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1.2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

2.2.4. Factores que conducen al pandillaje

Mejía, “En los últimos años se ha incrementado, en los adolescentes, el consumo De tabaco, alcohol, drogas y otros enervantes, lo que a su vez ha repercutido en el resurgimiento y crecimiento del pandillerismo y el vandalismo. Los estudiantes de secundaria son particularmente vulnerables a estos problemas, pues en esa etapa de su desarrollo pasan por una serie de cambios biológicos, psicológicos y sociales para los cuales no siempre cuentan con los elementos adecuados para afrontarlos” (Mejía, 2001).

“Entre éstos destacan, por su trascendencia, los procesos de cambios sociales que se viven ahora, ya que, dada la rapidez con la que ocurren, están expuestos a sufrir procesos difíciles desde el momento que los afrontan hasta su aceptación, cuyo

resultado es que el equilibrio biopsicosocial no sea alcanzado en muchos casos, generando estados de ánimo que no sólo producen malestar individual, sino que también afectan al grupo social familiar. De lo anterior derivan actitudes nocivas, que aunadas a la pérdida de valores y estados emotivos que oscilan de un extremo a otro como la ira, la depresión y la indiferencia, entre otros, enferman a los jóvenes que fácilmente inciden en prácticas como el pandillerismo. Existen varios factores a considerar que pueden precipitar al adolescente al inicio de prácticas nocivas para la salud, ya sea por curiosidad o necesidad de reconocimiento, hasta la adquisición de adicciones, integración a pandillas e incluso, la delincuencia. De la adolescencia en adelante podemos ver desinterés por su formación cultural y disminución en la práctica de actividad física, tanto dentro como fuera de la escuela y lamentablemente en muchos casos esto ocasiona el inicio de padecimientos físicos y emocionales” (Mejía, 2001).

“Destacan, en el contexto escolar, las actitudes de los profesores que carecen de los elementos necesarios para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje adecuadamente y pueden llegar a fomentar en los alumnos la agresividad, la baja autoestima, la rebeldía y apatía, entre otros, como manifestación de rechazo. Asimismo, nos hemos percatado de la importación y adopción de la cultura del pandillerismo, la cual se expresa a través de su vestimenta, tatuajes, símbolos corporales, grafiti;

esto casi siempre va acompañado a un mayor o menor clima de inseguridad por la aportación de armas, la violencia y la delincuencia que el pandillerismo genera, lo que ocasiona cambios en el comportamiento de los menores en la familia y en la escuela… en todas las latitudes de nuestro país, la juventud ha utilizado un sinnúmero de formas para manifestar sus inquietudes, ideas, miedos, reclamos, exigencias y talentos, en ocasiones es a través de la práctica de algún deporte, de actividades culturales, pero en el peor de los casos es a través de la organización de pandillas, que canalizan esas energías en actos vandálicos que destruyen la imagen de una ciudad. La práctica de cualquier actividad física, recreativa o deportiva favorece el fomento de hábitos de conducta, valores y, por supuesto, el mejoramiento de la capacidad física del individuo; lamentablemente identificamos insuficientes alternativas que ofrezcan para todos los gustos y para todas las edades la oportunidad de la práctica sistemática que modifique positivamente el estilo de vida” (Mejía, 2001).

Asimismo Mejía, “De igual manera, es necesario impulsar la convivencia entre padres e hijos, pues son, principalmente, los problemas familiares los que llevan a los jóvenes al pandillerismo, la vagancia, vicios y ociosidad que propician la rebeldía en los adolescentes, que manifiestan en acciones delictivas. Dentro de las principales causas que origina la pandilla se encuentra la desintegración familiar. .La familia como institución básica de la sociedad está en crisis; hay un alto porcentaje de separaciones y

abandono familiar. Por otro lado, la ausencia de los padres, empujados por la crisis a dedicar más tiempo a la obtención del ingreso familiar, genera un vacío que la sustitución de la crianza de los hijos por otros familiares o conocidos no pueden llenar. Ya que las presiones económicas obligan a los padres a ampliar los horarios de trabajo y a eliminar los momentos dedicados a la integración familiar, la afectividad y la recreación entre padres e hijos, elementos importantes en su formación. este estado de abandono familiar y moral en diferentes grados y formas, algunos de ellos violentos y traumáticos, contribuyen a que los jóvenes padres y adolescentes que proceden de estos hogares sean fácilmente captados por la pandillas, en las que encuentran el apoyo, la afectividad, identificación y referencia grupal que no encuentran en su propio entorno familiar. Los adolescentes consideran primordial el aspecto formativo que se da dentro del hogar, que exista un entorno cálido, de comprensión entre los miembros; cuando esto no existe el adolescente comienza a sentirse marginado, no siente la seguridad que es básica a su edad. Por ello, se refugia en grupos que, aunque destructivas, lo hace sentirse miembro de algo, como un curativo a su soledad… la referencia a malas amistades seria consecuencia de una formación familiar que no tiene los valores apropiados que le permitan diferenciar lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, es decir, cuando la formación del hogar es inapropiada, el joven se vuelve flojo a agentes externos que no lo

benefician en nada. Otra es la violencia social y familiar Los jóvenes recuren a la pandilla porque en el hogar no encuentran la tranquilidad y calor del hogar, sino al contrario violencia gritos y nada de comprensión hacia ellos y por eso es allí donde buscan amigos con los que ellos se sientan identificados y comprendidos” (Mejía, 2001).

“En los barrios .las pandillas y los delincuentes más acostumbrados han copiado, también, estos métodos violentos. Así, muchos ven a estos elementos como ejemplos a seguir y creen que la única autoridad y respeto debe ser impuesto por la fuerza y la violencia. Es decir, una justificación e imitación a un estilo de relaciona basada en la violencia, en el abuso del poder, en el desprecio del derecho de los demás. Todo esto, en medio de una corrupción sin precedentes en nuestra historia. En las familias, la violencia contra la mujer y los hijos, se han incrementado dramáticamente. El maltrato y abuso sexual infantil y adolescente tiene como sus principales abusadores a los propios miembros de la familia” (Mejía, 2001).

“Estas situaciones marcan la vida de nuestros niños y adolescentes, inclinándoles para soportar o descargar violentamente los traumas que llevan dentro en quienes consideran más débiles o sensibles. Otra causa seria la violencia Social y Familiar ya que Después de años de violencia social en nuestro país, las nuevas generaciones han crecido en una sociedad que ha convivido con la muerte y destrucción, y

principalmente, con la pérdida del respeto a la vida; el desprecio a la autoridad y las leyes; al derecho de los demás, ideas y actitudes que promovieron tanto los grupos subversivos como la guerra sucia desde el estado”. (Mejía, 2001)

“En los barrios .las pandillas y los delincuentes más avezados han copiado, también, métodos violentos. Así, muchos ven a estos elementos como ejemplos a seguir y creen que la única autoridad y respeto debe ser impuesto por la fuerza y la violencia. Todo esto, en medio de una corrupción sin precedentes en nuestra historia. En las familias, la violencia contra la mujer y los hijos, se han incrementado dramáticamente. El maltrato y abuso sexual infantil y adolescente tiene como sus principales abusadores a los propios miembros de la familia. Los juzgados tienen entre sus principales casos de atención, la demanda de alimentos y el maltrato física y psicológica. Estas situaciones marcan la vida de nuestros niños y adolescentes, predisponiéndoles para soportar o descargar violentamente los traumas que llevan dentro en quienes consideran más débiles o vulnerables”. (Mejía, 2001)

“De la mano de la violencia y el maltrato encontramos que otras causas serian La pobreza, Marginación y Exclusión Social Si bien la pobreza no es justificación para la existencia de las pandillas, esta situación si contribuye con ello. El 60% de las pandillas registradas por la policía proceden de hogares que carecen de condiciones mínimas de vivienda y en un alto

porcentaje han abandonado sus estudios por la falta de recursos económicos o la desintegración familiar. La exclusión social en las pandillas Se da en varios niveles: En el plano familiar, porque son excluidos de ser parte de una familia integrada en la que la unidad familiar esta fraccionada y la comunicación entre sus miembros, mutilada, completando una disfuncional dinámica familiar desde antes del nacimiento de algunos de ellos(as) por ser hijos(as) no deseados de sus padres. Están excluidos del sistema educativo, algunos nunca han asistido, otros han desertado y muchos de ellos han terminado la secundaria sin ver en ello ninguna utilidad para su futuro. No tienen acceso al mercado laboral por encontrarse en una situación de desventaja e incompetencia, carentes de capacitación, experiencia, y formación técnico profesional “(Mejía, 2001).

“Desconocimiento de sus deberes y derechos como persona, el ejercicio de la ciudadanía y su participación en el desarrollo local. Finalmente quedan Excluidos de la recreación, el deporte y la cultura. Esta marginalidad social tiene consecuencias funestas. Un joven excluido socialmente es un joven marginado de oportunidades para su desarrollo personal y familiar. Y un marginado social es un resentido social, potencial futuro infractor de las leyes, normas y reglamentos de la buena convivencia que a la postre afecta la seguridad ciudadana y cultura de paz en nuestra localidad. Esta múltiple exclusión social contribuye a crear una sub-cultura juvenil con sus propias normas, valores,

conductas y expresiones de vida en la que se impone como practica el ejercicio de la violencia. El amor, el respeto, la veracidad y la honradez son valores que tienen cada vez menos vigencia al interior de las familias y la comunidad” (Mejía, 2001)

“Por otro lado, no se promueve habilidades sociales como la autoestima, la toma de decisiones y la asertividad. Esto explica porque los jóvenes integrantes de pandillas tienen poca valoración de su persona y expresan sentimientos de destrucción recogidos casi siempre de su ámbito familiar: no tiene sentido de responsabilidad y generalmente, el desacierto y desatino caracterizan sus decisiones, pues carecen de espacios de diálogo y comunicación para discutir sobre sus necesidades o intereses, y afrontar sus problemas personales o las situaciones que se presentan dentro del hogar sus percepciones como sujetos de derecho. En un estudio que realizo una institución llamada COMETA- PUNO, a chicos de entre 16 y 22 años de edad para conocer la percepción que tienen de sus derechos ciudadanos y la relación de su vida en la comunidad, se encontró con que en opinión de los chicos los derechos no se cumplen en el país ya que esté está en crisis, al pasar esto se recurre a terceras personas para hacer validos sus derechos ocasionando fuertes olas de violencia... a la pregunta ¿qué esperas de la sociedad? La respuesta unánime que se obtuvo fue nada. Los motivos señalados básicamente se refieren a que no consideran que la sociedad tenga nada que ofrecerles, además por experiencias

previas, con las autoridades locales, considera que lo que ellos solicitan no va a ser atendido. En el hipotético caso que pudiera solicitarle algo de sus autoridades, sería una loza deportiva, la construcción y el asfaltado de pistas. De otro lado, afirma que lo que hace que los jóvenes no participen activamente en su comunidad para beneficio propio y del grupo es el no contar con el permiso (desconfianza) de los padres quienes en muchos casos los encierran y prohíben la salida para evitar problemas en la calle como los enfrentamientos entre pandillas; no se sienten capaces de realizar una actividad en beneficio de la comunidad sea por indiferencia, inmadurez o falta de decisión”. (Mejía, 2001) “Consultados sobre la posibilidad de implementar talleres artísticos en la zona para promover la participación de los jóvenes, opinaron que sería una idea interesante y original. Pero, consideraron también importante implementar talleres productivos como: torno, carpintería, tejido a máquina y costura. Afirman que la comunidad cuenta con maquinarias donadas por el estado. Con relaciona la características de los grupos de los jóvenes que existen en la comunidad, ellos refieren que estos en su mayoría son pequeños, aislados y que solo se reinen para acudir a alguna actividad social o estar algunos momentos fuera de casa. Los grupos de pandillas, en cambio son numerosos, mas cohesionados en la medida que se defienden entre sí de la agresión de grupos similares de otros barrios que viene a promover enfrentamientos; son muy exigentes en cuanto al

respeto de su territorio, ya que solo permiten el ingreso de pandillas en una misma zona o barrio; en cambio, las de más deben mantenerse fuera. En caso que un miembro de las causas encontramos los llamados Factores que incrementan la Violencia Juvenil como son Los medios de comunicación social: El trato que los medios de comunicación –salvo raras excepciones- han dado y dan a este tema no ha contribuido a solucionar o disminuir el pandillaje. Al contrario, titulares sensacionalistas, imágenes y fotografías que magnifican estos hechos y los hacen protagonistas, contribuyen a que estos jóvenes perciban que por esta vía nos hacemos famosos, figuramos o nos pavoneamos ante los demás opiniones que expresan cuando se les pregunta sobre los efectos que tiene en ellos en que los medios de comunicación se ocupan de sus actos de violencia. La opinión e imagen que tiene la población sobre los pandilleros es, en gran medida, producto de la imagen que los medios han creado de estos jóvenes: seres irracionales, salvajes e irrecuperables, mezclando la delincuencia y pandillaje que no es lo mismo, pues hay miembro de pandillas que cometen infracciones o actos delictivos, pero no todos son delincuentes” (Mejía, 2001).

“Por otro lado, cuando los medios priorizan y magnifican los hechos en sí, antes que las causas y soluciones, no están ayudando sino más bien echando leña al fuego. Una solución real al pandillaje requiere la participación educadora de los medios de comunicación, promoviendo la sensibilización y participación

social de los diferentes espacios y actores que existen en la sociedad. A nivel local, (distritos) los medios de comunicación del distrito pueden concertar la realización de campañas participativas de la población en un plan de acciona integral sobre este tema, pues una política de acción al respecto debe no solamente trabajar al interior de las pandillas, sino también de la propia comunidad, para que la población empiece a mirarlos como seres humanos y a entender que todos somos parte del problema y las soluciones. También está La imitación de patrones de conducta de los delincuentes mayores: Se podría añadir que por la edad tan bien el enfrentarse con otra pandilla es un signo de virilidad y demostración de que el grupo es más fuerte y mejor preparado que el otro”. (Mejía, 2001)