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Factores determinantes de la confianza: Una revisión de la

CAPÍTULO 1. LA CONFIANZA: CONCEPTO, INDICADORES Y

1.4. Análisis de la confianza: causas y evolución temporal

1.4.1. Factores determinantes de la confianza: Una revisión de la

El estudio de la confianza ha motivado la realización de diversos trabajos en el ámbito económico, desde análisis conceptuales de la misma hasta el estudio de su capacidad predictiva y explicativa a través de indicadores en los diferentes países y regiones en los que se calcula.

A continuación se señalan diversos trabajos que han tenido como base la confianza y su medición desde la perspectiva mencionada anteriormente.

Para ello se tienen en cuenta dos enfoques. Por una parte se examina la bibliografía que versa sobre la elaboración de los principales índices de confianza y qué variables influyen en ellos. Y por otra (más extendida) se aborda la literatura que analiza el efecto que los indicadores de confianza tienen en determinados “fundamentales” de diferentes economías y, en especial, su poder predictivo.

Empezamos por un estudio de los indicadores de confianza desde el punto de vista de conocer qué miden, cómo se calculan y qué variables influyen en los mismos.

En lo que a su composición se refiere, diversos trabajos han demostrado la importancia de la constitución de un indicador de confianza para un país en un intervalo de tiempo determinado. Según la coyuntura económica, la confianza podrá ser así más sensible a un indicador que a otro (Beltrán y Durré, 2003), al igual que podría ocurrir

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con la influencia de determinados aspectos de carácter político (Vuchelen, 1995). De la misma forma existen hay autores, como Vuchelen (2004), que ponen de manifiesto la resistencia de algunos economistas en su estudio y uso a la hora de explicar variables económicas fundamentales como el consumo al considerarlos como “cajas negras” o elementos cuyo contenido no se puede conocer.

Se han realizado estudios detallados de las preguntas que conforman cada una de las encuestas que se toman como base para la elaboración de estos índices y que pueden facilitar una información más detallada de las correlaciones existentes entre la confianza y determinadas magnitudes. Por ejemplo Jansen y Nahuis (2003) demuestran en el caso de once países de la Unión Europea que la confianza en general se ve influenciada en mayor medida por la situación global de la economía que por la situación del hogar en particular en el que se pueda realizar una encuesta de “sentimiento”. De la misma forma, la información obtenida a través de las encuestas que toman como base estos indicadores se ha utilizado como base para la elaboración de modelos de formación de expectativas (Ghonghadze y Lux, 2012).

Dicho lo anterior, se ha llevado a cabo un análisis de los factores o variables económicas que pudieran repercutir en la evolución de los índices de confianza más relevantes, de los cuales se procede a hacer un resumen en la figura 1.

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Figura 1. Influencia de variables en los indicadores de confianza

Fuente: Elaboración propia.

Un análisis conceptual de la confianza fue realizado por Katona (1951, 1975), uno de los primeros autores en argumentar que el denominado sentimiento del consumidor se ve influenciado por aspectos que van más allá de variables económicas.

Akerlof y Shiller (2009) profundizan en lo que Keynes denominaba animal

spirits como base de una nueva perspectiva para explicar las inestabilidades del

capitalismo frente a la economía clásica representada por Adam Smith. Dentro de esos “animal spirits” la confianza es identificada como un elemento que implica que una conducta sobrepasa un acercamiento racional en una toma de decisiones y que por lo tanto ha de tenerse en cuenta a la hora de diseñar políticas económicas.

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Bovi (2009) estudia la información recogida en el Joint Harmonised European

Union Programme of Business and Consumer Surveys, del cual se extrae el ESI, para

apuntar que solo aspectos psicológicos ofrecerían una explicación exhaustiva de las distorsiones estructurales que afectan a los juicios y expectativas que emergen de los datos de las encuestas de confianza del consumidor.

Vuchelen (2004) por su parte encuentra que el consenso en las expectativas de

crecimiento económico y el grado de dispersión en las mismas ayudan a reducir la parte

no explicada del sentimiento del consumidor en Bélgica.

En cuanto al Index of Consumer Sentiment (ICS) de la Universidad de Michigan, Throop (1992) es uno de los primeros en analizar su determinantes, indicando que su cambios son reflejo de las percepciones de la probabilidad que tienen los consumidores de afrontar una situación de dificultad financiera, más que de las que puedan tener sobre la obtención de una renta permanente.

Por su parte Ludvigson (2004) señala que las principales encuestas de confianza del consumidor llevadas a cabo en Estados Unidos –ICS y CCI– reflejan expectativas de

renta y crecimiento de riqueza (sin tener en cuenta el mercado de valores).

Berry y Davey (2004) analizan dos de los principales indicadores de confianza del consumidor del Reino Unido, a saber, el Martin Hamblin GfK (parte del grupo alemán de investigación GfK) realizado en nombre de la Comisión Europea y el Market

and Opinion Research International (también conocido como MORI), y demuestran que

los determinantes económicos del consumo como son la renta, el patrimonio y los tipos

de interés pueden explicar una gran parte de sus movimientos, si bien existen otros

factores no económicos que también tendrían su relevancia en dicha evolución. En este sentido y siguiendo a Mishkin (1976, 1977), el ICS debería de estar positivamente correlacionado con la posesión de activos financieros por parte de los hogares y negativamente con su endeudamiento.

En cuanto a los tipos de interés, Ferreira et al, (2008) prueban la gran capacidad explicativa que tienen determinados diferenciales de tipos de interés interbancarios para

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explicar las expectativas de los agentes económicos medidas en este caso por el indicador ESI. Throop (1992) indica también la evolución pasada de los tipos de interés para explicar el índice ICS.

Lovel y Tien (2000) por su parte construyen un índice de “malestar económico” tomando como base los valores de la tasa de empleo y la tasa anual de inflación del país demostrando que su correlación con el ICS es del 0.8, valor elevado que sirve para señalar a estas dos variables como referencia para entender mejor el comportamiento de dicho indicador. El mismo es también analizado previamente por Fuhrer (1993) que encuentra que el 70% de su variación corresponde a la evolución de los niveles de renta nacional, tasa de desempleo, inflación y tipos de interés reales.

Igualmente Lahiri y Zhao (2013) analizan la composición del ICS sugiriendo que las percepciones de los consumidores y sus expectativas explican más de la mitad de su variación, siendo una parte significativa de la información recogida por el mismo imposible de obtenerse por otros medios.

En relación al Consumer Confidence Index del Conference Board, Abo-Zaid (2014) apunta a los datos de creación de empleo de EEUU como un factor de influencia en la trayectoria del mismo. Yao et al. (2012) por su parte señalan que los cambios en la dirección de la confianza medida por este indicador se pueden predecir fácilmente a partir de los valores previos obtenidos en el mismo. Una conclusión similar es obtenida por Throop (1992) para el ICS.

Igualmente los indicadores de confianza han sido objeto de estudios críticos, incluso hasta de propuestas como la del Nilsson (2000), el cual trató de ajustar tanto los componentes como el peso específico del ESI europeo de diferentes países con el objetivo de que mostrara una aproximación mejor. Dominitz y Manski (2003) también proponen mejoras en el ICS eliminando aquellas cuestiones más generales de economía nacional y centrando el peso en preguntas que tengan que ver con aspectos más referidos a expectativas.

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