Planteamiento temático
Estudio 3. Cuando la ficción vive en la ficción, en T EXTOS CAUTIVOS (1986)
En el capítulo 2 de análisis se comparan topológicamente dos textos: La perpetua carrera
de Aquiles y la tortuga y La doctrina de los ciclos. En ese apartado, aparece el texto El Aleph
(1949) como una copresencia intertextual que es base integral a ambos.
En el actual estudio se registra una intervención transformada de El Aleph, y acá sirve anunciar las aproximaciones topológicas que se tratarán en el capítulo 2: en un texto, el infinito parte de la observación de una lata de bizcochos y en el otro surge por causa de un punto en un sótano; ambas estructuras (lata y sótano) son contenedores, algo similar al estado de reclusión donde Tzinacán finalmente guardó silencio (en la celda). A continuación se comparan las referencias de los dos textos que remiten al concepto de infinito.
Cuando la ficción vive en la ficción (p.532) El Aleph (p.666) <en un {ngulo de esa imagen la misma lata
de bizcochos reaparecía con la misma figura, y así (a lo menos, en potencia) infinitamente<
Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo.
Cuadro 2. El Aleph como base primordial de textos
El aleph (primera letra del alfabeto hebreo) da origen al nombre del cuento de Borges y al título del libro. Este comportamiento lleva a pensar en la noción de fractales; ya previamente se ha mencionado que los laberintos y las bibliotecas son estructuras fractales, proyectadas en distintas partes del mundo.
El aleph es una letra conservada en lo más íntimo de una biblioteca laberíntica, del tipo de Alfombra de Sierpinski (figura 4), un mundo de bifurcaciones. Por esto, Pineda (2010, s.p.) se plantea la pregunta: “¿Hay algo más "fractal" que el Aleph (un punto del espacio donde conviven todos los demás puntos del espacio tiempo)?”.
El cuento El Aleph es constituyente de otros textos de ficción en la producción escrita de Borges, y esto se justifica a partir de su mención siguiente en el ensayo en estudio: “Al procedimiento pictórico de insertar un cuadro en un cuadro, corresponde en las letras el de interpolar una ficción en otra ficción” (p.532). La implicación de El Aleph en otros textos es similar a lo que ya se discutió teóricamente acerca del copo de nieve de Koch (figura 3), que para el caso en cuestión, el texto base (El Aleph) es equivalente al triángulo base, el cual, por una serie de transformaciones fractales, termina asumiendo la forma del copo de nieve de Koch.
Por otro lado, en el apartado teórico (7.2 La conjetura y su organización lógica) ya formulé unas aproximaciones al concepto de interpolación y manifesté que: las
abducciones (como resultados de robo) deben rastrearse desde otros mundos, que a nivel interpretativo logran conectarse (por interpolación). Borges, como una de sus estrategias
para poner en movimiento la función pragmática de lectura, interpolará nociones fundacionales de su escritura a través de diversos textos, y en el presente caso, la propuesta es reconocer el concepto del aleph22 como operador lingüístico, numérico, mítico, divino; en fin, el aleph, como concepto, está interpolado funcionalmente sobre distintas superficies textuales.
22 Considérese que en la aritmética transinfinita, Cantor asignó a la letra Aleph una serie de números, que dependen del grado de infinitud.
La interpolación se lee también a nivel topológico, pero esto se detallará en el capítulo 2 del análisis.
En el ensayo se aluden a diversos textos y autores: Russell, Josiah Royce, Velázques y
Las meninas, Cervantes y El Quijote, Las mil y una noches, Shakespeare y Hamlet, entre
otros. Uno de esos otros primordiales es la novela El Gólem (publicada en 1915) de Gustav Meyrink, texto donde el sueño da lugar a la pesadilla:
La voz que me rodea en la penumbra, buscándome para atormentarme con la piedra sebosa, ha pasado por delante sin verme. Yo sé que viene del reino del sueño. Pero lo que he vivido ha sido real –por eso no pudo verme y siento que me busca en vano *<+
Escuché: el glaucoma es una enfermedad maligna del ojo interno que culmina en ceguera<
Meyrink, 2007, pp.27; 34
Por la referencia onírica de la novela, Borges logra referir que: “La novela Der Golem de Gustav Meyrink (1915) es la historia de un sueño: en ese sueño hay sueños; en esos sueños (creo) otros sueños” (p.534). Esto es consecuente con la propuesta de que el aleph (como concepto) se incluye en un cuento llamado El Aleph, que se inserta en una publicación llamada El Aleph; y el texto, por extrapolación, aparece en otros textos, sin importar que sean anteriores o posteriores a la publicación del texto base, pues el aleph (como concepto) está en el principio de toda escritura: alusión mítica a la creación primigenia.
A nivel poético, Borges ha establecido la figura del Golem (de tradición judía) como parte consustancial a la condena creadora, por un vicio en el lenguaje:
Tal vez hubo un error en la grafía o en la articulación del Sacro Nombre; a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre. *<+
En la hora de angustia y de luz vaga, en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía Dios, al mirar a su rabino en Praga?
El Golem, Borges, 2009, pp.306-307
En términos generales, el ensayo presenta casos atinentes al título:
la imagen a distancia que se ve en una lata de bizcochos (una escena japonesa), también se aprecia si se dirige la mirada sobre un ángulo de la lata.
Hay un mapa de Inglaterra en una porción del suelo de Inglaterra.
Velázquez pinta el cuadro Las meninas, pero también se autorretrata; de ahí que el pintor se convierte en objeto del cuadro.
En Las mil y una noches, el rey oirá, de boca de Scherezada, su propia historia de vida.
Hamlet es una pieza teatral; el personaje teatral Hamlet contrata actores teatrales
Finalmente se puede agregar, a partir de la novela El Gólem, que en un sueño hay otros sueños.Los citados textos artísticos tienen como punto común: una ficción residente en otra
ficción. Hay casos que pertenecen a un tipo de mundo posible y otros a distinto mundo;
por ejemplo, la posibilidad de que el rey escuche de boca de Scherezada la historia de sí mismo puede inscribirse como caso del tipo III, en tanto el relato se fundamenta en una serie de transgresiones, y quizá este rasgo da base a que Borges catalogue esta noche de los cuentos como: “Ninguna tan perturbadora como la de la noche DCII, m{gica entre las noches” (p.533). Pero, si tomamos referencia de la pintura Las Meninas, esta producción pictórica ingresa en el tipo II, en tanto son reglas pictóricas construidas a partir de las reglas de formación del mundo objetivamente existente.
En conclusión, Borges, en este escrito del 2 de junio de 1939 anuncia que la ficción presenta mundos, y que esos mundos contienen otros mundos; la perplejidad se funda al distinguir su existencia. En otras palabras se podría sostener que: “cada cuerpo, por pequeño que sea, contiene un mundo” (Deleuze, 1988, p.13). Para la práctica escrita esto implicaría que si un cuento se escribe en la fecha referida, habrá otros textos que advendrán en mundos y tiempos distintos.