REGULACION EMOCIONAL
2. Evidencia objetiva (observaciones del entrevistador)
a. __ pupilas dilatadas __ palmas sudorosas
__ enrojecimiento de la cara __ deslumbramiento __ puños apretados __ inquietud
b. El afecto predominante manifestado durante la entrevista fue de:
1. no hubo afecto predominante 14. cólera y hostilidad 2. ambivalencia 15. fobias
3. suavidad 16. amargura
4. pánico 17. “la belle indifférence” 5. depresión 18. indiferencia
6. sentimientos de culpa 19. satisfacción 7. desesperanzado 20. elación 8. desvanecimiento 21. euforia 9. vergonzoso 22. grandiosidad 10. solicitud 23. amistoso
11. desilusión 24. recogimientoe mocional 12. frustración 25. aplanamiento
c. Parece __ 1.
apropiado d. Y__
1. consistente 3. lábil 2. variable además el estado afectivo del paciente también contiene elementos de habilidad ____
1. no notable 11. culpable 2. ambivalente 12. sin esperanza 3. blanda 13.quejoso 4. sin confianza en sí mismo 14. amargado
5. apático, indiferente 15. “ la belle indifférence” 6. anhedónico 16. indiferente 7. ansioso 17. satisfecho 8. temeroso 18. exaltado 9. aterrorizado 19. eufórico 10. deprimido 20. amistoso 21. hostil 3. Ambivalencia _____presente ________ausente Objeto:________________________________________________________ _
4. Sentimientos de despersonalización/desrealización ______ presente ________ausente Objeto:________________________________________________________ _ ___ 5. Volición
________alta energía _________ausencia de voluntad ________baja energía _________espontánea ________voluntad positiva
El lugar o espacio de la sesión
Independientemente de las condiciones económicas del terapeuta, el lugar donde se reúnan los socios terapéuticos debe incluir los elementos necesarios para que exista confort para ambos. Es conveniente que sea siempre en el mismo lugar, de preferencia que no haya ruidos externos que pudieran interferir en el trabajo y que tampoco trascienda al exterior el material del consultante a través de puertas o ventanas.
Es adecuado además que este lugar sea independiente del paso a otros lugares. Si es posible, no conviene trabajar en la casa del terapeuta a menos que tenga un área específica e independiente para su trabajo profesional. La temperatura debe ser agradable para ambos.
Un lugar con poca luz no favorece la discriminación de la comunicación no verbal a menos que el terapeuta sea invidente.
Por el contrario, un lugar con demasiada luz puede impedir la intimidad y el trabajo de relajación necesaria.
La limpieza del espacio es básica amén de los atributos señalados anteriormente. Así mismo, en el consultorio de una terapeuta Gestalt no está contraindicado el que hay fotos de su familia o de su cónyuge o hijos, ni que cuelgue sus títulos universitarios a la vista del consultante, si así lo desea.
Esto es importante para dar desde el principio transparencia y certeza al consultante de que se trata de una persona como cualquier otra y que además cuenta con los atributos profesionales que dan sustento a su trabajo.
El consultante tiene derecho a la información de quien es la persona que estará acompañándolo durante el viaje hacia el crecimiento personal. El lugar por lo tanto, es el reflejo de la personalidad del terapeuta y sirve para enseñar el cómo y el donde de su desempeño profesional. El terapeuta se convierte, en la mayoría de los casos a un modelo a imitar o superar.
Los elementos del lugar
El lugar de las sesiones puede contar con los siguientes elementos:
• Área cerrada a la vista de personas ajenas y que aísle el ruido, tanto de afuera para adentro como de adentro para afuera.
• Iluminación indirecta pero suficiente para captar micro movimientos. • Tres asientos móviles cómodos para el trabajo con sillas.
• De tres a seis almohadones para el trabajo de sueños o de proyecciones, un asiento cómodo para el terapeuta y otro para el consultante.
• Ambiente cálido con ventilación adecuada.
• Ventanas con vista agradable de preferencia. En el caso contrario puede utilizarse cortinas o vidrios opacos.
• Cenicero en caso de que el terapeuta permita fumar.
• La decoración depende de las posibilidades del terapeuta, se sugiere la calidez en la decoración si llegar a extremos, (obscuro-claro; etc.) • Reloj detrás del consultante y frente al terapeuta para control del tiempo.
• Un espejo o varios.
• Una vara de madera, una manta, o un bat de béisbol de plástico, etc. Para realizar ejercicios de descarga de energía.
• El piso debe estar de acuerdo al clima del lugar. Algún material didáctico o de desecho, así como pinceles y pinturas, etc. De acuerdo a las necesidades de edad de nuestros consultantes.
• Pañuelo desechable o similar.
Contrato
Cualquier tipo de situación interpersonal que involucre un tiempo y un espacio determinado entre dos o más personas, requiere de ciertos requisitos que deben tomarse en cuenta, como por ejemplo, el contrato verbal terapéutico, el cual implica una serie de convenios que se establecen entre las partes involucradas, una co-responsabilidad laboral durante un tiempo determinado y trabajar en un espacio particular.
En psicoterapia, el contrato generalmente se basa en la mutua confianza, por lo que no se requiere un contrato por escrito o notariado.
El contrato establece un compromiso entre adultos donde el terapeuta pone, además de sus conocimientos una actitud mental sana y desprovista de prejuicios.
Aunque el contrato difiere entre los diferentes enfoques terapéuticos, básicamente sigue siendo un compromiso entre adultos donde uno, el profesional de la salud, ofrece un antecedente de conocimientos adecuados, y el otro, el consultante, brindara su conocimiento particular y personal.
El tiempo de la sesión
En general una sesión individual suele durar 45’ y puede prolongarse 15’ más si se trata de una crisis. Se pueden dar hasta 2 sesiones seguidas el mismo día. El tiempo de la sesión se establece desde el inicio y es el facilitador quien decide la duración de cada una, con la previa aceptación del consultante.
El consultante puede abandonar la sesión antes o llegar tarde, pero su sesión finaliza exactamente como se ha convenido desde el inicio del proceso.
Hay consultantes que dejan hasta el final el material más significativo para manipular la relación, por lo cual el facilitador no debe abrir nuevo material faltando 15’ para la finalización de la sesión. El poner un reloj frente al terapeuta y oculto a la vista del socio terapéutico, puede servirle al primero para el control del tiempo y evitar que termine antes o después de la hora establecida.
El tiempo de elaboración de lo que ocurre en una sesión, depende del tiempo de asimilación del consultante y no del terapeuta. Comento lo anterior porque muchas veces, los terapeutas creemos que el consultante tiene nuestro mismo tiempo de comprensión y asimilación.
Hay un dicho que señala que lo que no cuesta, no vale. Desdichadamente existen personas que devalúan a un determinado terapeuta porque cobra menos que algún otro conocido por el consultante previamente.
Está indicado que si un consultante viene remitido o se ha ido de otro terapeuta que cobra más que el presente, éste le cobre lo mismo que el anterior para evitar así una comparación negativa respecto al valor económico.
Por otro lado, la mejor manera de bloquear el crecimiento del consultante consiste en cobrarle barato, es decir, si el terapeuta le cobra menos de lo que son sus honorarios pensando que así le hace un favor al consultante, lo que está haciendo es exactamente lo contrario, dado que es una manera velada de devaluar el potencial del consultante a pesar que éste utilice juegos manipuladores para que se le cobre menos. Es una manera de creer que el consultante no tiene posibilidades de crecer económicamente y una forma velada de devaluarlo bajo la apariencia que le estamos haciendo un favor.
Naturalmente toda regla tiene su excepción. A veces puede estipularse un determinado precio a la sesión y no variarlo durante el tiempo en que la situación económica del país se mantenga estable o ir aumentando cada período dependiendo del índice inflacionario registrado en el país de tal manera que, ni el terapeuta ni el consultante crean que no están recibiendo lo adecuado.
A pesar que el pago es un trato de convenio mutuo hay consultantes que se resisten al mismo y traen excusas como “se me olvidó traer el dinero” o “este cheque cóbralo dentro de 5 días porque no tengo fondos” o se equivocan en
Estas resistencias al pago pueden deberse a que no valoran el trabajo terapéutico o proyectan su avaricia existencial, tal vez piensan que la vida les debe. Todo lo anterior se convierte en figuras para el trabajo terapéutico ya que podrían ser resistencias al cambio.
La periodicidad de las sesiones
Dentro de los acuerdos establecidos en el contrato debe quedar claro cuántas sesiones al mes o a la semana tendrán los socios terapéuticos. Así mismo el horario debe establecerse desde el inicio del contrato.
En Gestalt, lo usual es una vez a la semana, sin embargo esto puede aumentar si existen datos de crisis o bien, ser más espaciadas si la distancia geográfica se interpone o existen problemas económicos. Se debe cuidar que no se favorezca la dependencia a la relación con el terapeuta aumentando sesiones innecesarias. Naturalmente que puede haber modificaciones.
Es conveniente que ambos estén de acuerdo en el periodo de vacaciones y avisar con antelación las ausencias planeadas anticipadamente por el terapeuta, como asistencias a Congresos, viajes de trabajo, etc.
Las ausencias
Las resistencias despertadas en las sesiones terapéuticas provocan menudo que el consultante tienda a no asistir a las sesiones establecidas, llegar tarde, confundir el día o la hora. Si esto se torna repetitivo es necesario volver al contrato original para decidir si se continúa o no con las sesiones.
Cuando el consultante no avisa con suficiente anticipación su ausencia, es necesario cobrar la sesión a menos que se trate de una emergencia, en este caso se podrá recuperar la sesión no tomada a la brevedad posible.
El criterio utilizado con respecto a la persona consultante lo es también para el terapeuta con respecto a sus ausencias o impuntualidades con un consultante específico son también material de trabajo propio ya que hablan de las resistencias que como terapeuta, tiene con respecto a la persona que lo consulta o con respecto a la temática que se está tratando.
Las vacaciones son necesarias para restablecer energía y liberar tensiones.
Es conveniente que el terapeuta planee sus períodos de descanso y en Caso de asistir a congresos o reuniones científicas, hacérselo saber al consultante, si es posible desde el principio o con suficiente antelación.
Asimismo puede ser conveniente que el terapeuta que se ausente por un periodo largo de tiempo proporcione al consultante el nombre de uno o varios terapeutas que puedan atenderlo en caso de emergencia.
El secreto de la sesión
Toda comunicación íntima debe respetarse al máximo mediante el aseguramiento de la confidencialidad del secreto terapéutico. Esto favorece la confianza y es representativo de los valores que existen en la relación terapéutica.
Para ello es elemental que el facilitador jamás dé información del material de otros consultantes al consultante para evitar suspicacias. Se trata de impedir el chisme histérico, tan común en algunos terapeutas con mala formación profesional o simplemente neuróticos.
De hecho, es importante sugerirle al consultante que lo que ocurre en el tiempo de sesión no lo comparta con nadie hasta que establezca su seguridad y autoapoyo. A veces el consultante, luego de una sesión “movida” donde descubrió algo importante, sale con la necesidad de verificar lo ocurrido con personas de confianza y le cuentan algunos detalles a la familia o a la pareja, sin embargo, si éstos no están en terapia tienden a preguntarle cómo les fue y es la gota que derrama el vaso pues descargan su material impulsivamente. Es como ocurre con los alimentos, si se vomita lo que se acaba de comer no se asimila nada.
Tampoco es válido compartir la información que descubren con el objeto de manipular a su pareja o familia. No se trata de ocultar material con quien convive sino darse tiempo a que el cerebro elabore la nueva adquisición y desarrolle una conducta nueva y sana; los demás lo captarán en su momento.
En el caso de que se trate de candidatos a terapeutas Gestalt, rige la misma indicación pues es común que entre los estudiantes se comuniquen material
acerca de lo que sucedió en sus sesiones. A veces un estudiante, intenta buscar material de algún compañero con el objeto de comparar el trabajo de su terapeuta didáctico con el trabajo del otro terapeuta. Esta conducta puede obedecer a las características de personalidad del cazador de osos, como diría Perls, o a la necesidad de cambiar de terapeuta buscando pretextos que le sirvan para justificar su salid, en vez de confrontar sus temores y resolverlos si fuera el caso. También hemos notado la necesidad de comparación entre los estudiantes de estar trabajando más o menos y “medir” sus logros como una forma de “ser buenos terapeutas” o “buenos estudiantes”, sin tomar en cuenta que cada uno es diferente.
Recontrato
En ocasiones, después de cierto tiempo, puede hacerse necesario hacer un nuevo contrato con el consultante en el que se renueven o eliminen condiciones anteriores y se agreguen otras, en virtud de nuevas necesidades, como por ejemplo el añadir o disminuir sesiones semanales, cambios de horario o alteración de los honorarios.
Lo anterior se hace con el consentimiento del consultante o a petición del mismo pero siempre será de común acuerdo.
Objetivos de la Psicoterapia
Cuando hablamos de objetivos nos referimos a la meta que nos fijamos. Como la Gestalt se basa en el darse cuenta y en el aquí y ahora, es adecuada la evaluación de las necesidades dentro de un marco de inmediatez.
Existen muchas y diferentes razones para iniciar un proceso terapéutico y todas están conectadas a la imposibilidad de resolver un bloqueo presente o ante un desafío actual crítico en el que los antiguos juegos neuróticos ya no funcionan para manipular el mundo o ya no responden de la misma manera satisfaciendo nuestras necesidades, por lo que hay que buscar un cambio.
Mas que interesarse en lo que podría pasar mañana, el terapeuta se ubica en lo que el consultante hace hoy y que tal vez podría afectarle mañana.
El objetivo inmediato de la Gestalt es lograr que el consultante aprenda a cerrar sus asuntos inconclusos desde el YO, apoyado inicialmente por el
facilitador quien se convierte en un Yo auxiliar merced a una conducta congruente, armónica y transparente.
El objetivo mediato es favorecer en el consultante la adquisición de una filosofía vital auténtica con la que mejore considerablemente su calidad de vida. Esta fase puede prolongarse hasta que se logre el proceso de aprendizaje o auto apoyo más que la atención en el mero insight o darse cuenta, siendo importante llegar a obtener la congruencia entre su conducta, sus sentimientos y sus pensamientos.
Aquí es importante diferenciar entre el insight o darse cuenta y el proceso posterior, llamado aprendizaje. Hay cierta tendencia a confundir tener un insight con el aprendizaje, cuando aquél sólo implica un punto de enlace dentro de un proceso mucho más profundo e incluso prolongado (aprendizaje propiamente dicho).
Referirnos a dicho proceso, es hablar de lo que encierra el aprendizaje en sí, tal como establecer una nueva conducta más o menos permanente y adaptativa.
El darse cuenta es la puerta de entrada al aprendizaje. Sin embargo, éste requiere de repetición de lo aprendido hasta que se aprehende de manera relativamente definitiva, es decir, se convierte en hábito.
Todo consultante lleva en sí una red suficientemente amplia y complicada de barreras neuróticas, mismas que le han servido para protegerse ante los cambios que lo desconocido le ha presentado. Por otro lado, esta persona desea estar bien y quisiera conocerse más mejorando su calidad de vida.
El objetivo de la terapia ha de tomar en cuenta todos los antecedentes que trae el consultante y que servirán de base al terapeuta para hacer su trabajo profesional más efectivo. Es cambiar los patrones repetitivos de conducta y buscar un cambio dentro del proceso que implica descubrir sus potencialidades y las partes perdidas de su YO para usarlas como apoyo ante las dificultades cotidianas que se presenten y resolverlas para no convertirlas en problemas.
Estructura de la sesión terapéutica El motivo de consulta
La persona adulta que viene a terapia lo hace con un motivo determinado. Este motivo puede ser parecido o ser diferente de la verdadera razón que lo trae. En general el motivo de consulta tiene su historia, la cual puede venir acompañada de síntomas somáticos y de repercusiones familiares o de trastornos, tanto intra como interpersonales.
Sabemos que básicamente, el consultante tiene en sí las respuestas a sus problemas, nadie conoce más del consultante que el consultante mismo, solo que sus bloqueos le impiden tener la claridad para descubrirlos o, a pesar de conocerlos bloquea la voluntad para el cambio y encontrar alternativas de solución que impliquen un mejor aprovechamiento de sí mismo a favor de él.
Es importante diferenciar el motivo de consulta que trae el consultante del que tienen sus familiares sobre aquél y que muchas veces difieren substancialmente entre sí. Para ello la entrevista previa y la aplicación del Test de Psicodiagnóstico Gestalt de Salama en el IMPG, son básicas y requeridas como elementos indispensables antes de comenzar la terapia. Todo esto no anula la importancia del desafío actual para la mejor comprensión del momento que el consultante atraviesa.
El desafío actual y la emergencia de la necesidad
Se llama desafío actual a la situación desencadenante del problema que lleva a un individuo a pedir terapia. Cuando una persona asiste a una sesión, la pregunta que contesta el problema es: ¿Por qué será que viene usted ahora y no vino hace un mes, un año, etc. ¿ la respuesta es lo que llamamos desafío actual, ante el cual la persona no está pudiendo en este momento.
Lo anterior significa que las defensas adquiridas durante su vida ya no le sirven y esto “desencuadró” su esquema de funcionamiento en el presente, sin embargo, la necesidad organísmica de extravíen lo empuja a pedir ayuda y buscar solución a su problema.
El Material
En Gestalt se denomina material a todo aquello que involucre la comunicación verbal y no verbal del consultante. El material puede ser traído por éste o emerger durante la sesión. Generalmente alude a situaciones no resueltas y que emergen con el fin de resolverse. Este material puede incluir una o varias zonas de relación. (Interna, Externa o Fantasía).
Cualquier material conflictivo entre el facilitador y el consultante debe tener prioridad en su resolución para no contaminar la relación entre ambos y que ello sirva de encuadre a futuras relaciones interpersonales.
Seguridad en la relación
Todas las criaturas vivientes necesitamos seguridad para cumplir con el requisito de sobrevivir en este planeta. Esta sensación es necesaria e indispensable y es aplicable a cualquier instancia donde la relación entre entes vivos esté presente.
En una sesión implica el no criticar ni hacer conjeturas ni interpretaciones sobre lo que le está ocurriendo al consultante, además de asegurar la total confidencialidad de lo que le ocurre dentro del tiempo de la sesión. Asimismo el terapeuta aclarará que no irá más allá de donde el consultante desee.
También implica el poder transmitirle al consultante el apoyo que solicita para reorganizar su percepción de una situación particular y ser honestos con este punto particular, el decirle al consultante: “Me parece que te estás engañando o contando un cuento” puede asegurarle a éste que no confluiré con su punto de vista y seré honesto al compartirlo.
Surgimiento de la confianza
Sabemos que la confianza es un sentimiento afectuoso y respetuoso entre dos o más personas y en el proceso terapéutico es indispensable que exista. Si alguno de los dos socios no confía en el otro, lo mejor es dar por terminada la relación siempre y cuando se agoten los esfuerzos por