3. Relación entre TCA, obesidad e imagen corporal
3.4 Factores de riesgo de TCA, imagen corporal y obesidad
Para comprobar que muchos de los factores de riesgo de los TCA son comunes al desarrollo de la insatisfacción corporal y la obesidad, en la tabla 1 se expone de forma resumida la evidencia que existe de los más importantes 113.
Como se puede comprobar, estos factores engloban elementos dispares relacionados con aspectos ambientales (internalización de valores societales, familiares, etnia, etc.) así como con aspectos biológicos (personalidad, genética, IMC, sobrepeso, etc.).
Brevemente, porque no es el objeto de nuestro estudio, vamos a desarrollar algunos de estos factores.
Personales. Podemos decir que existen rasgos de personalidad correlacionados con los TCA 114. Algunos estudios han intentado refutar la hipótesis de la
coherencia central, señalando dificultades en el procesamiento de la información, sin encontrar suficientes pruebas para ello 115. Asimismo se han
establecido patrones de personalidad relacionados con los TCA que enfatizan distintas variables (obsesividad, rigidez, etc.) 116.
Género. En el caso del género, Lock realiza una revisión concluyendo que los TCA son frecuentes en el caso de los varones y por ello deben ser población diana de la prevención 117, 118. Se estudió a 3890 hombres y se objetivó que los TCA en esta
población estaban asociados a contextos disfuncionales con abusos sexuales en la infancia y delincuencia, predominando la violencia 119.
TABLA 1 1. Factores de riesgo para Imagen Corporal, TCA y Obesidad
Variable Imagen
Chicas TCA Imagen Chicos Obesidad Preocupación por el peso 2
Internalización del ideal de
delgadez 2,3 2,3
Internalización del ideal muscular 2,3
Insatisfacción corporal 2,3 Rol género 3 Comparación social 2,3 2,3 2,3 Neuroticismo 2 Afecto negativo 2 Depresión 2,3 2
Poca conciencia interoceptiva 2
Influencia de los medios 1,2,3 1,2,3 1,2,3 1,2,3
Patrones de alimentación temprana 2
Restricción parental de la comida 2,3
Autoestima 2,3 2,3
Burla de los iguales 2,3 3 2,3
Modelamiento de los iguales 2,3 3 3
Conversaciones con los iguales 2,3
Comentarios paternos 3 3 Comentarios maternos 3 3 3 Modelamiento paterno 2 Modelamiento materno 3 2,3 3 Abuso sexual 3 Acoso sexual 3 3 Autopesado 2 Dieta naturalística 2 2 Genética 3 3 IMC 2,3 2,3 2,3 2,3 Sobrepeso infantil 2 Etnia 2,3 3 2,3 3
Alimentación con biberón 3
Restricción parental de la comida 2,3
Alto peso del bebé 2
Rápido crecimiento en infancia 2
Comportamientos extremos de
control de peso 2
Sobrepeso paterno 2
Rabietas relacionadas con la comida 2
Menos sueño en infancia 2 1. Apoyo experimental (incluye datos de prevención) 2. Apoyo prospectivo 3.Apoyo
En estudios realizados en población masculina se ha comprobado que normalmente puntúan menos en las medidas de riesgo con respecto a la población femenina 120. Asimismo los hombres están más dispuestos a referir
sobrealimentación mientras que las mujeres refieren más la pérdida de control 121
y conforme avanzan en edad aumenta la preocupación de los hombres por el peso 122 con una prevalencia de vida de hasta el 5% en algunas muestras 123.
Con respecto a la edad de inicio de los TCA en población clínica se encontró un comienzo a los 14 años, comprobándose que los pacientes con edades de inicio más tardía mostraron más bajos porcentajes de peso y mayor duración de la enfermedad considerándose que la edad en los hombres es un factor protector
124, 125.
Familia. Con respecto a los factores familiares se han analizado conductas del medio familiar que pueden correlacionarse altamente con el desarrollo de un TCA estableciéndose ocho factores a prevenir 126. Una alta educación y
escolarización en padres y abuelos pueden incrementar el riesgo de hospitalización en hijas TCA, posiblemente debido a altas demandas internas y externas 127. La percepción del peso de las hijas que tienen los padres, el peso
materno elevado y el perfeccionismo paterno se han postulado como factores de riesgo para el desarrollo de un TCA 128, 129. Dichos trastornos se han relacionado
con un estatus socioeconómico alto en las mujeres, no encontrándose dicha asociación en hombres 130, 131. Todo esto hace que sea importante involucrar a las
familias para prevenir la aparición de un TCA 132.
Etnia, cultura y religión. Tradicionalmente se ha pensado que la predilección por la delgadez es un fenómeno occidental; sin embargo, cada vez más evidencias sugieren que la preferencia por un cuerpo delgado y la preocupación por un tamaño grande existen en diversos grupos culturales 133, 134. Existen
también diferencias entre grupos étnicos dentro de la misma cultura. Las chicas afroamericanas refieren un tamaño ideal más grande y menor insatisfacción corporal que las chicas de otros grupos étnicos en USA 135. Al parecer, la raza
blanca caucásica puntúa más alto en el cuestionario de actitudes alimentarias (EAT-26 )y tienen conductas alimentarias anómalas más frecuentemente 136, 137.
En Europa, por ejemplo, se han encontrado diferencias entre el norte y el sur del continente, con mayor prevalencia de TCA en Italia y el corredor mediterráneo frente a Holanda o Austria 138, 139. En el aspecto religioso, estudios previos
muestran mayor prevalencia de problemas alimentarios entre las mujeres musulmanas que entre las judías 140, 141, no así para los hombres judíos 138, 139, 142.
Otros. El estrés y la tolerancia al mismo están fuertemente relacionados con los TCA así como la soledad 94, 143 lo que puede explicar la mayor prevalencia en
zonas urbanas 144, 145. Se ha observado que la población masculina homosexual y
bisexual tiene mayores ratios de prevalencia comparado con la población heterosexual 146.
Factores protectores. También existen factores protectores en el desarrollo de los TCA y la obesidad, muchos de los cuales se han obtenido de estudios de prevención y que inciden en proveer a los adolescentes de conocimientos sobre ejercicio y nutrición así como de las herramientas o destrezas necesarias para combatir mensajes socioculturales relacionados con la delgadez y el peso, como la autoestima, que podría mejorar la imagen corporal y los comportamientos alimentarios 147, 148. Por razones de tiempo y espacio no se van a analizar en
mayor detalle.
Veamos cómo se integran estos factores de riesgo para articular modelos que den una explicación aproximada del desarrollo de los TCA. En función del nivel en el que estén vinculados y de la relación causal y asociativa que mantengan, se considerarán predisponentes o precipitantes. Algunos factores se han establecido más como consecuencia que como causa directa de los TCA148.
3.5 Modelos conceptuales para el desarrollo de los TCA
No hay un único mapa conceptual que represente un modelo explicativo común y que integre todos los factores. Las corrientes para explicar los determinantes de los TCA son variadas, desde el psicoanálisis clásico, pasando por los modelos conductuales, hasta los modelos multicausales.
Considerando la naturaleza de nuestro estudio vamos a analizar los modelos que se consideran más apropiados y que se aproximan más a nuestra investigación. En las figura 3 se expone el modelo de Garner para la AN149 y en la figura 4 el de Fairburn para la BN150.
Vemos como se incluyen los factores de riesgo antes mencionados en distintos eslabones. Asimismo, queda patente la relación que guardan todos estos modelos con la insatisfacción y la preocupación por el peso y la silueta corporal
73.
No podemos pasar por alto la vía final de ambos trastornos, que conllevan importantes síntomas de malnutrición y trastornos psicológicos y emocionales, bien como consecuencia de los mismos o asociados de forma comórbida.
FIGURA 3 3. Modelo biopsicosocial de Garner para la anorexia
FIGURA 4 4. Modelo cognitivo-conductual de Fariburn para la bulimia
Entre las consecuencias médicas que pueden producirse entre los TCA son frecuentes las alteraciones electrolíticas y endocrinas 151, cardiológicas 152,
hematológicas y esqueléticas 153, 154, gastrointestinales 155, dermatológicas y
pulmonares 156.
En niños y adolescentes, se han realizado investigaciones que relacionan los TCA con los trastornos neuropsiquiatricos autoinmunes asociados a los estreptococos (PANDAS), siendo necesarios más estudios en este campo para llegar a conclusiones sólidas 157. En otros trabajos se deja constancia de la importancia de
la asociación entre el TOC y los TCA 158. Asimismo hay que tener en cuenta, el
En un estudio de Gandarillas 159, la prevalencia de TCA y comorbilidad
psiquiátrica fue del 9,9% para mujeres y del 0,8% para los hombres en población clínica, siendo los trastornos no psicóticos los más prevalentes entre los pacientes con TCA que en el resto de la población. En población comunitaria, los trastornos más prevalentes asociados con los TCA son los de ansiedad (la agorafobia) y el abuso de sustancias 160.