El cuerpo directivo, asesor y administrativo del Centro de Estudios Públicos.
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4. El Pensamiento sobre la Pobreza en el CEP: Ideas fuerza y Ausencias 1 Los supuestos que subyacen en los artículos.
4.1.3 Focalización, Pobreza Absoluta y Pobreza Relativa.
El artículo escrito por Miguel Katz44, cuando estaba a la cabeza de ODEPLAN, y que fue publicado como homenaje por la revista cuando el autor ya había fallecido, es muy importante. Argumenta con claridad y su punto de vista sobre la necesidad de abandonar la estrategia de derechos universales, para desarrollar otra basada en la focalización en la pobreza absoluta extrema. Esto, en Chile, marcó un antes y un después, después de la labor de Katz en Odeplan durante la dictadura militar, el tema de la pobreza dejó de centrarse en la cuestión de la grave desigualdad estructural de la sociedad, en torno a lo cual había estado centrado el debate nacional, y pasó a concentrarse en un debate en torno a la pobreza absoluta, medida esta con indicadores de consumo como la línea de pobreza e indigencia, a partir de la canasta básica, o de indicadores indirectos con encuestas de bienes y servicios; ¿tiene la familia agua potable, alcantarillado y electricidad?, ¿La vivienda es de materiales de construcción o elementos de desecho?
Para focalizar las políticas sociales en los extremadamente pobres son necesarios instrumentos de medición adecuados a estos fines. La encuesta CASEN – que antes se hacia cada dos años y ahora se hace cada tres – tiene su origen en la época en Odeplan.
Progresivamente los diseñadores de políticas provenientes del campo de oposición a la dictadura hicieron suya esta concepción, y continuaron diseñando y aplicando la mayor parte de las políticas sociales frente a la pobreza con arreglo a ella. Desde Katz, una y otra vez las discusiones se han centrado en la cuenta de los pobres con estas metodologías, y la eficacia del impacto de las políticas de intervención remedial se han evaluado de acuerdo con el comportamiento de la evolución de este número de pobres, considerando
44 Kast, Miguel. Política económica y desarrollo social en Chile. CEP N°13, 1984.
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también otros impactos como crecimiento de la economía y su impacto sobre las tasas de empleo, y desempleo, o al contrario crisis económicas y aumento del desempleo.
En las sociedades contemporáneas, la mayoría de la población, está conformada por aquellos individuos y las familias que tienen – o tuvieron en la etapa activa previa a su jubilación - su capacidad de trabajo como el principal activo. Los ingresos de la gente de trabajo son directos e indirectos. Sin pretender ser exhaustivos, entre los directos, tenemos las remuneraciones que reciben estas familias como salario o remuneración actual autónoma, y por otro lado el salario diferido (las pensiones). Entre los ingresos indirectos, tenemos el salario indirecto o remuneración social (aquellas prestaciones recibidas a través del estado, y corporaciones intermedias como las mutuales y los sindicatos, financiadas parcial o totalmente por los tributos).
El sistema de Fondos de Pensiones, la Pobreza y la Vulnerabilidad de la Tercera Edad.
La lógica de la focalización acompañada del abandono de la concepción de derechos garantizados universalmente, estuvo íntimamente relacionado con las llamadas ‘modernizaciones’ de los años 1980, que impulsadas desde el estado, efectivamente cambiaron completamente la economía y la sociedad chilenas: la privatización total o progresiva de la seguridad social, la educación y la salud, entre otros, implica que la parte del consumo de bienes y servicios que deben financiarse directamente con recursos propios provenientes de los ingresos por salario o pensión aumente significativamente, o lo que es lo mismo, en igualdad de condiciones de desarrolle, se traduce en la disminución del poder adquisitivo de estos individuos o familias, que de paso se tornan mucho más vulnerables a la pérdida del salario a causa de desempleo, o de su redestinación por causa de enfermedades graves y crónicas. Esto último tiene mucha importancia en la pobreza de las personas mayores. Sin embargo, las personas mayores no
aparecen tan afectadas como los niños, las mujeres y los indígenas, en los resultados sobre pobreza que arroja la última encuesta CASEN dada parcialmente a conocer, en julio de 2010, la misma que quebró la tendencia a la reducción de los pobres extremos según los datos arrojados periódicamente por la misma encuesta. “Los viejos no son dramáticamente afectados pues muchas pensiones de vejez superan los 64 mil pesos mensuales, lo que les permite estar sobre la línea que se utiliza para medir la pobreza.”45
En otras palabras estamos ante un fenómeno de precarización social, que torna tautológico el argumento del empleo y el salario como principal mecanismo para salir de la pobreza (entendida por la línea de pobreza). En Chile, para los quintiles que se encuentran sobre la línea de la pobreza, perder el empleo por un tiempo prolongado, generalmente se traduce en caer bajo la línea de pobreza.
Esta situación provoca un comportamiento estructural de los ingresos que aumenta su carácter naturalmente pro cíclico, particularmente preocupante ante fenómenos de crisis generalizadas como la del año 82-83, la crisis asiática, o la crisis global que en Chile se tradujo – por el momento – en una recesión el año 2008.
En situaciones como las anteriores hay una caída del empleo, por aumento del desempleo y por inhibición de participar en la fuerza de trabajo activa. Como ya hemos visto antes al aumentar la parte del consumo que debe ser financiada con ingresos directos autónomos, aumenta el peso relativo del salario en la capacidad adquisitiva, y por lo mismo aumenta el impacto del desempleo.
Las personas de la tercera edad, son un sector particularmente vulnerable a la pobreza, contar con un sistema de seguridad social es de vital importancia para ellas. De acuerdo con la definición de la OIT, un Sistema de
45 Claude, Marcel. Diario Uno. 18 al 24 de Julio de 2010.
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Seguridad tiene que ser Universal y Solidario. El principio del tripartismo promovido por la OIT significa que el sistema es financiado por los trabajadores activos, el estado y las empresas, a favor de los pasivos. La idea es que los activos financian a los pasivos.
En el caso del sistema chileno de AFP, siguiendo la misma lógica privatizadora que antes hemos mencionado, y que reemplaza el principio de derechos universales por el de responsabilidad individual y focalización, se reemplazó el sistema de seguridad social solidario por otro de capitalización individual. El monto de la jubilación pasó a depender del ahorro previo que acumule al trabajador de su salario bruto en los años activos, y de las inversiones realizadas por el fondo de AFP al que pertenezca el trabajador, con sus fondos. Desde el punto de vista del trabajador pensionado, el que nos interesa aquí en relación con la pobreza, el sistema de AFP, no es más eficiente que el sistema solidario. Las razones son muchas, y han sido estudiadas a fondo por el Centro de Desarrollo Alternativo (CENDA)46:
Una proporción importante de los trabajadores chilenos no trabajan en régimen de contrato de trabajo, si no con otros más precarios (/boleta de honorarios, microempresarios y actividades independientes…) que no cuentan con previsión.
Para los empresarios el crédito más barato es dejar de pagar temporalmente la previsión, pero igual descontarla al trabajador, lo que no está prohibido si se declara el descuento sin pago a la AFP. Lamentable esta situación suele transformarse en permanente.
Lo anterior junto con los periodos de desempleo del trabajador, provoca ‘lagunas previsionales’.
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El costo de la gestión de las AFP sobre los fondos capitalizados es caro, más del 20% de la cotización no va a los fondos de capitalización si no a comisiones y gastos a favor de la administradora.
Además la AFP cobra incluso si la gestión de los fondos arroja pérdidas. Como consecuencia de la crisis global que comenzó en Estados Unidos en 2007, las caídas bursátiles y las quiebras, se perdieron un tercio de los fondos previsionales capitalizados acumulados hasta entonces en el sistema.
Ya antes de la crisis global y la recesión en Chile el año 2008, un estudio de CENDA había calculado que más de la mitad de los futuros pensionados no llegarían a la pensión mínima garantizada por el estado, y que – además de que una gran masas de gente sería arrojada a la pobreza, finalmente el estado debería desembolsar cantidades crecientes de dinero cuando la masa de los afiliados al sistema en los años 80 se pensionaran sin llegar a la pensión mínima. Consideraciones como esta estuvieron en la base de la última reforma al sistema, que en la práctica alargó de los 60 a los 65 años la edad de jubilarse para la mujer trabajadora (con ello se posterga el momento de la crisis anunciada del sistema), y por otro lado se mejoró el monto de la pensión garantizada, se incorporó a la mujer que no cotiza el derecho a pensión garantizada, y se suma un bono de reconocimiento por hijo, para compensar parcialmente sus lagunas y menores salarios por causa de los niños.
Criticas a las mediciones de la pobreza absoluta en Chile.
“Para medir la pobreza, en Chile se aplica el método de la Canasta de Satisfacción de Necesidades Básicas. Su base es una canasta mínima de alimentación y un factor multiplicador que entrega el costo total de satisfacer las necesidades mínimas alimentarias y no alimentarias. El valor resultante se compara con el ingreso familiar. De acuerdo a las cifras oficiales, la pobreza se habría reducido del 18,7% de la población en 2003 al 13,7% en 2006. Sin embargo, la
canasta actualmente vigente se elaboró en base a los patrones de consumo de los hogares del Gran Santiago en los años 1987-1988, en circunstancias que desde entonces han ocurrido muchos cambios económicos, demográficos y sociales que hacen necesaria una actualización de la línea de pobreza. Para ello, se cuenta actualmente con la información de la V Encuesta de Presupuestos Familiares, realizada entre 1996 y 1997, la que ya fue usada hace años para actualizar la canasta del IPC
Este trabajo hace uso del análisis desarrollado por la Fundación para la Superación de la Pobreza para actualizar la línea de pobreza de acuerdo a la información oficial disponible. En base a ello, este artículo rehace los cálculos y determina que la pobreza afectaba todavía al 29% de la población en 2006, es decir, más del doble de la cifra oficial. En el desarrollo de la argumentación se exponen detalladamente los distintos conceptos de pobreza, las razones por las que es necesario realizar esta actualización, y los desafíos pendientes. “47
Los resultados de la encuesta CASEN 2009, y que han causado tanto revuelo, porque mostro un alza de la indigencia que triplico el crecimiento de la población total del país, y la pobreza extrema duplicó el aumento de la población que fue de 5,2% en el periodo siguieron realizándose con los criterios de la canasta de necesidades básicas de 1987. Aún así los resultados son dramáticos; 355 mil personas cayeron en la pobreza extrema y la indigencia. De acuerdo con estos nuevos datos la pobreza extrema en Chile aumentó a 15,1% después de que según los resultados de la anterior encuesta CASEN se situaba en 13,7% en 2006, y esto sin contemplar los efectos del terremoto y maremoto de febrero de 2010.
Estos datos no son menores, porque muestran un quiebre de tendencia, por primera vez desde el restablecimiento de la democracia.
De acuerdo con los sucesivos resultados de la encuesta CASEN la
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Larraín Bascuñán, Felipe. Cuatro millones de pobres en Chile: actualizando la línea
de pobreza. Estudios Públicos: Nº 109, 2008.
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evolución de la pobreza y la indigencia en Chile fueron los siguientes:
Año % Total % Pobres % Indigencia 1990 38,6 25,6 13,0 1992 32,8 23,8 9,0 1994 27,7 20,1 7,1 1996 23,2 17,5 5,7 1998 21,6 16,0 5,6 2000 20,2 14,6 5,6 2003 18,7 14,0 4,7 2006 13,7 10,5 3,2 2009 15,1 11,4 3,7
Se ha culpado de los resultados a la crisis económica, la caída del crecimiento, la mala calidad de la educación, y especialmente a los problemas del empleo, que se ven a través del aumento del desempleo, y la retirada de la fuerza laboral activa por desmoralización, o por el alto costo de oportunidad, si las condiciones de trabajo son muy malas. Esto último especialmente es el caso de las mujeres.
Aunque sin duda, la crisis económica global y el persistente aumento de los problemas de empleo ha gatillado la aparición del fenómeno del quiebre de tendencia en la encuesta CASEN 2009, es probable que si la canasta se hubiera actualizado periódicamente, el fenómeno se hubiera vislumbrado antes.
En cualquier caso, ya desde los resultados de la encuesta CASEN 2006, que a muchos les parecieron poco creíbles, se alzaron voces cuestionando la metodología.
Así el economista Marcel Claude, analizando los datos de la CASEN 2006, y cruzándolos con datos del Banco Central y del INE, sostuvo en un artículo de su blog que “En los últimos tiempos se han celebrado abusivamente -por parte
de la tecnocracia del MIDEPLAN y otros exponentes de este conglomerado- los supuestamente exitosos resultados de la Casen 2006. (…)”
Probablemente, lo que más se ha discutido es el hecho altamente cuestionable de la reducción de la pobreza, puesto que hay comunas en que este flagelo aparece siendo reducido en más de un 50% cuando no hay ninguna razón para que así ocurra, salvo el evidente y obvio argumento de rebajar tanto la línea de pobreza o fijarla unilateralmente siguiendo metodologías previamente aplicadas, independientemente de si se ajustan o no a la realidad, de tal forma que la pobreza aparezca como un problema en franco retroceso. A estas alturas uno debería extrañarse de que aún queden personas pobres en Chile, dada la forma en que ésta se mide, con una línea de pobreza de 47 mil pesos mensuales. Pero, siendo las cifras un lenguaje, éstas pueden utilizarse tanto para decir la verdad como para mentir, para usar la razón como para abusar del sofisma.
Hasta ahora, lo que se ha puesto en cuestión es la supuesta reducción de la pobreza, pero nada se ha dicho acerca de la también absurda y supuesta reducción de la desigualdad. Hay omisiones metodológicas que levantan gruesas dudas sobre el manejo de la información por parte de los especialistas del MIDEPLAN y del propio gobierno.
Marcel Claude escribió que: “Según la Casen 2006, la desigualdad entre el 10% más rico y el 10% más pobre cayó a 31 veces. Lo primero que resulta odioso es la utilización del ingreso familiar para hacer la comparación, cuando el MIDEPLAN sabe muy bien que las familias ricas son menos numerosas y, en consecuencia, la utilización del ingreso familiar oculta el hecho de que los sectores más pobres no sólo tienen un ingreso familiar más bajo sino que también lo deben repartir entre más personas, lo que agudiza y agrava las condiciones de los más pobres. Si consideramos el ingreso per cápita, la desigualdad entre los más ricos y los más pobres sería, según la propia Casen, de 53 veces. La segunda curiosidad
es el ingreso medio de una persona rica –unos 890 mil pesos más o menos-, lo que a todas luces y para cualquier chileno resulta por lo menos jocoso y trágico a la vez. No es posible imaginar a un Angelini ganando 900 mil pesos mensuales. Según la Casen, basta con tener un ingreso de 500 mil pesos para ser parte del 10% más rico de Chile.”
Al respecto Marcel Claude señala: “Esto obviamente no tiene sentido y es lo que nos induce a pensar que los hombres verdaderamente ricos no están en las encuestas que hace la Casen. Se desprende de la simple observación de los datos Casen, una gigantesca subestimación del ingreso de los más ricos. (…) No hay el menor esfuerzo en ajustar los datos relacionados con la participación en la propiedad de acciones, las operaciones en bolsa o la participación en directorios de grandes empresas. Las utilidades de la banca y de los exportadores no están en la Casen. Si ajustamos el ingreso calculado por la Casen para el 2006 con la información del ingreso nacional disponible del Banco Central, llegamos a una grosera subestimación del 41% y, entonces, la diferencia entre el 10% más rico y el 10% más pobre que informa la Casen sube de 31 a 88 veces. Así también, la desigualdad en el ingreso per cápita pasa de 53 a 148 veces, mostrando a Chile como el país con la mayor desigualdad del planeta.”
Tampoco es cierto que la desigualdad esté disminuyendo, pues haciendo el mismo ejercicio para los años anteriores –ajustar el ingreso de los más ricos con la información del ingreso personal disponible de las Cuentas Nacionales del Banco Central- el 10% más rico mostraba un ingreso 69 veces superior a los más pobres el 2003 y de 54 para el 2000 a nivel de ingreso familiar y, en relación al ingreso per cápita, la desigualdad aumenta de 91 veces en el 2000 a 116 en el 2003 y a 148 en el 2006. Esto si es consistente pues no debemos olvidar que el 2006 es posterior a la enorme acumulación de riqueza que favoreció el gobierno de Lagos. De allí que la desigualdad -teórica y empíricamente- debe ir en aumento y no en retroceso
como nos indica la Casen 2006.
De acuerdo con los cálculos de Marcel Claude, actualmente el ‘Umbral de Ingresos Mínimos’ para no ser pobre seria de 330 mil pesos por persona. “Si se piensa en un umbral mínimo de ingresos para satisfacer las necesidades – la que incluiría lo básico en alimentación, recreación, salud, educación, vestuario, servicios de agua, luz, teléfono, calefacción, transporte y otros imponderables -.
Nadie podría llegar a una cifra inferior a 330 mil pesos por persona.”48
Recientemente, y a partir de los resultados de la encuesta CASEN 2009, Marcel Claude aplicó diferentes metodologías para cuantificar la pobreza en Chile, incluyendo una del ‘Umbral de Ingresos Mínimos’ calculados por el mismo. De acuerdo con sus resultados la pobreza en Chile sería:
Según Mideplan 2,5 millones de personas, de acuerdo con el método usado en EE UU. Sería de 5,9 millones (el método multiplica la canasta básica de la línea de indigencia por tres para calcular la línea de pobreza, en Chile se multiplica por dos). El método Europeo arrojaría 7,6 millones de pobres (este método incluye criterios de pobreza relativa), y con el método del Umbral de Marcel Claude, los pobres subirían a 15,3 millones de personas. Ello porque según el INE, los ingresos de los 9 primeros deciles son inferiores a 330 mil pesos per cápita mensual.
Bien en focalización, mal en distribución de la riqueza.
Los datos arrojados por la encuesta CASEN indican que el 40% de menores ingresos de la población tuvo una participación del 12% en los ingresos autónomos (los derivados del trabajo) de Chile. El 10% de mayores ingresos tuvo una participación del 40% de los ingresos autónomos.
48 Claude, Marcel. Diario Uno, 18 al 24 de Julio de 2010.
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En cuanto a las ‘transferencias monetarias desde el estado’ (los subsidios sociales), el 40% más pobre recibió el 69%. El 40% que sigue en la distribución de la riqueza tuvo una participación del 27%, y al 20% más rico le cupo un 4% de los subsidios sociales. Esto desmiente la critica que se ha formulado, en el sentido que las transferencias están mal focalizadas. Lo contrario es completamente cierto, la focalización de los recursos sociales del estado está funcionando muy bien. Simplemente la pura focalización no es suficiente, sin atacar el problema estructural de fondo que es la pésima distribución de los ingresos. 4.2. Ausencias.