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III. MARCO REFERENCIAL

3.2 Experiencias de la Pymes en el mundo

Son muchas las experiencias vividas en otros países extranjeros, como los Estados Unidos de Norteamérica y el continente Europeo, que son los de mayor influencia para nuestras economías, para llegar a tener una visión más clara sobre el importante papel que juegan las Pymes en la economía de un país, o región.

Se podrían enumerar muchas experiencias, a pesar de que las formas de fomento a las Pymes sean diferentes, el resultado esperado será el de desarrollarlas en gran manera para aquellos países que están interesado en fomentar el desarrollo de las Pymes. Y este sería el que las Pymes representan un importante motor de desarrollo económico y social.

3.2.1 Experiencia en Europa

Después de la Segunda Guerra Mundial, para reconstruir toda Europa, ya que la guerra dejó destruida más de la mitad de la infraestructura física y económica de la Unión Europea, y necesitaban mejorar toda su estructura nuevamente y de la manera más rápida, y la solución fue la de desarrollar las pymes.

“En Europa Occidental enfrentaron altos niveles de desempleo desde la Segunda Guerra Mundial, dichas naciones trabajaron alrededor del concepto de iniciativas locales en general, y específicamente en el desarrollo de las Pymes como una estrategia para crear empleos” (Hull, 1998), y ahora muchos de esos países le deben su desarrollo y crecimiento a las Pymes.

Hoy la Unión Europea, parte de su desarrollo se debe al fomento y apoyo que se les da a las Pymes, ya que se les considera un importante factor de creación de empleo, cuestión que para el Estado Europeo es de vital importancia, para el fomento de su demanda efectiva, obteniendo altos niveles de crecimiento y bienestar social.

3.2.2 Experiencia en Estados Unidos

En esta gran nación se ha creado el fomento de sus Pymes, lo más importante fue la creación del sistema de empresas incubadoras, que sigue siendo una estrategia que se utiliza hasta la fecha, con resultados muy favorables.

Las incubadoras apoyan a las empresas que demandan diversos requerimientos para su desarrollo. Por lo general atraen a las firmas de servicios y manufactureras a pequeñas y medianas escalas. Estas ofrecen mediante diversas alianzas acuerdos para minimizar la incertidumbre de abrir y cerrar un negocio, y les permiten una rápida expansión. Las incubadoras son una mezcla entre los nuevos y ya establecidos negocios, por lo que proporcionan un ingreso más estable de la renta.

La mayoría de los estados y municipios promueven el proceso inter-empresarial por medio del establecimiento de incubadoras empresariales, apoyándolas en las primeras etapas del desarrollo de la Pyme.

Este es otro caso, en que las Pymes juegan un papel muy importante en la economía de un país, y la finalidad es la misma, que en el caso de Europa, se busca expandir la actividad productiva de un país a través de la Pymes, ya sea del sector industrial, comercial, o de servicios, el fin, es el mismo. (www.gestiopolis.com)

3.2.3 Las Pymes en los países latinoamericanos

Gran parte de la actividad económica relevante, en cuanto a creación de empleos en América Latina, tiene lugar en empresas sobre las cuales existe reducida o ninguna información estadística oficial. Es sin ninguna duda el caso de la mayor parte de las Pymes de la región. A principios de los años 90 sin embargo, se hicieron una serie de estudios a nivel nacional en varios países del África (Botswana, Kenya, Malawi, Swaziland y Zimbabwe). Estas investigaciones encontraron que más de las tres cuartas partes de las empresas no-agrícolas que tenían entre 1 y 50 empleados (asalariados o no) estaban ubicadas en áreas rurales y 60% de todas las empresas eran unipersonales (Mead, 2002). No se puede establecer si esta situación es representativa para América Latina y el Caribe, pero algunos estudiosos consideran que gran parte de las conclusiones de Mead parecen ser aplicables a la región latinoamericana, según comentario de especialistas de la CEPAL (Cuaderno de Estudios Latinos, 2003).

La conceptualización de las Pymes transita por varias definiciones, principiando por la que las ubica en el Sector Informal Urbano, (SIU), dándole con ello la connotación de ser un sector, por tener características homogéneas en cuanto a remuneración y condiciones laborales. Este concepto ha tenido amplia influencia y aceptación en Latinoamérica. Son reconocidas tres orientaciones que recogen la conceptualización (Galin, 2001) de Pymes que por ahora es aceptada ampliamente: a) la inspirada por

el Programa Regional de Empleo de América Latina y el Caribe (PREAL); b) la orientación neoliberal cuya expresión más conocida en el libro de Hernando de Soto, El Otro Sendero, y c) la vertiente crítica del concepto, principalmente en las elaboraciones de algunos estudiosos del Programa Mundial de Empleo de la OIT y del Instituto Internacional de Estudios Laborales.

El PREAL establece que el concepto se originó en la migración del campo a la ciudad, como producto de las expectativas que el modelo desarrollista creo y al no poder satisfacerlo los campesinos se vieron obligados a subsistir realizando cualquier actividad que les generara algún ingreso. Estos emigrantes, así como los que recién se incorporan al mercado de trabajo urbano, carecen de capital y de capacitación técnica. Por ello las actividades que podrán realizar, determina la primera característica del sector: la facilidad de entrada, por poco capital comprometido y escasa habilidad exigida. Esto a su vez determina que la división del trabajo sea rudimentaria.

La principal característica de las unidades productivas es que no se comportan como una típica empresa capitalista. Esto es no persigue maximizar sus utilidades, sino que el propietario del negocio persigue ganar un salario mayor al promedio, (Galin, 2001) resumen las características de estas unidades en: a) facilidad de entrada; b) poco capital; c) escasas calificaciones; d) rudimentaria división del trabajo; e) organización no capitalista de la producción, siendo esta última la principal característica.

La posición neoliberal se sintetiza en el trabajo de Hernando de Soto (1987), el otro sendero, en el que recoge la experiencia peruana y otros países de Latinoamérica. De Soto enfatiza la marginalidad de la mano de obra como principal impulsador de la creación de Pymes, pone su énfasis en la distorsión que crea el estado en el mercado al encarecer los trámites para lograr instalar un negocio, esto está vetado a los campesinos que migran a la ciudad, por lo tanto lo tienen que hacer en forma ilegal.

Para De Soto, el tamaño reducido, el escaso capital o dinamismo reducido no son característicos de la informalidad, el dice lo ideal es que el Estado no intervenga en la economía reglamentando fuertemente las iniciativas empresariales y que lo recomendable es la existencia de: a) simplificación de normas, eliminado duplicaciones y reglamentaciones inútiles; b) descentralizar, transfiriendo responsabilidades a las autoridades regionales y locales; c)desregular, reduciendo facultades del estado, incrementando la de los particulares. El concepto de informal refiere a la ilegalidad por lo tanto es confuso para referirse a empresas que pueden ser legales pero que operan en mercados que no cubre la economía formal, otro elemento es el asociar lo informal, ilegal a baja rentabilidad en cuanto existe evidencia empírica que muestra que esas dos condiciones no limita a que las Pymes maximicen sus beneficios.

El programa mundial de empleo reconoce y anima a los diferentes establecimientos gubernamentales a que se dé el mayor apoyo posible a estas unidades económicas pues resultan ser importantes para el desarrollo de los países de la región, ya que son generadoras de empleo y desarrollo social.