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La ficha escolar

In document Castellani, Leonardo - Cristo Vuelve o No (página 196-200)

El argentino tiene la tentación de pedir de todo la solución al Gobierno; y el deseo de su corazón no le será defraudado, porque el Gobierno a su vez tiene la tentación de meterse en todo: de manera que se juntaron el hambre y las ganas de comer. Yo mismo tengo la tentación cada día de pedir la intervención del Consejo Nacional de Higiene en mi cuarto y sus alrede­ dores; pero la venzo con la gracia de Dios, y agarrando la escoba me pongo a barrer, con lo cual no puedo escribir; y eso sale ganando el país. Porque si, barriendo y todo, he hecho tantos libros y enojado a tanta gente, ¿qué sería si el Estado me barriera el cuarto? ¿Antes de que la Iglesia me barra el comedero?

Dicen los publicistas que el Estado moderno tiene un prurito enorme de meterse en todo, y principalmente en lo que no le corresponde, quizá como consuelo de lo poco que le medra aquello que le corresponde. A esto le han llamado con un nombre útil a la propaganda: totalitarismo, y lo han atribuido a dos o tres naciones criminales y abominables; pero en realidad el fenómeno es general, con diferentes nombres o sin nombres. Hay en el mundo moderno una copiosa producción de tiranía, porque también hay de ella copiosa demanda. ¿Acaso los que entre nosotros más chillan contra la tiranía militar no son los que anhelan mesiánicamente la tiranía del pro­ letariado? ¡Oh, la gran libertad de cambiar de amo! La educación laica, gra­ tuita y obligatoria ha producido masas homogéneas, maleables y serviles. Cuando yo pienso en esa expresión educación obligatoria, se me ponen los pelos de punta: nadie puede educar a la fuerza. En cuanto a educación gratui­ ta, solamente la madre y el santo educan gratuitamente. Todos los demás co­ bran y no educan. Cuando mucho, instruyen. Déjense de macanear. Apren­ dan de una vez que el hombre que no se esclaviza a Dios, se esclaviza necesa­ riamente a otra cosa, porque ésa es su naturaleza, sierva por tantos respectos, y ésa es la justicia de las cosas, la justicia inmanente.

Ahí tienen, por ejemplo, el Argentina Libre, semanario antinazi de los jueves: son esclavos de Plutón, el capital, lo cual es peor que ser esclavos de Perón. El día de mañana, si ganaran las elecciones, serían esclavos de Júpiter, el Estado, lo cual es peor que ser esclavo de una mujer. Vale mucho más, si uno no puede ser directamente esclavo de Cristo, ser esclavo del Cardenal, que es un excelente amo: me mantiene gratis y me deja hacer lo que quiero; siempre que no sea pecado 63. Pero siempre es mejor ser esclavo de Cristo, es decir, santo. Pero esclavo de alguien hay que ser.

Esclavo soy; pero cuyo eso no lo diré yo,

pues cuyo soy me mandó no dijese que era suyo.

Los de Argentina Libre tienen mentalidad de siervos, porque son men­ tirosos y hacen batuque de vicio, como es propio del plebeyo. Ahora (8 de noviembre de 1946) andan haciendo un ruido fenomenal con el episodio de las fichas, que ellos apellidan pornografía escandalosa, lo cual puede parecer extraño en gente partidaria del amor libre y el contracepcionismo, lectores avezados de la científica sexología que publica la Editorial Claridad. Se han convertido de golpe a la castidad, en cuanto han visto que ella puede ser ar­ ma contra Perón, Mordeglia y la Iglesia Católica. Castidad de pico, por su­ puesto.

¡Hipócritas!

A Perón se lo podrá criticar, pero no de ese modo.

Las fichas, aunque fueran un error, no son ciertamente eso que ellos dicen, y en lo que seguramente son versados.

El presbítero Di Pasquo, ahora obispo, no tiene absolutamente nada que ver en el asunto. Yo me lo veo en su soledad de San Luis exclamando: lo, in questo affare,per Cristo, che c1 entro io

Mucho menos tiene que ver el Congreso Interamericano de Educación, el cual no pudo haber hecho pornografía escandalosa, por la sencillísima

63 Se cansó Su Eminencia, por desgracia... Ahora -añ o 1951- soy esclavo de Cristo, captivus Christi.

razón de que no hizo nada. Ha pasado una cosa graciosa: la gente simple ha asociado, en su mente, los dos episodios contemporáneos: el batuque de las fichas y la figuronería del Congreso; y ayudada por Argentina Libre y La Vanguardia, ha hecho al vacuo congreso autor del desaguisado. Ayer oía hablar a dos viejas en el tranvía, y una de ellas decía.

-¿Viste cómo se están avivando los curas? Han hecho un congreso y han decidido que se les deben enseñar a los chicos en la escuela todas las cosas que no deben saber.

-Y que ellos ya saben -dijo la otra.

-¡Dónde vamos a parar! ¡Si serán sonsos los curas de meterse en eso, que pertenece a la familia!

He aquí la versión popular del asunto. Yo no me alegré de ella, pero adoré la mano de Dios. ¡Cómo me voy a alegrar de la bestialización progre­ siva de la gente que está llevando a cabo nuestra maravillosa prensa libre, defendida por Norteamérica y reconocida por el Gobierno en un comuni­ cado!... Lo que tenemos aquí no es prensa libre, sino prensa mentirosa, extranjerizante y logrera, que es todo lo contrario. Estoy enteramente cierto que mientras tengamos la prensa que tenemos, este país no es gobernable.

-Pero adoré la mano de Dios y lo que llaman los ingleses poetic justice; lo cual no significa justicia poética, sino algo como lo que el español llama ley del rebote. Métanse a hacer congresos vacuos y figurones, miren lo que han sacado. N o quiere Dios que, en estos momentos serios del mundo, su Iglesia se ocupe de pavadas. N i siquiera que las permita en sus ministros; con excepción de mí, que tengo Bula del Papa para macanear un poco; siem­ pre que no sea pecado ni cosa que se le parezca64. Como cualquier otro pe­ riodista que merezca ese nombre. En cuanto a las fichas, mañana o pasado les voy a decir en serio lo que hay. En resumen, hay esto: primero, una im­ provisación de este un poco improvisador gobierno de políticos realistas; segundo, un batuque inútil y puritano movido por la politiquería; tercero, una necesidad real de hacer algo por la biología del argentino, que se viene

64 Licentia ubique docendi, como doctor en Teología por la Gregoriana de Roma, firmada en nombre del Papa por el entonces Rector Magnificus, Wladimiro Ledochowski, S. J., General de los Jesuitas.

abajo, principalmente a causa de sus vicios, y también de la miseria; pero que hay que hacerlo bien, de acuerdo con la ley natural, con la sensatez y con la prudencia. Cosas enteramente fuera del alcance de los socialistas, aunque sean socialistas católicos.

In document Castellani, Leonardo - Cristo Vuelve o No (página 196-200)