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d) Visión marxista de la postmodernidad

Nivel 3. Razonamiento moral posconvencional

A) La educación en valores desde una perspectiva personalista

2.2 La formación ciudadana en un contexto Postmoderno: a La Democracia y la ciudadanía

La noción de ciudadanía está estrechamente ligada en la esfera política al ejercicio de ciertos derechos por parte de los individuos. Lo concerniente al ciudadano tiene sus orígenes en Grecia y Roma, es decir, se halla en génesis de la formación socio histórico del mundo occidental. Aunque fuese un concepto excluyente en el contexto griego y romano, porque dejaba fuera a mujeres y esclavos, sin embargo significaba un progreso con relación a los pueblos donde los individuos simplemente eran súbditos.

La noción de ciudadanía cobra fuerza en el marco de las sociedades democráticas actuales, pero la tradición actual encuentra su punto de partida en el contractualismo moderno en las grandes revoluciones burguesas del Siglo XVIII (revolución norteamericana y revolución francesa), las cuales se inspiran en sendas declaraciones de derechos civiles para la revolución norteamericana y declaración de los derechos del hombre y del ciudadano para la revolución francesa. Como bien es sabido, los autores antecedentes se encuentran en el pensamiento antiabsolutista y en el constitucionalismo liberal de Locke; en la teoría de división de poderes de Montesquieu anticipaad por Locke, y en la democracia directa e igualitaria de Rousseau.

La igualdad, la libertad y la fraternidad, principios ilustrados enarbolados por los franceses son elementos angulares de sociedades organizadas en base a la democracia.

En término conceptual, Rutinel, J (1986) define la democracia como “el régimen político en que el poder es dado y ejercido por el pueblo”. Esta conceptualización está relacionada estrechamente con la etimología del término, ya que democracia es una palabra de origen griego, donde “demo” es igual a pueblo y “cracia” es igual a gobierno.

La democracia vista a través de algunos pensadores modernos e ilustrados.

John Locke: es considerado uno de los principales pensadores del liberalismo político inglés.

Sostiene Giner, S. (1998) que en sus escritos políticos Locke defiende la soberanía popular, el derecho a la rebelión contra la tiranía y la tolerancia hacia las minorías religiosas. Es uno de los primeros promotores de la teoría de la separación de poderes, la cual será recuperada por el ilustrado francés Barón de Montesquieu el cual lo plasmó en su libro El Espíritu de las Leyes.

En sentido general, John Locke es considerado uno de los principales mentores ideológicos de los regímenes democráticos modernos.

En su obra más trascendente, los dos Tratados sobre el Gobierno Civil (1690), sentó los principios básicos del antiabsolutismo y del constitucionalismo liberal al postular que todo hombre nace dotado de unos derechos naturales que el Estado tiene como misión proteger: fundamentalmente, la vida, la libertad y la propiedad. Entendía que el Estado era el producto de un contrato social, y que su autoridad emanaba de la voluntad de la voluntad de los ciudadanos, que quedarían del deber de obediencia en cuanto sus gobernantes conculcaron esos derechos naturales inalienables.

Jean Jacques Rousseau sostiene en su obra cumbre El contrato social la concepción de una democracia directa fundada en u contrato social en cuyo ámbito los hombres pueden ser tan libres e iguales como lo eran en el estado de

la naturaleza, reconoce que la aplicación de este gobierno del pueblo es posible en pueblos pequeños donde los individuos se conocen entre sí.

En el ámbito del pensamiento marxista, Marx y Engels abordaron la democracia como prerrogativa de la clase burguesa. Según estos autores la democracia burguesa es una farsa en tanto quiere presentarse como abanderada de la igualdad, de los derechos de los ciudadanos y de la libertad. También destaca Marx los límites de la democracia burguesa como escenario de la lucha del proletariado.

Para esta corriente del pensamiento toda forma de Estado democratico-burgues es una negación de la democracia en tanto expresión de los sectores populares. Será en el socialismo y el comunismo donde se habrá de alcanzar la plena realización del ser humano.

Frente a la democracia burguesa, Marx expuso su tesis de crear la dictadura del proletariado, el cual sería un poder colegiado de los obreros en alianza con los campesinos, artesanos, y trabajadores de los servicios, así como de los profesionales e intelectuales.

Lenin, V. (1975) En la obra El Estado y la Revolución, define la democracia burguesa como la de los ricos, la que defiende los intereses de la sociedad capitalista:

"Si observamos más de cerca el mecanismo de la democracia capitalista, veremos siempre y en todas partes restricciones y más restricciones de la democracia... en los obstáculos efectivos a todos los derechos políticos... estas restricciones excluyen, eliminan a los pobres de la política, de la participación activa en la democracia".

Los planteamientos marxistas han sido tergiversados por teóricos y políticos que se erigieron en su nombre y que petrificaron o deformaron estas ideas.

La democracia es algo más significativo, en el contexto actual, que la simple relación del pueblo con el poder. Es un estilo de vida, es apertura, tolerancia, respeto a la diversidad.

Dentro de esa tesitura se va configurando también la noción actual de ciudadanía. Morin, Edgar (1999) sostiene que un ciudadano, en una democracia, se define por su solidaridad y su responsabilidad respecto de su patria.

La ciudadanía no es una prerrogativa con la cual se nace, esta se construye, se debe educar al individuo para apropiarse y ejercer esta condición.

Touraine, A. (2000) sostiene que la ciudadanía lleva en sí la idea de conciencia colectiva, de voluntad general y respetuosa de los derechos fundamentales del ser humano . La sociedad política se constituye en el ámbito apropiado para el ejercicio de la ciudadanía tal como se enunció desde el principio. En un inicio los ciudadanos se había reducido exclusivamente a la esfera del ejercicio político, pero hoy esta es un concepto polivalente, referido también al ambiente social, cultural y planetario, siempre relacionado con derechos y deberes para con la sociedad.

Touraine (1993) sostiene que en la modernidad pueden distinguirse dos conceptos de ciudadanía:

2. La primera está relacionada con el espíritu republicano, con la sociedad política de la libertad y la igualdad. Hace referencia a los deberes que el ciudadano debe asumir para beneficio de la comunidad. El ciudadano es miembro de un estado naciónal, es el artífice de la soberanía popular que otorga legitimidad a ese estado.

3. La otra idea de ciudadanía afirma los derechos del individuo, no como miembro de una comunidad política, sino como Hombre, con el sentido de universalidad que le otorga a este concepto la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. Este enfoque brinda a los individuos garantías frente a los poderes y las instituciones, y eventualmente contra ellos. Es

decir, apela al derecho natural y lo vuelve inalienable frente a los posibles abusos del derecho positivo.

Pero ambos principios (la soberanía popular y los derechos del hombre) se unifican en una misma noción a partir de la idea de sujeto como ser racional, y de la definición de la sociedad como construcción también racional. Esta construcción racional se circunscribe al concepto de nación, de estado-nación, síntesis a partir de la cual la ciudadanía convierte el individuo en ciudadano, a ese que acepta las leyes y necesidades del estado, que tiene derechos, pero que además esta obligado a cumplir sus deberes.

La idea de ciudadanía propia de la modernidad remite la acción del individuo al interés general, al beneficio colectivo, refiere su identidad a la condición de ser miembro de un colectivo: la sociedad, que coincide además con el estado naciónal. Se trata de una sociedad bien delimitada por fronteras geográficas, lingüísticas, étnicas y tradicionales.

Este concepto de ciudadanía tiene también su correlato en un concepto de identidad propio de la modernidad, referido a un territorio y que es, en casi todos los casos, monolingüística. Los estados-nación tomaron como expresa tarea la construcción de una identidad naciónal, que tomó forma por encima de las diferencias étnicas o culturales que afectaban a su población.

La ciudadanía que corresponde a esta identidad naciónal se afianza sobre la figura del derecho a ser considerado igual; todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

En la sociedad afectada por la globalización se observan cambios que abarcan variados aspectos de la realidad. Los cambios producidos por la globalización son pasibles de múltiples dimensiones de análisis. Comprenden entre otras cosas la modificación de las estructuras territoriales y una redefinición del papel del estado que acarrea consecuencias directas sobre las ideas de identidad y ciudadanía.

En la cultura global es imperativo que el concepto de identidad se vuelva más flexible, ya que en la actualidad las identidades son multilingüísticas y transterritoriales. Desde aquí se supera la idea de la frontera como límite de la identidad de un individuo