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UICN CITES Leucopternis albicollis gavilán blanco N4 VU

3. DIAGNOSTICO DE PROFUNDIZACION Y EXPLICACION SITUACIONAL PARTICIPATIVA DE LA RESERVA FORESTAL DE CHEPIGANA

3.1. USOS Y PROBLEMAS DE LA RFCh EN EL CONTEXTO REGIONAL DE DARIEN Debido a la falta de educación, de oportunidades de empleo y de vigilancia por parte de

3.1.3. Uso de Fauna Silvestre

3.1.3.1. Uso de Mamíferos. Para el ser humano los mamíferos ocupan un lugar de vital importancia como fuente de alimentación, medicinas, valores culturales, pieles de abrigo, mascotas, trofeos de caza y algunos otros beneficios (Méndez 1970,1979, Reid 1997). Durante las entrevistas realizadas en el muestreo de campo en la EER de la RFCh, la mayoría de las personas respondió que el uso principal que se le da a las especies de vida silvestre es para alimentación, actividad que se hace cada vez más difícil, al tener que recorrer los cazadores mayores distancias para encontrar presas de caza, lo que claramente refleja una disminución o desplazamiento de las poblaciones silvestres debido a la presión de caza y otras amenazas (Mapa 10).

Las actividades de caza en esta área protegida se dan tanto para consumo local como con fines comerciales (ya sea para la venta de su carne o pieles, o para tráfico ilegal de individuos vivos; también se dan casos de caza deportiva, motivada por la ociosidad. El uso local los mamíferos, en algunos casos, está asociado a valores culturales, usándolos para adornos en la vestimenta, como parte de instrumentos musicales y/o por sus supuestos valores medicinales.

De los mamíferos registrados en la RFCh, al menos 13 especies son utilizadas como recurso alimentario. Entre estas se encuentran varias de las más apreciadas en el país como carne de monte: ñeque (Dasyprocta punctata), conejo pintado (Cuniculus paca), saíno (Tayassu tajacu), macho de monte (Tapirus bairdii) y venado corzo (Mazama americana) (Méndez 1970, Ventocilla 1992, Wright et al. 2000); mientras que las zarigüeyas y el mono aullador pueden considerarse como los menos comunes.

Otras especies utilizadas como alimento en la RFCh son el perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus), el perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmani), el puerco de monte (Pecari tajacu), el armadillo (Dasypus novencinctus) y los monos titi (Saguinus geoffroyii), cariblanco (Cebus capucinus), aullador (Alouatta palliata) y araña (Ateles fusciceps).

Los felinos como el manigordo (Leopardus pardalis), el tigrillo (Leopardus wiedii), el tigrillo congo (Puma yagouaroundi), el puma (Puma concolor) y el jaguar (Panthera onca), no son cazados por su carne sino por su piel. En la mayoría de los casos el jaguar y el puma son cazados por ser potenciales predadores del ganado y muy ocasionalmente, como deporte o por su piel.

Estudios realizados por Ricardo Moreno (2006), registran que entre 1998 y 2005, fueron cazados al menos nueve jaguares en el área de Boca de Cupe, una comunidad cercana al PND. Esta tendencia de cazar a los felinos se manifiesta comúnmente entre los locales, aún si no se han dado depredaciones hacia el ganado, por temores inculcados tradicionalmente y con el fin de prevenir daños a las personas y a sus animales domésticos.

3.1.3.2. Uso de Aves. Para el ser humano, las aves ocupan un lugar de vital importancia como fuente de alimentación, medicinal, cultural, mascotas, trofeos y algunos otros

beneficios. Durante las entrevistas realizadas en la RFCh, la mayoría de las personas respondió que el uso principal de las aves silvestres es para alimentación y, al igual que sucede con los mamíferos, se les hace cada vez más difícil encontrar piezas de caza y los cazadores tienen que desplazarse a mayores distancias para poder cazar una especie grande, situación que refleja una cacería excesiva y sin ningún tipo de control (Mapa 10). Entre las especies utilizadas como fuente alternativa de proteína se encuentra el tinamú (Crypturellus kerriae), especie principalmente terrestre, limitada a la provincia del Darién (entre los 300 y los 760 m): ésta al igual que sus congéneres son muy apetecidas por el hombre. Otra especie cazada es el pato crestudo (Sarkidiornis melanotus), de la familia Anatidae, grupo que contiene las más importantes aves de caza nadadoras.

El pavón grande (Crax rubra), una especie que es principalmente arborícola, aunque no se encuentra bajo intensa presión cinegética, es cazada en la RFCh. Esta especie puede ser mantenida en cautiverio con facilidad, su elegancia y belleza la hacen atractiva al hombre. El águila harpía (Harpía harpyja) es utilizada como alimento y con fines comerciales (venta ilegal y tráfico de individuos), con fines deportivos y por su valor en tradiciones culturales de las comunidades indígenas (adornos en la vestimenta, instrumentos musicales y/o remedios curativos).

Las guacamayas y loros (Ara ararauna, Ara ambiguus y Ara chloropterus, Forpus conspicillatus, Brotogeris jugularis, Pyrilia haematotis, Pionus mentruus, Amazona autumnalis, Amazona farinosa, y Amazona ochrocephala) tienen un especial valor para las comunidades locales de la RFCh. Estas especies del orden Psittaciformes por lo general presentan plumajes llamativos y algunas especies de loras tienen la capacidad de imitar palabras y sonidos, cualidades que las hacen sumamente atractivas como mascotas. Aunque también pueden ser usadas como fuente de proteína alterna, la tendencia es a retenerlas como mascotas o venderlas para este fin.

3.1.3.3. Uso de Reptiles y Anfibios. Como depredadores de insectos, roedores y otras especies plaga, la herpetofauna también juega un papel significativamente beneficioso para las actividades agrícolas y recreativas del hombre, al controlar sus poblaciones. Los anfibios tienen varias características que los convierten en importantes indicadores del estado de las especies en un ecosistema dado. Son localmente abundantes (Lieberman, 1986) y pueden ser muestreados con metodologías de bajo costo (Pierce & Gutzwiller 2004; Heyer et al. 1994).

Los reptiles, al igual que los anfibios, son especies ectotérmicas que son afectadas por los cambios en las condiciones climáticas (Schlaepfer & Gavin, 2001), y han demostrado su utilidad en la determinación de contaminación por agroquímicos (Bauerle et al., 1975), perturbación de hábitat y como indicadores de integridad ambiental (Calderón et al. 2008; Tuberville et al. 2005). En base de lo anterior, el estudio y evaluación de anfibios y reptiles es un elemento importante en la determinación del estado de conservación de los ecosistemas.

Los anfibios también son una fuente importante de alimento, dándose un consumo variado alrededor del mundo que va desde subsistencia hasta el punto de ser ingredientes indispensables de platos gourmet, como es el caso de las ancas de ranas de miembros de las familias Leptodactylidae y Ranidae; se han identificado al menos 220 especies de anfibios que son usados como alimento en le mundo (Stuart et al. 2008).

Por otro lado, más allá de su conocido valor en la medicina tradicional, el valor medicinal de las secreciones de su piel esta bajo un creciente estudio. Por ejemplo, los alcaloides presentes en la familia Dendrobatidae que van desde los venenosos (Daly 1998, 1995) hasta los que son anestésicos (Karstens et al. 1999), pasando por aquellos que tienen un valor antimicrobial (Rollins-Smith et al. 2005). Además, desde mediados del siglo XX los anfibios han formado parte del mercado internacional de mascotas, con al menos unas 278 especies comercializadas alrededor del mundo (Stuart et al. 2008).

Entre los reptiles, tanto el consumo como el tráfico ilegal para mascotas o medicina tradicional, ha llevado a la extinción o casi desparcicion a más de 293 taxas de tortugas (Gibbons et al., 2000): esto incluyendo a especies tanto de agua dulce como marinas. Las poblaciones de tortugas son excepcionalmente susceptibles al consumo de sus huevos, por ser especies que demoran muchos años en alcanzar la fertilidad y tienen una baja frecuencia reproductiva. Especies de lagartijas como la iguana verde (Iguana iguana) y la negra (Ctenosaura similis) han sufrido serias declinaciones en el trópico de América, debido a su consumo.

El valor de la herpetofauna como fuente de alimento y otros usos debería evaluarse en la RFCh. Algunas poblaciones humanas de Panamá tienen en la carne de tortugas marinas y de la iguana, una importante fuente de proteínas en sus dietas. El uso de estos animales como fuente de alimento, así como otros tipos de usos son descritos en los trabajos de Carrión de Samudio (1992), Castillo (1991), Meylan (1987), Meylan et al. (1985).

Igualmente, algunas tortugas de agua dulce (e.g Rhinoclemmys annulata) sirven de alimento en algunas otras áreas del país, pero su uso es menor en comparación con las marinas (Carrión de Samudio, 1992). Tanto el lagarto aguja (Crocodylus acutus) como el babillo (Caiman crocodylus) y la iguana, han sido utilizados en la industria peletera o de pieles en Panamá (Ibáñez et al. 2001).

En Panamá han existido empresas que exportan fauna silvestre, incluyendo anfibios y reptiles (Méndez, 1985). Se sabe que los juveniles de iguana son exportados como mascotas. Otras especies explotadas como mascotas incluyen a la rana dorada (Atelopus zeteki), a ranas de la familia Dendrobatidae, boas y tortugas de agua dulce, como la jicotea (Trachemis scripta) (Ibáñez et al., 2001).

A pesar de que varias de las especies mencionadas se encuentran bajo alguna categoría de amenaza, y que se han desarrollado medidas legales nacionales e internacionales para controlar su explotación, esta actividad sigue dándose, e incluso, en algunos casos, incrementándose. En 1996, en uno de los aeropuertos de Inglaterra se decomisó un

cargamento ilegal de 373 ranas (i.e., Dendrobates auratus, D. pumilio), de un pasajero británico procedente de Panamá (Anonymous, 1997).

3.1.3.4. Uso de Peces. El consumo de pescado de río por las comunidades rurales de Darien es base de alimentación de muchos pobladores que no tienen acceso a sitios donde pueden obtener otras carnes como fuente de proteínas y por lo tanto recurren a la pesca para suplir estas necesidades. Generalmente las comunidades costeras recurren a las especies marinas las cuales hay en abundancia en los esteros de los ríos o son capturadas en el Golfo de San Miguel y posteriormente vendidas a las comunidades más cercanas, por lo que muy poco consumen peces de agua dulce.

Las comunidades que habitan las cuencas altas y medias

de los ríos consumen las especies mayores de peces para su alimentación, principalmente de especies como el sábalo, la doncella, las mojarras, macanas y los bagres, entre otros. Generalmente estas especies son capturadas usando métodos tradicionales como el anzuelo, el chuzo y en zonas más cercanas a la costa se utilizan artes de pesca como atarraya y redes agalleras que las colocan principalmente en los remansos.

En algunas ocasiones consumen las especies periféricas que suben por los ríos a alimentarse como los robalos, guabinas, roncadores y otros. Los ríos de Darién dentro de los que se encuentran el Marea y la quebrada Naranzatí, ubicadas dentro de la RFCh, tienen una gran variedad de especies pequeñas que no son consumidas pero que pueden tener un alto valor potencial principalmente en una industria que puede desarrollarse y que es el acuarismo o peces ornamentales (Tabla 29).

Especies como los poecilidos, cíclidos, algunos carácidos, gasteropelecidos, entre otros, tienen llamativos colores y formas características. Estas especies son utilizadas en otras regiones con estos fines por lo que potencialmente puede ser una actividad que genere ingresos a personas o a comunidades locales interesadas.

El chogorro (Aequidens

cueruleopuntatus) es uno de los peces que son consumidos por las

comunidades locales asociadas con la RFCh. Foto J. García.

El uso del anzuelo es una de las técnicas tradicionales utilizadas por usuarios de la RFCh. Foto J. García

Tabla 29. Uso actual y potencial de especies de peces dentro de la RFCh.

Leyenda: A= alimento; C= Carnada; Ia= industria del acuario; Ac = Acuicultura. Fuente: Anexo 1. EER de la RFCh, Tabla 5.35