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6. OBJETIVOS

10.3. Fase de valoración de los servicios ecosistémicos

La cuantificación de los servicios implica determinar las características de estas unidades necesarias en la provisión de los mismos, como, por ejemplo, los tamaños poblacionales, la distribución de especies, la diversidad, los rasgos funcionales y la fenología (polinización). Bajo esta lógica es importante comprender que los humedales cuentan con una gran variedad de servicios ecosistémicos asociados a su biodiversidad, desde el punto de vista de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (Finlayson, 2005) se hace necesario conocer cuáles son los beneficios

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que los ecosistemas brindan a la población humana, en este proceso es necesario realizar un mapa de muestreo de aquellos servicios principales del ecosistema. Como es explícito en el informe técnico de la Ramsar “una vez que se hayan seleccionado los principales servicios proporcionados por los humedales, debería determinarse la magnitud de su disponibilidad real y potencial, sobre la base de niveles de uso sostenible” (2007) y es por tal motivo que para gestionar adecuadamente los humedales es necesario precisar su potencial real y actual.

10.3.1. Humedal Juan Amarillo

El humedal Juan Amarillo realiza un trabajo de valoración de los servicios ecosistémicos desde el punto de vista ecológico, se realiza un análisis de valoración de los diferentes aspectos, pero no se realiza el análisis de los trade-offs. El análisis de la disponibilidad real es fundamental en el ejercicio de la valoración de los servicios ambientales, situación que se ve fragmentada en el análisis para este humedal, en este sentido las priorizaciones de los servicios ecológicos son de vital importancia para la gestión de dicho lugar. El PMA de Juan Amarillo establece que algunos de servicios ambientales más importantes del humedal se basan en los aspectos de diversidad, naturalidad, rareza, fragilidad y potencialidad para el mejoramiento del ecosistema, nombrándolos como las potencialidades ecosistémicas del humedal, sin embargo, el PMA es explícito en mencionar que los alcances de valoración presentes en este proyecto no son suficientes y se deben buscar alternativas de valoración.

10.3.2. Humedal Santa María del Lago

En el PMA del humedal Santa María del Lago se hace un análisis en torno a rareza, fragilidad, representatividad, y en torno a esto se proponen algunas estrategias de manejo que se analizaran más adelante. Aquí es muy claro que es importante hacer un reconocimiento de los servicios ecosistémicos y que han existido variedad de aportes teóricos en torno al tema, es fundamental comprender la provisión de esos servicios a nivel específico y local, pues cada ecosistema presenta relaciones diferentes. Allí se hace un ejercicio de percepción de la comunidad frente a la importancia del humedal para proveer servicios ecosistémicos.

En el PMA de Santa María del Lago el ejercicio de valoración se convierte en una caracterización de aquellos bienes y servicios que provee el humedal sin embargo se evidencia que falta un trabajo extenso de valoración de los servicios ecosistémicos que provee este humedal.

10.3.3. Humedal Córdoba

Aunque en el diagnóstico no hay una valoración específica para los componentes ecológico, sociocultural y monetario del humedal, si cuenta con la realización de un taller participativo de visión a futuro (proyectado al año 2009) para los humedales de Torca, Guaymaral, Córdoba y el Burro, y desde el cual a partir de las percepciones positiva y negativas de los participantes, es posible identificar aspectos relacionados directa e indirectamente con los SE desde cada uno de esos componentes.

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A partir de ésta caracterización de los SE, es elaborada una valoración ambiental y económica de “funciones ecosistémicas”, la cual tiene correspondencia con las Directrices 4.1., 4.2. y 4.6., del Principio 4 del Enfoque por Ecosistemas de la CDB, ya que incluye un componente que corresponde a la valoración sociocultural

10.3.4. Humedal Jaboque

En contraposición al caso del H. Córdoba, para Jaboque fue realizada una valoración ecológica, de la cual se desprenden conclusiones respecto a valores de uso y no uso, y que incluyen la conectividad ecológica, los potenciales de restauración, el hábitat para especies migratorias (declaratoria del humedal como AICAS), presencia de especies endémicas y la “naturalidad” (entendida como el valor estético del paisaje natural del humedal), así como una valoración sociocultural entorno al valor arqueológico y la percepción de la comunidad en relación al conocimiento de varios aspectos incluidos los SE, aquí referidos como funciones del humedal. En relación a esa definición, se presenta una discusión conceptual, en la que se distinguen entre las funciones ecosistémicas y los servicios ambientales, y desde la cual es discutida la pertinencia de realizar una valoración económica del humedal, llegando a la conclusión de que éste tipo de valoraciones pueden “subestimar” (ADESSA, 2006), los valores ecológicos del ecosistema. Si bien hay correspondencia con lo planteado por el principio 12 del Enfoque por Ecosistemas de la CDB, en lo que concierne a la participación de los interesados directos (al incluir la valoración participativa), la consideración de los aspectos referentes a la diferentes formas de conocimiento especializado, incluido el económico (Directriz 12.4), así como de “…evaluar costos y beneficios de la conservación, mantenimiento, uso y restauración de los ecosistemas teniendo en cuenta los intereses de todos los sectores pertinentes para la participación equitativa en los beneficios…” (Directriz 12.5), es limitada por lo cual puede representar un sesgo en cuanto a la integralidad de las propuestas de gestión de la biodiversidad.

10.4. Estrategias de gestión

Los planes de manejo ambiental de los humedales de Bogotá han desarrollado un esfuerzo muy grande en la conservación de los ecosistemas, la caracterización de cada uno de ellos, permite comprender de manera muy explícita el estado actual de los mismos y esta es la base de los programas y proyectos que se realizan para la gestión de estos ecosistemas.

De manera general se establece que los PMA revisados, tienen unas estrategias de gestión en común.

Estrategias del Humedal Juan Amarillo Investigación participativa y aplicada Apropiación social del humedal

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Manejo y uso sostenible Gestión interinstitucional

Estrategias del humedal Santa María del Lago Investigación participativa y aplicada

Educación, comunicación y participación Recuperación, protección y compensación Manejo y uso sostenible

Estrategias del humedal Córdoba Investigación participativa y aplicada Educación y participación

Recuperación, protección y compensación Manejo y uso sostenible

Gestión interinstitucional

Para cada uno de los PMA se realiza un análisis de los proyectos que se establecen, su cumplimiento frente al enfoque desde una perspectiva de un sistema socioecológico. Es importante tener en cuenta que la VIBSE establece algunos enfoques de gestión que se deben tener en cuenta al momento de gestionar los servicios ecosistémicos, es decir que los esfuerzos de gestión deben estructurarse de manera cíclica buscando la identificación de los elementos estructurantes de los socioecosistemas en miras de una gestión adaptativa, es decir, logrando que el ecosistema sea cada vez más resiliente.

En este análisis se tendrán en cuenta los proyectos que se ajustan a los esfuerzos de gestión propuestos por la VIBSE y se discutirán aquellos que no se enmarcan bajo ninguna perspectiva. Para analizar cada uno de los enfoques en necesario comprender sus premisas, por lo tanto, a continuación, se explica cada uno de esos enfoques.

*Conservación para el desarrollo: se enmarca bajo la premisa de conservar para el desarrollo humano, con esto se buscan desarrollar programas y proyectos en los que la comunidad se haga participe del proceso de conservación ya que fomenta los mercados locales y el desarrollo de la comunidad (Martín-López, y otros, 2012).

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*Gestión adaptativa para la resiliencia: entiende la naturaleza como un ente dinámico y variable. Se asume que los cambios lineales que marcan la dinámica de los sistemas ecológicos son interrumpidos por perturbaciones en el espacio y en el tiempo (i.e., inundaciones, fuegos, sequías, etc.), desencadenando cambios de estado que no se pueden predecir con exactitud ni precisión (Martín-López, y otros, 2012). Esos cambios de estado se consideran una característica inherente de los sistemas socio-ecológicos y la gestión, desde esta visión, se enfoca en crear capacidad adaptativa (resiliencia) ante posibles perturbaciones. Por tanto, la gestión de la resiliencia trata de mantener el funcionamiento de los ecosistemas frente a estos cambios de estado no lineales generados por un determinado régimen de perturbaciones que pueden conducir al sistema a estados no deseados.

*Enfoques integradores y sistemáticos: las distintas cosmovisiones de los actores sociales y sus estilos de vida contribuyen al mantenimiento de socioecosistemas resilientes, en los se mantiene y conserva tanto la diversidad y redundancia funcional y conectividad ecológica, como la diversidad de instituciones y redundancia institucional.

Fase descripción del sistema Fase de exploración de escenarios Fase de análisis de resiliencia

Fase evaluación de interesados y acciones políticas y administrativas.

*Gestión participativa y deliberativa: Más allá del cumplimiento de un requisito formal pero perfunctorio, se trata de una participación plena, interactiva y permanente a lo largo del proceso de la formulación, implementación, monitoreo y reformulación de las políticas públicas de gestión de SES. (Challenger, et al, 2014).

*Gestión en red y a diferentes escalas: combina de forma cooperativa los aspectos de la dinámica de la gestión adaptativa con la interconexión institucional a diferentes escalas y el mantenimiento de las redes sociales

*Gestión basada en sistemas de conocimiento sobre procesos: El modelo de gestión adaptativa que demanda la conservación de territorios resilientes exige incorporar un procedimiento de seguimiento, evaluación y ajuste continuo, que debe fundamentarse en el mejor conocimiento científico y técnico transdisciplinar disponible. Este enfoque busca la constante investigación para el constante conocimiento del patrimonio natural y cultural. (Consejero de medio ambiente, 2010). *Distribución justa de riesgos y beneficios en la gestión: hace referencia a que se distribuya de manera justa los beneficios que provee el SSE a la comunidad Los procesos que vinculan ecosistemas y especies son complejos, y una actividad que se lleve a cabo en algún lugar del mundo puede tener consecuencias imprevistas en otro, a menudo lejos del lugar de origen y muchos años

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después, por eso la gestión de los servicios ecosistémicos debe velar por la equidad en los procesos de gestión (Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, 2004).

A continuación, se encuentra una lista de aquellos proyectos que se enmarcan bajo algunos de los enfoques de gestión anteriormente mencionados.

* Conservación para el desarrollo y distribución justa de riesgos y beneficios:

La gestión bajo este enfoque busca promover la economía local y la conservación, para estos fines, busca generar diferente acciones que contribuyan a la conservación para el desarrollo como por ejemplo, involucrar a la comunidad y buscar un efectivo sistema de educación que permita a los pobladores locales conocer mejor el ecosistema y de esta manera buscar proyectos de conservación para el desarrollo, aunque es explicito el desarrollo económico, también es importante mencionar que hay algunos proyectos que buscan el desarrollo social de la comunidad. Como se muestra en la matriz hay algunos proyectos del humedal Juan Amarillo que, aunque no desarrollan modelos para el desarrollo económico, si buscan involucrar a la comunidad y la educación se convierte en un pilar importante para comenzar con los procesos de desarrollo local.

Como uno de los objetivos de la conservación para el desarrollo es mejorar la comunicación y la participación, uno de los proyectos identificados es por ejemplo el proyecto de “Administración del humedal”, el cual busca promover la participación y apropiación social de humedal, eso genera un conocimiento y desarrollo local frente a los procesos sociales que giran en torno al humedal. Dentro de los alcances de este proyecto se puede identificar un trabajo participativo en la construcción de las estrategias de gestión, aunque es necesario mencionar, que dicho trabajo se ve fragmentado en los procesos de participación. De igual manera es necesario mencionar que todos aquellos proyectos que se encuentran seleccionados en la matriz como gestión en red y participativa contribuyen al desarrollo de un enfoque de conservación para el desarrollo.

Desde la gestión del humedal Santa María del Lago, se puede evidenciar que ninguno de los proyectos encontrados se enfoca bajo estas premisas, sin embargo, es importante mencionar que los proyectos de carácter social y participativo contribuyen al desarrollo económico de las comunidades aledañas, sin embargo, es menester mencionar que, por ejemplo, el proyecto de “humedal Juan Amarillo como aula ambiental”, brinda grandes posibilidades para un desarrollo económico, ya que de alguna manera, es posible explotar el conocimiento local sobre las relaciones y servicios ecosistémicos presentes en el humedal, sin embargo, es evidente que la gestión se ha visto limitada y este proyecto aún no se ha desarrollado.

Como bien se ha realizado en diferentes, países, un ejemplo concreto, México, que preocupado por la adecuada gestión de sus islas, planteó en el año 2012 la “Estrategia Nacional para la Conservación y el Desarrollo Sustentable del Territorio Insular Mexicano” la cual “plantea consolidar un trabajo de colaboración y gobernabilidad participativa, la cual plantea una alianza

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con integración horizontal y vertical entre dependencias del gobierno, los sectores económicos, la academia, las comunidades locales y las organizaciones de la sociedad civil” (instituto nacional de ecología, 2012: p,32) de este modo, México, esboza un claro ejemplo de la conservación para el desarrollo en donde es necesario hacer un trabajo en red y participativo con miras en mejorar la calidad de vida de los habitantes de las islas.

Como parte de este componente, en el PMA del humedal Córdoba se pudo identificar al Programa de “Educación, comunicación y participación para la construcción social del territorio en el Humedal Córdoba” como la principal estrategia cuyos propósitos pueden contribuir a que la gestión del humedal sea consecuente con las dinámicas socioambientales inherentes. De acuerdo a los lineamientos del CDB y en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en lo concerniente a la reducción de la pobreza y la relación con el desarrollo, los proyectos propuestos en el Plan de Acción relacionados con mejorar la educación y la comunicación son procesos educativos encaminado al fortalecimiento de las acciones de conservación del humedal y al fomento de las buenas prácticas relacionadas con el uso de los beneficios de aquel se deriven, en este caso, el PMA formula el proyecto “El aula ambiental del humedal Córdoba como escenario pedagógico” cuyo objetivo es el de “Fortalecer procesos de educación ambiental formal y no formal a través de la concepción del humedal Córdoba como Aula Ambiental viva que permita resignificar culturalmente el ecosistema como patrimonio público” y el cual además de definir los aspectos técnicos que corresponderían a la implementación de un aula ambiental en el humedal, plantea la formulación de un modelo pedagógico en el que se propicia la vinculación de los PRAE y PROCEDA que construya la ciudadanía y tengan injerencia en la gestión del humedal.

Dentro de los alcances de éste proyecto se cuenta la valoración de la biodiversidad presente en el humedal, así como el reconocimiento de los valores culturales asociados, tanto desde procesos educativos como investigativos. Sin embargo, no hay una referencia puntual en lo que respecta a la valoración y el uso de los SE que proporciona el humedal.

Otro de los objetivos de la conservación para el desarrollo es fortalecer las asociaciones y la colaboración, por tal motivo se identifica el proyecto “Administración sostenible del Humedal Córdoba” refiere dentro de sus objetivos la vinculación de actores sociales tanto comunitarios como institucionales en la administración del humedal, garantizando de ésta manera la construcción colectiva de las estrategias que sean requeridas para el manejo adecuado de los conflictos socioambientales presentes en el humedal.

Por su parte el proyecto “Recuperación ecológica y participativa de las quebradas pertenecientes a la cuenca aferente del Humedal de Córdoba” que propone la construcción de un programa que propicie la participación en las actividades de recuperación ecológica de los afluentes hídricos del humedal, amplia el espectro de acción comunitaria a estrategias de manejo que van más allá de los límites definidos para el humedal

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Frente al fortalecimiento de asociaciones el PMA formula los proyectos 6 y 19, titulados Fortalecimiento de la coordinación interinstitucional para hacer seguimiento a la implementación del Plan de Manejo Ambiental del Humedal Córdoba y Fortalecimiento de las redes sociales alrededor del humedal Córdoba respectivamente, pero que son abordados más adelante en lo concerniente a la estrategia de gestión en red.

Siguiendo los preceptos de la conservación para el desarrollo, la falencia de los planes de Acción se detecta en la ausencia de programas y/o proyectos encaminados a los derechos y la distribución equitativa de beneficios de las comunidades pobres, y el fomento de incentivos financieros. Para el caso de los proyectos titulados “Adquisición Predial Para La Recuperación Integral Del Humedal Córdoba, y “Realinderamiento para la Incorporación y Adecuación de espacios residuales sin uso definido en los límites legales del humedal”, están centrados en el saneamiento de predios ubicados dentro del humedal para su adquisición legal, pero no refieren una intervención social, en particular considerando la presencia de actores sociales en condición de vulnerabilidad y que tienen presencia en el área de influencia.

Teniendo en cuenta lo anterior y haciendo referencia al CDB en el cual se destacan los principios 1, 2, 4 y 10, los cuales hacen énfasis en que la gestión de los ecosistemas deben estar enfocados hacia el manejo de la biodiversidad en su contexto económico y bajo las directrices de la sociedad, se puede destacar que se ha realizado un gran avance en los proyectos propuestos en los planes de manejo de los humedales revisados, en cuanto a la inclusión social y la participación, sin embargo esta visión debe ampliarse mucho para hacia la toma de decisiones en busca de un desarrollo económico de la comunidad y el uso y manejo sostenible de los humedales.

El PMA del humedal Jaboque presenta un plan de acción estructurado en estrategias, programas y proyectos, y de los cuales relacionamos para este componente de gestión, en primer lugar al Programa de Protección, el cual dentro de sus proyectos de intervención operativa propone acciones de saneamiento predial y realinderamiento, que entre otros tiene el propósito de garantizar el disfrute de la oferta socioambiental del humedal. En ese sentido contribuye en la participación de los beneficios, aunque no es definible ni el alcance ni los medios para ese efecto.

Por su parte la Estrategia de manejo y uso sostenible plantea desde el programa de administración y manejo del humedal, que estas acciones sean llevadas a cabo con la participación de las comunidades aledañas, pero al igual de lo que ocurre con el Programa de Protección, no son definibles los alcances que tendría esa participación.

Tal vez es el Programa de Formación y Educación el que plantea las estrategias más robustas en términos de garantizar una distribución equitativa de los beneficios derivados de los servicios ecosistémicos que puede proveer el humedal, aunque si bien no son acciones formuladas directamente desde ese contexto, si hacen referencia a aspectos relacionados con los usos, como por ejemplo el Proyecto de Educación y construcción de cultura ambiental con las instituciones educativas refiere que las actividades educativas entre otros propósitos tiene el de “… promover

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el buen uso y manejo del ecosistema…” (ADESSA, 2006), así como la re significación y apropiación social del humedal, por medio de los proyectos de concepción del humedal como un aula ambiental, y de fortalecimiento de la organización social.

Considerando lo anterior, el PMA no dispone de una estrategia precisa y definible en lo concerniente a la equidad y la gobernanza respecto a los beneficios derivados de los SE del

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