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Explotar los recursos, sacar partido de las resistencias

6. Coaching para directivos

6.5 La aplicación a la resolución de problemas

6.5.4 Explotar los recursos, sacar partido de las resistencias

• Detectar y movilizar los recursos

Llamamos recursos a todos los medios, psicológicos, emocionales, relacionales, materiales o técnicos que permiten alcanzar el objetivo anhelado. Según Milton Erickson: “cuando una persona da a conocer un problema, dispone, generalmente, de los recursos para resolverlo, pero no sabe como acceder sola a ellos”, y el coach debe conducirla hacia la puerta de salida. El coach debe fomentar la actitud de vigilancia positiva para aprovechar y movilizar los recursos de la persona afectada en lugar de subrayar sus limitaciones y centrarse en ellas.

A menudo, las dificultades de cambio están ligadas al hecho de que las personas creen que no son capaces de actuar de otro modo, esta idea les resulta extraña. Frente a un posible cliente que nos diga que “ha probado todo” para resolver su problema, debemos mostrar admiración por su tenacidad y determinación, pues esas cualidades constituyen sus recursos personales. En caso contrario, si un cliente se muestra pasivo ante su problema, debemos subrayar su fuerza de resignación y su capacidad para soportar situaciones insatisfactorias. En cada caso, usaremos sus recursos para resolver sus problemas ya que la persona se sentirá más a gusto en este contexto y su deseo de cambio aumentará.

81 Según Erickson, el papel más importante del coach es enseñar a la persona que ella misma sabe cómo resolver el problema. Para conseguir esto, hay que hacer que la persona cumpla una pequeña tarea que le confirmará que sabe hacerlo.

La aptitud que debe acompañar y se debe incentivar en nuestros clientes en un proceso de cambio resulta de nuestra capacidad para sacar a la luz los recursos escondidos detrás de los obstáculos o las resistencias que sólo pueden ver ellos. Todo individuo cuenta con recursos e inhibiciones, estas inhibiciones esconden un deseo de evolución con todo un potencial de recursos adecuados gestándose. Son precisamente esos recursos los que necesitamos, pero no podemos acceder a ellos porque no tenemos consciencia de su existencia.

En la mayoría de las empresas, se pone de relieve las disfunciones, puntos débiles, los obstáculos,… sin realzar suficientemente los recursos latentes en éstos, con lo que lo único que se consigue es desanimar y desmotivar al personal. Las empresas deberían dedicarse a poner de manifiesto los recursos materiales y técnicos, pero también los recursos humanos de que dispone la empresa con el fin de poner en evidencia las potencialidades humanas, que son, más importantes de lo que se cree. En la mayoría de los casos, tememos al cambio y nos resistimos a él porque tememos no tener los recursos necesarios para llevarlo a cabo y estar a la altura de las circunstancias para asumirlo y vivirlo de manera positiva.

• La prescripción del síntoma y de las resistencias

La lógica clásica propone combatir los síntomas, los comportamientos disfuncionales y las resistencias, para así, eliminarlos. La lógica paradójica defiende lo contrario. Se sustenta en el hecho de que cuanto más teme una persona la aparición de un síntoma, más trata de eliminarlo, y ese combate produce en síntoma temido. La solución consiste en señalar el síntoma que la persona querría eliminar. El hecho de pedir a una persona que se obligue a sufrir su problema, generalmente, la aparición de éste se bloquea. Un ejemplo clarificador, un paciente dijo:

• Estoy harto, llevo 15 años intentado no comerme las uñas. Quiero parar, pero no lo consigo. A lo que Erickson respondió:

• Pero usted ha vivido 15 años de frustración. Lleva 15 años privándose del fabuloso placer de comerse grandes trozos de uña… Va a continuar comiéndose las uñas, pero va a hacerlo mejor: en primer lugar, deje que le crezcan bastante… ¡en esas condiciones le gustará mucho más hacerlo!

El hecho de pedir a alguien que desarrolle un comportamiento compulsivo del que se quiere liberar cambia totalmente su situación. El comportamiento problemático espontáneo se convierte entonces en un comportamiento terapéutico por el terapeuta. La persona controlará ese comportamiento porque debe producirlo conscientemente, y es ahí donde reside la dimensión terapéutica de la prescripción del problema. Hacer el comportamiento bajo una obligación, libera a la persona produciéndole el cambio deseado, el abandono del problema.

El aprendizaje por medio de la prescripción de los síntomas o por medio del fracaso es sutil, creativo y eficaz: genera y estimula maravillosamente bien los recursos de cada uno de nosotros.

Pero hay que tener presente que no hay solución paradójica absoluta: una solución sólo resulta paradójica en función de las premisas que dirigen la construcción de la realidad de la persona a quien se

82 aplica. Y este motivo concreto, por el cual el individuo no puede considerar este tipo de soluciones ya que según su forma de ver la vida, a primera vista, no tienen sentido.

El hecho de querer llevar a cabo voluntariamente cambios que se escapan a nuestro control, es lo que impide el cambio. Ésa es una de las razones por las cuales el insomne vive una carrera de obstáculos cuando intenta llegar mediante la fuerza de voluntad al sueño. Resulta, más apropiado prescribir el síntoma a la persona insomne, pidiéndole que luche contra el adormecimiento.

Los consejos dados para abandonar algún comportamiento raramente se siguen de modo efectivo. La persona que solicita el consejo, quiere que su problema cambie, pero sin cambiar. Pregunta que es lo que debería hacer que aún no ha probado, pero lo que realmente ansia es que le digamos que está haciendo bien. Si caemos en la trampa de criticar su forma de actuar, puede que la persona se sienta molesta y ya no quiera escucharnos ni continuar con la terapia y su problema continuará donde estaba inicialmente.

La gran ventaja de la solución paradójica es que desbarata de forma sutil las resistencias de la persona: ésta cambia sin sentirse obligada a hacerlo. Una resistencia prescrita e impulsiva deja de ser una resistencia, se convierte en un recurso que genera el cambio buscado. Los síntomas deben prescribirse de manera apropiada y adaptada al interlocutor. Aunque la teoría es simple, su aplicación es sutil. Exige habilidad y gran respeto por la persona afectada.

• Resistencia e inhibiciones: incentivos ocultos que debemos explotar

Todo intento de provocar un cambio puede provocar resistencias. Es natural en un proceso de cambio. Pero no solo puede resultar por este motivo, sino que también puede resultar de un error de intervención. En el primer caso, se explotará la función útil de esas resistencias y en el segundo se deberá rectificar el error cometido.

Como ya hemos comentado, Erickson considera las resistencias como unos aliados potenciales para el cambio. Pero ¿cómo detectar esas resistencias que no se manifiestan siempre de forma explícita? En realidad se expresan siempre de una forma u otra, de manera más o menos tenue, de forma verbal o no verbal, el enunciado de una regla, un juicio,… puede ser la manifestación de resistencias. Es importante tenerlo en cuenta para dominarlas mejor: reconociendo su legitimidad original y explotando sus funciones útiles, facilitamos el cumplimiento del cambio deseado.

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