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La familia desde la perspectiva del enfoque centrado en la persona

CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO

2.2 DESARROLLO HUMANO FAMILIAR

2.2.2 La familia desde la perspectiva del enfoque centrado en la persona

Cari Rogers no dedicó muchos de sus esfuerzos en estudiar al grupo familiar, ni elaboró una descripción sistematizada sobre la familia; sin embargo hace en sus estudios, en múltiples ocasiones, referencia a él, donde deja valiosas aportaciones entorno a este concepto.

En este apartado se pretende reunir los fragmentos que sobre el tema de familia se encontraron en su obra, a fin de mostrar la filosofía de Rogers aplicada y enfocada al grupo familiar, relacionándola además con aportaciones de otros escritores del enfoque centrado en la persona.

El enfoque centrado en la persona considera al grupo familiar como una unidad organísmica, un sistema vivo que tiene en sí mismo la capacidad de moverse en dirección al crecimiento. El concepto de organismo es el siguiente:

En su aceptación tradicional, principalmente médica, se refiere exclusivamente a las funciones y tejidos físicos. Pero en este texto la significación de este término no se limita a los aspectos corporales. La investigación médica y psicológica revela cada vez más la interpenetración y la inseparabilidad de los aspectos físicos y psíquicos del organismo. Se ha

demostrado que la salud y el bienestar físico del individuo, están

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condicionados por su experiencia, es decir, por sus sentimientos, pensamientos y emociones, tanto como por la alimentación, el ejercicio y otros factores físicos. Igualmente el comportamiento se produce tanto en función de la bioquímica del individuo como de su experiencia (Rogers y Kinget, 1965).

Levant (1978) considera que el grupo familiar es análogo al concepto del mí mismo, en cuanto a que es un esquema organizado cognitivo- perceptual con efectos asociados, basados en la experiencia.

Gaylin (1990) considera que cada familia es un sistema único, holístico e interactivo, con capacidad para autodirigir su crecimiento.

Bozart y Shanks (1989), junto con Guerney (1989) consideran a la unidad familiar con la capacidad de lograr un cambio autodirigido, siempre y cuando, se viva en él, un clima psicológico, facilitador del crecimiento. Cuando esta atmósfera se vive, la familia como unidad y los individuos que la componen, tenderán a desarrollar un mejor entendimiento de sí mismos y de los otros, sentirán más confianza en ellos como personas y en el grupo, e incrementarán sus habilidades para elegir sus conductas. '

Bozart y Shanks (1989) creen que el concepto de la tendencia formativa, combinada con la visión fenomenológica, puede ser usada como un modelo para considerar a los componentes de la familia como sistemas que se mueven hacia su crecimiento, con tal de que se viva en el grupo familiar, un clima psicológico facilitador. El modelo en este caso, es el de una estructura familiar que incorpora en ella, tanto el modelo organísmico individual a la actualización, como la tendencia grupal formativa.

Rogers enfatiza la necesidad de que los individuos y los grupos vivan, al menos en grado aceptable, la congruencia, la aceptación positiva incondicional y la comprensión empática, para crear un clima psicológico facilitador, pero en el contexto de parejas y de grupos familiares, añade otro elemento: el cariño. En su libro el matrimonio y sus alternativas (1972) dice: la comunicación abierta y real en la que cada uno se compromete a favorecer la

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realización personal de su compañero, constituye la base para la educación de los hijos (Rogers, 1972).

El enfoque centrado en la persona requiere en las familias de hombres y mujeres que confíen en su propio poder, que no sienten la necesidad de tener un poder sobre y quienes están dispuestos a promover y a facilitar el desarrollo de la fuerza latente en la otra persona (Rogers, 1977).

En las interrelaciones entre individuos, la política que a partir de este enfoque se desprende, no es la de dar el poder a otros, sino reconocerles el poder que tienen en sí mismos, sin importar sexo o edad, y aunque no sean conscientes de ello. Este enfoque considera a los niños, personas capaces de autorrealización y con poder para lograrlo (Ellinwood, 1990).

Un grupo familiar, que intente vivir el enfoque centrado en la persona, va a generar un nuevo tipo de interrelaciones familiares que evitarán la inversión de las fuerzas de crecimiento, a través de los recursos de sus componentes. Un individuo que esta intentando vivir su vida con un estilo centrado en la persona, genera una política de relaciones matrimoniales o de compañeros que es drásticamente diferente a la del modelo tradicional (Rogers, 1972).

Se puede considerar al ecosistema familiar, desde esta perspectiva, como un grupo democrático, por lo mismo, con dirección; no en el que se vive el autoritarismo, sino donde se vive el respeto, en donde sus componentes tienen como límites dos disciplinas básicas: la autodisciplina, que es siempre inherente a la autonomía con responsabilidad y los límites flexibles, fijados por los sentimientos de los que están cerca (Rogers, 1977).

En esta nueva familia, que esta surgiendo en la sociedad actual, se encuentra un uso diferenciado de la autoridad y del poder compartido, lo que esta muy lejos de sugerir el cambio hacia un grupo familiar anárquico.

Refiriéndose a esta nueva familia, Rogers explica esta perspectiva al decir: estos padres tiene una nueva forma de tratar al niño, desde la infancia hasta la adolescencia tardía. Sus primeras lágrimas y gemidos, sus primeras

sonrisas y sonidos, son esfuerzos por comunicarse y se les da una atención respetuosa a esas comunicaciones primitivas. Se hace el esfuerzo también, de dejar al niño, el derecho de escoger en cualquier situación en la que parezca capaz de sobrellevar las consecuencias de su elección. Este es un proceso creciente, en el cual se le da al niño y al adolescente, una creciente autonomía, limitada sólo por los sentimientos de aquellos que están cerca del chico (Rogers, 1977).

Los padres desempeñan un papel muy importante dentro del grupo familiar, tanto en el aspecto de comunicar sus sentimientos y actitudes, como en favorecer un clima psicológico facilitador dentro del mismo.

Las modalidades especificas que desarrollan estos grupos familiares, dependerán del tipo de cultura en la que estén inmersos y de los ataques del exterior que alteren su estructura dinámica, pero también de la capacidad de aprender que muestren sus integrantes. N

La perspectiva que Rogers propone para los grupos familiares constituye un proceso para favorecer el abrirse uno al otro y a la familia como totalidad, para aceptar las diferencias propias y grupales y ser capaces de sentir y transmitir amor. La familia no está compuesta sólo de la pareja, sino de varios individuos con diferente personalidad y necesidades distintas y con una personalidad única y diferente a la de sus miembros (Rage, 1987).

En el libro el proceso de convertirse en persona (Rogers, 1954), se dedica un capítulo al significado del enfoque, en ese momento centrado en el cliente, pero para el más íntimo de los círculos interpersonales, el grupo familiar. En él dice que no se desea encarar el tema desde el punto de vista abstracto o teórico, ni establecer un modelo general de vida familiar, sino que presenta la prueba de la experiencia de personas muy reales en situaciones muy reales y con frecuencias difíciles que surgen en el hogar.

Entre los cambios significativos que tienen lugar en el grupo familiar como totalidad, en sus componentes y entre sus componentes, Rogers encuentra los siguientes:

1. Las personas empiezan a expresar sus verdaderos sentimientos con mayor sinceridad. Los individuos comienzan a abandonar sus máscaras y expresan tanto sentimientos positivos como negativos: ternura, admiración, amor, resentimientos, enojos, envidia, etc. Padres e hijos, marido y mujer, todos aprenden a expresar los sentimientos que en ellos existen y a no ocultarlos a los demás y a sí mismos: encontrando en esa expresión de sentimientos una profunda satisfacción al ser capaces de encarar de manera distinta y mucho más abierta, cualquier relación familiar.

2. Las relaciones se viven sobre una base real. La familia como unidad, descubre que la interrelación puede ser vivida sobre la base de los sentimientos auténticos y que no es necesario escudarse detrás de simulaciones defensivas. Este proceso facilita que las personas aprendan a aceptar y a expresar sus sentimientos como propios y no como de otras personas; así como también que los sentimientos que existen merecen ser vividos y que no es necesario encubrirlos.

3. Mejoramiento de la comunicación bidireccional. Los componentes de la familia aprenden a iniciar y a mantener una comunicación bidireccional, comprendiendo los pensamientos y sentimientos de la otra persona, con los significados que tienen para ella y a la vez siendo comprendido por el otro.

4. Respeto por la individualidad del otro. Las familias que viven este enfoque tienden a permitir que cada miembro de la familia tenga sus propios sentimientos y sea una persona independiente. Este proceso de crecimiento es para Rogers de gran importancia, ya que significa que han aprendido a aceptar que las otras personas, tienen pensamientos, sentimientos y valores diferentes de los suyos. Este confiar en el individuo y permitirle ser él mismo, va a favorecer una interrelación familiar mas abierta, con respeto y con aceptación entre los miembros del grupo.

Desde el enfoque centrado en la persona, Rogers, en su libro el matrimonio y sus alternativas (1972), hace la descripción de las principales constantes de permanencia y enriquecimiento de las parejas que funcionan y

menciona determinados elementos que inciden en una relación matrimonial para que ésta tenga posibilidades de perdurar:

1. La relación de pareja es vista como un proceso, un flujo de movimiento y no como una estructura estática, cuya permanencia dependerá en gran medida de la satisfacción de sus necesidades emocionales, psicológicas, intelectuales y físicas.

2. La dedicación y entrega mutuas, así como una comunicación abierta y real en la pareja, en donde cada uno progrese hacia una creciente individualización, son consideradas constantes que favorecen la estabilidad y el equilibrio de la relación.

3. La disolución de roles impuestos por la cultura o la sociedad en la que están inmersos.

4. Madurar como individuos y como pareja, de lo cual menciona Rogers, que para lograr una relación permanente se necesitan esfuerzos heroicos e inteligentes.

Para efectos de este trabajo es importante mencionar que las relaciones satisfactorias en la pareja serán determinantes para lograr una convivencia armoniosa en el grupo familiar.

Para el enfoque centrado en la persona, el proceso de desarrollo y crecimiento entre los miembros de la familia están íntimamente relacionados, con la creación por parte de los padres, de un clima psicológico facilitador de las potencialidades inherentes a las personas, basado en las actitudes de aceptación positiva incondicional, congruencia, empatia y amor.

En el proceso por lograr una convivencia familiar armoniosa es importante:

1. Advertir y aceptar que el otro es una persona con pensamientos y sentimientos propios.

2. Compartir los sentimientos negativos con prudencia y cariño. 3. Respetar a la otra persona.

4. No tener máscaras.

5. Salir de uno mismo para interesarse por el otro pero sin perder su propio yo.

6. Comunicación abierta y real entre ellos. 7. Dialogar en lugar de juzgar.

8. Aprovechar la creatividad personal y del grupo familiar. 9. Demostrar afecto.

10. Respaldarse unos a otros en momentos de dolor o de alegría. 11 .Desarrollar actividades juntos.

Todo este proceso sin olvidar, que si bien los padres muchas veces ayudan a sus hijos, los hijos también pueden ayudar a sus padres a resolver problemas y entre todos buscar el equilibrio entre la estabilidad y el cambio dentro de la evolución de su propio grupo familiar.

La familia centrada en la persona, pretende ser un proceso dinámico en el cual, cada uno de sus integrantes, participe de forma activa dentro de cada una de las interacciones que se viven dentro de la dinámica familiar. La familia parte del principio de confiar en el ser humano y en su capacidad innata para desarrollarse y realizarse. Cada una de las personas que componen la familia desarrolla su facultad creadora y se descubre como ser libre que comprende el ambiente en donde se desenvuelve para comprometerse con él.

La familia centrada en la persona busca y genera seres humanos dinámicos, responsables, comprometidos y en continua búsqueda por un desarrollo personal y social equilibrado. Por medio de esta filosofía, las personas logran afirmar su individualidad al descubrirse a si mismos y a las otras personas que forman su familia; así como a los que están fuera del entorno familiar, de manera que pueden relacionarse en forma interpersonal, comunicarse y enriquecerse.

La confianza que los padres depositan en los hijos, crea un ambiente de séguridad y de bienestar al compartir la autoridad, estableciendo límites que

no otorguen superioridad a ninguna de las partes, sino que se manifieste el bienestar común para todos los que conforman la familia.

Cuando en la familia se le da más importancia al valor personal, el niño aprende a valorar a cada persona por lo que es y no por lo que tiene, entonces pueden surgir procesos de igualdad; el niño crece abierto al cambio, rechazando la discriminación, la opresión y la injusticia, llevando así al sistema familiar a buscar estructuras más justas y más humanizadas.

Los padres junto con los hijos participan activamente en la dinámica y el estilo de vida familiar, son todos y cada uno responsables de su proceso como familia, trabajan formando un equipo, educando a través del afecto, la atención y la valoración.

Los padres promueven una educación integral hacia los hijos, les permiten vivir sus propias experiencias a través de la observación, la experimentación y la reflexión.

La familia tiende hacia su propio desarrollo, hacia la autoactualización y hacia la trascendencia.

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