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➢ Restauración de hábitats

FIESTAS TRADICIONALES

1. Laicas 2. Religiosas

patrimonio etnológico

Las sugerencias que se aportan para la intervención en el Patrimonio Etnológico van a variar depen-diendo del grado de exhaustividad que se requiera en cada caso y del tipo de aprovechamiento de cada tipología. Es decir, será mas laboriosa la recopilación y elaboración de información orientada a un trabajo de investigación, publicación o museístico, que otro cuyo objetivo sea una exposición de material etnográfico, unas Jornadas gastronómicas, un acto de conmemoración sobre la historia local o un concurso de Cruces de Mayo.

También variarán las recomendaciones según que el tipo de aprovechamiento sea la recopilación y cono-cimiento; la sensibilización de la población y su implicación en el proceso; o la puesta en valor de tipo cultural, pedagógica o económica. No obstante, se recomienda llevar a cabo una intervención integrada y simultánea de cada una de las partes del proceso que se ha diseñado, ya que para llegar al final de éste, lo mejor es haber pasado por todas las fases. Se ha incluido en cada una de las tipologías una parte dedicada a la sensibilización y participación local, aspecto éste que será clave en el éxito de todo proyecto.

El ámbito institucional y legislativo, así como las diversas ayudas y programas, van a ser aspectos trans-versales a tener en cuenta en todo proceso de intervención. Éstas aparecerán señaladas al hilo del texto y más desarrolladas en la base de datos del CD Rom, donde se especifica el tipo, institución, solicitud, tiempo de vigencia, documentos que deben adjuntarse y otros aspectos de interés para facilitar la tramitación de las mismas.

4.1. CULTURAS DEL trabajo y SABEres traDICIONALES En primer lugar se realizará una pequeña reflexión sobre el significado de estos términos y la importancia que han tenido las culturas del trabajo en la conformación de las identidades locales del medio rural andaluz. Seguidamente se expondrá el contenido y en qué medida su protección y puesta en valor suponen en la actua-lidad un recurso para el desarrollo rural. Con el objeto de facilitar el conocimiento del ámbito que ocupan, se ha llevado a cabo una división en dos grupos, que facilitará el acercamiento del lector a este tema y, muy probablemente, le conectará de forma inmediata con experiencias cercanas.

Las actividades productivas tradicionales, que han identificado tanto a nuestras poblaciones, han consti-tuido elementos diferenciadores de la cultura local. La existencia en el territorio andaluz de una gran variedad de estrategias, técnicas, usos y modelos de gestión de los territorios, que se han ido perfilando históricamente, han dado lugar a la aparición de numerosas culturas de trabajo.

Éstas van a hacer referencia a dos aspectos concretos. Por una parte, a las técnicas y sabiduría popular características de esas actividades que han sido transmitidas de padres a hijos, es decir, el “saber hacer”. Por otra parte, a un modelo adquirido de comportamiento y una escala de valores que serán consecuencia de las respectivas relaciones sociales de producción y de las propias vivencias colectivas del grupo. Se entiende por culturas del trabajo el “Conjunto de conocimientos teórico-prácticos, comportamientos, percepciones, actitudes y valores que los individuos adquieren y construyen a partir de su inserción en los procesos de trabajo y/o de la interiorización de las ideología sobre el trabajo, todo lo cual modula su interacción social más allá de su prác-tica laboral concreta y orienta su específica cosmovisión como miembros de un colectivo determinado”. (PALEN-ZUELA, 1995)

cuando la actividad que las sustentaba se haya perdido en gran parte o en su totalidad. Es el caso de algunos grupos de antiguos pescadores, hortelanos o mineros, que mantienen su sistema de relaciones y de valores después de haber dejado de ejercer su actividad. Ello indica cómo las pautas culturales pueden pervivir a pesar de las transformaciones acaecidas en la estructura socioeconómica, por lo que no resultaría muy complicado recuperarlas a través de la transmisión oral de nuestros familiares, vecinos y conocidos.

El ámbito de las culturas del trabajo al que se va a hacer referencia, será el compuesto por los métodos tradicionales de producción, transformación y comercialización de los recursos que se obtenían del territorio. Entre éstas se encuentran las relativas a las labores agrícolas; las de la pesca en las riberas y costas; las gana-deras, mineras, industriales y comerciales. Otra parte importante del patrimonio Etnológico viene representada por todas aquellas herramientas, utensilios y objetos que estaban directamente relacionados con cada actividad económica (azadones, trillos, biergos, etc.); al igual que toda aquella maquinaria que ha sido característica de las antiguas fábricas o industrias, y que por su vinculación a las actividades tradicionales sería interesante recoger y conocer (prensas, bombas hidráulicas, cernidores, limpiadoras, sasores, molederos o centrifugadoras). Estos procedimientos, saberes, habilidades y tecnologías, han constituido la forma de hacer, planificar y predecir situaciones. Al mismo tiempo, su relación con el patrimonio natural y arquitectónico es muy estrecha. De hecho se puede comprobar como, por ejemplo, algunas laderas de montaña han sido transformadas en espacios de alta productividad agrícola mediante el abancalamiento del terreno. Como se han diseñando sistemas hidráulicos que han abastecido de agua a poblaciones enteras, no sólo para uso doméstico, sino también agrícola, ganadero e industrial. Estas técnicas, de abastecimiento de recursos del entorno próximo, de planificación de los espacios, tipos de construcción o formas de manejo sobre los recursos agrarios, son parte de nuestra historia que queda plasmada en el paisaje natural y arquitectónico confiriéndole singularidad.

Fuentes, M. Vareando el olivar

patrimonio etnológico

Como hemos visto en el capítulo de Patrimonio Natural, la transformación del medio natural en paisaje supone un proceso, en el cual, las distintas poblaciones van utilizando los recursos materiales y culturales a su alcance para poder explotar ese medio y abastecerse de él, aplicando los saberes y técnicas que le han sido transmitidos durante generaciones.

El conocimiento de esas técnicas de adaptación y de las actividades que han caracterizado a nuestros territorios nos ayudará a detectar cuál es la idiosincrasia del medio rural andaluz y la identidad de sus gentes. Estas costumbres nos informan sobre las estrategias o necesidades, de los medios de subsistencia, de la estruc-tura de la propiedad y organización de los sistemas de aprovechamiento, de las relaciones sociales y otros aspectos fundamentales en la cultura tradicional.

La recopilación, difusión y puesta en valor de los saberes tradicionales y de las culturas del trabajo es rele-vante por las siguientes cuestiones:

Supone un mejor conocimiento de nuestra historia.

Refuerza la identificación local.

Posibilita el conocimiento de nuestros propios recursos humanos, culturales y económicos.

• Supone la rentabilización de aquellas prácticas que sean económica y ecológicamente provechosas.

A efectos de esta Guía, las culturas del trabajo quedarían incluidas en dos tipos básicos de actividades: 1. Oficios tradicionales

2. Actividades tradicionales complementarias

Archivo fotográfico D.a.p Levantada de la almadraba.Barbate (Cádiz)

forjando en el marco de las principales actividades productivas como consecuencia de los diversos procesos de trabajo desarrollados en un territorio. Entre estas culturas del trabajo se encuentran por ejemplo la de los arrieros, descorchadores, trilladores, pescadores de riberas y mineros, que por los procedimientos que siguen, son consideradas actividades artesanas en gran medida.

Entre los oficios tradicionales más representativos de la cultura andaluza se encuentran por ejemplo la agricultura, donde sería interesante recopilar los tipos de cultivo y las antiguas técnicas de laboreo, recolección y transformación. Entre éstas destacan la alternancia de las especies según el ciclo estacional (barbechos, año y vez, etc.); su distribución en las parcelas y los sistemas de regadío (acequias, norias, etc.); las técnicas de reco-lección y almacenaje; la trilla del grano en la era, así como los utensilios y herramientas empleados (arado, azadón, hoz, pala, biergo, etc.).

De igual manera, son de gran interés las tradiciones sobre cooperación, reciprocidad y ayuda mutua entre familias; la figura del “tornapeón” en el intercambio de trabajo; o en otros casos el de productos y utensilios; prácticas todas ellas muy extendidas en el medio rural andaluz.

En cuanto a la actividad industrial, son muy significativas de nuestro territorio la molienda del trigo en los molinos harineros; de la aceituna en las almazaras; o la transformación de minerales en las yeseras, caleras y minas. Aún se puede encontrar en muchos municipios vestigios sobre alguna de estas industrias, e incluso algunas personas que han ejercido los oficios. Tampoco podemos olvidar las antiguas técnicas empleadas en las relaciones comerciales, así como los espacios donde se intercambiaban los productos (mercados, lonjas, etc.) y los utensilios empleados (distintas medidas de sólidos y líquidos, romanas, balanzas etc.).

Habría que tener en cuenta que, hasta hace escaso tiempo, el medio rural tenía una economía de tipo autárquico, es decir, se abastecía básicamente de sus propios recursos. Los lugares donde se establecían las rela-ciones comerciales no eran sólo los comercios, y los mecanismos empleados sobrepasaban la simple compra con dinero para dar paso al trueque, los vales, la maquila, la subasta y otros.

2. ACTIVIDADES TRADICIONALES COMPLEMENTARIAS

Dentro de este subapartado se tendrán en cuenta tanto las actividades realizadas en espacios públicos como aquellas otras que se realizaban en el ámbito doméstico.

Actividades desarrolladas en espacios públicos. Entre ellas quedarían incluidas todas aquellas activi-dades económicas que han sido complementarias de los oficios y de las economías domésticas, como el lavar en los lavaderos, el abastecimiento de agua en las fuentes, las tareas ganaderas en los abrevaderos y manantiales, o la compra en los mercados y plazas de abastos. La importancia de estas actividades está no sólo en el abastecimiento de recursos, sino también porque las ocasiones en las que se realizaban eran propicias para establecer relaciones sociales contribuyendo a la vertebración social.

Así, muchos de los espacios donde se desarrollaban se vieron transformados en lugares para la interac-ción. Por ello, sería de interés recopilar al mismo tiempo la actividad económica y también el tipo de rela-ciones sociales que se daban, muy importantes por ser generalmente de tipo mixto, al contrario del resto de las actividades masculinas y femeninas, que solían realizarse en espacios diferenciados. Es decir, a la mujer le estaba asignado el espacio privado o doméstico y al hombre le correspondía el espacio público.

patrimonio etnológico

La recopilación de estas actividades es fundamental para comprender la vida e historia de la población rural. Estos aspectos también se deberán tener en cuenta a la hora de diseñar proyectos urbanísticos para la intervención en los lugares que las albergaban. En Andalucía, a diferencia de otras autonomías, las rela-ciones interpersonales se establecen, prioritariamente, en los espacios públicos, y por ello el respeto de este tipo de lugares sería fundamental para la continuidad de las redes sociales locales.

Actividades realizadas en el ámbito doméstico. Estas actividades tuvieron gran relevancia antaño como complemento para las economías domésticas de nuestras gentes. Las matanzas, conservas de alimentos, artesanías (telares, bordados, cestería, etc.) y otras actividades, estuvieron presentes en las viviendas tradicionales hasta hace poco tiempo y algunas aún se mantienen en ciertos lugares. Era muy frecuente que las huertas, corrales, cuadras y gallineros estuvieran incluidas en la propia vivienda, hasta el punto que, en muchas ocasiones ocupaban espacios fundamentales dentro de las mismas, compar-tiendo lugar con la propia zona habitada, sobre todo en las casas de los jornaleros.

La importancia de estas actividades fue fundamental en la configuración de la estructura de la vivienda tradicional andaluza. Dentro de ellas se podría destacar la cría de ganado, como cerdos, cabras, vacas, conejos y gallinas, fundamentalmente. En lo concerniente a la transformación y conserva de productos estarían las matanzas; el secado de hortalizas, como pimientos, habas o guindillas; y la conserva de frutas, verduras, mermeladas, etc.

En el caso de la matanza, ésta constituía una ocasión para la reunión de la familia, era una muestra de ayuda y de cooperación familiar, y al mismo tiempo suponía una parte de todo ese conjunto de antiguas técnicas orientadas al racionamiento y conserva de alimentos. Su recuperación actual parece poco viable en el contexto de la vivienda, pero sí tiene interés como posible celebración colectiva a desarrollar en algunos eventos.

Las pautas que se han diseñado para la protección y puesta en valor de las culturas del trabajo no estarán relacionadas con la recuperación de ese conjunto de técnicas y saberes que están perdidos, sino con el cono-cimiento del pasado como punto de partida para construir el presente y fomentar la autoestima sobre esos valores y vivencias populares que, en ocasiones, puedan estar asociados a una vida pasada precaria.

Merchán, I. Mujeres en el lavadero. Castillo de Locubín (Jaén)

nismos para la sensibilización de la población, clave en el proceso de identificación de ésta con aquellos elementos patrimoniales que se pretenden proteger. Para concluir, se sugerirán diversas maneras de poner en valor este recurso desde lo cultural, lo pedagógico y lo económico.

A. RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN

Un primer paso para el conocimiento y la revalorización de estas culturas del trabajo sería su recopilación o inventariación. Si el objetivo que se persigue con el inventario es abordar una investigación más amplia orien-tada a una publicación o similar, se debería realizar un estudio sobre las características locales y comarcales de la estructura de la propiedad, tipos de cultivo, proceso evolutivo, y otros temas de interés para conocer el