1.1 Origen y evolución del objeto de investigación
1.1.5. Factores Endógenos y Exógenos que llevan a los adolescentes a ingerir drogas
Antes que nada debemos entender que de acuerdo a los recientes estudios científicos realizados en EEUU se ha podido comprobar que existe una relación directa entre la fisiología humana y la propensión de ciertas personas al consumo de drogas, esto debido a que nuestro sistema nervioso endócrino tiene receptores nerviosos para las substancias psicoactivas, tal es el caso del sistema endócrino canabinoide, opioide, etc., de tal forma que nuestro sistema nervioso produce receptores nerviosos para el alcohol, la cocaína, la heroína o la marihuana por ejemplo, los cuales hacen química con el cerebro generando una “tolerancia” hacia estas substancias, lo cual podría provocar que el organismo de un individuo, por ejemplo, cuyo sistema nervioso no generara las endorfinas necesarias para combatir la ansiedad o pequeños dolores y molestias propios de la vida diaria, en un momento determinado de su vida tenga lugar una disfunción de su sistema opioide de tal forma que no podían generar por si mismos de forma natural las endorfinas necesarias para hacer frente a distintas vicisitudes de la vida diaria como es el caso de un heroinómano, el cual puede paliar esta carencia con el consumo de heroína.
Por otro lado cabe anotar que el sistema nervioso central produce de manera natural distintos neurotransmisores necesarios para responder a los estímulos del medio ambiente de forma natural, como la alegría, la tristeza, el estrés de la vida daría, la ansiedad, etc…, siendo uno de los más importantes la dopamina esta cumple una función muy importante en dar respuesta a estímulos como los del placer, por ejemplo, la manera como reaccionamos a algo o alguien o alguna situación que nos agrada, sin la producción de este neurotransmisor no
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podríamos experimentar el gusto o la satisfacción por un alimento determinado por ejemplo o disfrutar de una relación sexual, de esta manera el cerebro responde ante un estímulo determinado produciendo dopamina la misma que luego de pasado el estímulo que lo provocó, es reabsorbida por la neurona que la produjo, pues el cerebro se pasa la mayor parte del tiempo comunicándose consigo mismo, la persona vuelve a su estado emocional normal, previo al estímulo que le produjo esa sensación.
“En el caso de pacientes consumidores de cocaína por ejemplo el momento en que consumen la substancia psicoactiva las partículas de cocaína se fijan en el la neurona que produjo dopamina impidiendo que esta sea reabsorbida, de tal forma que se produce un remanente de dopamina que queda por decirlo de alguna manera flotando produciendo en el consumidor una sobre estimulación por la presencia de este neurotransmisor llamado “el neurotransmisor del placer”, el uso continuo de las substancias psicoactivas producirá en el toxicómano una necesidad imperiosa de mantener unos “niveles adecuados de droga en su organismo” que generara como contrapartida que se desarrolle la tolerancia y concomitante a ello el denominado Síndrome de Abstinencia que se presenta cuando se ha suspendido bruscamente el suministro de la droga al organismo y el mismo responde con síntomas como ansiedad, irritabilidad, nausea, vómito, dolor etc… que pude variar en intensidad dependiendo del tipo de droga, en el caso de la heroína el cuerpo reacciona con un dolor general de los huesos, ansiedad, insomnio, temblor, sudoración profusa” (Moran, 2011, Pág. 23)
Por otro lado de los estudios científicos realizados en Europa y E.E.U. se ha llegado a establecer una relación directa entre los pacientes adictos a substancias psicoactivas y su ascendencia, en cuyo árbol genealógico se ha encontrado la presencia de padres, madres, abuelos (as) con antecedentes adictivos los cuales heredarían a su descendencia una predisposición a que la enfermedad aparezca en sus hijos: según los estudios más conservadores la incidencia de este factor predisponente a presentar el cuadro clínico de la dependencia es del 30%, en tanto que estudios más recientes hablan de un 50% como factor de riesgo para adquirir la enfermedad llamada adicción.
Las personas adictas a drogas y sus hermanos no adictos comparten ciertos patrones cerebrales anormales, lo que sugiere que la susceptibilidad de las adicciones es hereditaria,
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por otro lado al estudiar mediante escaneo los cerebros de hermanos y hermanos de los cuales uno de ellos era adicto a cocaína se pudo determinar que ambos hermanos tenían anormalidades cerebrales que les hacían difícil ejercitar el autocontrol, estos hallazgos aumentan la comprensión del porque unas personas con antecedentes familiares de consumo de substancias psicoactivas corran más riesgo de ser adictas que otras.
En el caso del adolescente cabe entender que su sistema nervioso central entre los 11 a 15 años, a pesar de haber logrado su conformación completa no está lo suficientemente maduro para responder de manera acertada a los diferentes vicisitudes de la vida diaria, los procesos de maduración neuronal en el adolescente son muy complejos e inestables por tal razón su conducta tiende a ser errática, por otro lado el aumento en la producción de dopamina y de hormonas sexuales como la testosterona y androsterona, en un cerebro inmaduro como el del adolescente se convierte en una bomba de tiempo, por decirlo de alguna manera, que puede llevar al adolescente a la realización de actividades riesgosas o conductas peligrosas para obtener recompensas y sentirse satisfecho sin un buen control de los impulsos, como por ejemplo la elección de amistades, establecer relaciones sentimentales y afectivas inadecuadas o el consumo de substancias por la inducción de “amigos”, al no haberse establecido conexiones neuronales seguras y maduras el cerebro del adolescente llega a sufrir profundas transformaciones patológicas de las cuales difícilmente podrá recuperarse completamente del daño sufrido, pues el consumo de substancias psicoactivas desencadenan transformaciones dramáticas en la conformación de la corteza cerebral llegando algunas a ser permanentes pues las drogas tienen la particularidad de dañar el cuerpo celular de manera irreversible.
1.1.5.2 Factores Exógenos
El medio familiar es para cualquier ser humano la ventana a través de la cual, desde niño, llega a entender el mundo que lo rodea a través de procesos cognitivos y madurativos que van evolucionando en sus distintos estadios de desarrollo, cuando él individuo ha llegado a la adolescencia hay varios patrones de conducta que ha aprendido a través de sus referentes paternos o quienes han hecho de figuras parentales, de tal manera que los sistemas de valores, y principios ya se han establecido gracias a un intrincado sistema de aprendizaje aprendido
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por la repetición continua de estímulos que dejaron huellas mnémicas importantes en su sistema nervioso.
Si a lo expuesto sumamos el caótico desarrollo neuronal en que el individuo atraviesa en su adolescencia, en que el sujeto pone en tela de juicio todo lo actuado hasta ese momento por los adultos de los cuales depende y su búsqueda inmadura de “independencia”, tenemos un sujeto con un cuerpo desarrollado, que ya tiene las características físicas de un adulto, pero con un comportamiento inmaduro e impulsivo, se parece a un Gulliber de niño frente a una colonia de Liliputienses, de esta manera podemos establecer las directrices claras de que tipo de conductas terminarán prevaleciendo en el futuro adulto, si el adolescente proviene de una familia disfuncional, nociva, ya sea por maltrato, sobreprotección, abandono etc.
Los patrones de conducta establecidos desde la temprana infancia, están próximos a aparecer y de la peor manera, sus carencias afectivas, sus complejos, los posibles traumas sufridos en la niñez, las falencias cognitivas buscarán una forma de desahogo, el adolescente tiende a sentirse aislado, solo, incomprendido, por ser el humano un ser social por excelencia y con necesidades afectivas únicas, este adolescente tenderá a buscar en sus pares el espacio de pertenencia, de aceptación frente a jóvenes de su edad que satisfagan sus inquietudes y con quienes compartir intereses comunes, en ese contexto el adolescente puede encontrar el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de la drogodependencia, pues en su afán de sentirse aceptado por sus pares buscará complacer las exigencias del grupo los cuales pueden inducirle al consumo de substancias psicoactivas legales o ilegales, por lo general en nuestro medio el púber o el adolescente comenzará su espiral de consumo con los cigarrillos, luego pasará al alcohol y podría continuar hacia el consumo de marihuana y otras substancias más fuertes como pasta base de cocaína, cocaína, heroína, barbitúricos entre otros.
Algunos se estacionarán con la substancia de su predilección, en cambio que otros seguirán experimentando en búsqueda de llenar esa sensación de euforia que experimentaron la primera vez que consumieron drogas, si el paciente continúa en el medio nocivo en el que desarrollo su enfermedad adictiva, esto es con los mismos pares con quienes comparte un mismo estilo de vida esto se viene a convertir para la persona inmersa en la adicción en un Factor Exógeno de Riesgo, o Factor Mantenedor de la enfermedad, el paciente deberá cambiar su estilo de vida, sus hábitos, sus relaciones sociales y resolver sus conflictos que
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arrastra desde su temprana edad para adquirir nuevas habilidades psicosociales en un proceso que va a durar tanto como su vida misma, es decir las huellas que dejó el consumo de substancias van a permanecer ahí pero la adquisición de nuevas destrezas para confrontar las distintas vicisitudes de la vida diaria podrá mantener su rehabilitación, en el caso del adolescente, sobre todo el que está bajo la tutela familiar, conviene que la familia se involucre en el proceso terapéutico, que asuma un rol proactivo que mejore sus condiciones de vida, si el individuo que experimenta el deseo de dejar de consumir no tiene una ayuda terapéutica a través de la cual resolver sus conflictos seguirá consumiendo indefectiblemente hasta morir.
EPÍGRAFE II
1.2. Análisis de las distintas posiciones teóricas sobre el objeto de la investigación