Descripción de la secuencia t erapéut ica
En abril de 1976 se realiza un viaj e de prospección a la localidad de Molinos en el cent ro de los Valles Calchaquíes Salt eños. En el m ism o se efect úa un relevam iento urbanístico del pueblo, se visitan las localidades vecinas de El Brealit o, Seclant ás Adent ro, Colom é y Am aicha ( Anexo I ) y se part icipa de las cerem onias de Sem ana Sant a. En su t ranscurso se ent revist a a nueve inform antes cuyas edades oscilaban entre los cincuenta y cinco y ochenta y cuat ro años, quienes fueron seleccionados por personas represent at ivas de la com unidad que oficiaron de cont act o.1 Cuat ro de ellos eran “ m édicos
cam pesinos” y se m ost raron part icularm ent e int eresados en t ransm it ir sus experiencias y saberes. A lo largo de las entrevistas num erosos relatos y fragm ent os de relat os daban cuent a de aspect os del recorrido t erapéut ico de m iem bros de la com unidad. Las referencias a la m edicina local invariablem ent e surgían en el cont ext o de la narrat iva acerca del it inerario t erapéut ico de los prot agonist as de episodios concret os de enferm edad. El hecho de que surgiera espont áneam ent e en el diálogo con el ent revist ador y que se t rat ara de la form a en que nat uralm ent e los pobladores referían al t em a en sus conversaciones cot idianas ( Anexo I I I ) result ó un indicador de la conveniencia de ut ilizar est a narrat iva com o m at erial de base en nuest ra invest igación.
Se delim it a ent onces el cam po de nuest ra invest igación inicial: la descripción de la secuencia en que se desarrolla la práct ica t erapéut ica t radicional – de los elem ent os que la int egran y su art iculación – en la zona de influencia del pueblo de Molinos ( provincia de Salt a) . La secuencia obj et o de nuest ra
descripción est aba const it uida por las “ inst ancias que un individuo de la población est udiada recorre desde que adquiere conciencia de su enferm edad hast a que desaparecen los sínt om as que la definen" ( Crivos, 1977) , y era posible reconstruirla en base a la narrativa de casos.
La opción por el registro oral com o corpus inicial de la investigación se vio reforzada adem ás por una serie de condiciones derivadas de la nat uraleza del t em a a invest igar y m i condición de principiant e en la invest igación et nográfica. En el prim er caso, las t écnicas de observación result aban inadecuadas dada la im posibilidad de efect uar un seguim ient o com plet o y sistem ático de las acciones vinculadas a la secuencia en que se desarrollan las práct icas t erapéut icas en un período relat ivam ent e cort o de perm anencia en la zona, o de acceder a t ravés de esas t écnicas a aspect os m ot ivacionales de las acciones involucradas en dicha secuencia. En el segundo caso, la m anipulación de un único tipo de m aterial – las fuentes verbales – facilitaría m i acceso al m anej o de una m et odología para la descripción de los fenóm enos cult urales en t ant o haría posible la im plem ent ación de los m ism os procedim ient os para su análisis descriptivo y com parativo. Asim ism o, la posibilidad del registro grabado de las ent revist as, perm it iría recuperar inform ación acerca de las circunst ancias del relevam ient o ( part icipación del ent revist ador, relación con el ent revist ado, int erferencias, et c.) posibilit ando el m onit oreo del m anej o de la técnica y su evaluación crítica en laboratorio a fin de detectar errores y corregirlos.
Por últ im o, el conocim ient o, por part e del invest igador, de desarrollos en el cam po de la m etodología lingüística centrados en el análisis descriptivo del relat o en t ant o form a discursiva referida a acont ecim ient os que t ienen unidad de sentido y articulación tem poral ( características de las que participa el fenóm eno a est udiar) perm it iría cont ar con m at erial de referencia para la propuest a de una m et odología a aplicar en est e t rabaj o.2
por el registro de relatos de casos o episodios concretos de enferm edad com o m aterial de base para la descripción propuesta.
De la evaluación de los recursos teórico- m etodológicos disponibles para el análisis de m at erial discursivo y la carencia de un m arco adecuado para su t rat am ient o desde una perspect iva ant ropológica, result ó la pert inencia de propuest as en el cam po del análisis est ruct ural del relat o com o fuent e de conceptos y criterios operativos en esta etapa. Se recurrió a trabaj os del cam po de la Lingüíst ica Est ruct ural y la Sem iología ( Propp, 1971; Brem ond, 1970; Barthes, 1970; Greim as, 1971, 1973; Greim as y Courtés, 1982) de los que se t om aron concept os y definiciones operat ivas a im plem ent ar en un prim er análisis del m aterial ( ver Glosario) .
Com o result ado de un nuevo relevam ient o en el t erreno se obt uvieron set ent a y dos relat os, a t ravés de ent revist as grabadas a veint e inform ant es de la zona clasificados en t res cat egorías, de acuerdo a su part icipación en el proceso de búsqueda de la salud acerca del cual aport an dat os:
- Terapeut as. Personas que narran las alt ernat ivas de la enferm edad de individuos a quienes han at endido. Especialist as represent ant es t ant o de la m edicina científica com o de la m edicina tradicional
- Enferm os. Personas que narran las alt ernat ivas de su propia enferm edad - Terceros. Personas que narran las alt ernat ivas de la enferm edad de ot ros
La t écnica ut ilizada fue la de ent revist a, abiert a y dirigida. Est e últ im o t ipo de ent revist a proporcionó dat os considerados de int erés para una adecuada caract erización del inform ant e, los que fueron regist rados en planillas confeccionadas a t al efect o luego de una revisión del diario de cam po y del m at erial grabado. ( Anexo I V)
De acuerdo a la cat egoría del relat ant e, los relat os se dist ribuyen de la siguient e form a: diez y siet e, provenient es de enferm os, diez y siet e de t erapeut as y t reint a y ocho, de t erceros.
En base a est e m at erial se elabora una propuest a de análisis t endient e a la construcción de m odelos provisorios de secuencia. Una vez transcriptas las entrevistas se seleccionan quince relatos com o corpus a t rabaj ar en est a etapa ( Anexo V) . Los criterios para la selección fueron los siguientes:
- que provinieran de dist int os inform ant es. De est a m anera se eludirían posibles recurrencias resultantes de la m odalidad discursiva propia de cada relat ant e
- que incluyeran fenóm enos de interacción respecto a las prácticas t erapéut icas. De est a form a fueron elim inados relat os de t erapeut as que asum ían la condición de t ales respect o a su propia enferm edad
El análisis de los relatos no se centra en su tratam iento com o form a discursiva sino en el cam po referencial del que ést os dan cuent a y que int eresa al propósit o de est a invest igación: acciones que concurren a un m ism o fin ( t endient es a la recuperación de la salud) y su art iculación t em poral ( sucesión de las inst ancias) . Acceder a dicho cam po referencial supone realizar operaciones de Reducción t endient es a la depuración del t ext o elim inando elem entos no significativos a los fines de este estudio, y a reordenar las unidades significat ivas aisladas, de acuerdo a ese obj et ivo.3
La reducción de los quince relat os se realiza de acuerdo al siguient e procedim iento ( Anexo VI ) :
1.- En la prim era reducción se elim inan los elem ent os fáct icos ( redundancias y procedim ientos lingüísticos al servicio de la com unicación) y la int ervención del encuest ador. Con el rest o del m at erial se realiza la t raducción, en base al sent ido asignado por el invest igador, de giros y expresiones im port ant es en el cont ext o de significación del relat o, que present aban dificult ades para su rápida com prensión.
2.- En la segunda reducción se ext raen sólo acciones pert inent es a la isot opía elegida. Est as acciones, concernient es al plano de significación que const it uye el obj et o de est e est udio, fueron aisladas m ediant e el procedim ient o de elim inación de las acciones no pert inent es a esa isot opía.
desarrollan las práct icas t erapéut icas, se realizó t om ando com o referencia t rabaj os que aport an una m et odología para la det erm inación de unidades significat ivas del relat o. Part icularm ent e el de Propp ( 1971) , quien considera la función ( unidad const it ut iva del cuent o) com o la acción de los personaj es definida desde el punt o de vist a de su significación en el desarrollo de la int riga. En est e caso, las acciones ext raídas en la segunda reducción, se definen desde el punt o de vist a de su significación en la secuencia en que se desarrollan las práct icas t erapéut icas.
Term inada est a et apa, nos encont ram os con una serie de acciones que, en la m ayoría de los casos, no se present an en su orden de sucesión t em poral real. Las reflexiones y aclaraciones que el ent revist ado int roduce en el relat o, present an alt erados en su discurrir t em poral los hechos pert inent es a la secuencia est udiada. Se int ent a ent onces la reconst rucción del orden de sucesión t em poral de las acciones, m odificándolo en función de relaciones de causalidad y determ inación recíproca.
Cada acción aparece así com o result ado de ot ra acción que la precede en el t iem po y genera una t ercera com o consecuencia. De est e m odo, las acciones se art iculan en t ríadas. Designam os a est as t ríadas com o inst ancias. Cada inst ancia const it uye una unidad de la secuencia - secuencia elem ent al - que se inicia con un est ado o una acción ej ercida sobre el act or correspondient e y culm ina con un est ado o una acción que ést e ej erce com o agent e ( ver Glosario: Rol narrat ivo) . La últ im a acción de una inst ancia y prim era de la siguient e relacionan act ores.
Estos act ores, en t ant o asum en roles significativos respecto al recorrido terapéutico, configuran el espectro social involucrado en los hechos inscriptos en la secuencia est udiada.
El orden de sucesión tem poral de las acciones y los actores involucrados en cada una de ellas, const it uyen los ej es sobre los que se esquem at iza la secuencia en que se desarrollan las prácticas terapéuticas resultantes de cada
relat o. Se regist ra baj o una denom inación com ún a t oda la clase de referencias a acciones j uzgadas equivalent es de acuerdo a su significación en el desarrollo de la secuencia est udiada4 – Percepción de los síntom as, Consult a, I ndicaciones t erapéut icas, Act ividades t erapéut icas, et c. – ( ver Glosario: Función/ Reducción) . En un sist em a de coordenadas, el ej e vert ical corresponde a la sucesión t em poral y el horizont al a los act ores. Encolum nadas de acuerdo al orden de su m anifest ación t em poral, y a los actores que relaciona, se ubican las acciones ( ver Glosario: Estructuración) . Del análisis com parativo de los esquem as resultantes de la reducción de los relatos resultan ciertas recurrencias relevantes a la caracterización del recorrido t erapéut ico de los m iem bros de la com unidad. Así, por ej em plo, la exist encia de int erm ediarios en la relación enferm o- t erapeut a, que asum en roles significativos respecto a las decisiones terapéuticas; el recurso sim ult áneo a m arcos referenciales t erapéut icos provenient es t ant o de la m edicina cient ífica com o de la m edicina t radicional, y la exist encia de m ás de una consult a a dist int os t erapeut as.
Por ot ra part e, las diferencias en los esquem as sugieren la incidencia de ciertos factores en las variaciones observadas. Entre ellos: el rol que asum e el relat ant e en los hechos a los que refiere; el t ipo de pat ología que se asigna al individuo enferm o y el lugar de residencia del enferm o ( dist ancia al cent ro sanit ario, grado de aislam ient o, et c.) . Surge ent onces la necesidad de considerar uno a uno est os fact ores a fin de evaluar su incidencia en las variaciones de la secuencia. En prim er t érm ino, se decide considerar el efect o del rol que asum e el relat ant e en los hechos a los que refiere.
Se agrupan los esquem as correspondient es a cada cat egoría de relat ant e: t erapeut a, enferm o, t ercero. Est a agrupación dio com o result ado: siet e relat os correspondient es al relat ant e t erapeut a – prim er grupo –, dos al relat ant e enferm o – segundo grupo – y seis al relatante tercero – tercer grupo –
Prim er Grupo. Relat ant e Terapeut a
Una prim era confront ación de los esquem as result ant es de la reducción de los relatos correspondientes al prim er grupo, revela recurrencias a dos niveles: en los actantes – clases de actores involucrados en las acciones – y en las inst ancias – triadas de acciones inferidas y ordenadas a partir de los elem ent os que aport a el relat o –.
Actantes
Aparecen tres tipos de actante, definidos por el rol que asum en en los hechos t erapéut icos: el enferm o, el t erapeut a y el m ediador. El m ediador, surge com o un rol de enlace ent re el enferm o y el t erapeut a. En los relat os correspondient es a est e grupo, lo asum en las siguient es personas: Direct ora de Escuela, m adre del enferm o, esposo/ a del enferm o, am iga del enferm o, vecino del enferm o; es decir, personas allegadas al enferm o ( fam iliares, am igos) o que accident alm ent e t uvieron acceso a las prim eras m anifest aciones de su enferm edad ( Direct ora, vecino) . En cuant o al rol de t erapeut a, se caract eriza com o un rol prescript ivo respect o a la acción t erapéut ica. En el grupo de relat os considerado est e rol es asum ido por el doctor en m edicina y el m édico cam pesino. En t odos los casos, a excepción del relat o quince, aparece la doble consult a a am bos t ipos de t erapeut a: en prim er t érm ino al doct or en m edicina y en segundo t érm ino al m édico cam pesino. Otra constante es el fracaso de la prescripción del prim ero y el éxito de la del segundo, act ant e que en t odos los casos coincide con el relat ant e, lo cual puede explicar est a recurrencia.
I nstancias
A partir de las recurrencias observadas en la frecuencia y ordenam iento de las inst ancias correspondient es a est e grupo de relat os, se const ruyó un m odelo t ent at ivo. Las ocho inst ancias que configuran el m odelo fueron clasificadas y num eradas de acuerdo al orden de sucesión y las acciones que im plican, obt eniéndose de est e m odo seis inst ancias, de las cuales dos se repit en
( inst ancias 2 y 3) . El núm ero y la sucesión de las inst ancias present an variaciones en est e grupo de relat os. ( Anexo X) Se observa que las inst ancias 1 – 3 – 6, m antienen en todos los casos el orden de sucesión; las instancias 2 – 4 – 5 presentan variaciones en su orden de sucesión; las instancias 7 a 11 aparecen solam ent e en un esquem a.
El siguient e cuadro dest aca las correspondencias ent re act ant es e inst ancias en los relatos considerados:
Actante ENFERMO Actante TERAPEUTA Actante MEDIADOR R.1.: 1 - 4 - 6 R.1.: 3 R.1.: 2 - 5 R.2.: 0 6 R.2.: 3 R.2.: 2 - 5 R.3.: 1 - 4 - 6 R.3.: 3 - 7 R.3.: 2 - 2 R.4.: 1 6 R.4.: 3 R.4.: 2 R.12: 1 - 4 - 6 R.12.: 3 R.12.: 2 R.14.: 1 6 R.14.: 3 - 8 - 10 R.14.: 2 - 5 - 9 R.15.: 1 - 4 - 6 R.15.: 3 R.15.: 2 - 5
Se observa la relación entre las instancias 1 – 4 – 6 y el actante enferm o; la instancia 3 y el actante terapeuta y las instancias 2 – 5 y el actante m ediador. Est as correspondencias nos acercan a una prim era delim it ación de las esferas de acción de los act ant es, a part ir de la cual será posible el análisis de sus variantes facultativas ( Anexo XI ) .
Segundo Grupo. Relat ant e Enferm o Actantes
La confront ación de los esquem as correspondient es al segundo grupo revela recurrencias a nivel de los act ant es que sería de int erés cont rast ar sobre un corpus m ás am plio. En prim er lugar, no aparece el act ant e m ediador: el relat o da cuent a de una int eracción direct a enferm o- t erapeut a no m ediat izada por ot ro agent e. En segundo lugar, la doble consult a a un m ism o t ipo de t erapeut a: la prim er consult a al m édico de la Est ación Sanit aria local y la
segunda consult a a un m édico de m ayor j erarquía profesional ( Direct or del Hospit al Regional, “ especialist as” de Salt a) .
Se señala el fracaso del prim er t erapeut a, cuyo diagnóst ico im plica para el enferm o una sanción negat iva por part e de la com unidad ( Ver Relat o 11: tisis/ contagio; Relato 7: vej ez/ inactividad) , y el efecto tranquilizador del segundo diagnóst ico, que rehabilit a al enferm o frent e a la com unidad. La relación ent re el est ado de salud y la acept ación por part e del grupo result a sugerente y vincula los resultados de este análisis a hipótesis sociológicas acerca de los procesos de salud/ enferm edad en com unidades cam pesinas ( Adam s y Rubel, 1967) , int roduciendo al agent e m edico oficial local com o viabilizador de la sanción com unit aria.
Las recurrencias observadas en est e grupo de relat os, de corroborarse sobre un corpus m ás am plio, revelarían una part icular est ruct ura del relat o, resultado de la percepción selectiva del espectro social com prom etido en las acciones t erapéut icas por part e del enferm o, quien adm it iría la exist encia de sólo dos actantes significativos en el proceso: él m ism o y el terapeuta. De lo expuest o result a el int erés que el análisis de la secuencia t erapéut ica present a com o m odo de acceso a los fenóm enos de organización e interacción social que derivan de la percepción select iva del proceso pat ológico y t erapéut ico por part e de sus prot agonist as.
I nstancias
Teniendo en cuent a las recurrencias observadas a nivel de los act ant es y en la frecuencia y ordenam ient o de las inst ancias correspondient es al segundo grupo, se const ruyó un m odelo provisorio. Las cinco inst ancias que configuran el m odelo fueron num eradas t eniendo com o referent e las inst ancias ya est ablecidas en el análisis del prim er grupo. En est e grupo se añaden seis instancias ( 11 a 16) de las cuales sólo tres integran el m odelo: las instancias 11 y 14, presentes en todos los relatos del grupo, y la inst ancia 13, incluida debido a que de las t res inst ancias referidas a una acción de m ediación por part e del enferm o ( 12, 13 y 16) es la que posee m ayor cant idad de elem ent os
com unes con las ot ras dos. La inst ancia 3 se repit e dos veces, lo que da un