9. Resultados
9.3 Formas de organización del grupo de familias monoparentales con jefatura femenina vinculadas a
9.3.2. Formas de organización al interior de la dinámica familiar
Otro de los componentes fundamentales para el mantenimiento de la unidad familiar, es el que hace referencia a las formas de organización que se dan al interior de la dinámica familiar. Según Uribe (2008), la dinámica familiar “Tiene que ver especialmente con los procesos de comunicación, el establecimiento de normas, acuerdos, formas de percibir y afrontar los conflictos familiares”, (Uribe 2008 pág. 81).
De aquí el interés de identificar las estrategias de supervivencia que se dan al interior de la dinámica familiar partiendo de la identificación de categorías como: la movilidad en funciones y roles, las problemáticas familiares o eventos adversos y el componente emocional de la familia como sistema y unidad de afecto.
9.3.2.1 Organización de las labores domésticas en el núcleo familiar.
Como se ha dicho anteriormente, la incursión de la mujer en el ámbito laboral y de lo público, no es sinónimo del abandono del “mundo doméstico”, pues como lo revela la Tabla N° 10, las mujeres continúan siendo las responsables del cuidado, la socialización y mantenimiento del núcleo familiar lo que implica asumir una diversidad de responsabilidades sola que la someten a una doble jornada. Cabe resaltar que como consecuencia de esto existe una movilidad de funciones debido a que en algunas ocasiones la mujer jefa de hogar delega responsabilidades del ámbito doméstico a sus hijos o un tercero.
Tabla No. 10 Organización de las labores domésticas en el núcleo familiar. Responsable de las
labores domesticas
No. Funciones que debe cumplir
Mujer, jefa de familia monoparental.
15 Labores domésticas (20)
Cuidado de los hijos (8)
Hijos/Hijas 4
Otro/a. 1
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La tabla N° 10 permite ver que en la mayoría de las FMJF participes de la investigación, son las mujeres jefas quienes asumen el rol doméstico que implica actividades como: arreglar el lugar de residencia, cocinar, lavar, planchar, cuidar y proteger a sus hijos. Como lo afirma M11 “Cuando llego de trabajar, arreglo la casa, le ayudo a los niños a terminar las tareas, alistar uniformes, y adelantar el almuerzo para el otro día”.
Este hecho demuestra el planteamiento de Uribe (2008) que refiere: “El ejercicio de la jefatura de familia esta permeado por la condición especifica de género que, para el caso de las mujeres implica aun en el mundo contemporáneo conservar las relaciones de desigualdad y desventaja para la participación en la esfera pública con respecto a los varones, situación que conlleva alta vulnerabilidad en los casos de familias monoparentales con jefatura femenina al producirse la sobrecarga de trabajo consecuente con las múltiples exigencias sociales en torno a las también muchas responsabilidades por cumplir” (Uribe, P 2008 Pág. 85)
Para las 5 familias restantes que delegan estas labores a sus hijos o un tercero cabe rescatar el planteamiento de Arriagada (2001) “El aumento de la proporción de los hogares con jefatura femenina, así como la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral, han inducido importantes modificaciones valóricas y de comportamiento al interior de la familia, al flexibilizar los patrones y modelos de las relaciones de familia y género,… y modificar las identidades femeninas y masculinas” (Quintero, 2002. Retomando CEPAL, Arriagada, 2001) M17 afirma: “mis sobrinos vienen y me ayudan a arreglar la casa, ellos son toderos y siempre están dispuestos a colaborarme acá en las cosas de la casa y eso que ellos son hombres y no viven conmigo”.
Aunque se resalta que este patrón se da en una minoría de familias, siguen siendo las mujeres sometidas a la doble jornada, donde además de ser las proveedoras económicas también asumen las actividades propias del ámbito doméstico (rol económico - doméstico), el cual tiene implicaciones físicas, psicológicas y sociales en la mujer jefa, pues ella se ve sometida a una sobrecarga de trabajo y stress que puede llegar a generar conflictos emocionales y familiares.
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9.3.2.2 Organización del tiempo que se comparte en familia
Mirando la diversidad de actividades que desempeñan las mujeres y sus familias se da respuesta a otro tipo de tiempos y espacios que comparten como grupo, lo cual hace parte del componente no económico de las estrategias de supervivencia.
Tabla No. 11. Organización del tiempo que se comparte en familia
Tiempo que comparten No. Que comparten
Fines de semana 11 Recreación (16) Ayuda de tareas (6) Tiempo de comunicación (4) Labores domésticas (2) Tiempo en la iglesia (2) Peleas (2) En las noches 9
Fuente: Grupo investigador.
Según la tabla N° 11, la mayoría de FMJF participes de la investigación comparten como familia los fines de semana y nueve de ellas en las noches. Las actividades que realizan frecuentemente en estos tiempos tienen que ver con recreación, ayuda en las tareas de los hijos y comunicación, aunque existen familias que afirman compartir las labores domésticas, tiempo en la iglesia y “peleas”.
“Cuando puedo yo les ayudo hacer las tareas, jugamos, hablamos de los que hicimos todo el día y claro que cuando hay que corregirlos los regaño”. M6.
Esta información da cuenta de las estrategias de supervivencia de carácter no económico que desarrollan este grupo de familias monoparentales con jefatura femenina, pues el tiempo que comparten constituye un componente que determina la unidad familiar (el cual no está mediado por algún bien económico). M13 afirma “Aunque no tengo plata hacemos cosas en la casa, salimos a caminar, jugamos en el parque, hacemos las tareas, leemos y esto a veces es más importante y es más felicidad que tener todo el dinero del mundo, la plata no lo es todo”.
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Las mujeres jefas de hogar y sus familias aprovechan el tiempo juntos, a pesar de lo agotador que resultan las dobles y hasta triples jornadas para las mujeres, Rico (1999) refiere que parte del tiempo que comparten las familias está destinado a la realización de labores domésticas mientras interactúan con sus hijos, unas labores domesticas que no son reconocidas y valoradas socialmente como trabajo. “Rutina” que desde la perspectiva de género contribuye a perpetuar la desigualdad de género, pues hasta las actividades de esparcimiento familiares se encuentran permeadas por el ámbito domestico que ha sido asignado socialmente al género femenino (mujeres y niñas)
Paralelo a esto, al hacer un análisis de la tabla se identifica que las hijas e hijos de las mujeres jefas, pasan gran parte del tiempo solos, porque durante esté la madre busca el sustento económico, lo que lleva a pensar en lo que Rico (1999) denomina “pobreza de tiempo”
“La pobreza no se explica solamente en indicadores numéricos, y la pobreza en los hogares monoparentales con jefatura femenina, no se restringe a la imposibilidad de satisfacer necesidades materiales, de acceder a servicios básicos; la vulnerabilidad en relaciones sociales, el experimentar la inferioridad social, la humillación y el aislamiento, junto con la llamada ´pobreza de tiempo´ se constituyen en carencias de igual dimensión que las NBI” (Rico. 1999. Pág.56)
Es decir, la pobreza de tiempo se constituye como otra de las implicaciones de la doble jornada que afronta la mujer jefa de familia pero que afecta de forma directa e indirecta a todos los miembros y a la dinámica familiar en general.
Otra de las formas de organización tiene que ver con el cuidado de los hijos, para lo cual las mujeres jefas tiene como principales opciones dejarlos solos, con familiares o vecinos, o con los hijos mayores; M1 afirma “mi vecina me apoya, cuidando a mis hijos los días sábados que ella no trabaja y no hay jardín”, sin embargo Rico (1999) afirma que en este tiempo los niños, niñas y
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jóvenes que deben permanecer solos mientras que la madre trabaja, desarrollan de forma prematura autocontrol, establecimiento de rutinas y autocuidado.
9.3.2.2. Organización frente a problemáticas familiares y eventos adversos.
La dinámica familiar independientemente de la tipología de familia implica dificultades y conflictos familiares que ponen a prueba la capacidad de organización, de aquí que en búsqueda de las estrategias de supervivencia se haga el cuestionamiento sobre el evento más difícil que han vivido y han afrontado las familias participes de la investigación.
Tabla No. 12. Evento más difícil y manera de afrontamiento
Evento más difícil No. Manera de afrontamiento
Perdida de pareja 11 Búsqueda de ayuda
espiritual (15) Ayuda profesional (4) Fortalecimiento del vínculo familiar (4) Responsabilidad económica 3 Muerte de miembro de la familia 2
Salida del hogar 1
Abuso sexual 1
Perdida de vivienda 1
Fuente: Grupo investigador.
Como lo revela la Tabla N° 12 la mayoría (11) de las mujeres afirman que el evento más difícil es la perdida de la pareja, mientras que para el grupo restante ha sido el hecho de asumir la responsabilidad económica (3), la muerte de un miembro de la familia (2), la salida de la familia extensa (1), abuso sexual (1) y la pérdida de la vivienda (1). “Para mí fue muy difícil cuando mi esposo se fue con otra y además de todo al poco tiempo se me quemo la casa por un corto que se hizo con la estufa” M17.
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Con respecto a la manera de afrontamiento de dichos eventos difíciles existe un sin número de posibilidades, que tienen que ver con la búsqueda de la ayuda espiritual (15), profesional (4) y fortalecimiento del vinculo familiar (4). Como lo manifestó M13 “Para mí es fundamental Dios, porque en el encontré esperanza y luz para mí y para mis hijos, sin él no sabría que hubiera hecho en ese momento tan difícil que vivimos, nosotros le debemos mucho a Dios y al padrecito que me ayudo”.
En el grupo de FMJF participes de la investigación la situación adversa más común tiene que ver con la perdida de la pareja, que sin duda alguna se relaciona con el hecho de asumir la responsabilidad económica y afectiva de los hijos e hijas, lo cual ha llevado a algunas de las mujeres jefas a desarrollar comportamientos depresivos, pues la soledad de la madre se experimenta con sentimientos de desprotección. Uribe (2008) refiere: la soledad en el contexto de las FMJF “es sinónimo de ausencia del padre de los hijos/as, para que sea apoyo en los momentos difíciles; cuando las situaciones tienden a prolongarse, producen en la mujer sentimiento de depresión” (Uribe, 2008. Pág.72). Del mismo modo estos eventos adversos frente a la perdida de la pareja y la responsabilidad económica lleva a pensar en el nexo madre-hijos como un vínculo irrevocable e incondicional, mientras que el vínculo conyugal tiene una connotación contractual.
Paralelo a esto, el estudio de los eventos difíciles y las formas de afrontamiento permite identificar la relación directa que existe entre las estrategias de supervivencia y la resiliencia, entendida esta como la capacidad humana que les permite a las personas enfrentar y superar cualquier situación adversa aprendiendo de esta. La resiliencia de este grupo de familias se refleja en los comportamientos que han desarrollado, los cuales en su mayoría se relacionan con el componente espiritual, sin dejar de lado el apoyo profesional y el fortalecimiento de las relaciones al interior de la familia con lo que lograron superar dicha situación y trascender en su vida cotidiana.
Es decir, la resiliencia además de ser una capacidad que puede ser individual y familiar también se constituye como una estrategia de supervivencia en la medida que esta es generadora de comportamientos que posibilitan la movilización de recursos al interior de la dinámica familiar y por ende contribuye al mantenimiento de la familia como unidad. En palabras de Melillo (2002)
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esta resiliencia familiar “es un conjunto de creencias y narrativas compartidas, que fomentan sentimientos de coherencia, colaboración y eficacia que son esenciales para la superación y dominio de problemas” (Melillo, 2002. Pág, 108)
9.3.2.3 Fortalezas de las mujeres jefas de hogar y sus familias
Estudiar las estrategias de supervivencia implica identificar cuáles son las cualidades de las mujeres y sus familias reconociendo a estas como sujetos/as con capacidades que contribuyen día a día, tanto para satisfacer las necesidades materiales como para lograr el mantenimiento de la unidad familiar. Pues, teniendo en cuenta la sobrecarga de trabajo de las mujeres ante las responsabilidades que tienen en el sostenimiento de su familia y frente a las situaciones adversas, ellas desarrollan estrategias de supervivencia individuales o subjetivas.
Tabla No.13 Cualidades de las mujeres jefas y sus familias
Cualidades No. Espiritualidad 8 Trabajadora 5 Perseverante 4 Responsable 4 Valiente 3 Digna 3 Honesta 2 Paciente 2
Fuente: Grupo investigador.
Como lo revela la tabla N° 13 en las cualidades del mismo modo que en las formas de afrontamiento de los eventos adversos predomina el componente espiritual de la vida de las mujeres (8), pero al hacer una mirada más profunda de la información se identifica que para el grupo restante las cualidades están relacionadas con sus actitudes que constituyen la identidad
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femenina (28). Como lo manifiesta M20 “Mi principal fortaleza es la paciencia porque criar hijos sola no es fácil. Pero también soy trabajadora, honesta y después de todo tengo dignidad”. Es decir, aunque todavía se conserva el ideal de mujeres como dependientes, serviciales, sumisas, incapaces, delicadas, siempre dispuestas a complacer al otro y capaces de olvidar sus propios intereses, deseos y necesidades para “ser una buena mujer” la identidad de la mujer ha cambiado, el grupo de mujeres participes de la investigación refleja que las mujeres además de todo son trabajadoras, honestas, responsables, perseverantes, valientes, pacientes y sobre todo dignas lo que puede llevar a contemplar una nueva subjetividad de la mujer producto de los cambios de la sociedad contemporánea como lo plantea Uribe, P. (2012) “las familias contemporáneas se adaptan continuamente a los cambios sociales y culturales emergentes, al generar ajustes en sus estructuras y funciones, lo cual les posibilita sobrevivir y mantenerse ante las transformaciones de la sociedad” (Uribe, P. 2012. Pág. 29.)
Paralelo a esto, esta información permite identificar la relación directa que existe entre las estrategias de supervivencia y las capacidades que reconocen las mujeres como herramientas para satisfacer las necesidades materiales y mantener la unidad de la familia. Es decir si las mujeres no se consideraran sujetas con capacidades la supervivencia estaría limitada. Pues como lo plantea el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2012, retomando Amartya Sen: “la mayor o menos capacidad de acción y decisión de las mujeres influye en sus posibilidades de desarrollar su capital humano y aprovechar las oportunidades económicas… la capacidad de acción y decisión de las mujeres es importante para el bienestar de sus hijas e hijos”. (IDM, 2012, pág. 19). Con esto queda claro que un componente en las estrategias de supervivencia es el individual, el cual no es ajeno a las condiciones de vida ni a la estructura de las FMJF.
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9.3.2.4 Otros componentes que contribuyen a la unidad familiar. Tabla No. 14. Otros componentes que contribuyen a la unidad familiar.
Componentes No. Actividades
Vínculo afectivo 14 Compartir (7)
Dialogar (4) Jugar (3)
Dios 6 Asistir a la iglesia (4)
Rezar en familia (2) Fuente: Grupo investigador.
Teniendo en cuenta la relevancia del componente no económico en el estudio de las estrategias de supervivencia, es necesario dar respuesta a otros elementos que mantienen a la familia monoparental unida y las actividades que realizan para lograrlo.
Según la mayoría de las familias (14) lo que las mantiene unidas son los vínculos afectivos entendidos como relaciones reciprocas, afectuosas y fuertes que se manifiestan por medio de expresiones realizando actividades como compartir, dialogar, jugar, demostrar afecto. Luego esta Dios (6) como segundo componentes que contribuye a la unidad de la familia con el ejercicio de actividades religiosas en conjunto.
“Mi familia está unida porque nos amamos y creemos en Dios, yo para mis hijos soy la heroína y ellos son mi vida si ellos no estuvieran a mi lado no tendría sentido la lucha de cada día” M7. Esta categoría juega un papel importante en la medida en que las familias no solamente logran supervivir a través de la satisfacción de las necesidades básicas o materiales, sino que estas se “constituyen como un entorno próximo de intimidad, de afecto que debe facilitar el desarrollo personal, la autorrealización de sus miembros como personas con derechos incuestionables, iguales en dignidad y capaces de desarrollar un sinfín de potencialidades manuales, cognitivas, afectivas y sociales” (Gimeno, 1999. Pág. 61)
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Esta información permite reiterar una vez más los planteamientos que atraviesan esta investigación: la supervivencia del grupo de Familias Monoparentales con Jefatura Femenina, supera el componente económico y reconoce a la familia como una unidad de afecto en la que se construye identidad, estabilidad, y satisfacción de necesidades emocionales que permiten la unidad del grupo, especialmente en momentos adversos. Pues aunque estas familias no son ajenas a los conflictos, la agresión y problemáticas familiares las capacidades que desarrolla el grupo familiar y la expresión de sentimientos de cada uno de sus miembros, contribuye a la satisfacción de necesidades no materiales y por ende al mantenimiento de la unidad familiar
A partir de lo expuesto en este capitulo respecto al componente no económico de las
estrategias de supervivencia, se halló que el grupo de FMJF participes de la investigación
desarrollan formas de organización al interior de la dinámica familiar y en interacción con otros sistemas o redes sociales de apoyo.
En la dinámica familiar dicho grupo de familias se organizan en la movilidad de funciones y roles, problemáticas, eventos adversos y apoyo emocional, pues, la colaboración de los hijos, la distribución de los roles y funciones entre los miembros de la familia y las expresiones de afecto se constituyen como estrategias de supervivencia igual que la interacción con otros sistemas o redes sociales de apoyo, pues todas las familias participes de la investigación están vinculadas a alguna red de apoyo bien sea primaria, secundaria o institucional, las cuales aunque en ocasiones brindan apoyo de carácter económico o material en su mayoría contribuyen a la supervivencia de la familia con bienes intangibles como: la orientación familiar, la educación, el consejo, la formación en valores, la protección, el cuidado y el apoyo emocional. Es el caso de la Institución educativa donde se realizó la investigación la cual para las familias juega un papel fundamental en la medida que contribuye a la formación, el cuidado y orientación de los hijos pero a la vez permite la vinculación de la mujer al ámbito laboral y se constituye como un canal para la vinculación a otras redes.
Así mismo, se puede mencionar que otra de las estrategias de supervivencia de dicho grupo de familias tiene que ver con las capacidades individuales de la mujer jefa de hogar y del grupo familiar, pues, como lo revela la investigación, la supervivencia de carácter económico y el
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mantenimiento de la unidad familiar no sería posible sin el desarrollo de cualidades de la mujer como la dignidad, la responsabilidad, la honestidad, entre otras, y la capacidad de resiliencia que caracteriza a esta tipología de familia.
Para terminar, es importante hacer claridad que en la identificación de dichas estrategias se hace un estudio de la dinámica familiar desde las categorías relacionadas con la supervivencia dejando de lado elementos inherentes como los son los procesos de comunicación, las normas, los limites y los conflictos los cuales son posibles temas para futuras investigaciones.
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