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de febrero, decía RC Plat F.D SUST $?? Yo sabía que había visto la misma frase RC

Plat F.D. en otro lugar, pero no recordaba dónde. Para empeorar las cosas, ni siquiera parecía la letra de Annie; me había costado pero ahora

entendía la letra de Annie bastante bien.

No tenía idea de lo que un RC Plat F.D. era, o de la cantidad que debía poner como precio de venta del artículo, mi frustración iba creciendo.

Normalmente hubiera seguido adelante y pasado al día siguiente, pero ya lo había dejado atrás dos veces y estaba todo preparado para cerrar el mes. Annie estaba fuera, en una subasta, yo estaba muy irritada por no ser capaz de terminar sola. Hasta

ahora había terminado dos meses, hasta junio, pero febrero me estaba dando problemas para terminarlo todo. Me moría de ganas de poder terminar y

comenzar a enseñarle a Annie cómo llevar el control de las cosas de ahí en adelante.

"Ah". De hecho, me dije en voz alta mientras me arrodillaba y buscaba en los estantes de debajo del mostrador, Annie guarda las copias de todos los recibos en cajas de zapatos debajo del

mostrador. Todo lo que tenía que hacer era

encontrar la copia y asentar la cantidad. Bastante simple.

Salvo que el número de recibo no estaba en su lugar. Así que tuve que mirar cada recibo de la caja de febrero, uno a uno, hasta que finalmente encontré la copia que buscaba en la parte

inferior. Treinta y ocho dólares. Misión cumplida, puse la caja donde la había encontrado y me volví hacia el ordenador y teclee la cantidad. Con unas pocas pulsaciones del botón y unos cuantos clics más tarde, me encontré con algunos informes y me sorprendí por los resultados. No me cuadraba por treinta y ocho dólares. Maldición. Los recibos de la caja registradora no coincidían con las

entradas en el libro mayor.

"Hola." Oí la voz de Annie a la vez que escuché el tintineo de la campanilla de la puerta.

"Hola." No perdí tiempo en doblar la esquina del mostrador y tire de ella en un fuerte abrazo. "¿Cómo te fue?"

Gimió antes de responder. "Una pérdida total de tiempo, de verdad. Todo estaba en un estado

penoso, y no tengo ni el tiempo ni la energía ni la paciencia para ponerme a hacer trabajos

importantes de restauración." Me dio un beso rápido.

"Así que has vuelto con las manos vacías?" Le pregunté.

domado ya a la bestia?" Habíamos comenzado a

referirnos al proyecto que estaba llevando a cabo simplemente como la bestia.

"Ya casi he terminado." Tuve que moderar mi

entusiasmo. "Tengo todo cuadrado excepto febrero. ¿Crees que si te enseño algo podrías ser capaz de entenderlo?"

"¿Tiene que ver con las matemáticas?" se burló ella, y se echó a reír.

"Sólo un poco", le aseguré. "Es sólo esta entrada, estoy teniendo problemas con ella." Caminé hacia el otro lado del mostrador y volví el libro hacia ella para que pudiera leerlo. Se inclinó para verlo más de cerca y yo empecé a explicarle.

"El número veintitrés-catorce, ¿ves?" Señalé a la entrada. "No hay precio al lado, así que he

buscado la copia rosa."

Alzó los ojos a los míos con rapidez, todo rastro de la sonrisa anterior había desaparecido. "¿La encontraste?"

"Sí". Me agaché y levanté la tapa de la caja de zapatos, sacando lo que me pedía. Me la cogió de las manos y se quedó mirándola con fuerza.

"Treinta y ocho dólares." Su voz sonaba hueca. "Si. Así que pensé que todo estaba solucionado, excepto que después de apuntar la cantidad, tengo un descuadre, en el mes, de treinta y ocho

dólares." Vi el ceño fruncido y el gesto de sus los labios, y en ese momento me hubiera gustado que nada de esto estuviera sucediendo.

"En realidad, No es una gran cantidad. Tus

depósitos en efectivo del mes cuadran salvo por treinta y ocho dólares. Eso es todo." Traté de sonar alegre, pero sabía que mis intentos

fracasaban. Annie estaba molesta. Su expresión facial y el lenguaje corporal gritaban a todo volumen.

"Annie. Sólo descuadran treinta y ocho dólares. No es gran cosa."

Me estaba excluyendo, la ira que se reflejaba en su rostro era algo que jamás había visto antes. Cuando por fin habló, su voz era firme y

invariable. "Me temo que es mucho más que eso." La observé durante varios minutos, sin poder

llegar a creer que estuviera tan molesta por una pequeña cantidad de dinero. Finalmente, asintió con la cabeza hacia la caja registradora, y mis ojo siguieron su mirada.

Había estado allí durante mucho tiempo. Una copia blanca de un recibo de venta que ella había dejado a un lado de la caja registradora. Lo había visto muchas veces, pero nunca había preguntado si era importante o por qué estaba allí. El número del recibo era el veintitrés catorce. Annie extendió la mano y tiró de él con cuidado mientras

estudiaba la escritura. RC Plat ED. - $ 2100.00. "¿Dos mil cien dólares?" Mi voz sonó profunda. ¿Qué demonios significa todo esto?

"Exactamente". La voz de Annie sonaba cansada mientras tomaba el recibo y lo puso junto a la copia rosa en el mostrador. A excepción de la cantidad eran idénticos. Annie estaba sacudiendo la cabeza.

"Annie". De repente me sentí muy lejos de ella. "¿Qué está pasando? ¿Qué significa todo esto?" Mi preocupación fue creciendo.

"Es una larga historia." Se veía derrotada, sus ojos vacios de su característico brillo. "Hace un tiempo," comenzó, y luego se corrigió. "Doce de Febrero, para ser exactos, mi ex marido vino agitado aquí diciendo que había encontrado a alguien que estaba buscando una réplica de un plato Royal Copenhagen . Flora Dánica, para ser exactos. Al parecer, había visto que yo tenía uno en la tienda y me dijo: que estaba haciéndole un favor a ese hombre recogiéndoselo. "Ella se detuvo y sacudió la cabeza. "Debería haber sido más

precavida."

Seguí mirándola fijamente, sin comprender.

"No tuvo ningún problema en hacer un recibo y

apuntarlo en el libro, y yo sólo quería mandarlo a la mierda, así que le dije que se fuera. No me

pago el plato, y no me moleste en cuadrar los treinta y ocho dólares".

Su marido era un idiota. Ya me había imaginado mucho antes que debía serlo. Pero aparte de eso, yo no entendía muy bien lo que todo eso

Annie, sacudía la cabeza. Su sonrisa era amarga cuando ,me miró de nuevo.

"¿Ves la diferencia aquí?" Dijo, refiriéndose a los recibos. En la copia de la tienda, dice REPL, siglas de réplica. "En el original, no hay tal notación."

Veía la diferencia entre los dos, pero todavía no tenía ni idea de por qué estaba tan molesta. La miré fijamente sin decir nada.

"Un caballero me devolvió el plato hace un mes. Dijo que mi marido se lo había vendido como un Royal Copenhagen original. Había pensado que

estaba comprando una ganga por sólo dos mil cien dólares."

La luz se empezaba a hacer en mi mente.

"Su marido vendió una copia como si fuera un original?"

"Exactamente". Ella dejó caer las manos en el

mostrador. "Y se embolsó más de dos mil dólares en la venta. Dos mil dólares que tuve que

reembolsarle al tipo al que se lo vendió". "Pero fue él quien se lo vendió!" Yo estaba furiosa.

"Si, pero el recibo tiene logo de Secretos del Pasado. El comprador creía que estaba haciendo la compra en una tienda de confianza. Tuve que

devolver el dinero para mantener mi reputación." Me quedé muy sorprendida. ¿Qué clase de hijo de puta haría una cosa así? "Annie, tenemos que hacer algo para recuperar tu dinero."

Ella sacudió la cabeza.

"Podemos presentar una demanda." Ella me estaba dejando a un lado.

"Annie", le suplique, alzando la voz. "Soy abogada. Déjame ir a por este tipo."

"Tengo un abogado, Kate." "Pero yo .."

"¿Cómo quedaría que mi amante me representara en una demanda contra mi ex-marido? Qué bien se lo pasaría." Parecía razonable.

"Pero, Annie, no se trata de nosotras. Es un el robo y …"

"Tengo un abogado, Kate." Casi gritó las palabras, deteniéndome en seco.

"Está bien, Annie. Lo siento", dije en voz baja. "Sólo estaba tratando de ayudar."

"Lo sé." suspiró y cerró los ojos. "Lo siento, levanté la voz. Estoy tan frustrada."

Yo no sabía qué decir. Tenía tantas ganas de poner un plan en marcha. Mi mente lógica ya estaba

escribiendo la demanda que debíamos presentar. Pero era dolorosamente obvio que no quería mi ayuda en este asunto. No podía entender por qué. ¿Por qué lo protegía de esta manera?.

La tristeza en sus ojos me hizo olvidar mis propias preguntas. Sin decir una palabra, di la vuelta al mostrador con mis brazos abiertos. Ella nunca me había abrazado tan fuerte.

Capítulo 16

"Lo de esta noche ha sido maravilloso." Annie murmuró las palabras en mi oído mientras se acurrucaba contra mi cuello.

"Me alegro de que te haya gustado," le dije, mientras que le alisaba el cabello.

"Beth es tan dulce. ¿Crees que se ha divertido?" Annie levantó la cabeza lo suficiente para que nuestros ojos pudieran mirarse.

"Sé que lo hizo", le dije. Habíamos invitado a Beth y a su hijo a una parrillada, con la excusa de que quería que viera lo que habíamos hecho en el gran salón.Beth no tenía ni idea de que lo que realmente íbamos a celebrar era su cumpleaños. Y si lo había sospechado, no demostró nada.

Estuvo bien tener a Beth y a Annie en la misma habitación, a pesar de que se habían burlaban sin piedad de mí y de cualquier cosa imaginable. Beth me había llevado a un lado para decirme, en

privado, lo contenta que estaba de que Annie y yo estuviéramos juntas.

"Las dos están muy bien juntas, Kate." "¿Eso crees?" Le pregunté, repentinamente insegura.

"Absolutamente", había insistido. "Todo lo que he visto esta noche me dice que las dos son muy

felices juntas. La forma de reír e interactuar. Ambas están tan atentas la una a la otra."Sonrió y

agrando los ojos. "En realidad es un poco

escalofriante, la forma en que están en la Luna cuando se juntan."

Me golpeo el brazo juguetonamente.

"Nosotras no estamos en la Luna", insistí. "Si lo estas. Las dos lo están. Pero es muy dulce."

Traté de soltar un gruñido, pero fracasé. La cara de Beth se puso seria.

"Es bueno verte feliz , Kate. Y es evidente que Annie cuida de ti."

Ahora sonreí al recordar las palabras de Beth. "Beth dijo que es obvio que te preocupas por mí", le dije a Annie. Ella estaba muy ocupada

entrelazando sus dedos con los míos. "Ella cree eso, ¿eh?"

No pude ver sus ojos, pero podía decir por el tono de su voz que tenían un ligero desenfado.

"Eso es lo que dijo," le dije.

"Hm." Annie se alejó de nuevo y me miro a los ojos. "¿Y tú qué piensas? ¿Crees que es obvio que me preocupo por ti?" Estudió mi rostro mientras sus dedos continuaban su baile de con los míos. Su pregunta me puso nerviosa. "Sólo puedo esperar que lo hagas", fue mi respuesta.

Parecía sorprendida por mi respuesta. "¿No es obvio para tí?"

De repente me sentí tímida. "Bueno," comencé, en busca de las palabras adecuadas. "En realidad, nunca hablamos de nosotras, ¿verdad? Parece que siempre estamos tan ocupadas haciendo cosas juntas que casi nunca tenemos momentos de tranquilidad como este." Vi su reacción, pero su rostro era inexpresivo. "No me malinterpretes, Annie. Me

encanta el tiempo que pasamos juntas. Pero hay que admitir que siempre estamos muy ocupadas."

Su sonrisa fue lenta. "La vida parece más agitada estos días, ¿no es así?"

"Ciertamente", estuve de acuerdo. "Pero no lo cambiaría por nada."

"¿En serio?" Sus ojos brillaban. "No hay nada que cambiarías si pudieras?"

"Eso no es del todo cierto," admití. "Por un lado, me gustaría cambiar mi trabajo. Aunque no estoy

muy segura de lo que me gustaría hacer, exactamente."

"Uh-huh", Annie me animaba a seguir hablando. "¿Qué más?"

Busqué en sus ojos, tenía miedo de decir lo que estaba pensando. "¿La verdad?"

"Por supuesto", me animó, dándome un apretón en la mano y colocando una pierna sobre la mía mientras estábamos sentadas juntas en el sofá.

Mi duda fue breve.

"Me gustaría tener más periodos de tiempo a solas contigo, así como ahora. Que pudiéramos hablar más y conocernos mejor. Te he visto casi todos los

días desde hace uno meses, y sé muy poco acerca de ti."

Su sonrisa era suave. "¿Y qué te gustaría saber?" Se inclinó hacia delante lo suficiente para darme un beso en la barbilla.

"Todo". Dejé escapar un largo suspiro. "Tu color favorito. Cómo eras de niña. Me gustaría saber cosas de tus padres y familiares. Ni siquiera sé si tienes hermanas o hermanos."

"Por desgracia no tengo hermanos", me dijo. "Creo que me perdí tener a alguien con quien jugar de pequeña. Aunque mis padres eran maravillosos." Su voz era suave. "Y el azul."

"¿Perdón?" Había perdido por completo el hilo de la conversación.

"Mi color favorito. El Azul".

"Oh." Me reí y extendí mi mano libre para ponerla en su muslo antes de ponerme seria. Sabía que estábamos a punto de entrar en terreno delicado. "También me pregunto acerca de tu matrimonio", dije en voz baja. "Sé que no te gusta hablar de ello, pero estoy segura de que debe haber sido una parte importante de tu vida." La miré de cerca, esperando su reacción. Esperaba que fuera a evitar el tema, y me sorprendió cuando empezó a abrirse. "Tienes razón. No me gusta hablar de ello." Arrugó la nariz. "Ni siquiera quiero pensar en ello."

Cerró los ojos un instante y se sacudió. "Se trata de un mal, mal recuerdo. En muchos sentidos, ya ni siquiera me parece real. Mi vida esta tan bien

tiene sentido?"

Asentí con la cabeza. "Él no te hizo daño, ¿verdad?"

Negó con la cabeza. "No, no físicamente, al menos. Era muy manipulador, lo aguante durante mucho más tiempo del que debí."

Se irrito y soltó los dedos que teníamos

entrelazados. Entonces sonrió y levantó una ceja. "En todo caso, ¿por qué perder el tiempo hablando de él, cuando hay tantas cosas más interesantes que decir."

"¿De tu pasado, quieres decir?" Bromeé.

Su voz igualo mi tono juguetón. "Tal vez", se encogió de hombros.

"Ooh. Ahora tienes mi curiosidad va. ¿Qué tipo de esqueletos estás escondiendo?"

Su risa era gutural. "Me temo que mi vida ha sido bastante aburrida. Sobre todo en comparación con la tuya."

"¿Qué se supone que significa eso?" Fingí escandalizarme.

"¿Estas de broma? ¿Una joven y guapa abogado como tú? Debes haber roto varios corazones en tu

camino."

"No lo creo", le confesé. "Realmente sólo he tenía una o dos relaciones importantes. La mayoría de las veces he puesto primero mi trabajo. Ahora sé que fue un error hacer eso."

"Así que eres una mujer más sabia ahora?"

Me encogí de hombros. "Me gusta pensar que sí. Por lo menos creo que ahora tengo mis prioridades en su lugar correcto."

Annie estaba asintiendo en silencio. "Parece que te conocí en el momento justo."

"Creo que, en eso, tienes razón."

Asintió de nuevo. "¿Quieres decirme lo que está pasando contigo en el trabajo?. Sé que no eres feliz."

"No lo soy", suspiré. "Pero tampoco tengo prisa por irme. Tengo que cambiar mi situación, pero no estoy segura de lo que debo hacer." Me encogí de hombros. "No estoy tan preocupada por eso. Además, pensé que estábamos hablando de ti."

Ella bostezó y estiró su cuerpo, sus brazos me rozaron mientras se estiraba. "Tengo demasiado miedo a que si te cuento todos mis secretos, pierdas el interés en mí."

"No", le aseguré.

"Además" - su voz adquirió una dulzura seductora - "si hablamos de todo ahora, pronto te aburrirás conmigo. Tenemos que guardar algo para mantener la intensidad del fuego para cuando seamos viejas, nuestros cabellos estén grises y estemos sentadas en nuestras mecedoras en el porche delantero? " Probablemente hablaba en broma, pero quería tomar sus palabras en serio. "¿Es una proposición?" Le pregunté.

Su sonrisa era suave. "Puede ser. Excepto que sólo llevamos viéndonos unos meses y tengo una política firme de no casarme con alguien sin habernos

conocido al menos durante un año ."

Casi me reí, excepto que sabía que , en parte, hablaba en serio. Suspiré pesadamente. "Eres tan sensible, Annie Walsh."

"Trato de serlo, Katherine Brennan." Me cogió la mano y se la llevó a la boca, dejando sus labios a mi alcance. "Pero debo reconocer que he tenido

fantasías que incluían esa parte."

"¿En serio?" Ahora mi curiosidad se despertó definitivamente. "¿Cómo qué?"

"Además de lo obvio?" Ella levanto la cejas

maliciosamente. Luego respiró hondo y habló en voz baja. "Fantaseo en cómo sería despertar a tu lado cada día. En compartir una casa contigo y tal vez remodelarla de arriba a abajo."

Estaba teniendo problemas para aguanta una

sonrisa. Mi corazón canturreaba mientras escuchaba sus palabras. Besé sus dedos, instándola a

continuar. "Creo que mi vida se ha convertido en maravillosa desde que te conocí, y no puedo evitar pensar que me gustaría mucho envejecer contigo, Kate."

No pude contener la sonrisa por más tiempo. Había dicho tan elocuentemente lo que yo misma había estado pensando. Sólo podía pensar en el futuro y rezar para que nada se interpusiera en nuestro camino.

"Te ves muy seria." Inclinó la cabeza. "Espero no haber dicho algo equivocado, No me gustaría que te asustes."

Me apresuré a tranquilizarla. "No me puedes

asustar, Annie." Me di cuenta de lo mucho que me encantaba decir su nombre. Nuestros ojos se

encontraron y nuestras expresiones oscilaron entre la felicidad y la precaución.

Mi respiración se puso a temblar mientras un suspiro salía de mis pulmones.

"Sabes que creo que te amo, ¿no?" Era una manera tan tonta de decir las palabras, pero no podía mantenerlas por más tiempo.

"Seguro, espero que sea así." Ella sonrió perezosamente y levantó ambos brazos para

envolverlos alrededor de mi cuello. "Porque creo que yo también te quiero."

Hubiera sonreído, de no ser porque su boca

encontró la mía y me estaba mordisqueando el labio inferior, haciendo que los más extraordinarios

estremecimientos recorrieran mi espina dorsal arriba y abajo.

Capítulo 17

Temía mi encuentro con Melanie. Después de todo, no había nada nuevo que decir, y ciertamente no había posibilidad de llegar a algún tipo de acuerdo que Donald junior aceptara. Toda esta pesadilla iba a terminar frente a un juez, y la clienta de Melanie iba a terminar jodida. Por mucho que quería devolverle la pelota al hijo de mi jefe, sabía que era incapaz de hacerlo. No tenía ni argumentos para planteárselo.

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