3.5 Categorias emergentes
3.5.2 Categorías a nivel de forma lingüística
3.5.2.1 Formas de tratamiento
El Manual de la Nueva Gramática de la Lengua Española (2012) define como formas de tratamiento las variantes pronominales que los interlocutores usan en sus entornos sociales
para dirigirse entre ellos (tú, usted, vos, le, te, etc.). También se incluyen aquí los grupos
nominales que se usan para dirigirse a alguien en una intención cortés (don, doña,
señor…), y cuando el destinatario tiene alguna posición de jerarquía (su excelencia, su majestad…). El Manual aclara que en el uso de los tratamientos se involucran factores sociales y situaciones circunstanciales de diverso tipo, los cuales varían dependiendo del
lugar geográfico y las comunidades particulares. No obstante, el Manual recoge en dos
grupos generales las formas de tratamiento: las formas para el trato de confianza o de
familiaridad, y las formas para el trato de respeto. El Manual aclara que la distribución de
los tratamientos es más compleja que estos dos polos, debido a que la confianza se puede interpretar como la simple voluntad de acercamiento, y el respeto como el deseo de conservar cierta distancia.
3.5.2.1.1 Tuteo, voseo y ustedeo
Calderón (2010) recomienda distinguir las tres formas de tratamiento en el mundo hispano:
tuteo, voseo y ustedeo. El tuteo, se refiere al empleo de formas pronominales y verbales del
tú para dirigirse a su interlocutor. Por el ustedeo se entiende el uso de usted en
interacciones de confianza o intimidad (cortesía positiva) que ocurren entre amigos,
familiares, novios, etc. Finalmente el voseo se refiere al uso del pronombre sujeto vos o a
las formas verbales de segunda persona de plural para dirigirse a un interlocutor (singular) de confianza. No obstante, existen controversias sobre el uso de estas tres formas con relación a la cortesía positiva y la cortesía negativa entre los interlocutores. En el caso específico de Colombia, diferentes estudios han mostrado que puede haber una misma forma de tratamiento (ustedeo) tanto para las relaciones de confianza como para las de distancia (Bartens, 2004); puede existir también una forma polifónica discursiva cuando alternan los pronombres de segunda persona del singular (Mestre, 2010); se puede
87 encontrar que los interactuantes hacen uso de formas nominales de tratamiento y se
evidencian vocativos tales como reina, mi vida, entre otros (Castellano, 2008), o una
misma forma nominal de tratamiento puede aparecer en un contexto de cortesía positiva, de cortesía negativa, e incluso en la descortesía (Castellano, 2012).
3.5.2.1.2 El vocativo
Varios autores afirman que la función principal de los vocativos es llamar la atención de los interlocutores (García, 1998; Alonso-Cortés, 1999; Seco, 2001; Gómez, 2009; Martínez, 2009). El locutor (primera persona) se dirige a su interlocutor (segunda persona) empleando su nombre o pronombre, cumpliendo la función de apelar o llamar la atención.
Buhler (1934, citado en Alonso-Cortés, 1999, p. 133) define al vocativo ―como el uso del
nombre para apelar al oyente o segunda persona gramatical, uso que corresponde a la
función apelativa del lenguaje‖.
Alonso-Cortés (1999, p. 134) sostiene que los nombres propios, los pronombres de segunda persona y los nombres comunes tienen la función de vocativos. Con relación a los nombres comunes, estos pueden denotar alguna propiedad del locutor que involucran la
edad (niño, joven…), la profesión (doctor, profesor) o el rango (capitán, director,
ministro…). Barán (2002) sostiene que hay algunos vocativos que hacen referencia a
objetos (mi bomboncito) y animales (mi gata). Finalmente, los vocativos pueden ser
unimembres o plurimembres (Brandimonte, 2011). Los unimembres se pueden modificar
con sufijos (diminutivos, aumentativos, peyorativos – cabezón, pequeñín) y los
plurimenbres están formados por dos o más palabras (mi amor, mi pedacito de cielo).
Alonso-Cortés (1999) argumenta que con el uso de los vocativos apoya una de las
máximas de Grice (―sé cortés con tu interlocutor‖), regulando el hablar racional entre los
participantes. Esto quiere decir que el hablante puede manifestar una actitud de afecto y de solidaridad. Además, el uso del vocativo cabe dentro de la cortesía positiva o cortesía negativa (Brown y Levinson, 1987), dependiendo de las circunstancias que rodean a un acto de habla. Si la situación involucra un evento donde un estudiante pide una aclaración
al profesor, el uso del vocativo profesor posiblemente tenga un tono formal (cortesía
negativa). Si el contexto involucra a una pareja de novios, el vocativo amor posiblemente
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3.5.2.1.3 El vocativo en los actos de habla
Ya que la función apelativa define al vocativo, Alonso-Cortés (1999, p. 135) argumenta que cualquier acto de habla puede hacer uso de este. El vocativo se usa para:
Saludar25: Pedro: ¡Hola Marcelo! ¿Qué tal?
Marcelo: Bien, ¿y tú, Pedro?
Dirigirse a una audiencia y oyente colectivo: Señores académicos: no quisiera
distraer vuestra atención más tiempo
Ordenar: ¡Calla, tú!
Preguntar: ¡Eh, niño, ¿Adónde vas tú?
Hacer una petición: Un paquete de Fortuna, señora
Implorar: Esposo mío, si estás enojado, desenójate
Expresar un estado mental: ¡ay, Arturito, estoy muy triste!
Escribir una carta: Querido Juan, he llegado bien
Excusarse: disculpe, doña Resu
Agradecer: Gracias, Antonio
Despedirse: Adiós, Luis
Advertir: ¡Rosina, la pesa!
Martín Valbuena (2008) sostiene que el vocativo ha sido catalogado como un elemento extraoracional o periférico en la oración y, al igual que la interjección, el vocativo es una palabra aislada que no forma parte de la oración. Por otro lado, hay otros autores que argumentan que el vocativo tiene función oracional. No obstante, Bañón (1993, citado en Martín Valbuena, 2008, p. 141) sostiene que los investigadores del vocativo se contradicen acerca de la integración y la no integración de éste como función oracional. Bañón sostiene que el vocativo, como enunciado independiente, tiene siete usos:
salutatorio y honorativo, el uso atencional, exclamativo, de mandato, de ruego, de delimitación de turno conversacional y el uso axiológico. El autor también presenta dos funciones principales de los vocativos, las cuales forman parte de un enunciado más complejo: la tensión y la persuasión. En la primera función los vocativos se usan para reforzar o mitigar determinados efectos ilocutivos; en la segunda, los vocativos se usan para conseguir el fin último, ya que el locutor es consciente de la importancia explícita de estos. Finalmente, Bañón argumenta que el vocativo tiene unos valores especiales en la
89 interacción, y pueden aparecer al inicio de una conversación y en la distribución de turnos. Con relación a la posición de los vocativos, estos pueden aparecer al inicio (para llamar la atención o para identificar al interlocutor), en el medio, y al final (para identificar al interlocutor, mantener y reforzar las relaciones sociales) (Brandimonte, 2011, p. 254).
3.5.2.1.4 Tipos de vocativo
Alonso-Cortés (1999) hace la distinción entre vocativo de apelación pura y vocativo de tratamiento. El primero se refiere al empleo del pronombre personal de segunda persona
(vos) y de ciertos imperativos verbales (¡oye!). El segundo tiene que ver con los nombres y
pronombres que se enmarcan tanto en la cortesía positiva (vos: entre amigos o cercanos),
como en la cortesía negativa (usted, señora: entre desconocidos o superiores) y que hacen
referencia a la identidad de un grupo (jóvenes, amigos, familiares, colegas, entre otros). Por otro lado, Beinhauer (1978) incluye todos los vocativos previamente mencionados y hace la distinción entre vocativos expresivos de simpatía y los vocativos expresivos de antipatía, que sirven también para llamar la atención del interlocutor. Los vocativos de antipatía se distinguen porque su uso tiene un tono irónico debido a que pueden aparecer en situaciones de burla. El autor sostiene que estos vocativos son improvisados y sobresalen por el humorismo popular. Con relación a los vocativos expresivos, presentan un tono afectivo de simpatía. Los vocativos expresivos de simpatía pueden presentar, esencialmente, los siguientes casos:
Cualquier forma vocativa con un sufijo: hijita
Lenguaje amoroso: amor, vida
Insultos ficticios: diablo, tontuelo
3.5.2.2 Unidades fraseológicas
Algunos autores sostienen que la terminología que se ha empleado para referirse a la disciplina de la fraseología ha sido extensa (Zuluaga, 1975, Corpas, 1996; Zuluaga
Gómez, 2004; Mura, 2012). Términos como unidades fraseológicas, modismos,