CAPÍTULO V: Bases moleculares para estudios de expresión génica en
3. AGRONOMÍA DE LA ESPECIE.
3.3. Formas de aprovechamientos
Como se indicó anteriormente, el aprovechamiento de la zulla puede ser como cultivo forrajero y/o para la producción de heno o ensilado o como cultivo pratense (Figura 8). En cuanto a su manejo, no existe un protocolo único y rígido pues dependerá de las diferentes formas de introducción de su cultivo en un determinado terreno. Olives (1967) señala que en ocasiones puede ser aprovechada durante un solo año, y en otras durante dos o tres, conociéndose casos de permanencia de la planta en un mismo terreno durante periodos de diez y quince años, mediante su auto-resiembra.
No existe una regla para establecer cuál es el tipo de aprovechamiento idóneo para el primer o segundo año del cultivo. Se ha sugerido que no es recomendable realizar un corte para heno o ensilado el primer año de cultivo ya que se debilitaría mucho si se cortara a finales de primavera y además los rendimientos en materia seca serían considerablemente superiores en el segundo año (De Koning et al., 2008). Por otro lado, Bustamante et al. (2000) en la isla de Menorca recomienda un único corte el primer año para ensilar. Con esto podemos deducir que los tipos de aprovechamientos del cultivo dependerán de las condiciones edafoclimáticas y necesidades de la explotación y del sistema de alimentación y requerimientos de los animales.
Figura 8: Principales formas de aprovechamiento de H. coronarium
Siega Pastoreo (Grass-Fed) Forraje verde Heno Ensilado Formas de aprovechamiento
Para el aprovechamiento mediante siega, es conveniente realizar el corte aproximadamente quince días después que empiece la floración tanto para forraje, como para heno y ensilaje (Anónimo, 1907). Las plantas deben de tener 50-60 cm (Olives, 1967) no siendo favorable hacerlo más tarde, especialmente si se hallan en floración avanzada ya que los tallos serian muy gruesos y con tendencia a lignificarse, produciéndose la pérdida de calidad y siendo menos digeribles por el ganado. Se ha determinado que no es conveniente realizar la siega de la zulla durante las épocas de mucho frío, y sobre todo, cuando sean posibles las heladas, las cuales perjudican enormemente los pies de las plantas segadas, que terminan por morir si la helada ha sido importante. Olives (1967) para las condiciones de Menorca, establece que la siega se debe de realizar a finales de invierno para el consumo de materia verde y si la climatología fuera buena en ese año se podría hacer un segundo aprovechamiento a finales de mayo para la obtención de forraje o de semilla. En los casos que se destine a ensilaje o henificación, la siega se haría en los meses de abril-mayo.
En base a los diferentes estados fenológicos del cultivo, Bustamante et al. (2005) sugieren que el aprovechamiento del forraje mediante siega se debería de realizar en el estado de botones florales para conseguir un equilibrio entre cantidad y calidad del mismo. Y si el destino fuera su ensilado el porcentaje de materia seca del forraje sería su factor limitante por lo que habría que retrasar su siega al estado de floración.
Es un cultivo de alto rendimiento con 14.000 kg/ha materia seca (MS) por campaña (Stringi et
al., 1997; Douglas et al., 1999) con producciones que oscilan entre 20.000-30.000 kg/ha en el corte
por siega efectuado en primavera, obteniéndose de 8.000 a 15.000 kg más, en el segundo corte, o sea, a finales de mayo (Olives, 1967). Estudios realizados por Bustamante et al. (2000) en el Centro de Capacitación y Experiencias Agrarias de Mahon (Menorca) mostraron producciones de 45.000 kg/ha de forraje verde, con un contenido del 16% de MS para el primer año y 50.000 kg/ha de forraje con el 18 % de MS para el segundo año del cultivo. En los dos años del cultivo se hizo sólo un aprovechamiento en primavera para ensilar. Resultados similares fueron obtenidos por Amato et al. (2007) y Ruisi et al. (2010) con 7.800 kg/ha y 8.000 kg/ha de MS en el primer año, respectivamente. En España, el ensilado de zulla es el aprovechamiento más utilizado destinándose más del 94 % de la producción total de verde (33.339 t) (MARM 2008). El nitrógeno de amonio como una fracción del nitrógeno total y la concentración de los ácidos láctico, propiónico y butírico son característicos de un ensilaje de buena calidad (INRA, 1978). El ensilaje con gran contenido de zulla (por ejemplo el 75% y valores superiores) incrementa los niveles de ácido láctico, lo que produce una reducción de la concentración de amoniaco y un pH más bajo obteniéndose un ensilaje de alta calidad. Estudios
realizados por Bustamante et al. (2005), para estudiar el valor nutritivo del ensilado de zulla en zullares de secano cultivados en Menorca, muestran bajos contenidos de MS, un contenido de fibra bruta elevado (35%) y de calidad fermentativa deficiente, la cual es evaluada a través del pH ( a menor pH mayor calidad). Por otra parte los contenidos medios de proteínas obtenidos estuvieron alrededor del 14 % (Bustamante et al., 2005). Estos autores sugieren un aumento de la MS mediante la siembra en una misma parcela de zulla y cebada aumentando así su calidad, conservación y la aceptación por parte de los animales.
La henificación de la zulla no presenta dificultades especiales y su heno tiene un gran valor nutritivo y es muy apetecible para el ganado. La zulla bien henificada posee una riqueza proteínica elevada, con un valor nutritivo muy próximo al del buen heno de alfalfa. En cuanto a rendimientos, éstos variaran mucho según la calidad del terreno y edad del zullar. Los más elevados se pueden obtener en suelos arcillo-calizos profundos con producciones de 13.000 a 15.000 kg de heno por hectárea. Se considera que el peso del heno de zulla es igual a un tercio del forraje de origen (Olives, 1967).
Leto et al. (2002) realizaron un estudio en el que compararon el heno y ensilado de zulla. La composición de proteínas, cenizas y fracción de fibra fue similar en ambos casos, encontrando diferencias significativas en el % MS, 21,36 % para el ensilaje y 91,64 % para el heno de zulla.
Otro tipo de aprovechamiento es el pastoreo. En el año de establecimiento de la zulla ya podría ser ligeramente pastada asegurando un buen desarrollo de la raíz y el número de plantas para el segundo año. El pastoreo rotacional es la mejor estrategia para praderas basadas en esta especie. El período de descanso entre el pastoreo es más largo que el requerido para la alfalfa y puede variar desde 35 hasta 85 días (rebrote de 30-40 cm de altura). Este depende del nivel de humedad, de la duración del día y de la temperatura del suelo. La mayor riqueza en proteínas se encuentra, como es sabido, en la hierba joven y por lo tanto debe de establecerse una adecuada rotación del pastoreo, siendo ideal la altura de 30-40 cm, lográndose con ello el máximo aprovechamiento de la riqueza alimenticia de la zulla, no debiéndose pastar por debajo de 10 cm. ya que esto demoraría el rebrote.
Bustamate et al. (2005) en base a los resultados que obtuvo de la valoración bromatológica de zullares de más de un año en Menorca, estableció que el aprovechamiento a diente se debería realizar antes del estado de yemas florales (planta en fase inicial de abotonamiento) para poder obtener la mayor calidad del mismo.