2. La amistad y sus valores
3.1 La formación: los ejercicios de escuela
La necesidad de formación será lo que posibilitará el nacimiento de la Academia que lleva por nombre Academia de Letras Humanas. En concreto el acta firmada en la ciudad de Sevilla en la sesión del día 31 de mayo de 1793, dedicada a la aprobación de los estatutos de la susodicha Academia, en su capítulo I, 3 dice:
[No obstante la Academia prescinde de questiones de palabras y de la mayor o menor extensión que quieran dar algunos al significado de este nombre [alude al título dado a la academia de Letras Humanas en el número anterior] que ha tenido por conveniente respetar. Por tanto para evitar todas las dudas que puedan suscitarse sobre este punto declara que su instituto se limita precisamente á la Historia Política y Literaria, al estudio de las lenguas, á la Poesia, á la Oratoria, á la Mitologia y a la Antiquaria; extendiendose tambien á la Cronologia y Geografia en quanto son necesarias para el conocimiento de la Oratoria]56 (3v).
Ya desde este primer momento se preocupan por la Geografía y la Historia profana, atendiendo de manera especial a la Geografía antigua. Plan que les asimilaba a su hermana mayor, la Academia del Buen Gusto, y les separaba de una autentica academia de humanidades. Nos dice Lista que esto duro poco, pero les ayudó en la formación auxiliar del poeta y orador. Les aportó erudición. “Y siempre la oratoria y la poesía se miraron como el objeto principal de su instituto” (1838: 256). De todo ello dan noticia las Actas manuscritas de la Academia.
56 Según consta en las Actas Manuscritas de la Academia de Letras Humanas que se conservan en la
Biblioteca de la Universidad de Sevilla [Mss. 333/209] y que se encuentran digitalizadas pudiéndose consultar en la siguiente dirección web: http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/1724/1/actas-de-la- academia-de-letras-humanas-de-sevilla-1793-1797/ De ahora en adelante Biblioteca de la Universidad de Sevilla=BUS.
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A continuación Lista, en su descripción de la Academia, nos presenta el segundo tema de formación: el aprendizaje de las reglas, que se basan en el conocimiento de los clásicos y en la teoría de la mímesis. Reglas, por otra parte, en las que van a cimentar su defensa del Buen Gusto. La imitación de los clásicos se hace indispensable.
No hay arte sin preceptos, como tampoco hay artista que merezca ser imitado si antes no imita. Éste es el caso de Virgilio y Homero. Se debe evitar toda presuntuosidad de querer ser siempre original. Toda profesión, y la de poeta lo es, debe comenzar por adueñarse de los rudimentos necesarios para ejercitarla con gusto. Y para estos autores las Bellas Letras encuentran sus rudimentos en los autores clásicos, “aun cuando los preceptos de Quintiliano y Aristóteles no estuviesen fundados sobre la naturaleza misma de las artes; aun cuando debiesen recibir modificaciones en la aplicación, siempre seria necesario empezar por ellos. Para no equivocarse en las excepciones es necesario conocer bien la regla general” (1838: 257). Porque para edificar hay que saber edificar.
Ahora bien, siendo la imitación necesaria, hay que reconocer otro principio general que mueve toda la actuación de la academia y que resume Lista de la siguiente manera: “para ser poeta no es suficiente el buen gusto sin el genio” (1838: 258), que tendría que ser completado con la formulación inversa: “para ser poeta nos es suficiente el genio sin el buen gusto”. Teniendo en cuenta que “la inspiración no se estudia ni se imita; pero si las formas de elocución, el lenguaje, la organización de los versos” (1838: 371). Genio y formación hacen al poeta.
Consecuencia lógica de lo dicho es que la Academia necesitará un plan de formación basado en las disertaciones, los discursos sobre materias de literatura y los ejercicios de imitación. Los académicos se comprometían a presentar trabajos y composiciones. Éste fue su ideal, la realidad distinta.
El acta de aprobación de los estatutos dice a este respecto en su capítulo V, titulado
Exercicios Academicos (aquí sólo reproducimos los pertinentes. Lo reproducimos completo en nota):57
57[1. Ya se ha dicho que el objeto de la Academia son las Letras Humanas; por tanto se explicarán
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Lo primero encuadrar el objeto:
[1. Ya se ha dicho que el objeto de la Academia son las Letras Humanas; por tanto se explicarán sucesivamente las facultades que se han comprehendido baxo este nombre. 2. Se cuidará de hacer las explicaciones filosóficamente con solidez y crítica, desechando falsas ideas y procurando formar cabal juicio de las materias; para lo qual se encomendará siempre esta explicación al que tenga mas conocimiento en ello.
Después se explica cómo se debe hacer la lección, teniendo en cuenta los principios de la literatura:
2. Se cuidará de hacer las explicaciones filosóficamente con solidez y crítica, desechando falsas ideas y procurando formar cabal juicio de las materias; para lo qual se encomendará siempre esta explicación al que tenga mas conocimiento en ello.
3. Antes que se acabe una facultad determinará la Academia a pluralidad de votos qual haya de seguir después y quien se ha de encargar de su explicación, para que de luego pueda prepararse y formar su plan.
4. Acabada la explicación del dia, que no pasará de media hora se leerá alguna obra de las mejores que se hayan escrito sobre aquella facultad, ó que tenga al menos concurrencia con ella.
5. Esta lección no se hará sencillamente, sino formando el que está encargado en ella algunas reflexiones sobre lo que leyere, advirtiendo lo que juzgue oportuno y distinguiendo las virtudes y defectos literarios. 6. Se hará también Disertación sobre varios puntos que elegirán los mismos que las hicieren, pertenecientes á las materias que se tratan actualmente, ó á otras qualesquiera de Humanidades. 7. Las Disertaciones se tendrán en ciertos días destinados solo para este fin, que serán siempre los Domingos, bien todos, bien algunos solamente, si no hubiese bastante numero de Academicos para acrecentar? los trabajos: pero en todo caso se observará en esto algun orden determinado.
8. Estas Disertaciones, como todas las demás piezas que se presenten en la Academia, han de ser leidas precisamente, en idioma castellano, ó bien si se quiere alguna vez en el Latino.
9. La lectura de una Disertacion no durará mas de quarenta minutos y si, como es casual, no pudiese concluirse en este espacio se dexará lo restante para otro dia.
10. En el tiempo sobrante hasta rematarse la junta se opondran dos dificultades en oración suelta al estilo Academico contra la proposición que defendiere el disertante, á las quales deberá este satisfacer. 11. Siempre que la Academia quiera que se investigue algún argumento de que ninguno se ha hecho cargo ó que necesite de mas discusión se destinará para que discurra sobre él al que pareciere mas conveniente.
12. Podran además los Academicos presentar fuera de turno todas las obras que quisieren voluntariamente siempre que pertenezcan a las facultades que constituyen el objeto de la Academia. 13. De los escritos que se leyeren se someterán á censura publica aquella que por su argumento ó por el modo de tratarlo puedan dar materia á nueva discusión.
14. Podra, si quisiere el Autor de la obra censurada responder por una vez á la critica que se le ha hecho, no permitiéndose nueva censura ó vindicación.
15. El dia en que se haya de leer algunas de estas censuras, ó sus respuestas, ó qualquier escrito extraordinario, o bien se hayan de celebrar elecciones, ó tratarse algun punto tocante al gobierno de la Academia, se hara este después de la explicación, omitida la lección diaria.
16. Todos los años se hará una pieza oratoria ó poética en elogio a la Inmaculada Concepcion de Nª Señora, Protectora de la Academia, la que se leerá en un dia de su octava.
17. El individuo que haya de tomar este elogio se nombrará por mayor número de votos en la junta de elecciones que se celebre en la Academia última del mes de Mayo.
18. Este elogio no se dará á censura pública. El que estuviese encargado en el, lo entregará al Censor un mes antes de leerlo para que con su pase lo de el Presidente á revisar á uno de los Academicos, y este advertirá amistosamente al Autor los defectos que haya notado, procurando ponerse entrambos de acuerdo antes de que la presente en la Academia] (5r-6r). BUS
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5. Esta lección no se hará sencillamente, sino formando el que está encargado en ella algunas reflexiones sobre lo que leyere, advirtiendo lo que juzgue oportuno y distinguiendo las virtudes y defectos literarios.
No sólo se tendrán lecciones. También se presentarán disertaciones, trabajos científicos:
6. Se hará también Disertación sobre varios puntos que elegirán los mismos que las hicieren, pertenecientes á las materias que se tratan actualmente, ó á otras qualesquiera de Humanidades.
Existe la censura:
18. Este elogio no se dará á censura pública. El que estuviese encargado en el, lo entregará al Censor un mes antes de leerlo para que con su pase lo de el Presidente á revisar á uno de los Academicos, y este advertirá amistosamente al Autor los defectos que haya notado, procurando ponerse entrambos de acuerdo antes de que la presente en la Academia] (5r- 6r).
De la exposición de los artículos deducimos que es un plan adecuado a una academia docente. Todos sus artículos están destinados a la formación. Percibimos la importancia que se le da a la figura del Censor, como garante del Buen Gusto y de la coherencia textual de los trabajos presentados a la Academia:
Los que conocen el íntimo enlace que tiene el arte de pensar con el de expresar convenientemente los pensamientos, se convencerán de la utilidad de aquellos trabajos, en los cuales se aprendía prácticamente á coordinar las ideas, y á describirlas en un lenguage correcto de modo que produjesen el mejor efecto posible. Perfeccionábase en gran manera esta instrucción por medio de la censura, que siempre fue severa; pero acre, ni una sola vez: sea dicho en elogio de aquel cuerpo, donde nunca se conoció ni la mezquina rivalidad, ni la presunción ambiciosa ¿ni el deseo de la celebridad propia á costa de la humillación agena. La única pasión dominante en todos sus individuos era la de propagar el buen gusto y los verdaderos principios literarios (1838: 259).
Por lo demás, señalamos que su importancia se subraya en los estatutos de 1793. En ellos ocupa todo un capítulo, el IX, articulado en 11 puntos y es el segundo más extenso, sólo superado por el dedicado al plan de la Academia, a los ejercicios.
Estamos ante una Academia de corte clasicista, que busca renovar las letras sevillanas, imitando a los clásicos con el cultivo de la poesía lírica y filosófica. Al mismo tiempo que se consideraban herederos de la escuela poética sevillana del Siglo de Oro. Más en concreto de Herrera y Rioja.
Ellos mismos se consideraban escuela de formación (Lista, 1838: 251-276; Reinoso 1799) Eran la moderna escuela poética sevillana, expresada en la Academia de Letras Humanas, su órgano oficial, y en el periódico Correo Literario y Económico
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de Sevilla [Correo de Sevilla]. Al respecto afirmará López Bueno: “Un punto más que une a estos dos hombres [se refiere a Arjona y a Reinoso], de vocación y formación parejas, que primero compartieron experiencias juveniles en la constitución de una pretendida moderna escuela sevillana, y luego (…) el destino histórico (…) los hizo victimas de no pocos recelos por su connivencia con la causa afrancesada” (1989: 311).
Para adquirir la destreza y el Buen Gusto de sus maestros se ejercitaban en su imitación y la de los clásicos (Cicerón, Horacio, etc.) con composiciones que presentaban en las sesiones académicas para su análisis. Con la misma finalidad se presentaban disertaciones sobre cuestiones de preceptiva, de historia y de teoría literaria. Ejemplo de ello sería el Plan para una historia filosófica de la poesía española que Arjona leyó en una de sus sesiones (Morillo-Velarde, 1984: 155-161; López Bueno, 1989: 305-317). Otros ejemplos de ello son la que hace Matute de La tragicomedia, su origen, su carácter, si se distingue de la comedia heroica y lastimosa
en 1799 o la de Reinoso en 1796, titulada Disertación sobre las causas que en España han influido en los pocos progresos de la elocuencia, en la cual se señalan por mayor los defectos que se han introducido en el estilo prosaico, etc (Juretschke, 1951: 21- 22).
Blanco nos informa en su Autobiografía de cómo era un día de Academia:
Estas se celebraban todos los domingos en casa de aquellos de sus miembros que podían facilitar una habitación bastante amplia sin causar inconvenientes a la familia. Según las reglas estábamos obligados a leer un determinado número de disertaciones durante el año, y además había curso de lecciones sobre poesía y elocuencia (…) En estas lecciones se usaban notas manuscritas. Reinoso, Lista y yo fuimos los únicos encargados de dar estas conferencias durante los cuatro o cinco años que duró la Academia. Al final de aquel período tuvimos una reunión pública con gran asistencia de público, que se celebró en el salón de conferencias del Colegio Mayor, poco antes de ser yo elegido colegial (2011: 22).
No podemos olvidar que toda esta producción tiene como finalidad la utilidad. “Hízose una verdadera revolución en el gusto y en las ideas de la sociedad culta de Sevilla acerca de la bellas letras”, nos afirmará Lista (1838: 263). Más adelante en el discurso nos dirá que se presenta como ejercicio de la virtud de la amistad “sin necesidad de juramentos ni de ceremonias misteriosas, cuentan con un vínculo que solo romperá la muerte” (265) y como expresión de la sociabilidad ilustrada, porque “nunca [es] más firme que cuando se apoya en la correspondencia científica (265)
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Pero conviene que la situemos en su justo lugar, apelando a la sinceridad y madurez del Lista que reflexiona acerca de ella desde la objetividad que otorga la distancia:
Alguno de los autores de esta colección, cuando ha publicado después la de sus poesías, han tenido que refundir en gran parte las que se hallaban ya impresas por la Academia que creyó á propósito conservar: otras hubo de desecharlas enteramente. Lo mismo harían en igual caso sus compañeros, y esto es muy natural. Rara vez perdona el genio en una edad mas adelantada las producciones que fueron primicias de su juventud: porque no es posible dar á estas primeras flores la consistencia de los frutes. Los progresos que la razón hace con los años, el estudio y la experiencia, no los puede suplir ni el talento ni la fantasía (267).
Vida académica que forjara la vocación literaria de nuestros autores y será el mejor testigo de sus principios comunes. Aquellos que conservarán a lo largo de su vida y les harán sentirse compañeros y amigos en la República de las Letras.
El estudio de las Humanidades tiene como finalidad el aprendizaje de los instrumentos que ayuden al hombre a pintar su realidad y a perfeccionarla:
El estudio de las letras humanas engrandece el genio, aumenta las fuerzas de la imaginación, nos ilustra con una multitud de conocimientos, que le son peculiares, y nos lleva a investigaciones utilísimas, que le están enlazadas estrechamente. Suyo propio es el examen del gusto, de la elegancia, del decoro, de la belleza, de la sublimidad. Suyos son los colores para animar toda la naturaleza; suyos los rasgos para conmover la fantasía; suyos los móviles para manejar el corazón (Reinoso, 1816: 8).
El estudio de las Humanidades ayuda a conocer al hombre y la realidad. Las ciencias ayudan a las Bellas Letras en este propósito. Se percibe la influencia de Jovellanos y su defensa de la unión de las ciencias y las Bellas Letras:
Pero ni aquel examen puede hacerse, ni estos medios emplearse bien, sin dedicarse muy de propósito al íntimo conocimiento del hombre, de las operaciones de su razón y su sensibilidad, de la influencia de lo bello, ya sea en el original, ya en sus copias, sobre el entendimiento y el corazón; sin analizar los caracteres, las costumbres, los afectos, en suma, la naturaleza humana: parte la más importante y delicada de la filosofía. Así el estudio de las Humanidades derrama un inmensa, copia de luces en el espíritu (Reinoso, 1816: 8).
Si el cultivo de las Bellas Letras hace sabio al hombre y le permite alcanzar las otras ciencias con perfección, llevando al hombre mediante el ejercicio de sus facultades a la Virtud, entonces podemos empezar a comprender el alcance de la siguiente afirmación de Lista “el estudio y la amistad bastaban para su felicidad recíproca” (1838:265).
Eso buscarán nuestros autores, en eso consistirá la formación, en el cultivo de las Bellas Letras que generan verdad y certeza a nivel de conocimiento y habilitan para
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tomar en posesión la libertad. La formación es utilidad y placer. La formación es desvelamiento:
Mi espíritu había vivido como un pajarillo dentro de su nido, sin saber que tenía alas hasta que este maestro inesperado con su audacia la decidió a volar (1972: 100)
Estas palabras de Blanco White definen muy bien la dinámica de la formación. Para aprender a volar será necesario un maestro; en este caso un libro.58
En el caso de nuestros autores cobra inusitada actualidad el libro por su autodidactismo. Son el objeto tanto de las traducciones, como de los ejercicios de escuela. Recordemos con que rudimentos empieza a funcionar la Academia de Letras Humanas: los principios de Retórica de Quintiliano, los principios de Poética de Luzán, El Parnaso Español de Sedano, las Poesías de Meléndez, etc.
Ya hemos señalado cómo estaban regulados por los estatutos de la Academia, tanto en el contenido como en la realización los ejercicios de academia. En los estatutos fundacionales se nos dice que el contenido tiene que versar sobre las facultades que están bajo la definición de Letras Humanas. Según el Diccionario de Autoridades de 1732, facultad “Significa Ciencia o Arte: como la facultad de Leyes, la facultad del Artífice, etc. Latín. Facultas. PATÓN, Eloq. f. 146. Tres cosas son necessarias para deprender qualquiera facultad, naturaleza que hace habil, arte que facilita, y uso y exercicio que hace señor de la facultad. FUENM. S. Pio V. f. 3. En breve enseñó las facultades que aprendía.”
Respondiendo a esta definición de facultad se dedican al estudio de los preceptos y reglas que faciliten que el genio-el poeta no fracase en la habilidad que la naturaleza le concedió. También se dedicarán con la composición de obras poéticas a la adquisición de los mecanismos necesarios para que el poema esté bien construido, tenga sonoridad y evoque sin equívocos. Para lo que será necesario imitar a los autores que tienen autoridad: los clásicos antiguos y los clásicos del Siglo XVI. Recordemos las palabras de Lista: “la experiencia demuestra que el artista que no imite, nunca merecerá ser imitado” (1838: 257).
La dinámica en los ejercicios de escuela según estos primeros estatutos (1793- 1796) sería la siguiente, ateniéndose a lo que dicen las actas:
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- Las explicaciones se harán atendiendo a la observación, serán objeto de la razón. Estarán construidas en base a la verdad y no al error, como indica en el punto segundo. Y para que se verifique esto se discutirán oponiendo dificultades.
- Acabada la explicación del día, se leerá una obra clásica que ilumine la