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EVOLUCIÓN DE LOS INDICADORES DEL PLAN NACIONAL DE I+D+I 2004-2007

No obstante, y teniendo en cuenta los presupuestos sobre los que se construyeron las esti-maciones, sí es posible analizar alguno de los indicadores más generales contemplados en el Plan Nacional. Estas estimaciones se realizaron teniendo en cuenta las siguientes premisas:

1. Que el grado de apalancamiento que los fondos de la AGE tienen sobre el gasto eje-cutado por el sector público es del 1,7.

2. Que el incremento interanual continuo y sostenido durante el periodo de vigencia del Plan de los fondos presupuestarios debe ser de alrededor del 10,0%.

3. EVOLUCIÓN DE LOS INDICADORES DEL

PLAN NACIONAL DE I+D+I 2004-2007

Con estas hipótesis el escenario previsto del gasto interno total en actividades de I+D en re-lación con el PIB en 2007 es del 1,40%, con un gasto ejecutado por el sector privado del 58,7% y un incremento medio interanual del programa de gasto de I+D+I de los PGE del 9,2%. En la siguiente tabla aparecen los objetivos trazados en el Plan y la evolución real de los datos.

TABLA 3.1. Algunos indicadores de seguimiento establecidos por la ENCYT

(*) Para el INE, resultados provisionales.

Tal como se observa en la tabla anterior, no se han alcanzado las previsiones realizadas, a ex-cepción del crecimiento del Programa de Gasto de los PGE destinado a financiar las activi-dades de I+D+I, el cual se ha visto incrementado de media en un 19,6%. Este crecimiento está directamente relacionado con el compromiso adquirido por el Gobierno de aumentar las partidas presupuestarias en ciencia y tecnología en un mínimo del 25% anual a partir de 2005 y como impulso a los planteamientos de Ingenio 2010. Estos incrementos han supuesto que en los cuatro años de vigencia del Plan la AGE ha casi duplicado los presupuestos para I+D+I, pasando de los 4.414,2 M€ destinados en 2004 a los 8.123,9 de 2007.

Esta inyección de dinero público (materializada en forma de préstamos, subvenciones o de-ducciones fiscales) ha permitido desarrollar diversos programas de ayudas, como Cénit, Con-solider, EUROINGENIO o Torres Quevedo, los cuales han permitido, fundamentalmente, la entrada de un importante contingente de capital humano y el abordaje de proyectos de in-vestigación e innovación de gran tamaño, con ambiciosos objetivos, de carácter multidisci-plinar y en cooperación entre distintos agentes del sistema.

No obstante, esta inyección económica ha sido soportada casi exclusivamente por el sector público que, además, no ha conseguido movilizar al sector privado en los términos previs-tos para conseguir otros objetivos ambiciosos. La principal partida presupuestaria que fi-nancia la inversión privada en I+D, denominada activos financieros, es decir, los préstamos reembolsables, constituyen actualmente el 50% de los fondos destinados a I+D+I y mues-tran, por definición, una aplicación más incierta en cuanto a su ejecución, lo que pudiera ex-plicar en cierta media el desfase existente entre las cifras reales frente a las estimadas. Así, el dato referido al gasto interno en acciones de I+D en relación al PIB en 2007 supone el 1,27%. El esfuerzo en investigación científica y desarrollo tecnológico realizado por Es-paña, aunque ha sido importante en los últimos años, muestra una ligera desviación de 0,13 38

puntos porcentuales y se aleja del objetivo establecido por el Gobierno para el año 2010, con el fin de contribuir con el consabido cumplimiento de la Estrategia de Lisboa: alcanzar un gasto en I+D del 2% del PIB.

Los niveles de partida, muy bajos a mitad de los noventa (el 0,81% en 1995), han impedido conseguir mejores resultados, a pesar de que las tasas constantes de crecimiento del gasto en I+D (superiores a las del PIB) han consolidado una evolución positiva hasta superar el umbral del 1% en 2003 y alcanzar el 1,20% en 2006. Esta aceleración es debido, en parte, al aumento en la financiación de las administraciones públicas y del gasto en I+D ejecutado esencialmente por el sector público (Administración y Enseñanza superior) y las empresas, que alcanzan en 2007, respectivamente, el 0,55% y el 0,71% del PIB.

Atendiendo al gasto en I+D ejecutado por el sector empresarial, las perspectivas no son muy halagüeñas, ya que el diferencial con respecto a las previsiones establecidas se sitúa en 2,8 puntos porcentuales: 58,7% planteado en el Plan versus 55,9% alcanzado.

Aún así, son las empresas las que realizan más de la mitad de la inversión destinada a I+D. De los 13.342,4 M€ ejecutados en 2007, 7.453,9 millones correspondieron a gasto empresa-rial y 5.867,4 M€ a gasto del sector público (Administración y enseñanza superior). El resto, 21 M€, fue el empleado por las IPSF (Instituciones Privadas sin Fines de Lucro). Además, la evolución reciente del gasto de las empresas hacia las de menor tamaño supone una nove-dad de interés si se tiene en cuenta que la estructura productiva de España está dominada por la PYME.

Más lejano parece el objetivo del 2,5% de gasto en actividades innovadoras con respecto a la producción total del país. Éste se situó en 2007 en el 1,72% del PIB y alcanza los 18.094,6 M€ para 46.877 empresas innovadoras. Destaca, principalmente, el peso que tienen las activi-dades de I+D, con el 55% del total del gasto y la compra de inmovilizado material y software (31,6%). Por el contrario, la formación es la gran asignatura pendiente, ya que apenas roza el 0,8%, lo que podría reflejar alguna dificultad a la hora de implantar las novedades en la em-presa (especialmente, las innovaciones de proceso).

Estos datos se corresponden con el mayor gasto realizado en innovación en España y con un menor número de empresas innovadoras, lo que es consistente con el pequeño aumento de la intensidad de innovación que se sitúa en el 1,92% (medido como la relación porcentual entre los gastos en innovación y la cifra de negocio de las empresas con alguna actividad in-novadora).

Pese al acelerón financiero público y la mejora en algunos indicadores, la brecha innovadora sigue siendo grande si nos comparamos con los países de nuestro entorno, y la participación de la empresa privada, tanto en términos de financiación como de ejecución, es aún escasa. Prueba de ello, y según datos de la Comisión Europea, es que solo hay 21 empresas españo-las entre españo-las mil firmas europeas que más invierten en investigación e innovación. Sin duda estamos en un proceso de convergencia pero el esfuerzo debe de proseguir. Y una muestra de que nuestro sistema de ciencia y tecnología alcanza la madurez necesaria vendrá deter-minada en la medida en que el capital privado llegue a asumir la mayor parte del esfuerzo financiero.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) son uno de los instrumentos fundamentales para la consecución de los objetivos marcados tanto en el Programa Nacional de Reformas como en la Estrategia de Lisboa, que plantea alcanzar, en el 2010, una sociedad española in-novadora y basada en el conocimiento. Entre los principales objetivos destacan alcanzar la convergencia europea respecto a la renta per cápita, una tasa de empleo de al menos el 6% y lograr un gasto en I+D del 2% del PIB, superando así el porcentaje del 1,2% en los que se sitúa España en 2006 según el último dato del Instituto Nacional de Estadística (INE). Con esta finalidad última, en el ámbito de la I+D+I, los PGE son el medio de financiación tanto del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, como de la iniciativa INGENIO 2010.

El fomento de las actividades de I+D+I se sitúa como una prioridad estratégica política y social y de este modo aparece reflejado en diversas partidas de los PGE, que constituyen un instrumento básico y fundamental en el diseño de las políticas de gasto.

4.1 Programas de gasto de la Administración General del

Estado

Los PGE de 2007 han ascendido a la cifra de 324.963,6 M€, lo que ha representado un aumento presupuestario respecto al año 2006 del 7,8% (un total de 23.475,2 M€ más). Los PGE del ejer-cicio de 2007 han continuado en la línea de continuidad en el impulso y desarrollo de la fi-nanciación pública de la I+D+I. En este sentido, de los 26 programas de gasto que componen las políticas públicas de financiación, la partida correspondiente al programa de gasto 46 de in-vestigación, desarrollo e innovación (P46) ha pasado de representar el 2,2% del total de los PGE en 2006 a suponer el 2,5% en 2007, con unos fondos finales por valor de 8.123,9 M€ y un in-cremento respecto del año anterior del 24,1% (un aumento en 1.578,2 M€).

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4. LOS RECURSOS PRESUPUESTARIOS