ANÁLISIS E INTERPRETACION
1.1 Factores que motivan el delito
La principal motivación en torno al tráfico de drogas, está dada por necesidad de respuesta a las carencias económicas en las que se encuentran inmersas sus familias, entre ellas el mejoramiento de las condiciones de vida, el pago de servicios básicos. Lo anterior es expresado como un acto de sobrevivencia, a lo cual hacen hincapié sabiendo que a partir de su ejercicio como traficantes la utilidad económica obtenida no les daría mayor movilidad, sino más bien les permitiría obtener el mínimo para resolver una situación puntual.
“...Por tener un...por salir eh...creer que uno va a salir de...de sus problemas ...y al final tiene más problemas Bueno uno siempre quiere tener una casita eh...no con lujos... si no que tener una casita que no se le llueva..tener una pieza..y una..una pieza pa’ lo hijos...en fin tratar de arreglar un poco la casa...y también por eh...por deuda, deuda de agua, de luz...no era tampoco uno...a veces se mete por ... por salir de esas cosas...y no por hacerse rico sino que para sobrevivir más que nada...” JULIANA
En segundo lugar ya no se habla de motivación sino más bien de opción, lo cual apunta al hecho de autoinculparse de un delito que fue efectuado por otros, en este caso quienes perpetuaron el delito en calidad de autoras o cómplices son hijas de las informantes.
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estoy por cómplice...me condenaron cinco uno...pero yo no le trabaje nunca a él,...lo apoyaba a mi yerno, si...o sea sabía...y ese fue también el castigo...porque a mi hija no la tocaron nada...igual lo hice para proteger a mi hija,..yo sabía igual que mi yerno era así, .porque yo decía si le pasa algo a mi hija, yo ..usted..sabe uno siempre quiere proteger a sus hijos... NELIDA
Sin embargo, en quienes ocurre esta situación este hecho se vincula con la calidad de madre sustituta, es decir mientras las hijas desempeñaban alguna actividad fuera del hogar ellas quedaban a cargo de estos niños y niñas, sus nietos. Situación que definen en el momento que ocurre la detención, no antes cuyo principal sustento de esta “opción”, es la situación de abandono en la quedarían expuestos los niños(as), es ahí donde cambian el rol de madre sustituta por el de reclusa sustituta. Para evitar la ruptura del vínculo madre e hijo ( a), viéndose sobrepasada más que por su vínculo de madre, por el de abuela.
..Me entregue po’ señorita,...yo si mi hija..mientras apareciera ella,..pero pidiéndole a Dios también a la vez que no apareciera,..por los niños,. que veía yo que ella tenía sus gemelos muy chiquitos..no sé si usted me entiende...por los niños, porque si no...de lejos ellos venían, cuando yo me estaba subiendo al carro,..y los niños lloraban,..lloraban los gemelos,....¡ se llevan la Nana! DINA
En lo que refiere a los hijos en calidad de autores, el acto de autoinculparse está fundamentalmente dado por un sentimiento de protección, de evitarle un sufrimiento. No obstante, quienes optaron por esta alternativa, han experimentado antes el encarcelamiento, asimismo los demás miembros de la familia han transitado antes por las cárceles. Por lo cual, pareciera que este sentimiento de protección es motivado por la situación legal de los hijos, que han incurrido más de una vez en estos actos y el hecho de tener penas acumulativas redunda en una condena mayor.
“...Por que yo dije que era mío po’...porque era mi hijo...porque era mi hijo, era yo la dueña de casa,...y yo me vine,..y yo estoy enfrentando eso...”AIDA
En síntesis, la mayoría de las entrevistadas proviene de un mismo contexto social, enfrentando problemáticas similares, ya que de una u otra forma el factor económico es el eje de las motivaciones, problemáticas y relaciones familiares, que movilizan a estas mujeres y sus grupos familiares. La problemática de la pobreza repercute en todos ámbitos de la vida familiar, desencadenando efectos
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psicosociales que profundizan la condición de vulnerabilidad de las Adultas Mayores.
Estas asumen un rol protagónico en la búsqueda de soluciones que apunten al bienestar familiar, en donde el rol de dueñas de casa y el vínculo de procreación que los une, sin duda posibilita un contacto directo con las situaciones descritas. En este protagonismo convergen dos realidades por una parte ser dueña de casa que implica las tareas domésticas y el cuidado de nietos( as), y por otra el desarrollo de alguna actividad que les permita obtener un ingreso, el que suele ser precario e insuficiente, debido a que las características que presentan no responden al perfil exigido por el mercado laboral.
Los elementos descritos se conjugan, haciéndolas más vulnerables al tráfico de drogas, de esta forma ingresan directamente a las redes. Ya que cuentan con los atributos necesarios para ser aceptadas, puesto que provienen de sectores periféricos donde el tráfico y el consumo alcanza su mayor incidencia. Por otra parte, la imagen no califica con el estereotipo de traficante y consumidor, lo que constituye un factor distractor en los seguimientos. Y por último, poseen la cualidad de no ser consumidoras, lo que les asegura la mercancía.
Este círculo se completa, de momento en que es una actividad que le reporta ganancias, sin que interfiera en el abandono de las tareas domésticas y del cuidado de otros.
Finalmente este protagonismo prevalece, a pesar que su participación en el tráfico sea en calidad de cómplice, encaran una condena que le pertenece al hijo o hija. Respecto de esto último, se expresa como una especie de suicidio altruista motivado principalmente por no impedir la continuidad del rol de madres, y de esta forma evitar la separación de madres e hijos.
2.- Apoyo a la mujer Adulta Mayor en situación de cárcel
A partir de este escenario surge la mujer Adulta Mayor en condición de cárcel, la cual se ve enfrentada a una serie de situaciones al interior del penal que la llevan a depender de las acciones que emprendan los familiares en el ámbito económico, afectivo y social. Que reviste características que transitan desde la condición de apoyadora y apoyada
37 2.1.-Apoyo social
En lo que refiere al apoyo social destaca en la totalidad la visita de familiares, siendo la familia de procreación hijos( as) y nietos(as) quienes más frecuentan a las entrevistadas, en menor nivel cuentan con la presencia de algún hermano, la pareja o cónyuge. Sin embargo, el carácter estable de las visitas esta dado por la presencia de las hijas, son quienes más visitan y acompañan a sus madres, independiente si compartían o no una vivienda en la etapa previa. Esta compañía de parte de las hijas obedece al hecho que disponen de más tiempo aquellas que no desempeñan alguna actividad laboral.
“...Mi hija...las visitas son dos veces a la semana martes y sábado...” JULIANA
Sin duda la visita es un indicador de apoyo, a pesar de que estos encuentros muchas veces se tornen irregulares. Ellas son capaces de justificar esta situación refiriéndose fundamentalmente a razones laborales u otras actividades de parte de los hijos ( as) y nietos, o bien por falta de dinero para costear el traslado. Aquello no es fuente de cuestionamiento, ni tampoco es considerado como abandono mientras esta ausencia sea reemplazada por algo provechoso para este familiar. En estos casos, se justifica plenamente la postergación de estos encuentros.
“...Me visita mi hijo de Valparaíso, viene cada dos meses porque él trabaja y no puede venir ..tiene su familia también él..y uste’ sabe que un trabajo hay que cuidarlo..entonces...y mi viejo, mi pareja que viene todos los domingos...” MARINA
“...yo no quiero que vengan el día de semana, porque van al colegio mis nietos, todos trabajando,...así que no se preocupen de mí en la semana, pero el sábado que no me falten..y vienen los sábados...” DINA
De esta manera cuando la familia por diversas razones no concurre a la visita programada y desconocen el motivo, acuden a redes de apoyo con el propósito de gestionar un medio que les permita acceder a la información y de esta manera recuperar la tranquilidad.
“...uno piensa muchas cosas...eh..estarán enfermo, no habrán tenido plata, en fin.. a uno se le viene muchas cosa a la mente...entonces....pero después siempre hay alguien que...una funcionaria o la pastora, que pueden llamar a la casa y...y me ..me dan la respuesta por la radio...” JULIANA
También hay quienes optan a la visita intrapenitenciaria, de manera tal que se alternan las salidas de un penal u otro, siendo en ocasiones visitante o visitada
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.Las visitas se dan con intervalos de tiempo superiores al régimen de visitas habitual.
“...él ha venio’ a verme aquí, cuando yo llegué, el primer mes me vino a ver acá, porque lo traen,...igual como me llevaron a mi a ver a mi hijo,...así que ...en ese sentio’, no tengo problemas...”AIDA
Una vez entendido el “por qué” no recibieron la visita, surge el “qué hace” ante esta ausencia de los familiares, puesto que durante ese período la rutina carcelaria establece un tiempo para dicha actividad. Cuando existe la expectativa de visita la tendencia es interactuar con otras reclusas que se encuentran también en situación de espera. En algunos casos la interacción se prolonga hasta que llega la familia de las otras, posterior a eso abandonan el diálogo, manifestando una actitud empática, basada en el reconocimiento del carácter privado e íntimo de la visita; aquello tiene que ver con normas implícitas de comportamiento al interior del penal.
“...Converso mientras a ella tampoco les llega su visita..,pero una vez que ya llegan sus visitas, yo no ...me vuelvo a donde tengo mi silla.. no es bien mirao’ que uno este...es como interrumpir la visita, porque la visita de uno es para uno no más po’..entonces si yo me voy a quedar es como interrumpo su...su intimidad de ellos po’...entonces ..si no es que a uste’ no la vengan a ver y yo a usted la inviten, porque la saquen a otra persona a visita es distinto pero igual es incómodo...porque no son las visitas suyas...” JULIANA
Por otra parte, en la línea de la expectativa, otras responden a esta ausencia interactuando con otras internas, siempre y cuando exista una relación de amistad, la visita de la compañera es entendida como propia y comparten con sus familiares del mismo modo. Cuando la compañera no es visitada, también participa del encuentro de la otra reclusa.
“...salimos, estamos en la mesa de ella, compartimos con la familia de ella y los vamos pa’ rriba...claro, porque ahí no quedo sola en el comedor..pensando cosas, ..porque ahí ya vendría el pensamiento...que pucha yo no...yo no tengo visita, ..pero yo tengo..porque no han avisao’...” AIDA
Otro tipo de respuesta ocurre cuando anticipadamente saben que no tendrán visitas éstas permanecen en sus actividades. Por una parte se da la búsqueda de interacción y por otra el aislamiento, a pesar de ello ambas coinciden en no exponerse a una salida al pabellón de visitas, que resulta infructuosa sabiendo de antemano que sus familiares no estarán.
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“...al patio, yo barro, me pongo a barrer..en el patio,...tengo una partecita solita, solita con mesas, sillitas..prendo mi tele ahí, veo tele; tejo; escribo..escribo versos..hago cualquier...pero nunca estoy sin hacer nada...” DINA
“..No...yo no salgo directamente...no salgo...si sé que mi familia está mal, yo no voy hacer...eh, disculpando, el ridículo al gimnasio esperando que vengan si sé que están mal, ..entonces directamente no salgo..”. MARINA
Las visitas, son encuentros que encierran un cúmulo de vivencias y emociones, que cada cual las experimenta de manera particular. Ellas son las protagonistas del encuentro y quienes las visitan son el vínculo con el medio externo, cuya temática central del diálogo se circunscribe a todos aquellos aspectos relacionados con el hogar y la familia, a través de ello disipan preocupaciones o bien se hacen más intensas transitando por sentimientos de alegría y pena. Este último, es un sentimiento que la mayoría de las veces omiten las reclusas, para evitar transferir una preocupación a la familia.
“...Alegre bien, si contentos todos..porque uno sabe que están bien y ellos le encuentran bien a uno también y uno está enferma ellos también se ponen tristes po’..se desmoralizan todo eso ..entonces si uno trata de no darle es intranquilidad a ellos....por más que uno tenga un poquito de enfermedad yo no les doy a ellos que se intranquilicen..que piensen que yo estoy aquí enferma adentro eso...”CECILIA
No se instrumentaliza el encuentro para que la familia focalize su atención en torno a lo dramático de la situación que vivencian. Sino más bien, asumen un rol activo que posibilita el intercambio y la búsqueda del bienestar común.
“...Feliz po’...de ver a mi hija.. yo comparto, como ser eh...saco un poco de ensala’, comiendo lo mismo que tengo yo..le preparo porque ella trabaja en la feria, ella me viene a ver..llega con el niño, trae una bebida, o yo ..yo saco un termo con café y lo compartimo...” AIDA
La alegría se construye a través del intercambio de alimentos, de los logros y del afecto mutuo.
2.2.-Apoyo afectivo
Aquello que implica el apoyo afectivo que le es proporcionado a las mujeres reclusas, encierra sentimientos de afecto y solidaridad que mueve a las familias.
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En primer, lugar la forma en que la mujer Adulta Mayor capta el apoyo afectivo parte del hecho de no haber sido abandonadas en este proceso, lo que trae implícito una actitud de aceptación de parte de la familia a una situación que socialmente es rechazada. En tanto, el afecto está por sobre el juicio social. Lo que se evidencia a partir de la ausencia de sentimientos de culpabilidad.
“...Si...me quieren eh...porque ellos no me han dejao’ nunca de venir a ver..” CECILIA
El afecto es un sentimiento que se expresa a través de palabras y actos, siendo estos últimos los que adquieren mayor connotación, ya que reemplazan la fluidez de un lenguaje afectivo. Son actos que se relacionan principalmente con el ámbito material, es decir la provisión de aquellos implementos que no pueden adquirir al interior del recinto. Es un hecho que encierra preocupación y atención de parte de la familia, el que es interpretado como afecto de parte de las reclusas.
“...Si, si me siento querida..Porque...porque con los hechos..que ellas me mandan cositas, me mandan verduritas, no mandan mercadería, pero me mandan verduras,...lo único que me pueden mandar..pa’ que no me falte nada, no ande pidiendo...” DINA
Paralelamente estos actos son interpretados, como una consecuencia de aquello que involucró su trayectoria de madre, donde nuevamente surge el ámbito económico, es decir aquellos esfuerzos que como madres desplegaron en torno a la satisfacción de necesidades materiales de sus hijos e hijas. De esta forma acciones pasadas se retroalimentan con el apoyo familiar actual.
“...porque yo sé que me quieren...porque siempre he sido una buena persona con ellos, y yo nunca he sido mala mujer, siempre me ...me dediqué a preocuparme por ellos, nunca les faltó el pan,... de chicos..y ellos están concientes de eso...hasta grandes han estao’ conciente que nunca les faltó na’ cuando chicos...” MARINA
Finalmente, ambos discursos que contienen estímulos y respuestas están centrados en un modelo de relación afectiva que se sustenta en un ámbito de carácter material, el que posteriormente es replicado por los hijos ( as) de las reclusas, y entendido por ellas como válido puesto que de esta manera se dio el proceso de socialización afectiva al interior de las familias.
“...Porque si no me valorarán no estarían conmigo...no estarían ahí conmigo,..no .Será porque yo habré sio’ guena madre a lo mejor,...porque yo a ellos le he dao’ todo lo mejor que he podio’ darle como madre, como mujer,..” AIDA
Desde otra perspectiva, la valoración está determinada por el sacrificio que éstas asumieron en un determinado momento, al autoinculparse por un delito que no
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cometieron. En este sentido más que un sentimiento espontáneo, es un deber, que exige un grado de reconocimiento mayor de parte de quienes quedaron exentos de culpa, el que no siempre contiene la reciprocidad esperada.
Sin embargo, ante esta ausencia son los beneficiados indirectamente los que concurren a la entrega de apoyo afectivo y la valoración, lo cual es significativo pues se interpreta como un acto voluntario.
“...Porque ellos saben que....ellos saben de que no me pueden dejar de lao’ por nada, porque yo estoy haciendo un esfuerzo muy grande....saben,...entonces por lo mismo,...y ellos reconocen, son los hijos de ella,.. entonces son mis nietos los que nunca me han dejado..”.DINA
En función de lo anterior, cuando existe una percepción de una valoración débil, desvían su atención de la familia y surge la búsqueda de valoración. Centrado nuevamente en el esfuerzo y la eficiencia que destinan en las labores al interior del penal. Esto con el propósito de obtener un grado de reconocimiento de parte de las funcionarias e internas, que resultan ser significativas en la construcción de este sentimiento de valoración.
“...Valorada como persona en el trabajo,..las funcionarias que están a cargo del trabajo,..si me voy a cambiar a otro trabajo, la otra funcionaria dice :¡se va la Dina y mira allá que están feliz porque te vas Dina!,..porque te vas para allá...” DINA
Cuando existe un bajo nivel de apoyo de parte de la familia, la reclusa expresa un grado de compromiso mayor en la interacción carcelaria, no sólo basado en la búsqueda de satisfacción personal, sino también en la entrega de afecto y solidaridad. Este intercambio facilita la construcción de redes de apoyo al interior de la institución y un mejor manejo de las relaciones interpersonales.
“...Porque hay niñas..niñas que la necesitan a uno,,,y uno le da cariño también..como mamita, a la vez yo les sirvo de apoyo a ellas y ellas también a mi, porque yo las veo como mis hijas,...”DINA
Finalmente, el apoyo ya sea social, afectivo o instrumental, es un continuo que las mantiene vinculadas a una realidad familiar, les transmite un sentimiento de vigencia y seguridad. Lo que de alguna manera promueve un menor grado de involucramiento con las demás reclusas del penal. La presencia de apoyo familiar surge como un factor protector que regula el nivel de interacción al interior del penal. Esto último es entendido como una situación transitoria, que difiere de ese vínculo duradero e incondicional que es la familia.
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“...No…. de mi familia..yo no hablo con ninguna le doy el puro saludo y na’ más..y me voy pa’ la cocina..ayudo a picar las verduras..a pelar papas y cebolla…todas custiones po’....mi familia no me falta gracias a Dios..”. BETTY
“...el apoyo de mi familia, .porque cuando salga aquí.... eh... esto queda atrás po’...nunca