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exclusión educativa en primaria y secundaria.

El presente apartado analiza la relación entre las políti- cas, estrategias y programas descritos anteriormente y las barreras que inciden en la exclusión educativa y que KDQVLGRLGHQWLÀFDGDVHQQXHVWUDLQYHVWLJDFLyQFXDOLWDWL- YD&RQHOÀQGHVHSDUDUFODUDPHQWHORVGLIHUHQWHVpQ- fasis de las políticassegún el nivel de enseñanza, hemos organizado las propuestas según se dirigen a primaria (I y II Ciclos) o a secundaria (III Ciclo y Educación 'LYHUVLÀFDGD 7DPELpQKHPRVLQFOXLGRODVUHFRPHQGD- ciones desarrolladas a partir de nuestro propio estudio.

3.5.1. Valoración de políticas, estrategias

y programas dirigidos a enfrentar la

exclusión

La ruta de la exclusión de sectores importantes de ni- ños, niñas y adolescentes inicia en su infancia temprana y continúa a lo largo de primaria y secundaria. Se trata de una ruta en la cual intervienen factores determinan- tes como haber ingresado o no a la educación preesco- lar o como pertenecer a familias en situación de pobreza o a familias migrantes e indígenas. También son deci- VLYRVHOEDMRFOLPDHGXFDWLYRGHODIDPLOLDGHÀFLHQFLDV no detectadas en el aprendizaje de primaria -que luego en secundaria se convierten en causas de exclusión- y el problemático paso de primaria a secundaria. Estas condiciones exlcuyentes se incrementan por las malas condiciones físicas de los centros educativos y por prác- ticas pedagógicas inadecuadas.

Esta ruta supone un proceso de desgranamiento edu- cativo especialmente grave en la población masculina. Por esa razón es necesaria una estrategia de seguimiento longitudinal del desempeño estudiantil a lo largo de su

momentos críticos –por ejemplo, la transición de pri- maria a secundaria- que requieren particular atención. La estrategia Yo me apunto, presentada en marzo del VXSRQHXQVLJQLÀFDWLYRDYDQFHHQODVSROtWLFDVGH la institucionalidad costarricense para la promoción de la permanencia y reintegración. También implica una prevención de la exclusión al integrar elementos con- ceptuales, metodológicos y operativos, que han sido señalados por distintas investigaciones, incluido el pre- sente informe. Entre dichos elementos se encuentran los siguientes:

'HÀQLFLyQGHXQDHVWUDWHJLDLQVWLWXFLRQDOTXHSHUPLWD comprender la exclusión educativa como un proceso y no como un evento aislado.

'HÀQLFLyQ GH LQGLFDGRUHV TXH SHUPLWHQ LGHQWLÀFDU \ dar seguimiento a los estudiantes de acuerdo a los fac- WRUHV GH ULHVJR TXH VH KDQ GHÀQLGR SUHYLDPHQWH  'H acuerdo a estos indicadores se establecen los tres nive- les diferentes de acciones preventivas.

-Integración, en la estrategia Yo me apunto, de estu- diantes, familias, personal docente y administrativo del MEP, universidades, instituciones públicas y sociedad civil.

-Articulación de acciones nacionales, regionales y locales.

-Establecimiento de procedimientos para la selección de centros educativos prioritarios por propiciar mayor expulsión educativa.

-Establecimiento de acciones de acuerdo a las condicio- nes particulares de los centros educativos y a las condi- ciones individuales del estudiantado.

-Fortalecimiento de la oferta de actividades extracurri- FXODUHVFRQHOÀQGHIRPHQWDUODSHUPDQHQFLDHQHOFHQ- tro educativo.

peración internacional, lucha contra la pobreza y otros, las cuales contribuirían a enfrentar barreras desde la demanda.

-Fortalecimiento de programas de equidad, infraestruc- tura y equipamiento de calidad para los centros educati- vos, proyectos de revalorización del docente, desarrollo profesional docente continuo y pertinente.

-Establecimiento de un sistema de alerta temprana con LQGLFDGRUHV FODUDPHQWH GHÀQLGRV \ TXH LQYROXFUH D OD comunidad educativa.

A pesar de la importancia de esta estrategia en los temas mencionados anteriormente, no existe una clara articu- lación entre las políticas, estrategias y programas dirigi- dos a fomentar la permanencia y prevenir la exclusión en el I y II Ciclos y aquellas que se dirigen a la pobla- FLyQGH,,,&LFOR\(QVHxDQ]D'LYHUVLÀFDGD(QFRQ- secuencia, esta es una tarea que continúa pendiente en la política educativa costarricense. Aunque la estrategia contempla la inclusión de casi 300 centros educativos de I y II ciclo, estos son seleccionados en función de que “alimentan la matrícula” de los colegios participantes del programa Yo me apunto. Su énfasis, por tanto, se encuentra en ofertas y procesos de transición de sexto a sétimo. Aunque se trata de algo valioso, este énfasis tiene un problema: no contempla la situación previa de estudiantes que en primaria presentan situaciones de riesgo de exclusión.

Sabemos que, cuantitativamente, la exclusión se expre- sa mayoritariamente en el III ciclo y que un momento clave en el cual se expresa la exclusión es el paso de 6º nivel a 7º nivel. También conocemos los altos niveles de exclusión intra anual en III ciclo, correspondientes a las vacaciones de medio periodo. Sin embargo, como se ha GHÀQLGRHQDQWHULRUHVFDStWXORVHOSURFHVRTXHOOHYDD la exclusión puede iniciarse en condiciones individuales, familiares, sociales y de la oferta educativa, que pueden tener su origen en edades tempranas y que se expresan en los niveles de preescolar y primaria (I y II ciclos).

A continuación se analizan por nivel educativo las po- líticas y programas hacia las barreras desde la demanda y la oferta.

3.5.2. Políticas y programas de remoción

de barreras desde la demanda en

Primaria (I y II Ciclo)

Los niveles de exclusión educativa en la primaria son menores que en secundaria. Sin embargo, es necesario que las políticas públicas tomen en cuenta que muchos factores de riesgo de la exclusión se encuentran presen- tes desde preescolar y primaria. Además, siempre es ne- cesario, independientemente del nivel educativo, prestar atención a la población especialmente vulnerable. A este respecto las políticas y programas en I y II ciclos muestran los siguientes elementos:

Barreras socio-culturales

Se cuenta con diversas ofertas educativas (Ver Cuadro Nº 2 y Tabla Nº 2). Además, existen programas insti- tucionales que pueden estar presentes en todos los cen- tros educativos, como las acciones del Departamento de Orientación Educativa y el Servicio de Orientación. 7DPELpQ H[LVWHQ SURJUDPDV HVSHFtÀFRV SDUD FLHUWDV poblaciones, como la Educación Indígena. De espe- cial importancia resultan el Fondo Nacional de Becas (FONABE) y el Programa de Alimentación y Nutrición del Escolar y Adolescente (PANEA). Ambos impulsan la permanencia en I y II ciclos de familias en situaciones socioeconómicas precarias.

Existe, sin embargo, una omisión que debe destacarse. Se trata de la situación de las familias rurales e indígenas que migran estacionalmente por razones de trabajo y que provocan que niños y niñas abandonen los centros educativos. Este serio problema no es abordado por DOJXQDSROtWLFDRHVWUDWHJLDLGHQWLÀFDGDHQHVWHHVWXGLR

Barreras económicas

Las familias entrevistadas en nuestro estudio no men- cionan directamente los costos relacionados con el sistema educativo. No obstante, mencionan sus pre- carias condiciones económicas como un factor que les impide proporcionar a sus hijos e hijas las condiciones para permanecer en el sistema educativo. Por esa ra- zón, destacan la importancia de las “ayudas” o apo- yos económicos que puedan recibir. En este sentido, el Fondo Nacional de Becas (FONABE), el Programa de Alimentación y Nutrición del Escolar y Adolescente (PANEA) y el Programa de Transporte Estudiantil, son fundamentales pues proveen recursos y servicios que permiten a las familias reforzar o equilibrar los propios fondos destinados a la educación de niños y niñas.

Recomendaciones para el fortalecimiento de políticas y programas dirigidos a remo- ver barreras desde la demanda

(VHYLGHQWHTXHODVEDUUHUDVVRFLRFXOWXUDOHVLQÁX\HQD corto, mediano y largo plazo en la exclusión educativa. También es evidente que la exclusión trasciende las di- visiones tradicionales de primaria y secundaria. Por esta razón es necesario que el MEP establezca una estrategia dirigida a la articulación de las acciones preventivas en diferentes niveles del sistema educativo (I y II Ciclos, ,,,&LFOR\(GXFDFLyQ'LYHUVLÀFDGD $OPLVPRWLHPSR GHEH GDUVH DWHQFLyQ D OD GLYHUVLGDG GH ORV SHUÀOHV GH estudiantes en riesgo de exclusión.

-Es preciso establecer redes de apoyos regionales y loca- OHVTXHSHUPLWDQDFWXDUHQUHJLRQHVLGHQWLÀFDGDVFRPR prioritarias, contra las barreras en I y II Ciclos. Para ello conviene incluir organizaciones comunitarias, gremia- les, religiosas y empresas privadas, entre otras.

-Se debe mejorar el seguimiento de estudiantes que abandonan el sistema educativo por razones de despla- zamiento de sus familias. De este modo se puede faci- litar su reinserción en centros educativos de las nuevas zonas de residencia.

a tiempo de los recursos del FONABE a la población estudiantil becada.

-Conviene fortalecer el PANEA para que el servicio de comedores escolares funcione aún en periodos no lectivos.

3.6. Políticas y programas

dirigidos a remover barreras

desde la oferta en Primaria (I y II

Ciclos)

La oferta educativa en I y II Ciclos no ha sido sujeta al mismo nivel de análisis crítico que la correspondiente DO,,,&LFOR\(QVHxDQ]DGLYHUVLÀFDGD3RUHVDUD]yQ OD RIHUWD LGHQWLÀFDGD VH KD FRQFHQWUDGR HQ DVSHFWRV como infraestructura, violencia entre estudiantes (bu- llying), acceso a centros educativos y gestión de becas (Ver Tabla Nº 4).

(QHVHVHQWLGRODVEDUUHUDVLGHQWLÀFDGDVHQORVUXEURV “Baja calidad pedagógica en la enseñanza, desmotiva- ción de docentes” y “Limitaciones desde la gestión de los centros educativos” y “Limitaciones al presupuesto de las instituciones”, no presentan políticas, estrategias o programas que claramente se dirijan a prevenir la ex- clusión (Ver Tabla Nº 4). Sin embargo, aunque no fue- ron exitosas, es posible mencionar acciones desarrolla- das por la anterior administración en el tema de gestión de centros educativos.

talecimiento de Políticas y pro-