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Falsas enseñanzas

In document Religiones Sectas y Herejias J Cabral (página 85-87)

Russel, que consideraba a Guillermo Miller, fundador del adventismo, un gran maestro, heredó de los sabatistas la tendencia a fijarles fechas a los sucesos bíblicos. Creó un sistema complejo de doctrinas, ya corregidas en algunos puntos por sus sucesores. Aun así no vale la

pena hacer muchos comentarios al respecto. Citaremos a continuación — con la intención de

tener aunque sea una idea de sus enseñanzas — algunas doctrinas en las cuales los “testigos” insisten más, con el propósito de poner sobre aviso a los que muchas veces inconscientemente andan en busca de la verdad.

Sobre la Trinidad — Dicen que la doctrina de la Trinidad es una superstición heredada del paganismo egipcio y babilónico. “Estudios.. .“; “Sea Dios verdadero”; y otros.

Refutación bíblica — Génesis 1:26, Elohim es plural e indica

más de una persona. Vea además: Nehemías 9:6; Job 26:13; Salmo 80:5; 143:10; Juan 1:3; Hechos 5:3, 4; 2 Corintios 10:1; Efesios 1:19; Filipenses 3:21; Hebreos 13:8.

La divinidad de Cristo — Niegan que Jesucristo sea Dios. Afirman que es un ser creado como lo son los ángeles y el hombre. Dicen que Dios creó a Jesús como hijo, y entonces lo usó como socio... “Sea Dios verdadero”, “Nuevo mundo”. Vea Juan 1:1-3; 10:30; Romanos 9:5; Colosenses 2:9; Hebreos 1:3; 13:8; y otros pasajes.

El Espíritu Santo — Dicen que el Espíritu Santo es un poder o una influencia de Dios para ejecutar su voluntad. Es la fuerza activa invisible del Todopoderoso, o un fluido que emana de Jehová Dios.

Sabemos que el Espíritu Santo es una persona de la Trinidad y es, por tanto, Dios. Las referencias bíblicas siguientes nos lo prueban:

El Espíritu Santo obra como persona: habla (Hechos 8:29); intercede (Romanos 8:26, 27); se entristece (Efesios 4:20); da órdenes (Hechos 16:6, 7; 13:2); tiene voluntad (1 Corintios 12:11); ama (Romanos 15:30); convida (Apocalipsis 22:17); puede ser resistido (Hechos 7:51). Vea además: Salmo 139:7; Lucas 3:21, 22; Hechos 5:3, 4; 10:19, 20.

NOTA — El significado de la palabra persona para nosotros es una cosa muy diferente de lo

que significaba para la Iglesia Primitiva. El cambio de significado es lo que causó toda la confusión en torno a la Trinidad. El cambio de significado de algunas palabras es común en todos los idiomas. La palabra iglesia es un ejemplo. Al principio era solamente una reunión de miembros del parlamento griego; hoy se puede referir a un templo. La palabra griega prosopon, persona, en griego tiene el sentido siguiente: apariencia, aspecto exterior visible de un ser humano, de un animal o de una cosa. Por consiguiente, cuando los Padres de la Iglesia llamaron “personas” al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, estaban diciendo que estos tres eran

manifestaciones o revelaciones que Dios hacía de sí mismo al mundo, y por medio de las cuales el mundo puede ver a Dios y saber lo que era Dios.

La patria — Los “testigos de Jehová” se niegan públicamente a servir a la patria, saludar la bandera y cumplir otros deberes que la patria nos impone. Afirman que es un acto de idolatría. Esa posición ha puesto a los “testigos” de vez en cuando en conflicto con los tribunales.

Las transfusiones de sangre — El librito Sangre, medicina y la Ley de Dios, es una apología de la posición que asumen contra la transfusión. Citan textos como Génesis 9:3, 4; Levítico 3:17; Deuteronomio 12:23-25; 1 Samuel 14:32, 33; Hechos 15:28, 29. Afirman que, por ser la sangre el alma, no se la podemos pasar a otra persona, pues desobedecemos al mandamiento de amar a Dios con toda el alma.

La palabra alma en hebreo es nephesh y en griego, psyjé, y en las Escrituras tiene cinco significados:

1. Alma como sangre — Levítico 17:14; Deuteronomio 12:23. Vea 1 Corintios 15:50.

2. Alma como persona — Génesis 46:22, 27.

3. Alma como vida — Levítico 22:3.

4. Alma como corazón — Deuteronomio 2:30.

5. Alma como alma — El alma es el centro de la vida moral del hombre; es responsable y

será juzgada. No la confundamos con el espíritu, que es el centro de la vida espiritual. Vea la diferencia: Job 12:10; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 4:12. Alma: Mateo 10:28; Hechos 20:10; 1 Pedro 2:11.

La muerte — A la pregunta: “LA dónde van las almas de los que mueren?”, los “testigos de Jehová” responden enfáticamente: “A ninguna parte, pues no existen.” La existencia del alma ya la vimos en el punto anterior. Veremos que, con la muerte del hombre, su alma toma un destino inmediato. En esto debemos tener en cuenta lo siguiente:

Según los originales hebreo y griego, a través del uso de las palabras gava, teleute, mavet, anairesis, muth y thánataos, la palabra muerte tiene el significado siguiente: expirar, dar el último suspiro, llegar al fin o término de todo en esta vida, una separación entre el cuerpo y el alma, y una elevación o levantamiento a otro nivel de vida.

A través de los textos de la Biblia, conocemos cinco clases de muerte. Veamos:

1. Muerte espiritual — Es la separación entre el espíritu humano y el Espíritu de Dios; fue

causada por el pecado. Génesis 2:17; 1 Corintios 15:22; Efesios 2:1.

2. Muerte en herencia — Se trata de la muerte de Cristo al pecado, que es heredada por

aquellos que entran en la familia divina. Juan 1:12. Vea 2 Corintios 5:14, 15.

3. Muerte al pecado — Habla de la muerte personal, real, que el hombre experimenta

cuando se rinde total y absolutamente a Cristo. Vea Romanos 6:2, 12; 1 Pedro 2:24.

4. La “segunda muerte” — Esa muerte es la muerte del alma, y significa “separación”. Es

la muerte reservada a todos los hombres que no hayan aceptado a Cristo como su Salvador y perseveren en la impiedad hasta la muerte física. Apocalipsis 21:8.

5. La muerte física — Es la muerte del cuerpo. Hebreos 9:2 7. La supervivencia del alma

después de la muerte del cuerpo es algo lógico... Lucas 16:19-31; 23:42, 43; Hechos 1:25; 7:59; Filipenses 1:21; Hebreos 12:22, 23; Apocalipsis 7:9, 14.

El infierno — Algunas veces dicen que el infierno es este mundo; otras, que el infierno es la muerte o sepultura. No tienen certeza del lugar a donde van, y niegan el infierno por miedo a la realidad que encierra. “Reconciliación”, “Sea Dios verdadero”, “Esas buenas nuevas.. .“ (1

Samuel 2:6; 2 Samuel 22:6; Salmo 45:15; 55:15; Ezequiel 32:21; Oseas 13:14; Mateo 8:2; 2 Tesalonicenses 1:8).

La historia del rico y de Lázaro habla del Seol, donde estaban el paraíso (Seno de Abraham) y el lugar de tormentos. Con la resurrección de Jesús, el paraíso fue transferido a las regiones celestiales (Mateo 12:39, 40; Juan 14:2; Efesios 4:8; 1 Pedro 3:19).

La segunda venida de Cristo — Ezequiel 37:13, 14; Mateo 16:27; Hechos 1:11; 2

Tesalonicenses 1:7-10; Apocalipsis 1:7.

Los “testigos de Jehová” dicen que la Segunda Venida de Cristo aconteció en el año de 1914. Como no sucedió después de 1914 lo que la Biblia dice acerca de la venida de Cristo, dicen que “aunque el Reino asumió el poder en 1914, Jehová no destruyó inmediatamente.. .“ “Jehová es tardo con respecto a su promesa...

Consultemos las siguientes referencias: Mateo 24:27; 1 Tesalonicenses 4:13-17; 2 Tesalonicenses 1:7, 8; Apocalipsis 1:7; y muchas otras.

Los 144,000 — Russel comenzó enseñando que solamente irían al cielo los “testigos de Jehová” fieles (sus seguidores de aquella época). Cuando se hubieran completado 144,000 adeptos fieles, el “rebaño” de Dios estaría listo. Sucede que la secta creció más de lo que su fundador se había imaginado, y el total de adeptos superó ese número. Fue fácil conciliar las cosas... En 1935 Rutherford presentó la “Doctrina de la gran multitud”, que se resume en lo siguiente: 144,000 son los siervos escogidos para reinar con Cristo en el reino celeste. Los demás “testigos” vivirán aquí en la tierra bajo el dominio de Cristo y de su Iglesia del cielo. Los 144,000 — llamados también “el pequeño rebaño”— forman la única Iglesia verdadera. Los que queden en la tierra, no serán considerados como “Iglesia” (“Sea Dios verdadero”).

La Palabra de Dios no hace discriminación en la eternidad entre los salvos. Vea Juan 14:1-3; 17:24; 1 Corintios 15:51, 52; Apocalipsis 3:21.

Podríamos seguir describiendo sus enseñanzas, refutándolas con la Palabra de Dios. Con todo, no nos interesa mucho tener un conocimiento profundo de lo que ellos enseñan, porque ninguna cosa es aprovechable, ni sirve para nuestra edificación. El creyente estudioso de la Palabra de Dios sabrá refutarlo en cualquier momento con el uso de la Palabra, como acostumbraba hacerlo Jesús.

Creemos que esta pequeña exposición de sus enseñanzas ya ha sido suficiente para enterarnos del peligro que esta secta representa para el mundo y, sobre todo, para la verdadera Iglesia de Dios, a la que atacan y hacen blanco de su proselitismo. Conviene que los creyentes, los verdaderos testigos de Jesús, se preparen y sean propagadores del Evangelio genuino de Jesucristo.

Muchas personas bien intencionadas aceptan el ingreso en la secta, pensando que se están volviendo creyentes. No saben diferenciar la oveja del lobo disfrazado de oveja. Nos toca a nosotros ponerlos sobre aviso (Mateo 7:15; Hechos 20:29).

Por qué los llamados “testigos” de

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