MORFOLOGÍA DEL NERVIO ÓPTICO
7.2. Factores que influyen en el espesor corneal
7.2.1.
EDAD
Hay estudios que demuestran que no hay diferencias significativas en el ECC entre diferentes edades (148, 149). La evidencia de diferentes artículos sugieren que para la mayoría de individuos no hay cambios sustanciales en el espesor corneal desde la infancia (150). Sin embargo, esta conclusión sólo es válida para raza caucásica ya que para algunos grupos étnicos hay una disminución del ECC dependiente de la edad. El ECC en pretérminos es de 656 micras (151) lo que indica que la córnea está edematosa al nacimiento. Por otro lado, Ehlers publicó una media en recién nacidos de 545 micras (152). La media de ECC en recién nacidos a término es de aproximadamente 571-581 micras (152-155), algo mayor que en infancia y edad adulta y se mantiene estable durante la infancia y en la edad adulta (150, 156, 157). A partir de los 65 años existe una disminución de la densidad celular de 0,6% por año (158) (159) y de la función endotelial de aproximadamente un 10%, ligado a una alteración en su morfología (160). En el estudio del OHTS (161) se encontró una correlación estadísticamente significativa entre la edad y el espesor corneal central, correspondiendo a un adelgazamiento de 6,3 µm por década. Estos resultados son parecidos a los encontrados por Foster, que publica un adelgazamiento de 4,8 µm micras por década en varones y de 6,2 µm por década en mujeres (162). El grosor corneal periférico y paracentral también tienden a ser más finos con la edad (163).
7.2.2.
SEXO
El papel del sexo en el estudio del ECC no ha sido considerado importante. Los estudios referentes a este tema no están lo suficientemente validados según Doughty (150).
Hay estudios que demuestran que no hay diferencias significativas en el ECC entre sexos (148, 164).
Lo que sí hay que tener en cuenta es la influencia de los cambios hormonales sobre el ECC. Durante el ciclo menstrual ocurren muchos cambios hormonales. La influencia del ciclo menstrual sobre las diferentes variables oculares y visuales ha sido extensamente estudiada. Es conocida la reducción en la tolerancia de las lentes de contacto y de otros cambios en el desarrollo visual durante dicho ciclo. Las fluctuaciones de visión durante el ciclo menstrual se ha sugerido que pueden ser debidas a un aumento de la retención de agua o edema corneal (165).
En 1970 Manchester observó la hidratación de la córnea durante el ciclo menstrual en 6 mujeres con menstruaciones normales (166). En este estudio no se encontraron cambios en el ECC ni en la curvatura corneal apreciables durante el ciclo menstrual. Otros estudios que midieron el ECC y el espesor corneal periférico, están de acuerdo con los resultados de Manchester (167).
Sin embargo, hay otros trabajos en los que se han encontrado fluctuaciones en el grosor corneal durante el ciclo menstrual. Leach encontró que el ECC aumentaba de forma paralela al aumento de los niveles de estrógeno en plasma, siendo mayor antes de la ovulación y durante la fase lútea (168). Estos resultados son apoyados por trabajos posteriores en los que se encontró que el ECC y periférico aumentan durante la ovulación, después disminuyen, y posteriormente hay un engrosamiento en el día 21 del ciclo menstrual (169). Sin embargo, hay también un aumento en el ECC en el segundo día del ciclo, cuando los niveles de estrógenos son más bajos. El trabajo de Keily demuestra que el aumento en el ECC ocurre al tiempo que el aumento en los niveles de estrógeno, con un ligero descenso en el grosor al final de la menstruación y un aumento en la ovulación y 4 días después. Ésto sugiere que la córnea es un tejido estrógeno-sensible (169). El porcentaje de aumento del grosor para una mujer es del 5,6% desde el día 15 al 16 del ciclo. Este porcentaje es mayor que la media de porcentaje de hidratación corneal nocturna observada por Mertz (170).
Soni también encuentra una variación en el ECC durante la menstruación. En su trabajo usa píldoras anticonceptivas y sugiere que los estrógenos por sí solos no tienen un efecto tan marcado sobre la córnea como cuando se combinan con progesterona, como ocurre en la fase lútea del ciclo menstrual, en la que aumenta el ECC (171).
Los estudios de los cambios de la curvatura corneal en el ciclo menstrual son controvertidos, siendo difícil comparar estudios individuales, debido a las diferencias de metodología e investigación. Los estudios señalados tenían una muestra reducida, con la dificultad de sacar conclusiones cuando el tamaño muestral es pequeño (172).
7.2.3.
RAZA
En la literatura hay una gran cantidad de trabajos que investigan el ECC en diferentes comunidades étnicas que demuestran una diferencia clara étnico-dependiente (173).
Múltiples trabajos muestran que los descendientes africanos tienen unas córneas más finas que los caucásicos (161, 174-178). Landers (179) y Durkin (180) indicaron en sus publicaciones que los indígenas australianos aborígenes del centro y sur de Australia tienen una córnea más fina que los caucásicos. En el estudio de Lifshitz (181) se demostró que los individuos descendientes del norte de África tienen un ECC más fino que otra cohorte mezclada de Israel. Los indios americanos y de Alaska tienen una córnea más gruesa que los sujetos afro-americanos y caucásicos de la misma área geográfica de Estados Unidos (178). Entre la población asiática hay una gran diversidad, aunque los chinos parecen tener el ECC más alto entre todos los grupos étnicos (177, 182) y la población de Mongolia el grosor más fino (162).
Múltiples trabajos demuestran una disminución del ECC con la edad en razas no caucásicas (183-185).
7.2.4.
REFRACCIÓN
La longitud axial está relacionada con cambios en las dimensiones corneales. Los ojos miopes tienden a tener una curvatura corneal más plana, un descenso de la densidad celular endotelial y un descenso de el ECC (186). Sin embargo, Price no encontró correlación significativa entre el ECC y la longitud axial ni la refracción (187).