1.5. Justificación e importancia
2.1.2 Características de los materiales didácticos
2.1.2.1 Finalidad del material didáctico
El material didáctico ayuda al educador en la construcción del conocimiento del educando o al desarrollo de habilidades específicas por lo tanto el material didáctico tiene como finalidad de:
Facilitar los procesos de construcción de conocimientos en el proceso de enseñanza – aprendizaje
Estimular la función de los sentidos para la adquisición de habilidades y destrezas.
Aproximar al estudiante a la realidad de lo que se quiere enseñar, dando una visión mejor a los hechos estudiados.
Motivar al estudiante en comprensión de conocimientos.
Mantener la atención e interés en lo transmitido.
Ilustrar lo que se expone verbalmente.
Economizar esfuerzos en guiar a los estudiantes a la comprensión de conceptos o hechos.
Se sustenta lo dicho citado a (Area , Parcerisa, & Rodríguez, 2010, p. 37)
Su propósito fundamental es contribuir a facilitar los procesos de construcción del conocimiento de los diferente participantes en el proceso educativo (alumnado, profesorado, dinamizadores…) suelen presentarse bajo variadas formas y sistemas simbólicos y suelen estar al servicio de un programa o proyecto educativo. Así mismo se dispone de materiales, que inicialmente no han sido concebidos con la intencionalidad didáctica, pero que pueden adquirir esa intencionalidad, a través del uso que se realice de los mismos (Rodríguez Rodríguez, 2004, p. 215).
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2.1.3 .2 Funciones de los materiales didácticos
Los materiales didácticos cumplen varias funciones integrados dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje, su funcionalidad ha sido motivo de preocupación de muchos autores a lo largo de la historia de la educación que le atribuyen diversas funciones: el de mantener la motivación de los estudiantes en el aprendizaje, de ilustrar o concretar ideas desarrollando nuevos conceptos y conocimientos, promover el aprendizaje, además de motivar y transmitir información proporcionan instrumentos para el desarrollo de destrezas y actitudes. Cabe recalcar que estas funciones van entrelazadas una de las otras, y la función principal del docente es desarrollarlas para que se adecuen a sus propósitos.
Se sustenta lo expuestos a varios autores citados por (Díaz , 2002, p. 238)
Definida como portadora de contenido, motivadora y estructurante por Gimeno (1981), estructuradora de la realidad, motivadora y solicitadora u operativa por Zabalza (1987). Martínez (1995), por su parte, señala entre las funciones de los medios: servir como recurso para mejorar y mantener la motivación del aprendizaje, una función informativa o portadora de contenidos, ser guía metodológica del proceso de aprendizaje y ser medio de expresión del propio alumno, Salinas (1992) señala que, desde una observación de situaciones reales de uso de los medio, los profesores atribuyen las funciones de ilustrar o concretar ideas, introducir un tema o concepto, individualizar la enseñanza, promover la discusión, transmitir un contenido, evaluar el aprendizaje y divertir.
Existes diferentes materiales didácticos que tratan de crear confianza y reforzar el interés por un tema, por los que deben ser amenos, llamativos y ágiles. Generalmente este tipo de materiales se utiliza al inicio de una actividad educativa, que debe ser breve, interesante y provocativa. Como las láminas, los montajes audiovisuales, videos, imágenes, entre otros son materiales muy adecuados para motivar.
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Otros pretenden apoyar el proceso de estudio o aprendizaje de un tema. Presentar información y datos relacionados, los conocimientos tienen que ser organizados de manera sistemática, en secuencia lógica que va de particular a lo general, de lo desconocido a lo conocido. Para fines de información, se puede utilizar innumerables materiales, como paleógrafos, láminas, tarjetas preelaboradas u otro material impreso.
En síntesis los materiales didácticos ayudan a adquirir conocimientos de manera dinámica, estimulando el aprendizaje, encauza el sentido crítico y la
personalidad, afianza la comprensión de los conceptos, fomenta actividades y permiten verificar el logro de objetivos.
Para Romero los materiales didácticos deben cumplir funciones específicas que posibiliten actividades de enseñanza – aprendizaje.
Función Motivadora: estimulan el aprendizaje, captan la atención de los estudiantes rompiendo la monotonía, despierta y mantiene el interes por lo que deben ser amenos y llamativos.
Función Formativa: contribuyen al desarrollo de la personalidad del niño. Los medios didácticos permiten una transferencia e interiorización de contenidos facilitando el aprendizaje de los estudiantes.
Función innovadora: cada nuevo material utilizado propone un nuevo tipo de propósito entre el estudiante y el aprendizaje, haciendo que cambie la forma de presentar la información. Todo material innovador trae cambios importantes y nuevas expectativas.
Función Informativa: contienen información actualizada, llamativa, veraz que deben ir de acuerdo a los objetivos propuestos.
Función de refuerzo: ayudan a consolidar los conocimientos adquiridos, verificar, comparar y aplicar lo aprendido y ayuda alcanzar los objetivos propuestos.
Función de evaluación: permiten que los docentes y estudiantes midan su nivel de logro de objetivos, evaluar los conocimientos y habilidades. (Romero, 2006, pp. 60 - 61)
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Autores como (Zabala, 1989; Gimeno, 1991; Sarramona, 1992) concuerdan en algunas funciones mediadoras en el proceso de enseñanza – aprendizaje de los materiales didácticos, entre las que pueden cumplir encontramos las siguientes: innovadora, motivadora, captando la atención del grupo de estudiantes; estructuradora de la realidad, configuradora del tipo de relación que tiene el alumno con los contenidos de aprendizaje; controladora de los conocimientos a enseñar; solicitadora al cumplir el material su función como guía metodológica; formativa, es decir, estrictamente didáctica. El aprendizaje adquirido y las actitudes desarrolladas con la ayuda de los materiales didácticos quedan determinados según las características del propio material pero también al uso correcto y en el momento adecuado (Parcerisa, 2006, p. 32)