IV. Capítulo III: Cuestión de estomago y orgullo nacional
2. Expresiones de nacionalismo popular el 22 de octubre de 1905
¿Cómo explicar las fervorosas declaraciones nacionalistas de los sectores marginados durante el meeting del 22 de octubre de 1905? ¿Por qué los sectores populares se sentían tan comprometidos con símbolos patrios representativos de un país que los marginaba del sistema político, social y económico?
Julio Pinto y Verónica Valdivia, en ¿Chilenos todos?, han establecido que todos los cambios políticos ocurridos a partir de 1810 remitieron su legitimidad a los derechos naturales del pueblo. ¿Pueblo? ¿Qué quisieron expresar los líderes oligarcas cuando apelaban “al pueblo” a comienzos del siglo XIX? Naturalmente, no se referían a lo que actualmente se
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entiende como tal, ni se diferenciaba en 1905 por sectores populares. Como han mencionado Pinto y Valdivia, el “populacho” no tuvo participación en la discusión, ni menos aún en las deliberaciones que dieron lugar a la guerra de independencia, ni en la conformación de la posterior República. Además, durante los primeros años independentistas las nociones de pueblo y plebe sufrieron disociaciones análogas en virtud de responder coherentemente al llamado de los próceres independentistas. Finalmente, consideran que la noción de pueblo alude a “un principio abstracto de legitimación capaz de remplazar el derecho divino de la monarquía, o el simple peso histórico de la tradición”93
, la cual establecía una ficción de representatividad de “algunos pocos” sobre “los muchos”. Esto, a diferencia de la noción de patria entendida como la asociación al nacimiento de un sujeto en un determinado territorio.
Para conquistar el corazón patrio de los sujetos populares se utilizó un lenguaje visual y representativo que permitiera asociar de forma inmediata íconos, figuras e imágenes con la idea de amor a la patria. A través de ello fue posible palpar y otorgar una forma concreta a la nacionalidad, junto con lo cual se buscó resignificar liturgias religiosas (propias de la cultura popular, especialmente abrazadas por las mujeres) y expresiones festivas, por medio de la creación de experiencias y recuerdos comunes a todos los grupos de la sociedad. Es decir, se realizó una clara apelación emotiva a los sujetos populares.
Entonces, ¿cómo se pueden explicar las expresiones de nacionalismo presentes en la huelga de 1905, si desde que se inició el proyecto de conformación de la República se excluyó a los sujetos populares de forma estructural, política, social, económica y cultural? El Estado, a través de la campaña propagandística de inclusión virtual y apelando a un conjunto de símbolos, después de la Guerra del Pacífico y de la Guerra Civil de 1891, obtuvo como resultado que el conjunto de actores sociales pertenecientes a los estratos más bajos de la
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Pinto, Julio y Verónica Valdivia Ortiz de Zárate. ¿Chilenos todos? La construcción social de la nación (1810-1840). LOM, 2009. Pág. 38
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sociedad se sintieran representados por el Estado chileno y sus lemas nacionales. Los denostados sectores populares quedaron imbuidos en una sociedad que discursivamente respondía a la idea “iguales entre sí”, en cuyo contexto fue consagrada la figura del roto chileno como un referente nacional94.
En relación a esto, Bernardo Subercaseaux ha dicho que “la escenificación del tiempo nacional en clave de integración funciona como un borde imaginario en el cual se teje la trama nacionalista”95
, es decir que durante los años transcurridos entre la Guerra del Pacífico y el Centenario se generó una compleja red de representaciones, en la cual hubo elementos simbólico-expresivos que fortalecieron el imaginario nacional e indujeron el sentido de pertenencia, ideas y corrientes intelectuales avaladas en argumentos y discursos. Dicha red de representaciones apuntó a dos conceptos básicos: 1) la afectividad o el inconsciente colectivo, a través de anuncios publicitarios, nombres de tiendas, marcas, relatos vinculados a símbolos patrios; y 2) a la racionalidad, por medio de políticas públicas enmarcadas dentro del nacionalismo educacional, económico y político. Con el objetivo de hacerlo funcional a las políticas de Estado, durante esta época se abordó el concepto de raza recurriendo a argumentos biológicos, psíquicos, culturales y sociales, presentándola como la base étnica de la nación que otorgaba a la sociedad chilena una idea de homogeneidad.
Particularmente, la Guerra del Pacífico fortaleció el vínculo de los sujetos populares a la tierra de donde provenían, estimuló el patriotismo y exacerbó las diferencias con los dueños del capital extranjero, sin excluir, por supuesto, manifestaciones de solidaridad de clase con trabajadores de otros países, como ha sostenido Julio Pinto. La guerra contra Perú y Bolivia
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Sergio González Miranda ha indicado que el Estado chileno utilizó un conjunto de instituciones para ejercer soberanía en las “provincias cautivas”, al respecto señala que la escuela pública de instrucción laica, fue uno de los principales reproductoras de identidad nacional y cultura cívica, es decir realizó una acción chilenizadora. En Chilenizando a Tunupa. La escuela publica en el Tarapacá andino, 1880-1990. DIBAM, 2002.
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Subercaseaux, Bernardo. Historia de las ideas y de la cultura en Chile. Historia de las ideas y de la cultura en Chile. Volumen II. Santiago, Editorial Universitaria, 2011. Pág. 211
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fue la antesala que preparó el terreno para que se configuraran las manifestaciones de nacionalismo popular, a comienzos del siglo XX, y permitió que los sujetos populares desarrollaran un amplio sentido de autovaloración. Gracias al roto chileno, todos, el Estado, la oligarquía y “el pueblo”, ganaron la guerra.
Durante la manifestación del meeting del 22 de octubre es posible evidenciar claros sesgos de nacionalismo que aluden al discurso aprendido del Estado y la oligarquía, el cual fue impuesto durante toda la primera centena republicana. En las diversas jornadas de la semana roja hubo expresiones de xenofobia contra almacenes extranjeros, entre ellos “turcos”, nombre con que se sindicaba a los inmigrantes árabes, e italianos. En estos hechos, según se ha relatado, “el pueblo asalta agencias, despachos y castiga a numerosos especuladores”96
. Es imposible establecer quienes o qué asociaciones gremiales tomaron la violencia por sus manos y agredieron a trabajadores inmigrantes o dueños de capital extranjero. Sólo se ha establecido la identidad de algunos de los manifestantes que fueron detenidos, su participación política, oficio y condición socioeconómica97, lo que no indica necesariamente que las personas detenidas hayan tenido responsabilidad directa en los hechos de violencia. No obstante, sí se ha logrado determinar que algunas asociaciones o personeros políticos que participaron en el desfile, alzaron algunas consignas o portaron estandartes de corte nacionalista o emblemas patrios.
Según Gonzalo Izquierdo, en su artículo “Octubre de 1905. Un episodio en la Historia Social chilena”, el orden en el cual marcharían las organizaciones obreras estaba previamente acordado. A la cabeza “iría un piquete de policía montada portando dos banderas chilenas; en segundo lugar marcharía el Comité Organizador; luego los asociados a cuarenta y un
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Jobet, op.cit., Pag. 116
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entidades y gremios encabezados por el Centro de Estudios Sociales Ateneo Obrero”98, a continuación los representantes de los habitantes de las diez comunas de Santiago y, por último, un pelotón de huasos a caballo.
El Luchador publicó un párrafo muy representativo de los grupos separados por edad, género, comuna y oficio que componían la asistencia al desfile: “Poco a poco iban avanzando las sociedades i comunas; hombres i mujeres; obreros, empleados e industriales; niños, jóvenes i viejos; era un desfile imponente. Estandartes, banderas, atributos i mil insignias llevaban”99
.
Asociaciones y gremios presentes: 1. Ilustración Caupolicán
2. Centro Obrero M.A. Matta 3. Hojalateros y Gasfíter 4. Benjamín Vicuña Mackenna 5. Independencia
6. Unión de Talabarteros 7. Centro Obrero
8. Abstinencia por la Hermandad 9. Artesanos La Unión100
10.Centro de Tapiceros de Santiago 11.Diego Barros Arana
12.Centro Social Obrero El Arte 13.Enlogio Altamirano 14.Filarmónica la Democracia 15.Sociedad 18 de Septiembre 16.Colón de Zapateros 17.Unión de Tipógrafos 18.Protección de la Mujer 19.Transporte de Carga 20.Unión de Protección de Estucadores 21.Gremio de Abasto 22.Unión de Carroceros
23.Comerciantes del Mercado Central 24.La Aurora
25.Igualdad y Trabajo
26.Centro de Obreros de Ferrocarriles 27.Panaderos J.M. Carrera
28.Univ. Popular
29.Unión y Protección de Educadores 30.Círculo de Santo Domingo
31.Unión es Fuerza 32.B. O`Higgins
33.Mártires del Trabajo 34.Pintores Miguel Ángel 35.José Manuel Balmaceda
36.Carpinteros y Ebanistas Fermín Vivaceta
37.Unión Artes Mecánicas 38.Sociedad Manuel Rodríguez 39.Albañiles y Ahorro y Resistencia 40.Sociedad de Defensa y socorros
Mutuos de Comerciantes 41.Centro Social Bellavista
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Izquierdo, op. cit., Pág. 57
99
Periódico El Luchador. Quincenario demócrata. “¡Ojo por ojo!”. Año V. Núm. 89. Santiago, 2º
quincena de noviembre de 1905
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Respecto a la Sociedad de Artesanos La Unión de Santiago, Sergio Grez indica que en abril de 1879 solicitaron a las otras sociedades obreras designar a dos delegados “para conformar un comité patriótico encargado de la recolección de fondos para ayudar a las viudas y huérfanos de la Guerra” del Pacífico. En Grez, De la “regeneración del pueblo”, Pág. 567
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Respecto a los estandartes, El Chileno señala que algunos gremios llevaban inscripciones, como por ejemplo, “Que concluya la miseria. ¡Viva la abundancia!”, “Que termine el monopolio”, “Queremos carne”, “No más hambre”. Gonzalo Izquierdo señala, en su ya citado artículo, que los obreros de la tracción eléctrica portaban tres estandartes, el primero de los cuales “mostraba la figura de un buey aprisionado por los ganaderos y al pueblo tratando de liberarlo”, en el segundo “aparecía un esqueleto humano (el pueblo) y a su lado un gordo personaje que fumaba un cigarro puro (un hacendado)”, y en el tercero mostraban “un buey gordo sobre el cual decía `carne para los ricos´ y a su lado aparecía la triste figura de un caballo flaco con la leyenda `carne para el pueblo´”101. El autor continúa su descripción indicando que los representantes de la primera comuna de Santiago portaban un pendón que decía `Abajo los monopolios. El pueblo manda que se suprima el impuesto´. Mientras que el lienzo de los representantes de la segunda comuna indicaba `Cuidado señores estadistas con el despertar del pueblo. El pueblo pide la llapa´102. Una de las imágenes más representativas apareció en la Revista Sucesos de Valparaíso que mostraba al Gremio de Carretoneros103 portando varias banderas chilenas.
Según Gonzalo Izquierdo, hubo también grupos que dieron vida a proclamas que dejaron de referirse al origen de la convocatoria y comenzaron a incorporar temas de un espectro más amplio, relacionado con reivindicaciones económicas y políticas. Por ejemplo, menciona que un grupo de doscientos trabajadores de Ferrocarriles del Estado solicitaban un 25% de aumento en sus rentas, en tanto que otras proclamas denostaban a las autoridades de gobierno, a quienes poseían el poder económico y a los propietarios de capital extranjero, como italianos o españoles.
101
Izquierdo, op. cit., Pág. 59; Ver anexo nº 3
102
Ibid.
103
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Como se dijo antes, el Partido Demócrata repudió en términos generales la violencia contra los manifestantes, sin embargo la prensa de la fracción “doctrinaria” se distanció discursivamente y responsabilizó a la fracción “reglamentaria”, al mismo tiempo que al Gobierno de Riesco. En cambio, la prensa demócrata-socialista o doctrinaria, corriente encabezada por Luis Emilio Recabarren, describió que los oradores espontáneos “con voz de fuego fustigaron a los opresores del pueblo; enérgicamente condenaron la actitud indolente del gobierno que no ponía remedio a los males que aflijian a los hijos de Chile”104
, justificando el meeting que “tenia por objeto pedir justicia; solicitar una cosa de interés Nacional; la conclusión de un monopolio odioso, con el cual se están enriqueciendo unos cuantos magnates, mientras todo el pueblo perece de hambre”105
.
Desde su formación original en 1887, el PD había elevado en su programa político dos ejes fundamentales: 1) la democratización efectiva de la política, y 2) el proteccionismo económico. De Petris indica que “en lo económico el nuevo partido seguiría las tendencias del `proteccionismo´ para defender a la industria y al obrero chileno, gravando los artículos extranjeros e impidiendo la inmigración”106. En la convención del 14 y 16 de julio de 1889 se incorporó en el ideario la lucha contra la inmigración extranjera, principalmente contra la europea, por considerarla contraria a los intereses de los obreros chilenos. La inmigración de trabajadores europeos era acusada de ser el factor generador de cesantía y, por consecuencia inmediata, la disminución de los salarios107.
104
Periódico El Luchador. Quincenario demócrata. “¡Ojo por ojo!”. Año V. Núm. 89. Santiago, 2º
quincena de noviembre de 1905
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Periódico El Luchador. Quincenario demócrata. “Los engatusadores”. Año V. Núm. 87. Santiago, 1º
quincena de noviembre de 1905
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De Petris Giesen, Héctor. Historia del Partido Democrático. Santiago, 1942. Pág. 3
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Esta lucha se llevó a cabo dentro del contexto político en el cual Balmaceda promovió la inmigración europea, en búsqueda de trabajadores calificados para llevar a cabo su ambicioso plan de OO.PP. Entre 1889 y 1890, según indica Grez en De la “regeneración…”, ingresaron 22.336 inmigrantes de nacionalidad española, italiana y francesa. Carmen Norambuena indicó en su artículo “Colonización e inmigración, un problema nacional y recurrente” que Balmaceda y la Sociedad de Fomento Fabril brindaron todo el apoyo a las políticas de inmigración por cuanto estas buscaban subsidiar la falta de conocimiento en los procesos agrícolas de los trabajadores nacionales. Además, argumentaron que la
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La reivindicación y defensa de los intereses de los trabajadores y artesanos nacionales que realizaba la campaña del PD, traía aparejadas connotaciones racistas y xenofóbicas, pues apelaba a que la inmigración era realizada con los ciudadanos de las clases más bajas y, por consiguiente, con los portadores de las peores actitudes y vicios. En la Primera Convención General del PD, el 14 de julio de 1889, se estableció:
“Que la inmigración extranjera envuelve un grave peligro para la República porque, sobre ser reclutada entre las ínfimas capas sociales de la vieja Europa con todos los males y vicios de naciones ya gastadas, produce el desplazamiento y la consiguiente emigración de los obreros y artesanos chilenos, que por su capacidad y complexión, constituyen las fuerzas productoras del país”108
Por consiguiente, el Partido Democrático se opuso a la inmigración de trabajadores españoles, italianos y franceses y, específicamente, a la de los chinos en el norte de Chile. No se debe olvidar que, durante el cambio de siglo, los intelectuales con inspiración de izquierda, así como figuras políticas y gremiales, apelaban a una moralización disciplinaria, que reforzara la imagen de Chile como nación fuerte, con trabajadores alejados de las “enfermedades de raza”, según la denominación dada por Subercaseaux, como las enfermedades venéreas, mortalidad infantil, alcoholismo y falta de espíritu industrial.
También hubo sujetos populares que no adhirieron por completo al discurso nacionalista durante las protestas del 22 de octubre. Estos fueron los sectores que se identificaban con las tendencias de corte libertario, como los anarquistas, aunque los estudiosos han establecido que la participación concreta de los anarquistas fue muy pequeña y no se puede considerar que tuviese importancia en la organización del movimiento contra el impuesto al ganado.
inmigración europea serviría para superar la situación de barbarie del pueblo chileno y caminar hacia el progreso económico.
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La Federación de Carpinteros, de corte libertario, publicó en su diario oficial El Alba en relación al meeting del 22 de octubre:
“Hoi en que esos millones de trabajadores oprimidos van comprendiendo i comprenderán pronto, que trabajar para que parásitos i holgazanes viven a costa de nuestro producto, nó es natural; que doblar la rodilla al potentado; que inclinar la cabeza i sirven humildemente al patrón; guardar respeto a las fábulas religiosas; defender a costa de sangre i vida la patria o el suelo en que nació, son todas gabelas i patrañas, grillos i eslabones de la pesada cadena con que tiramos el carro del progreso i el carro de la miseria que corren paralelos, unido por la esclavitud potentada”109
.
A diferencia de los mutualistas y los proteccionistas, los anarquistas cuestionaron, discursivamente, la arenga nacionalista emitida desde el Estado, haciendo una asociación virtual entre intereses del Estado, oligarquía chilena, capital extranjero e intereses de los trabajadores nacionales. Además, los anarquistas manifestaron su molestia frente la obligación de defender y luchar por un país, una nación, que no les había reconocido su trabajo y esfuerzo en las guerras anteriores a través de reales inclusiones políticas, sociales y económicas. Como manifiesta Julio Pinto en su artículo “¿Patria o Clase?”, después de alcanzada la gloria, los sujetos populares que participaron en la guerra (del Pacífico) no encontraron cabida a las demandas por malas condiciones laborales y no obtuvieron la anhelada retribución económica, situación que se tradujo en frustración popular y vinculación solidaria de clase. El peón chileno se sentía parte de la conquista del salitre y de las ganancias nacionales, pero no era protagonista de su regocijo.
En comentarios del periódico El Alba acerca de las discusiones que se realizaban a nivel nacional contra la inmigración, se manifestaba preocupación e interés por la unión de los diversos gremios, con el objetivo de llamar a huelga “hasta que se deroguen las leyes que más nos oprimen”. En efecto, la inmigración y la introducción de tecnología industrializada eran constantes amenazas con las cuales debían vivir los sujetos populares. Simultánea y contradictoriamente, El Alba llamaba al trabajo organizativo con otros países para establecer
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“relaciones de solidaridad” con los trabajadores extranjeros e incluso mencionaba que “los charcos de sangre con que se ha regado las calles serán recuerdo imborrable en el corazón del trabajador universal”.
En síntesis, hasta la época del Centenario, el Estado y la oligarquía generaron una campaña propagandística de inclusión virtual hacia los sujetos populares. Ésta se materializó en la vinculación sentimental entre actores populares y emblemas patrios que apelaban a diversos elementos simbólico-expresivos. Después de ganada la Guerra del Pacifico se realizó una profunda alegoría de la figura del roto chileno y se le catapultó como el nuevo héroe nacional. Respecto a la huelga por el alza de la carne de 1905, por una parte los demócratas, artesanos y el bajo pueblo, imbuidos en una práctica discursiva nacionalista, portaron y enunciaron los símbolos y emblemas nacionales. El problema del aumento en el precio de la carne y su escasez constituía una preocupación nacional, vinculada a una antigua lucha relacionada con el proteccionismo económico. Por otra parte, los anarquistas abogaban por el internacionalismo y no sucumbieron por completo ante el discurso xenófobo.
3. ¿Proteccionismo económico o hambruna nacional?
“Patroncito no me ahorque deme carne más barata mire que no tengo un cobre y el hambre casi me mata… ¡Pero, hombre! Cese tu empeño déjalo al gobierno obrar y deja que á algunos engorde
la protección nacional”110
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Las luchas reivindicativas por la protección nacional tienen un origen en el nacimiento de las sociedades mutualistas del siglo XIX. Como ha manifestado Sergio Grez en su libro De la “regeneración del pueblo” a la huelga general, en 1876 Chile se vio afectado por una gran crisis económica, la cual generó que los precios de las materias primas y alimentos comenzaran un proceso de decadencia y afectó seriamente las exportaciones nacionales. Entre otros problemas derivados de esa crisis, aumentó la deuda pública y se generó un importante déficit fiscal, al tiempo que “escaseaba el circulante como consecuencia de la exportación de moneda de oro y de plata por concepto de pagos del comercio en Europa; aumentó el interés del dinero y bajó el cambio internacional, subiendo el costo de la vida”111
.
A partir de esto, el mutualismo se convirtió en una alternativa trascendental para la organización y convergencia entre artesanos, obreros y manufactureros, quienes se unieron con el objetivo de solicitar la protección de la industria nacional, cuestionando el modelo de