4 CAPITULO II
4.1 La escritura
4.1.1 Fases de la escritura
Antes de escribir se debe tener un plan sobre lo que se quiere plasmar en el texto porque,
ayuda a aclarar el tema del cual se dispone a escribir y ayuda a delimitarlo. Esto es lo que hace
posible diferenciar los buenos escritores de los mediocres, pues “los primeros planifican la
estructura del texto, hacen un esquema, toman notas y piensan un rato en todos los aspectos antes
de empezar a redactar” (Cassany, 1989.p.103); y, cuando el escritor empieza a preguntarse sobre
lo ¿Qué se quiere escribir? Y ¿Cómo lo voy a escribir?, reformula y concreta el destinatario, la
extensión del texto, el tiempo requerido para escribir, la documentación, la delimitación del texto,
la organización de ideas. Ahora se aclarará cada una de ellas.
Determinación del propósito y del tema: Muchas veces el tema del escrito esta dictaminada por un agente externo al escritor (en algunas ocasiones por el maestro, otras por los amigos e incluso
por los jefes de revistas, diarios), más el tema seleccionado se haya establecido por una necesidad
de conocer lo desconocido y otras veces por ampliar un conocimiento ya adquirido
Bosquejo o plan global temático: Es el plan previo antes de iniciar la escritura, es decir, la
estructuración de apartados en la que se dan a conocer los diferentes temas a tratar, estos
preparados por el escritor para la realización del texto, en el cuento se conoce como inicio, nudo y
desenlace, otros textos -como artículos científicos- se da a conocer como títulos y subtítulos y
demás apartados en lo que se presentan ideas aparentemente separadas. Según Niño:
(…) se plasma en un esquema, escritura temática o guion en donde se indican las partes del tema y sus divisiones, las ideas principales y de desarrollo y, en general, la secuencia de ideas que se llevará a la redacción.” (2011, p. 311).
El destinatario: Muchas veces el texto que se piensa redactar pende de los intereses de un tercero,
por ejemplo, a un profesor, otra vez a un público determinado socialmente por
Documentación: “Es el proceso de búsqueda de la información requerida” (Niño, 2011, p. 311),
este propicia fuentes e ideas verídicas que pueden ser comprobadas. Además, logra establecer la
fuente bibliográfica consultada; y, su indagación puede proveer y/o aclarar objetivos elaborados en
el plan global temático.
La extensión: “El éxito de un texto depende a menudo de su extensión. En la mayoría de los casos es preferible pecar por defecto: un texto demasiado largo es casi siempre mal acogido, porque
exige un trabajo excesivo al lector (y la observación es válida también para la mayoría de los profesores.” (Serafini, 1994, p. 23)
Delimitación del tema: Humberto Eco (1982) señala que el fracaso del texto que se planea escribir
se debe en gran medida a que el tema seleccionado se encuentra fuera del alcance del escritor, por
lo tanto, al delimitar y especificar el tema a escribir, lo que ayuda a que se dé una idea completa
sobre el saber que se escribe y no ideas superficiales.
El acopio de ideas: De acuerdo con Serafini (1994): la lista de ideas, el racismo asociativo y el flujo de la escritura son tres formas de acopio de ideas. La primera consta en una secuencia de
palabras clave y de frases cortas que describen hipótesis, observaciones, informaciones y datos
relacionados con problemas planteados de una forma abierta, y susceptibles de resolverse con un
trabajo de documentación o con una reflexión más detenida. esta se realiza en una hoja de papel,
en donde, cada idea ocupa un renglón y es recomienda al momento de seleccionarlas y delimitar el
tema; la segunda, consta en poner de manifiesto mediante una representación gráfica las
asociaciones entre las ideas -de esta forma se puede observar que la organización de ideas ya se
estar estructurado de ninguna forma. Las relaciones entre las ideas no se hacen, permitiendo al
escritor afrontar el folio en blanco.
La organización de ideas: Una vez que se hayan escritos las ideas y los planteamientos de los
cuales va a tratar el escrito. Es necesario darles orden, para lo que se dispone establecer las ideas
principales, secundarias y periféricas, por ejemplo,
4.1.1.2 la construcción del texto
Una vez que se haya establecido la fase anterior y sobre todo se haya logrado dar orden a las
ideas, pensado en el público y anotado un sinfín de frases que logran su objetivo comunicativo al
instante de estar en la hoja; dispone el autor a transfórmalas en un boceto, un primer plano de lo que
se quiere escribir. Al momento de elaborar un escrito se pueden evidenciar dos procesos que, según
Cassany (1989) ayudan a su elaboración. Uno es el proceso de la redacción y el otro es el proceso
de releer.
Redactar
Después de haber elaborado una lista de ideas y pensamientos, en donde se dilucida una vista
previa de los temas a tratar y profundizar, dar evidencias de las ideas para la generación de frases y
oraciones para la construcción de párrafos, que se irán convirtiendo en textos presentables como
novelas, cuentos, ensayos, entro otros, se provee la escritura como forma comunicacional del ser
humano. Sobre este proceso, afirma Niño R. citando a Fernández (1975):
La expresión escrita logra sus propósitos comunicativos en el arte de redactar. Redactar, que etimológicamente significa poner en orden, consiste en expresar por escrito los pensamientos previamente ordenados(…) Su propósito es combinar las palabras, frases, oraciones, clausulas, párrafos y textos, para expresar las ideas ya elaboradas, de manera que se produzca un todo correcto, grato y armonioso, capaz de ser debidamente comprendido (2011, p. 63)
Pero eso no significa escribir, sino, que redactar es un subproceso que se genera cuando se escribe, “Redactar es la operación de traducir al lenguaje escrito una información previamente
determinada, elaborada por el mismo sujeto que escribe, o sugerida, impuesta o señalada por otra fuente diferente a la persona que redacta.” (Niño, 2001.p.157). Según Cassany (1993) y Serafini
(2007) redactar sería el proceso en el cual se plasman las ideas en una hoja en blanco con la
finalidad de informar al lector el tema del cual se ha tomado.
Releer
Cassany (1989) plantea la importancia de releer los textos, ya que la relectura de lo que se ha
redactado permite establecer una linealidad del texto, además de asegurar el sentido global del
texto. Este se haya en el subproceso establecido dentro de la “mente reflexiva”, acerca de ella, se
esboza lo siguiente, según Paul y Elder (2010):
“La mente reflexiva mejora su pensamiento pensando (reflexivamente) acerca de él. De manera análoga, mejora su forma de escribir, pensando (reflexivamente) acerca de la escritura. Cambia una y otra vez entre escribir y el pensar acerca de cómo está escribiendo. Se adelanta un poco y luego se regresa sobre sí misma para verificar sus propias operaciones.” P.4.
En concordancia con lo anterior, releer, es entonces, un subproceso de la escritura análoga
que permite revisar, replantear, corregir y generar nuevas ideas sobre lo que se ha escrito.
4.1.1.3 La revisión
Si bien se ha revisado el texto en la fase de la escritura y se han replanteado las ideas y se
han generado otras que no se veían involucradas en el borrador, esta revisión supone ser la última,
en la cual se espera encontrar pequeños errores gramaticales y fallas con respecto a la coherencia y
No hay que pensar que el texto ya se encuentra realizado en su totalidad, sino, se encuentra
permanente construcción y que hay que pensar constantemente en la extensión, en el destinatario y
en el tiempo requerido para que la escritura tome forma para la elaboración de textos académicos y
fuera de lo anterior, la escritura para uno mismo y el gozo que esta genera.
En este caso, saber escribir no se limita al conocimiento básico de conocer las múltiples
maneras de organizar letras para la obtención de palabras, sino que escribir llega a plantearse como
la forma de comunicación que permite comprender, analizar, aprender y estructurar un contenido. Es entonces cuando “el aprendizaje de la lectura y la escritura de estos textos es una tarea
relevante” (Cassay y Morales, 2008, p.1) pues, gracias a esta se generan vínculos armoniosos entre
el conocimiento y la práctica tanto en el colegio, en la universidad y en la vida diaria.