Arquitecto Técnico
FICHA DE CONDICIONES URBANÍSTICAS
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40 gún le cayera el solicitante, decidir agraciarle con una planta o negársela. También se percató de que tras una insignificante décima se ba- rajaban cantidades millona- rias.
Pero tales elucubraciones se intensificaron cuando doce años más tarde entró en vi- gor el Plan de 1985 y tuvo que aplicar la nueva orde- nanza para el casco antiguo que ya no se llamó Orde-
nanza número 1 ni Ordenan- za 1, sino ZONA 1; ésta, de
entrada, cuestionaba la posi- bilidad de sustituir edifica- ciones para transformarlas en solares a través de un nuevo concepto: Umbral de
sustitución.
Tal umbral se definía en el artículo 11.1.5 diciendo que para que una edificación pu- diera ser sustituida su su- perficie edificada tenía que ser menor que el resultado de multiplicar por una cons- tante la superficie del solar y la altura media ponderada según se establecía en el ar- tículo siguiente.
Empezaba diciendo el artícu- lo siguiente (el 11.1.6): Para
la determinación de la altura media ponderada de un tra- mo de calle, se proyectarán todas las edificaciones com- prendidas en las parcelas que tienen frente a dicho tra- mo dentro de las líneas bi- sectrices de los ángulos de sus esquinas, sobre el plano vertical coincidente con la alineación y perpendicular- mente a éste según se expre- sa en el gráfico adjunto; la altura media ponderada del
tramo de fachada será…
AT, cuando vio por primera vez la fórmula a la que daba paso el "será", se echó las manos a la cabeza, pues lo primero que destacaba en su quebrado era signos integra- les tanto en el numerador (suma del producto de la longitud de cada unidad de proyección por la altura en número de plantas de cada unidad de la proyección con altura diferente) como en el denominador (suma de las longitudes de cada unidad de proyección); las integra- les siempre se le habían re- sistido en sus tiempos de es- tudiante tanto en el colegio como en la universidad. La formula no venía sola, si- no acompañada de trece pá- rrafos aclaratorios que daban al conjunto una imagen de jeroglífico tan interesante como difícil de resolver -no se reproducen aquí las con- diciones para no hacer más ardua la lectura de esta cró- nica. Cualquier interesado,
si tiene curiosidad, puede sa- lir de dudas consultando el artículo en las dependencias municipales citadas al prin- cipio del capítulo anterior-. Baste decir que nunca dos técnicos enfrentados a él pa- ra resolverlo obtuvieron el mismo resultado. Obvia- mente las posibilidades "de libertad y autonomía admi- nistrativas" de AT se vieron incrementadas en similar proporción (o más) a las plusvalías aludidas en la diagnosis hecha en la me- moria del Plan Especial de
Protección y Conservación de edificios y conjuntos de interés histórico-artístico de la villa de Madrid.
Además, la altura ponderada no sólo era vinculante para definir la sustitución de los edificios: era clave también para definir la edificabilidad a la que el nuevo solar tenía derecho. Se obtenía median- te la aplicación del producto de su resultado por otra constante y por la superficie del solar conforme especifi- caba el correspondiente artí- culo (11.1.10 de la normati- va urbanística del plan de 1997).
Afortunadamente para AT y para los ciudadanos, el plan vigente, aprobado en 1997, vino a saldar la eterna polé- mica de "cuánto" se podía edificar en las fincas del ám- bito del casco antiguo ma- drileño calificado como "Área de suelo urbano con- solidado (AUC)": en gene- ral, basta teclear los datos de identificación de una finca (calle de San Quintín 6, por
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ejemplo) y apretar un "bo- tón", para que una impresora imprima, a todo color, una ficha que no solo saldará, expresamente, esa cuestión, sino que, además, especifi- cará las condiciones particu- lares de catalogación y otras urbanísticas que sean de obligado cumplimiento. Vé- ase la ilustración de la ficha correspondiente a la citada finca, así como la del plano de toda la manzana (dónde la misma se halla) titulado "Análisis de la Edificación" que complementa a la ficha. Conforme al anterior párra- fo, la mayor parte de las fin- cas del distrito Centro tienen resueltas, paradigmática y minuciosamente, sus limita- ciones y posibilidades. El resto (veintitrés unidades puntuales), se gestiona a tra- vés de ámbitos que: o bien consolidan acciones anterio- res matizando algún aspecto (un "Área de planeamiento incorporado" o API: la de la Gran Vía de San Francisco); o posponen su análisis a es- tudios posteriores que parti- cularicen los objetivos del plan general (trece "Áreas de planeamiento remitido" o
APRs: Muralla, Entorno de San Francisco El Grande, Santo Domingo-Callao, Universidad de San Bernar- do…); o establecen una or-
denación específica y por- menorizada, que se diferen- cia del suelo del AUC por constituir unidades de ges- tión independiente (ocho "Áreas de planeamiento es- pecífico" o APEs: Casino de
la Reina, Plaza Vázquez de
Mella, Cuesta de las Des- cargas, Banco de Espa- ña…). De estos ámbitos sin-
gulares se recoge una mues- tra gráfica en el capítulo an- terior.
En los siguientes números de BIA, AT no solo se en- frentará, como en el ejemplo que se ha expuesto, a la po- lémica aplicación de un par de artículos de una ordenan- za (la primera de todas para más señas): por sus manos pasaran cientos y dependien- do de cómo las maneje aca- so acabe en la cárcel con mayor justificación que al- guno de los imputados en el caso Guateque, o acaso ju- gando al Tetris en el ordena- dor en espera de su anhelada jubilación -como su compa- ñero del capítulo anterior: el que entretuvo los minutos, las horas, los días, los me- ses, los años, las décadas de su carrera administrativa in- tentando transmitir vana- mente al ciudadano la farsa beatífica de los objetivos de los planes y leyes urbanísti- cas habidos en sus cuarenta años de servicio-. Claro que también puede ocurrir que acabe como otros funciona- rios municipales madrileños que, tan competentes o me- nos que él, han llegado a ocupar direcciones generales de la más alta responsabili- dad, o a dirigir ministerios, o comunidades autónomas.... ¿Por qué no?, habida cuenta de que su profesionalidad, "pedigrí" y capacidad litera- ria e intelectual estaban so- bradamente reconocidos a la vista de sus antecedentes:
1.- Su panegírico"¡Arriba España!" fue distinguido con un diploma de honor, el abrazo de uno de los más laureados héroes de nuestra última guerra civil y el aplauso del ministerio más influyente del país.
2.- Su genealogía: estar em- parentado, tanto por parte de padre como de madre, con patrióticos antepasados. 3.- Su disposición profesio- nal: Arquitecto Técnico en Ejecución de Obras que cuando se dio de alta cole- gial aspiraba, anhelante e ilusionado, a ganarse la vida muy, pero que muy digna- mente; recuérdese cómo: construyendo la ciudad en el sentido más literal de la pa- labra y, como especificaba el libro rojo de los estatutos colegiales, "participando o colaborando en todas aque- llas cuestiones o actividades de interés público y ciudada- no que sirvan al prestigio del Colegio y a su proyec- ción y presencia ante la so- ciedad".
Próximo capítulo: Distrito 2 Arganzuela.
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