor MODIS por mes desde 2000-2017. La línea roja indica el promedio mensual de los registros. El eje x de la figura corresponde con los meses del año en orden de 1 a 12 siguiendo los meses de enero a diciembre.

Figura 2. Distribución del número de incendios en Antioquia a partir de MODIS: A) Distribución potencial de la tasa anual de incendios interpolados a partir de los sitios detectados por el sensor MODIS. B) Frecuencia de ocurrencia de incendios por municipio para el periodo 2000-2017. Los municipios señalados en rojo contienen Bosques Andinos por encima de los 1.000 msnm.

zona del área de reserva del páramo Santa Inés, ecosistema estratégico que aporta a gran parte del agua utilizada por el municipio de Medellín (Toro et al., 2008). El otro 99,7% de la región corresponde a matrices de pastos, cultivos, áreas con vegetación secundaria baja y plantaciones forestales (particularmente Pinus patula). En total en esta zona, según censo del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE, 2005), habitan 144.880 personas, en donde el municipio que mayor población rural alberga es Santa Rosa de Osos, seguido de San Pedro de los Milagros y Angostura. Es decir, son municipios que mantienen una tendencia rural con actividades que requieren del fuego directamente para su desarrollo.

La segunda área de estudio se encuentra en la cuenca de la quebrada Piedras Blancas, localizada al oriente del municipio de Medellín.

Posee una extensión de 2.981 ha, con altitudes entre 2.340-2.680 msnm (Hoyos, 2007). Existen mosaicos de coberturas vegetales como vegetación secundaria baja y alta, bosques en proceso de recuperación, bosques dominados por roble (Quercus humboldtii) y plantaciones forestales con especies introducidas (Cupressus lusitanica, Pinus patula, Pinus elliotii, Eucalyptus spp. y Acacia spp.). La vegetación natural protectora cubre 45,1% del territorio y las plantaciones forestales 35,6%. El uso agrícola representa 3,4% del área la cuenca, con fuertes limitaciones por la baja fertilidad de los suelos y por las condiciones climáticas imperantes, donde las heladas afectan permanentemente la producción, por lo tanto, las prácticas de quemas agrícolas son frecuentes. El uso pecuario ocupa 13,1% de la cuenca (Hoyos, 2007).

Figura 4. Número de incendios reportados en las áreas de estudio de la Cordillera central en Antioquia. El periodo de muestreo para el Altiplano es entre 1984-2014 (237 incendios; 953,67 ha afectadas) y para Piedras Blancas entre 2001- 2011 (46 incendios, 6,24 ha afectadas).

El 92% de los reportes de incendios son intencionales, es decir, generados para retirar la cobertura y usar bosques para sembrar cultivos. La distribución de los incendios no intencionales es homogénea entre los diferentes meses. Por otra parte, los incendios correlacionan con la temperatura promedio anual (R = 0,18; p < 0,001), en tanto, la frecuencia de incendios aumenta durante los periodos de sequía (e.g. número de días sin llover) y por ende, la facilidad para generar un incendio incrementa. Esta relación se observa en ambas regiones, aunque en el Altiplano Norte es mayor considerando también que está zona presenta una mayor área, lo que aumenta el número de reportes de incendios y adicionalmente, el control de los incendios es más difícil. Por lo tanto, en un escenario de cambio climático donde los eventos climáticos extremos ocurren con mayor frecuencia (e.g. periodos de sequía más largos en diferentes momentos del año), la intensidad de los incendios podrá incrementarse y se facilitará su propagación, lo que disminuiría la capacidad reacción y control por parte de los campesinos que emplean el fuego culturalmente y de los entes de encargados de mitigar y controlar estos eventos.

Figura 5. Frecuencia de incendios registrados por el sensor MODIS en relación a la temperatura y la precipitación de Antioquia. Se señalan algunos de los ecosistemas más importantes.

También se observó que la mayoría de incendios afectan bosques densos altos de tierra firme (Cobertura continua de bosque, al menos 70%, con más de 15 metros de altura y no inundables; IDEAM, 2010), abiertos y fragmentados (48%), siendo estas las coberturas que más emisiones de carbono producen. Adicionalmente, las áreas de coberturas como pastos arbolados y bosques secundarios que se pierden en un incendio, son colonizadas rápidamente por el helecho marranero (Pteridium aquilinum), una especie que inhibe el crecimiento de otras plantas y desvía el proceso de regeneración natural. Por lo tanto, la interacción entre los incendios y especies invasoras como el helecho marranero (Mejía, 1985) deben considerarse dentro de las prácticas de restauración y rehabilitación de las áreas afectadas por incendios.

En términos de ecosistemas, en la figura 5, se muestra la frecuencia de ocurrencia de incendios en Antioquia y la variabilidad de la temperatura y la precipitación dentro de estos. Se observa que los ecosistemas secos son los más afectados por la ocurrencia de incendios, seguidos por los ecosistemas de bosques húmedos y muy húmedos. Los ecosistemas con menor frecuencia de ocurrencia de incendios son los bosques altoandinos y los páramos. Esto resalta la baja probabilidad de ocurrencia de incendios dentro de los bosques altoandinos y la estrecha relación existente entre la generación de fuegos y los picos críticos de las variables climáticas y las actividades antrópicas dentro de estos ecosistemas. Aquí, también se observa la relación existente entre los valores de alta frecuencia de incendios en los bosques de tierras bajas y la baja ocurrencia en los bosques de tierras altas.

¿Cómo afectan los incendios los Bosques Andinos de Antioquia?

Los incendios no son frecuentes. Generalmente en el departamento existen evidencias a partir de los registros del sensor MODIS y registros de campo que indican que algunos sitios han sufrido hasta dos incendios en distintas épocas. En general, estos sitios se encuentran asociados con usos agropecuarios que requieren del fuego durante el inicio de las actividades de siembra o de renovación de pasturas. Adicionalmente, la tasa anual de ocurrencia de incendios varía entre los 0,032 y 0,101 eventos por año, lo que indica que la probabilidad de ocurrencia es baja o casi nula.

Los resultados muestran que para el período 1984-2014 en el Altiplano Norte (AN) se registraron 237 incendios y para la zona de Piedras Blancas (PB) entre 2001-2011 el registro fue de 46 incendios. En términos de área los incendios de PB representan el 0,2%, mientras en el AN el porcentaje de área afectada representa el 0,002% del área total muestreada. Estos resultados soportan las observaciones de MODIS, los cuales indican que los bosques de montaña tienen una frecuencia muy baja de ocurrencia de incendios y no representan una amenaza para la conservación en este momento, aunque si existe un peligro latente en los períodos de sequía.

Sin embargo, la cobertura más afectada son los bosques densos altos de tierra firme lo cual implica que los incendios forestales pueden ser de origen natural si las condiciones climáticas facilitan su formación o están siendo provocados para ampliar la frontera agropecuaria (Tabla 1). La frecuencia de estos incendios es relativamente baja, ya que el área de bosque en Antioquia es de ~2.145.000 ha (Hansen et al., 2013), representando los incendios

el 0,9% del área la cobertura. Sin embargo, los efectos que estos pueden tener en la degradación y fragmentación de los hábitats son poco conocidos y deben ser tenidos en cuenta dentro de las estrategias de conservación. Si se considera que cada incendio representa aproximadamente 25 ha, los datos de MODIS entre 2000-2017 muestran que se han afectado cerca de 15.000 ha de bosque. Para los bosques de Antioquia se estima que en promedio por hectárea contienen 98 (±22.11) toneladas de carbono (Peña y Duque, en este libro)2. Por lo tanto, una medida aproximada indicaría que las emisiones han sido 1.470.000 (±331.650) toneladas de carbono, solo en incendios forestales. Esta cantidad de emisiones no han sido incluidas en los cálculos del efecto de la expansión de la frontera agropecuaria dentro de las emisiones de carbono, lo cual incrementa los efectos negativos de esta actividad sobre los bosques de Antioquia. Cabe resaltar que esta estimación es solo para los bosques densos (600 individuos en promedio/ha), sin considerar las otras 17.000 ha que están siendo afectadas por incendios, las cuales no necesariamente tienen vegetación boscosa y sus emisiones pueden ser

2 Ver: Determinantes de la dinámica de la biomasa aérea en bosques del departamento de Antioquia, Colombia

los incendios observados en