51 La entrada del modelo extractivista16 ha significado la privatización y amenaza a los recursos de uso común. Al ser este un modelo que no respeta la tasa de renovación natural de estos bienes ni la autodeterminación de los pueblos además, no mide el daño que los proyectos extractivos causan al medio ambiente y los recursos naturales que llegan incluso a niveles irreversibles (Wagner y Pinto, 2013).
En el caso de las comunidades de La Toma y Paimadó, sus territorios y por tanto algunos de los recursos de uso común como el rio han sido receptores de fuertes amenazas. Como se planteó en el segundo capítulo la entrada de la minería ilegal adelantada por retroexcavadoras y dragas ha significado grandes impactos a nivel ambiental y social. En el caso de Paimadó la contaminación del agua que en casos más extremos como el de ha restringido algunas actividades económicas como la pesca (El Tiempo, 8 de agosto 2008), el control de la minería que antes se desarrollaba de manera artesanal y la amenaza y pérdida de autonomía y gobierno de parte de las comunidades (Verdad Abierta, 22 de octubre 2014)
Ante esta situación las comunidades han adelantado diferentes movilizaciones y estrategias de resistencia para defender sus territorios y recursos. Estos movimientos, que se desarrollan bajo la figura de sociedad política han tenido
diferentes espacios y al igual que ha estado limitado por las condiciones de seguridad de cada una de las comunidades. Este tipo de acciones podríamos enmárcalos en los movimientos que Castells denominó movimientos con identidad de resistenciaya que “emergen de un sentido de exclusión compartido y resulta en
la formación de comunas o comunidades, como una base para salirse de la red, para limitar la acción de los excluyentes (Castells, 1997: 69).
3.4 Movilización y resistencia
En el caso de la Toma, la comunidad actualmente no cuenta aún con el reconocimiento de la titulación colectiva, aun así esta se ha organizado por medio
16Extractivismo es el término con el que se denomina a una forma de organizar la economía de un país, basado en una alta dependencia de la extracción intensiva (en grandes volúmenes) de Recursos Naturales (RRNN), con muy bajo procesamiento (valor agregado) y destinado para su venta en el exterior (exportación).
52 de la figura de consejos comunitarios y se encuentra en la formalización de los reglamentos internos para el manejo de los recursos que reúnen los acuerdos que desde siglos han marcados las formas comunitarias de uso de los recursos (Ver anexo borrador de reglamento). Este es uno de los requisitos que además les exigen para poder solicitar los territorios colectivos (Diario de Campo 2014).
En el entretiempo de estas acciones que están más encaminadas en la apropiación de los recursos legales, ante la continuidad de las amenazas y acciones de parte de los dueños de las retroexcavadoras, la comunidad ha adelantado diferentes estrategias de denuncia y reclamo de sus derechos territoriales. Tal como se presentó en el segundo capítulo, las movilizaciones que han encaminado han tenido como objetivo exigir el reconocimiento de la comunidad como grupo étnico y con ello de sus derechos territoriales.
Una de las acciones más relevantes fue la marcha que adelantaron durante el mes de agosto, en el que toda la comunidad se desplazó hacía el río para exigirle a los dueños de las retroexcavadoras que sacaran la maquinaria del río. Esta acción, aunque ponía en riesgo la vida de la comunidad pues se conocía de antemano que los dueños de la maquinaria cuentan con seguridad privada, fue una estrategia a la que recurrió la comunidad ante la ausencia de por parte de las instituciones del Estado para actuar frente a la ya denunciadas maquinas. A pesar de que esta movilización llamó la atención de las autoridades quienes en los días pasados quemaron algunas de las retroexcavadoras, la situación continua por lo cual el pasado 16 de noviembre un grupo de aproximadamente cincuenta mujeres de la región emprendieron una marcha hacia la ciudad de Bogotá para reclamarle a las instituciones competentes (El tiempo 18 noviembre, 2014). Denuncian que la minería ilegal está acabando con el río Ovejas y sus posibilidades de mantener la minería artesanal que ha sido su principal fuente económica “a nosotras nos ha tocado criar a nuestros hijos e hijas solas, la batea, el almocafre y la pala han sido testigos de ello, el territorio ha sido nuestro compañero y ha estado con nosotras en momentos de alegrías y tristezas” (Agencia Prensa Rural, 16 de Noviembre 2014). Como parte de las estrategias de movilización, y en la misma vía de lo que propone Castells, parte importante de estas movilizaciones ha sido las referencias
53 a aspectos relevantes de la cultura negra, en esta marcha, por ejemplo, un elemento clave ha sido la presencia y alusión a la guardia cimarrona, esta es, la figura que las comunidades negras han apropiado para referirse al grupo de personas que vigilan y garantizan la seguridad de la comunidad sin armas, resolviendo conflictos por la vía oral, a través del diálogo.
Por el lado de la comunidad de Paimadó la defensa de sus recursos y territorios ha estado estrechamente relacionada con la figura de los títulos de territorios colectivos y de los consejos comunitarios (Diario de Campo). Si bien en el segundo capítulo se exponían algunas de las dificultades y obstáculos a los que se enfrentan los gobiernos locales para ejercer su autonomía y control de los territorios, para la comunidad, contar con los títulos ha sido una especie de escudo que les han permitido blindar el territorio frente a los intereses externos. Igualmente ha sido a partir de la configuración de los consejos comunitarios que se han desarrollado sus propios reglamentos internos en los cuales se definen las normas de acceso y uso de los recursos. Por medio de esta figura han podido interlocutar con las instituciones y reclamar sus derechos territoriales por medio de acciones populares, tutelas, etc (Acción popular Tierra Digna). El trabajo conjunto con otros consejos comunitarios y con organizaciones de la zona como el con Consejo Mayo del Atrato ha sido fundamental para las comunidades quienes han podido reunir esfuerzo para hacer que sus demandas tengan mayor impacto.
Igualmente, y retomando los procesos de reterritorialización, la comunidad de Paimadó, a pesar de la grave situación que actualmente encuentran en sus ríos y la dificultad que significa para ellos realizar la minería ancestral, siguen manteniéndola como medio de subsistencia, así, en medio de las retro excavadoras y las dragas, siguen sacando sus bateas y almocafres.
3.5 Reflexiones finales
En medio del panorama, en el que el modelo extractivo sigue siendo una apuesta del gobierno, las movilizaciones sociales y estrategias de resistencia de parte de las comunidades llaman la atención sobre las diferentes opciones que desde lo local están proponiendo modelos económicos y formas de vida diferentes que son las que ellos han logrado mantener por siglos. Tal como lo plantea
54 Castels, los movimientos con identidad sobrepasan la resistencia y construyen un proyecto de vida basado es una comprensión colectiva. Sobre la base de la opresión, logran imaginarse la forma de transformar la sociedad por medio de la expresión de su proyecto de identidad. Este, orienta entonces comportamientos y actitudes que permiten alternativas a la <red capitalista>, y sitúa acciones colectivas de mayor extensión que superan la coyuntura (Castells, 1997: 69). Visto de esta manera los procesos de reterritorialización, que desarrollan constantemente las comunidades negras, son parte de sus apuestas que proponen en una mirada de largo alcance, en el que los bienes de uso común son un factor fundamental para lograr este cometido.
Si bien entendemos que las comunidades negras están estrechamente vinculadas con sus actividad económicas, culturales, espirituales y de recreación las cuales están determinadas por una serie de recursos comunes, las luchas que estas adelantan buscan no solo asegurar el sustento diario de las familias pero sobretodo apuntar a pensar las posibilidades de que en el futuro ese territorio siga existiendo para sus hijos y los hijos de sus hijos.
CONCLUSIONES
El principal objetivo de este trabajo era mostrar de qué manera el territorio en tanto fruto de las relaciones sociales, es un elemento constitutivo y fundamental para el las comunidades negras de la Toma y Paimadó. A través de un recorrido por la historia estos territorios, este trabajo procuraba resaltar las manifestaciones espaciales del poder que determinan los procesos de territorialización y desterritorialización de estos mismos (Manzanal, Neiman y Lattuada, 2006).
Al final de este recorrido, quedan varios elementos importantes de resaltar a manera de reflexiones.
Tanto en el caso de la comunidad de Paimadó como en de La Toma las estrategias de desarrollo del Estado colombiano han tenido como consecuencia la deslegitimación de las reivindicaciones territoriales de las comunidades negras, así como como la existencia y persistencia de la violencia en sus territorios. Las
55 formas en que las comunidades Paimadó y La Toma han territorializando sus territorios se encuentran en una constante relación de tensión y conflicto con las nociones externas que han construido actores económicos y políticos sobre estos mismos espacios geográficos. En medio de esta situación de conflicto, las formas de vida de las comunidades, basadas en unas formas particulares de entender y construir el territorio partir de nociones colectivas de propiedad, han sido opacadas por la bandera del desarrollo económico que al estar enmarcado en una lógica de acumulación por medio del despojo, invalida las reivindicaciones contra hegemónicas adelantadas por las comunidades locales.
En medio de estas tensiones, las comunidades han tenido que buscar nuevas alternativas y herramientas de organización para defender sus formas de vida y proyectos a largo plazo. Un momento clave para el proceso organizativo y la reivindicación de los derechos territoriales de las comunidades de Paimadó y la Toma lo marcó la Ley 70 en 1993. A pesar de las dificultades y restricciones que esta ley ha tenido a la hora de reconocer las diferentes experiencias de las comunidades negras más allá del Pacífico, a nivel organizativo esta abrió la posibilidad para la emergencia de un nuevo tipo de organización social de carácter étnico. Tanto la comunidad de La Toma como Paimadó encontraron en la Ley una herramienta para organizarse y reclamar sus derechos de manera colectiva.
En este sentido, la figura de los consejos comunitarios, ha sido bastante pertinente como herramienta para defender sus territorios ya que ha cumplido un rol determinante a la hora de entablar diálogos con los diferentes actores como las instituciones gubernamentales, los grupos armados, o los mineros ilegales. De igual modo, dentro de las estrategias de protección territorial, la titulación colectiva de la tierra ha demostrado ser por lo menos un mecanismo preventivo contra el despojo de tierras y la implementación de proyectos económicos de gran impacto. Por lo tanto, adquirir el título de propiedad colectiva supondría para el caso de La Toma, como lo ha significado para Paimadó, su reconocimiento como comunidad étnicas y por tanto su derecho a la consulta previa.
56 Ahora bien, en este punto es necesario recalcar que si bien a lo largo de este trabajo se hizo referencia a los procesos organizativos de las comunidades de Paimadó y La Toma resaltando las propuestas que estos tienen como modelos de vida propios con una postura sobre la minería ilegal o intensiva, esto no significa que al interior de las organizaciones no hayan contradicciones o conflictos en torno a estas y otras posturas. Por el contrario es recurrente encontrar situaciones bastante contradictorias dentro de las mismas comunidades.
En el caso de la Toma particularmente sucede que, aun cuando la comunidad se encuentra denunciando la contaminación que está causando la minería ilegal en las agua del río Ovejas, al mismo tiempo en los socavones, otros integrantes de la misma comunidad realiza procesos de lavado de materiales usando químicos que contaminan el agua que sale de los entables mineros y que luego corren las canales que llegan a las quebradas y luego al río.
Estas situaciones no desvirtúan las luchas y demandas de las comunidades, por el contrario, resaltan la complejidad de los contextos y los retos a los que se enfrentar los consejos comunitarios y en general las comunidades a la hora de pensarse un proyecto común y a largo plazo para el territorio. Esta proyección irá reclamando de parte de las comunidades negras, nuevas reflexiones sobre sus formas de vida y de organización. Temas como la minería ilegal y la introducción de nueva tecnología para el desarrollo de estas actividades, ya está exigiendo que las comunidades negras del país y los consejos comunitarios en cada contexto tomen decisiones sobre cómo va a ser su participación en estas actividades y de qué manera sus territorios serán o no lugares para la explotación intensiva de recursos naturales.
Estos retos exigen procesos organizativos sólidos que tengan un respaldo fuerte en la comunidad, donde la autoridad de los consejos comunitarios y de los reglamentos internos sea lo suficientemente fuerte coercitivamente de tal modo que cada persona que se haga parte del territorio, así como quienes se encuentran por fuera, acepten y actúen de acuerdo con estas normas. Lograr estos cometidos se hace cada vez más difícil en estos contextos particulares puesto que los consejos comunitarios deben actuar en espacios marcados
57 fuertemente por presiones económicas y políticas. Allí, estas figuras de autoridad deben disputar su grado de autonomía y de decisión con las normas e intereses que los grupos armados y los grupos económicos imponen por medio de la fuerza y la violencia. Además estos mismos perciben las reivindicaciones adelantadas por las comunidades como opuestas al desarrollo porque demandan la protección de la tierra y los recursos comunes.
En medio de esta coyuntura, las acciones de resistencia y movilizaciones adelantadas por las comunidades en torno a la defensa y exigencia de sus derechos territoriales han marcado momentos fundamentales para ambos casos. A través de estas, las comunidades han hecho un llamado sobre las afectaciones que los proyectos extractivos de gran intensidad están causando en sus formas de vida y en los recursos de uso común. Si bien la defensa de estos recursos se ha adelantado a partir de la importancia que cumplen estos en las vidas de las comunidades negras, lo que todavía no se ha reflexionado a profundidad es que detrás de la defensa de estos mismos no solo está en riesgo la vida de las comunidades negras, pero la de cada uno de los colombianos.
Durante el foro de minería que se llevó a cabo en Popayán el profesor Axel Rojas llamaba la atención sobre una noticia que empezaba a sonar en los medios de comunicación de la región. Teniendo en cuenta que el 35% del agua que surte el acueducto de Cali proviene de las agua del río Cauca, la contaminación que están denunciando la comunidad de La Toma sobre las aguas del río Ovejas, ya también se estaba sintiendo en la capital del Valle.
Esto nos lleva a plantear una reflexión que tiene que ver con la noción del territorio con la que se están tomando las decisiones sobre el futuro del país. Retomo nuevamente los planteamientos de la geografía sobre el territorio para defender una vez más que la intención no es la de encontrar una única definición de territorio, pues la diferentes condiciones geográficas, políticas, sociales y económicas de cada lugar demuestran la inviabilidad de este proyecto. Por el contrario lo que se propone más bien es comprender que el territorio está definido por aspectos que van más allá de los elementos físicos que allí se encuentran, que este es también las relaciones sociales, culturales, simbólicas y espirituales
58 con las que una población apropia un espacio. En esta medida las políticas públicas que estén relacionadas con los derechos de las comunidades negras deben estar encaminadas en comprender esta complejidad de tal modo que los derechos territoriales de estas mismas no se queden relegados en títulos colectivos de propiedad y permitan de forma contundente la viabilidad de proyectos de vida alternativos que no corresponde directamente con los modelos económicos basados en la extracción intensiva de los recursos.
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