3.2.0. Nociones básicas
A) LAESPECIFICACIÓNDELOSFACTORESINTRATEXTUALES
La fórmula Lasswell amplificada y modificada, que habíamos elegido como punto de partida pa ra el modelo analítico, solo dedica dos preguntas al texto como tal (¿qué? y ¿cómo?), abarcando así los aspectos tradicionales de con te ni do y forma. Los lingüistas no han llegado todavía a un acuerdo sobre
la cuestión de si se pueden o deben separar estos dos aspectos tex tua les.35 Para
el enfoque traductológico, sin embargo, las dos categorías me parecen dema- siado extensas como para servir de base para el aná li sis de texto.
Entonces, ¿cuáles son los factores intratextuales que hay que ana li zar para la traducción? Partiendo de la hipótesis de que el análisis es la inversión de la síntesis textual, miremos cómo un emisor llega a pro ducir un texto:
Un emisor suele iniciar el proceso comunicativo porque desea enviar un men saje a un receptor. Usamos el concepto de mensaje en el sentido más am- plio, in cluyendo peticiones u órdenes, preguntas o señales indicativas de que- rer to mar contacto, en fin, todo aquello que corresponda a las fun ciones bási- cas de la comunicación humana. Con este mensaje, el emisor se refiere a un segmento de la realidad ex tralingüís tica que va a constituir el tema del texto. Una vez deci di do el tema, se lec cio na las informaciones que considera nove- dosas o de interés para el receptor, las que, a su vez, for ma rán el contenido del
35. Podemos comprobar en cualquier texto que, por una parte, un fenómeno rela cio na do con el contenido, como la coherencia semántica, también se manifiesta de ma ne ra formal (p. ej., en los medios cohesivos como anáfora o catáfora). Por otra parte, la forma también influye el significado, informando al lector sobre la actitud del hablante, su evaluación de las informaciones y sobre su intención cara al destinatario (cf. Franck 1973, 38). Pero vemos también que en muchos ámbitos de la comunicación (p. ej., especializada) el significado propio de la forma es muy limitado (cf. Wilss 1977b, 673) y que en ciertos encargos de traducción hay que dar un peso distinto a los aspectos de contenido y forma, no podemos renunciar a un análisis separado de contenido y forma en el análisis pretraslativo. Si el encargo demanda, por ejemplo, una traducción-resumen, no es necesario analizar detalladamente los elementos formales del TB.
texto que intenta producir. Para lograr una redacción adecuada del mensaje, ha de tener en cuen ta el bagaje de conocimientos del receptor. Puesto que de- sea que el texto sea «infor mativo», tratará de establecer un equilibrio entre la información presunta mente «nueva» para el destinatario y la que puede presu- poner como conocida y que por lo tanto no explicitará. Estas presuposiciones no se verbalizan en el texto sino que están implícitamente presentes.
Después de decidir sobre el tema, el contenido y las presuposiciones, el emisor decidirá el orden en que han de presentarse las informaciones verbali- zadas y la forma en que deben ser interconectadas. Se trata de la composición textual, que com prende, a su vez, la macroestructura del texto en su conjun- to (capítulos, pá rrafos, etc.) y la microestructura de oraciones y frases. La composición se mani fiesta frecuentemente en los aspectos estético-for ma les del texto, que sub sumimos bajo el epígrafe de elementos no ver bales: pun tos y aparte, títulos o numeración de capítulos, asteriscos, maquetación, ilus tra- ciones, tablas, iniciales, tipos de le tra; en la comunicación oral, son ele men tos no verbales las expre siones faciales o los gestos y ademanes. Estos ele mentos pueden servir para varios pro pósitos.
Los elementos más importantes para transmitir el mensaje son los verba- les: el léxico, la sintaxis y las llamadas características su pra seg men ta les, es decir, en tonación y prosodia, que sirven, entre otras cosas, para des ta car o focalizar al gunas partes del texto. Todos estos elementos no solo tie nen una función in formativa (denotativa), sino también estilística (con no ta tiva).
Como ya se ha puesto de relieve, los factores intratextuales están con di cio- na dos en gran medida por los factores situacionales (el origen geo grá fi co del emisor, las exigencias espaciales del medio elegido, las con di cio nes tempo- rales y locales de la producción textual, etc.), por las con ven ciones genéricas o por la intención comunicativa específica del emi sor. También tenemos que considerar el hecho de que las deci sio nes estilísticas son con frecuencia in ter- de pen dien tes, de ma nera que, por ejemplo, cuando el emisor decide emplear un es tilo nominal en el área del léxico, naturalmente se ve afectada la se lec- ción de las estructuras sin tácticas.
Analizando el proceso de producción textual desde la perspectiva emi sora, distinguimos, pues, ocho factores intratextuales: tema, contenido, presuposi- cio nes, composición, elementos no verbales, léxico, sintaxis y caracterís ti cas suprasegmentales, siendo los tres últimos los rasgos lingüístico-estilísticos.
El análisis práctico ha demostrado la efectividad de ordenar los fac to res de la forma en que lo hemos hecho. Sin embargo, no existe una ra zón tangible que impida cambiarlo, dado que el principio de re cur si vi dad permite volver a cualquier paso del análisis.
La separación de los factores es un recurso metodológico. En la prác tica, forman un sistema intrincado de interdependencia, como queda ilustrado en Fig. 6. Por ejemplo: el tema puede determinar la com po si ción textual (p. ej., el orden crono lógico de los acontecimientos en un re portaje) o la selección de elementos léxicos (p. ej., terminología le gal en un contrato), y la inserción de elementos no verbales puede in fluir en la composición del texto que, a su vez, afecta a la se lec ción de las estructuras sintácticas, etc.
En la aplicación práctica del modelo no será siem pre necesario re correr, paso a paso, todo el proceso de aná lisis intratextual. En al gu nos encargos, por ejemplo, bastará ente rar se de que la formulación del texto es «convencional», mientras que en otros casos se requiere un de tallado análisis incluso de mor- femas y fo nemas.
Ejemplo 3.2.0./1
Si un texto estandarizado, como un parte meteorológico, debe ser traducido de tal manera que el texto meta corresponda a las convenciones vi gen tes en la cul- tura meta para este género, no es preciso analizar todos los de ta lles intratextua- les del texto base, después de haber estipulado que estos son «con vencionales». En tal caso, los rasgos estilísticos del TB pue den considerarse irrelevantes para
la tra ducción.
Veremos que en algunos géneros, el análisis se centra en determinados aspectos in tra textuales, mientras que en otros, estos aspectos se rán conven- cionales y, por ende, previsibles. Esta consideración nos abre la posibilidad de esquemati zar la aplicación didáctica del mo de lo, lo que permitirá dar al análisis pretraslativo su lugar en la enseñanza de la tra ducción, sin por ello exigir muchas horas a expen sas de los ejer ci cios prácticos.
B) ELESTADODELACUESTIÓN
Como en la parte extratextual del análisis, conviene pasar revista bre ve- mente a las distintas posturas que se han adoptado respecto a los as pectos intratextuales en la literatura traductológica. Todos los estudios incluyen como factor impor tante la referencia del texto a la realidad extralingüística. Por regla general, tema y con te nido no suelen tratarse como factores separados (p. ej., en Wilss 1977, Reiss 1984); algunas veces solo se menciona uno de los dos (p. ej., el contenido en Thiel 1974a, 1978b; el tema en Cartellieri 1979, Thiel 1980, Wilss 1980a y H. Bühler 1984).
Las presuposiciones se mencionan explícitamente solo en Reiss 1984. Koller no emplea el término, pero parece hacer referencia al as pecto de las presuposi ciones en la sección titulada «Características del contenido» (1979, 213), en la cual desarrolla una tipología de textos ba sada en el criterio de si el contenido del texto está vinculado o no al am biente de la cultura base. Thiel (1974a) sostiene que el tra duc tor debe averiguar los «conocimientos específi- cos exigidos para la com prensión del texto», con lo que también parece refe- rirse a la cues tión de las presuposiciones.
La composición textual es un aspecto enfatizado particularmente por Thiel en varios de sus artículos. Wilss trata este factor en un ejemplo práctico (1977, 641), refiriéndose a la «composición te má ti ca» del texto. Clasifica los párra- fos introductorios, las citas, las se cuen cias temáticas, etc., como segmentos textuales separables.
Los elementos no verbales no se tratan en los estudios citados, pro- bablemente porque los autores se basan en un concepto estrictamente lingüís- tico del texto. Únicamente Thiel (1978a) subraya la importancia de la «estruc- tura textual formal» y de los «marcadores ópticos».
Las características léxicas y sintácticas suelen incluirse en los ca pí tulos so- bre los aspectos lingüísticos o estilísticos del análisis de texto. Se mencionan, por ejemplo, las figuras retóricas tales como metáforas, sí miles, neologismos, elipsis, etc. (cf. Wilss [1977]1982), los registros (Thiel 1974a), las convencio- nes genéricas (Reiss 1974a, Cartellieri 1979) y la «organización artística» de los textos literarios (Reiss 1980a), ras gos que afectan tanto al léxico como a la sintaxis. Los elementos pro sódicos, la rima y el ritmo, que Koller incluye entre las ca rac te rís ti cas estético-formales, se clasificarán, en nuestro modelo, como ca rac te rís ticas suprasegmentales.
La especificación de la función lingüística dominante, que Kol ler (1979), siguiendo a K. Bühler, considera como uno de los pasos más importantes en
el aná lisis pretraslativo,36 no se puede efectuar, a nuestro modo de ver, dentro
del marco estrictamente intratextual, sin tomar en consideración las caracte- rísticas extra textuales.
36. En el modelo analítico de Koller (1979), el primer paso es la clasificación del texto según la «función lingüística dominante». A nuestro parecer, sin embargo, la fun ción dominante de un texto o de determinados segmentos textuales no puede efec tuar se sino como resultado de un análisis detallado de todos los factores intra textuales. La correlación cuasiautomática de la función lingüística dominante y el método traslativo, propagada tanto por Reiss (1971) como por Koller (1979), solo tiene sentido en el marco de una concepción teórica basada en la equivalencia.
Al analizar las características lingüísticas de un texto concreto, nos damos cuenta de que su valoración depende de la función que tie nen en el texto: hay rasgos que dependen de las condiciones situacionales que el emisor no puede controlar ni cambiar (p. ej., tiempo y lu gar de la redacción, el trasfondo socio cultural del mismo emisor) o de una decisión técnica tomada antes de iniciarse el proceso de redacción (p. ej., la selección del medio o del público destinatario), otros vienen dictados más o menos estrictamente por las conven- ciones del género, así que durante el análisis intratextual el traductor tiene que recurrir constantemente a los factores extratextuales analizados previamente (principio de recursividad). En tercer lugar, la decisión del emisor por una de varias alternativas de expresión posibles en el marco de las condiciones dadas, puede estar determinada por la intención de provocar un efecto comunicativo específico en el receptor. Esta interdependencia entre factores extra e intra- textuales se representará en una matriz (Fig. 7), que puede servir de esque ma modelo pa ra el aná li sis pretraslativo en la clase de traducción.
C) ELCONCEPTODEESTILO
El componente semántico del texto –aportado esen cial men te por los ele- mentos léxicos– se analiza a nivel textual, lo que fa cilita la desambiguación de estruc turas y elementos ambiguos (tan to verbales como no verbales) mediante los meca nis mos de cohe ren cia y cohesión. El aspecto semántico del texto está, por tanto, com pren dido en las categorías de tema, contenido y presuposicio- nes.
Las categorías de composición, elementos no verbales, léxico, sin ta xis y características suprasegmentales, por otra parte, se refieren prin cipalmente al aspecto formal-estilístico del texto. En este punto se ría útil explicar el concep- to de estilo empleado en este estudio.
El estilo de un texto es la manera en que la información se pre sen ta al re- ceptor. Es decir, el término no se utiliza aquí en un sentido va lorativo (como cuando hablamos de un estilo «claro» o «bello», cf. Crystal y Davy 1969, 9s., o de que algo o alguien «tiene estilo»). Tam po co lo entendemos en el sentido de «desvia ción» de una convención o norma literaria, como Popovič [1977]1981, 102, lo que equivaldría a decir que podría haber textos des provistos de estilo. Este concepto entra en conflicto con la ob ser va ción empírica de que existen desviaciones sin valor estilístico, así como va lores estilísticos que no se deben a desviaciones (cf. Spillner 1981, 62).
El concepto de estilo empleado se refiere a la selección de entre varias alterna tivas de expresión, que puede depender tanto de las normas y conven- ciones como de la intención del emisor. En ambos casos, el estilo nos dice algo sobre el emisor y su ac titud, y sirve para guiar la recepción del texto.
Para poder comprender un signo estilístico, sacando de él conclusiones acerca de la actitud del emisor, el receptor necesita conocer los «códigos es- tilísticos», que forman parte de la competencia textual. Este conocimiento se basa en el hecho de que la mayoría de interacciones comunicativas están con- vencionalizadas y se efectúan según patrones más o menos estrictos. En la co- municación normal, un conocimiento intuitivo o preconsciente de los códigos estilísticos sería más que suficiente para garantizar la com prensión del texto. El receptor-traductor, en cambio, necesita un do minio consciente de tales có- digos expresivos, tanto en la lengua base como en la lengua meta, para poder
analizar la función de los elementos estilísticos usados en el TB y decidir si son
adecuados, co mo tales, para cumplir la función meta o si deben adaptarse. Parece ser una ventaja que, al menos en el área de las culturas occidentales, gran parte de las categorías estilísticas empleadas todavía hoy tienen su origen en la retórica antigua y se han adoptado, aunque con variaciones en cuanto a su efecto, en diversas culturas.
3.2.1. Tema
A) CONSIDERACIONESGENERALES
El tema es de importancia fundamental en todos los estudios teóricos ana- lizados, aunque aparece bajo denominaciones diversas. Wilss (1977, 1980a); Cartellieri (1979) y Thiel (1980) hablan de «tema» o «temática», H. Bühler (1984) de «nú cleo temático del significado», Reiss (1980a), refiriéndose al en- sayo orteguiano Miseria y esplendor de la traducción, identifica un «potencial adicional de sen tido», aunque en otro trabajo posterior (Reiss 1984) combina tema y contenido preguntando «¿De qué habla el emi sor?».
Wilss (1977) clasifica el tema del texto como categoría prag má ti ca, pero no jus tifica esta clasificación. Al decir que el tema, como un leit motiv, puede ser re cons truido cognitivamente analizando la co he ren cia, se refiere, de hecho, a un fac tor intratextual. Cartellieri (1979), en cambio, discute la importancia socio lógica del tema, que pertenece de finitivamente al aspecto pragmático.
Además de Reiss (1980a), que demuestra su análisis usando un tex to con- creto como ejemplo, solo Thiel toca explícitamente los mé to dos de análisis
temático. Señala que para algunos tipos de texto (su ejemplo es una resolu- ción) las con ven ciones textuales exigen que el te ma se indique en el título o en alguna parte del texto.
Para el traductor, el análisis temático es importante por las si guien tes ra- zones:
1. Un texto que tiene un solo tema dominante puede con si de rar se como co he ren te (cf. Hellwig 1982, 162). Si un texto no trata un te ma o una jerarquía de te mas compatibles, sino un número de asun tos dife- rentes, hablamos de una «com bi na ción de textos». Plett (1979, 102) menciona las interpelaciones parlamentarias como un ejemplo de com binación textual con diversos temas. Un cambio de tema puede se ñalarse por elementos no verbales. Tal variedad temática puede ori gi nar pro ble mas de traducción si va unida a una variedad de con- di cio nes situacionales (p. ej., en lo que se refiere al bagaje de cono- cimientos ge nerales de los receptores). Por ello, hay que analizar los temas res pec tivos de cada segmen to en las combinaciones tex- tua les.
2. Si el tema está vinculado a un contexto cultural particular (cf. Popovi, [1977]1981, 105), surge el problema de las presuposiciones cul turales y su relevancia para la traducción. Hay temas vin culados a la cultura base y temas uni ver sales, como señala Koller (1979, 213); pero también
puede ocurrir que el tema del TB pertenezca a la cultura meta (o a lo que
el emisor ima gina que es la cultura meta). Incluso puede darse el caso de que el con texto cultural no sea real sino ficticio (y entonces, más o menos rea lis ta o in clu so utópico).
3. Con la delimitación del tema se limita el número de posibles objetos de referencia (cf. Thiel 1980), lo que permite al tra duc tor decidir si posee los conocimientos es pe cia li zados (incluyendo la ter mi no lo gía) requeri- dos para la comprensión y tra ducción del texto, para realizar, en su ca so, las investigaciones pre vias que se precisen.
4. Ya en la fase del control de compatibilidad, el análisis del tema aporta in di ca ciones sobre si una traducción funcional y leal es factible.
5. Después del análisis temático puede identificarse la función del título. Los tí tulos temáticos, caso muy corriente en nuestra cultura en los textos científicos (cf. Graustein / Thiele 198, 10), se pueden traducir muchas veces literalmente, con siderando las convenciones sintácticas (cf. Nord 1990b y es pe cial men te 1993b).
6. La determinación del tema permite sacar, en ciertos casos, conclusiones so bre los factores extratextuales (p. ej., emisor, tiempo, función textual), si el análisis si tuacional no los ha podido aclarar suficientemente. Por otra parte, algunas ex pec ta tivas so bre el tema formadas a lo largo del análisis externo, se pueden confirmar –o co rre gir– en esta fase del aná- lisis interno.
B) CÓMOOBTENERLASINFORMACIONESNECESARIASSOBRELATEMÁTICA
Como ya hemos mencionado, las convenciones vigentes para algunos gé- neros parecen exigir que el título, o la titulación (o sea, el título principal junto con los subtítulos y/o sobretítulo), represente una especie de programa temático. Además, el tema de un texto pue de formularse en un lead o «arran- que» intro ductorio convencional en las informaciones periodísticas (cf. Lüger 1977, 49ss.), o en la pri mera frase del cuerpo textual, que puede considerarse entonces co mo una especie de «frase tópica» que parafrasea la esencia temá- tica del texto.
Ejemplo 3.2.1./1
Václav Klaus y Vladimir Meciar discuten hoy el futuro de la federación che-