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Prensa liberal

ANEXO 2 FIGURAS RETÓRICAS 5FIGURAS RETÓRICAS

Tipo Descripción

Metáfora Identificación de un término real por una imagen; el término real puede aparecer expresado o no. A diferencia del símil en el que están presentes los dos elementos relacionados, en la metáfora está ausente el término del significado directo.

Comparación o símil

Dos elementos que se comparan para presentar uno de ellos con más fuerza semántica.

Juegos de palabras

Utilizar un mismo significante para dos significados.

Paradoja Enunciados que se contraponen semánticamente, irreconciliables. Ironía Decir una cosa por querer decir otra.

Anáfora Figura por adición; es la repetición a distancia de uno o varios elementos en el comienzo de la frase. También se conoce como construcción paralela.

Enumeración Figura de adición en la que se agrupan elementos lógicamente relacionados entre sí.

Epítetos Adjetivos calificativos, con carga peyorativa o elogiosa. Hipérbole Exageración o distorsión de la realidad.

Personificación Atribuir a las cosas o animales cualidades humanas.

55 Tabla de Tropos y figuras Retóricas apuntes de la clase de la profesora Maryluz Vallejo Mejía

126 ANEXO 3 PIEZAS DE LA MUESTRA EL COLOMBIANO PRELIMINAR CONSERVADOR NACIONALISTA Al iniciar la publicación de EL COLOMBIANO es nuestro propósito contribuir al sostenimiento del Gobierno que actualmente nos rige, y secundarlo en la defensa de los derechos y prerrogativas del Estado primeramente, y luego en su tarea de pacificación y escogencia de todos los elementos útiles a la reconstitución del país, duramente quebrantado por la guerra.

Podrá antojarse inoficioso a muchos nuestro aparecimiento en el periodismo ahora, cuando nuestra voz no habrá de encontrar otras que se le opongan desde ajeno campo. Sin embargo, las opiniones honradas jamás serán inoportunas y las nuestras presumen de tales. Hay mas en la Revolución tiene unidad es nuestro deber contribuir a la constitución de un solido principio que pueda oponérsele, el cual no será otro distinto del de la autoridad. La Revolución fomenta, dentro y fuera del país, asociaciones destinadas a propagar cuanto le es favorable y en esta obra se creen obligados a contribuir los hombres de paz y los de guerra, los de valor y los de intriga. Diariamente llegan a nuestras manos publicaciones hechas en el Exterior para denigrarnos, justo es que nosotros opongamos á aquella dañina propaganda otra benéfica y á aquellas censuras inmotivadas la guerra de nuestras opiniones, respaldadas por la tolerancia, la energía y la verdad. Mientras vecinos díscolos riegan acerca de nosotros especies mas o menos disparatadas, pero siempre malignamente odiosas; mientras nuestra autonomía se pone en tela de juicio en ciertos gabinetes cuyos nombres son sabidos de todos, el Partido Conservador de Colombia se contenta con repeler, por medio de las armas, las agresiones de la fuerza; para secundar esa obra de patriotas salimos nosotros á partir el sol con el contrario. Cierto que un periódico oficial, hábilmente dirigido lucha inspirado por estos sentimientos pero siempre estará bien que una voz extraña á las

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esferas del Gobierno se deje oír, libre de toda sugestión, para coadyugar á la obra de este y defenderla.

Bien se nos alcanza que los momentos son difíciles y difícil por grado sumo el examen critico de las providencias administrativas en la presente hora de crisis. La hora es de lucha y no de abrazos; aceptemos, pues, la lucha de la hora en que estamos. Las espadas desenvainadas han usurpado el campo a la razón; esperemos que vuelvan a su encierro para que la razón hable. A la cuchilla del cirujano sucederá en breve el bálsamo que hace olvidar á la carne ofendida las injurias del escalpelo. Proceder de otra suerte equivaldría á acrecentar el mal.

Nuestro periódico busca ante todo la concordia entre los colombianos, por desgracia hoy divididos, y aspira á servir de apoyo á cuantos propendan por ella, y anhela también ser como un vocero, aunque oscuro, de todas las aspiraciones, de todos los esfuerzos, de los triunfos todos de nuestros copartidarios. Nuestro virtuoso é ilustrado Clero debe ver en el un servidor adicto, y las victimas todas de la encarnizada lucha que todavía no acaba, un reivindicador de sus derechos lesionados.

Es hermosa costumbre la de ciertos pueblos cultos que han organizado sociedades con el objeto exclusivo de recordar acciones gloriosas realizadas en beneficio de causas nobles; nuestra hoja "recordara" también. Si con el concurso del publico consigue realizar los antedichos propósitos, creerá haber interpretado cuanto cifran de tradicionalmente honroso y noble estas dos palabras: EL COLOMBIANO.

L RR

Periódico: El Colombiano (Conservador nacionalista)

Fecha: 1 Marzo 1901 Título: Algo por la vida ALGO POR LA VIDA

La guerra este estado de mutua hospitalidad en que actualmente nos encontramos de modo tan poderoso mantiene preocupado el ánimo que, como si ella lo abarcara todo y no permitiera pensar sino en ella solo ha hecho que nos desentendamos de asunto que han debido llamar seriamente la atención de los hombres cautos y previsores.

Nadie ha de negar que, por el momento, el Gobierno está constreñido por deber preferente e ineludible; a resolver el gran problema de la pacificación del país; y que para él esta es la cuestión madre. Provocado a inevitable duelo, o mejor dicho, asaltado por modo tan irregular como inesperado, forzado se vio a defenderse, al defender la majestad de la ley, la publica tranquilidad y el honor nacional simultáneamente comprometidos por el odio, la ambientación y el desenfreno. En la tarea nefanda de desquiciar el orden constitucional, no ha quedado medio a que no se recurra; no ha sido buena guerra la que se ha hecho, porque violadas han sido las leyes que la regularizan para hacerla menos cruel y desastrosa; y en el campo de la hostilidad, no han dejado de representar importante papel las dificultades económicas, de puro artificio, que al Gobierno se le han opuesto.

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De aquí el estado de tensión extrema a que hemos llegado, y la necesidad de pensar en el remedio salvador.

Sobradamente alarmante es ya la situación para que nos abstengamos indolentemente de hablar de ella. El valor de los artículos indispensables para la vida alcanzan a diario tan alto precio, que no siendo posible eliminar el consumo, forzosamente hay que recurrir a uno de los dos extremos del dilema: o se modifica el alza caprichosa, o se asume la responsabilidad de la crisis en perspectiva. Por exceso manoseado es el argumento de que el alza del cambio de letras sobre los mercados extranjeros, motiva a su vez la de los artículos de consumo; y aunque, en parte, así sea, no por eso es menos cierto que hay desproporción monstruosa entre el alza de aquellas y el precio de estos. Y si se observa que ha fluctuado el valor de las letras de cambio entre el 1.000 y 1.400% en estos últimos seis u ocho meses, y en que alza de las mercaderías ha sido permanente y exagerada, sujetándolas a caprichosas liquidaciones, que no se compadecen ni con el costo ni con la fluctuación del tipo de las letras, hay que convenir en que ese tipo no puede servir de base rigurosa al precio a ellas impuesto.

Quienes sin piedad mantienen el alza de los precios, ¿obran con circunspección? ¿Obran con cálculo? ¿Está en sus intereses apurar la dificultad y estimular el disgusto reinante, sin querer cargar con el trabajo de tomar nota de él? Medítenlo.

Los que se limitan a hacer números y se desentienden por completo de la cuestión social, pesadilla de otros países: los que no tienen cuentas con la equidad y consideran naturales los estragos de la , podrán refutarnos con la observación de que económicamente hablando en el terreno de los cambios, la ley de la oferta y la demanda es el factor obligado de las operaciones; pero nosotros tornamos a explicar que dadas las anómalas circunstancias actuales del país, las leyes ordinarias de la economía no son de rigurosa aplicación. A situaciones normales, las leyes invariables de la ciencia; pero en las excepcionales se imponen las que la salud pública requiere. No hay que confundir la época en que la propiedad está libre de trabas; en que el trabajo responde a la demanda del capital y a las exigencias de la industria, y en que el libro cambio facilita las transacciones con aquella en que el derecho de propiedad se halla restringido y a veces desconocido; en que el trabajo. Desviados por la guerra los brazos que lo sustentan, es casi nulo y por consiguiente improductivo, y en que los cambios no se realizan espontáneamente y por razón de la mutua conveniencia sino porque media la urgencia de satisfacer necesidades tan insuperables como las de la diaria alimentación y la de reparar la desnudez, que a todos acosan sin dar tregua. No faltarán tampoco fisiócratas que se acojan a la doctrina del laissez faire, laissez posser de Gournay; pero a ellos, aparte de las objeciones científicas hechas a la libertad irrestricta, puede oponérseles por el momento, la de que la corriente económica está hoy fuera de su cauce natural, y que a la cuestión política quedan actualmente subordinadas todas las otras que se rozan con este confuso movimiento de desgraciados acontecimientos que desgarran la sociedad, arrancando ese grito dolorido que se escapa del seno de las familias hambreadas. Y problema de este que, no se puede resolver tanto por los consejos de la economía cuanto por los preceptos de la caridad.

En síntesis, y ya que al periodista le corresponde en su caso, como al predicador en el suyo, no solo señalar las consecuencias del error, sino los medios de corregirlo, o cuando menos los de prevenir su repetición. Señalando sus resultados fatales, no nos parece fuera de lugar ni ajeno de nuestra patriótica tarea, recurrir al buen juicio de nuestros conciudadanos, a su reflexión y ciencia para ver de conjurar el cumulo de tribulaciones que no de lejos nos amenazan.

Buscar los medios de no exasperar a quienes la angustia y la miseria envuelven; tentar modo de morigerar ese apetito desordenado de medro y granjería, que a no pocos aqueja; limitar las aspiraciones exageradas del utilitarismo enervador y corrosivo, insaciable y anticristiano, que no se persuade de que a todo, física o moralmente, le tiene señalado la equidad tasa y medida, y crearle facilidades al Gobierno para que pueda dar incremento al tráfico interno y al de importación y exportación; para que pueda promover el cultivo de nuestros campos agostados, decretando – por ejemplo – la inmunidad de hecho de todo ciudadano pacifico que por el momento se halle en campesina labor, y, en fin, para que con el apoyo beneficio de cuantos puedan ilustrar el modo y

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hambre, que se ve venir, y a quien hay que contener so pena de pagar el tributo que por modo extraño y pavo roso exige, sin excepción de edad, sexo ni condición, y para que este en capacidad de dominar las grandes calamidades con que la guerra viene dotando a los pueblos, ese debe ser el gran tema de actualidad.

Periódico: El Colombiano

Fecha: 1 Marzo 1901 Título: Vivan los Liberales Autor: S. José