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Capítulo II.­ Planteamiento del problema

2.1 Formulación del problema

El interés por integrar a las mujeres a algún tipo de actividad productiva en nuestro país surge en la década de los setenta y con mayor fuerza en los ochenta. El objetivo era integrarlas a la producción y al desarrollo, con ello se pretendía abrirles oportunidades para tener trabajo remunerado dentro de sus comunidades, y fue así como los proyectos productivos tomaron importancia principalmente en el ámbito rural.

Las mujeres siempre han intentado, desde su posición de género (madre, esposa y trabajadora), no sólo influir en su ambiente privado sino también expandir su espacio a través de variadas formas de resistencia, transgresiones y contraviolencias, que si bien no han cambiado su situación de subordinación, han conformado espacios sociales y subjetivos de significación, que de alguna manera crean condiciones para que ese fin sea posible (Pérez Nasser, 1999).

Caroline Moser (1992) hace un análisis de las políticas, programas y proyectos diseñados para apoyar a las mujeres pobres. Entre los diferentes enfoques plantea el de empoderamiento y dice que los orígenes de la subordinación de las mujeres se produce dentro del hogar, por lo tanto es necesario que ellas adquieran más poder, no en el sentido de dominación sino de redistribución de las relaciones sociales, lo que las llevaría a adquirir autoconfianza, así como mayor control sobre los recursos y finalmente lograr la equidad entre los géneros (Vázquez et. al 2002).

El empoderamiento es el ejercicio del poder, aunque constituya un concepto complejo no sólo desde la lingüística sino porque su concepto raíz poder

también es polémico, se experimenta y entiende de diversas maneras, según quien lo utilice en la actualidad se le utiliza muy ligado al tema de desarrollo. No es raro oírlo, igual que en los planteamientos de las organizaciones de la denomina sociedad civil, en los discursos políticos convencionales, de ahí que son muchas y variadas las ocasiones en que no se deja de caer en la tentación de emplearlo “dejando fuera de escena los problemáticos conceptos del poder y de la distribución de poder”(Rowlands, 2001).

Lo que lleva a preguntar ¿Cuáles son los factores que impulsan o inhiben desde la institución (CDI), la familia, la etnia y el grupo de socias el proceso de empoderamiento de las mujeres indígenas chontales del municipio de Nacajuca, Tabasco, que participan en el Fondo Regional “Consejo de Mujeres Chontales A.C.”?

2.2 Justificación

Los primeros estudios sobre mujeres indígenas en México fueron alrededor de los años cincuenta, bajo el auspicio del Instituto Indigenista Interamericano. Después fue el Primer Congreso Indigenista Interamericano (Pátzcuaro, Michoacán, 1940), en el cual brilló por su ausencia la participación de las mujeres indígenas y sobresalió el desconocimiento de la situación de éstas. Hasta 1960 sólo había cuatro investigaciones, dos de los cuales eran sobre mujeres indígenas en México: “La mujer náhuatl de la Sierra de Puebla”, de Ruth Morales y “La mujer tzetzal”, de Rosa María Lombardo, y sólo este último fue publicado, en el que la autora describe las duras condiciones de vida de las mujeres de Oxchuc, subrayando que éstas se derivan en gran medida del patrón patrilineal de herencia (Sánchez y Goldsmith, 2000).

De acuerdo con Chambers y Young de los estudios sobre comunidades indígenas en México predominan los trabajos realizados con mujeres mayas

y zapotecas del Istmo. Los estados de Chiapas, Yucatán y Puebla han sido privilegiados en estos estudios y en menor medida otros grupos como purépechas, totonacas, mazahuas, yaquis y nahuas.

La mayoría de los estudios sobre mujeres indígenas han tratado de entender cómo participan estas mujeres en los procesos de cambio de sus comunidades. Carol Browner plantea la necesidad de tomar en cuenta el género y la etnicidad para entender las respuestas frente a políticas gubernamentales que intentan introducir cambios demográficos en las comunidades (Sánchez y Goldsmith, 2000).

A mediados de los setenta se empieza a introducir el concepto de género y se intentan analizar las maneras en que culturalmente se construyen las definiciones genéricas. Después de los ochenta es cuando los conceptos de identidad étnica y genérica cobran auge.

La importancia de investigar los factores que inhiben o impulsan el empoderamiento de mujeres indígenas, que trabajan en el Fondo de Mujeres Chontales de la CDI, deriva del interés por contribuir a una reflexión teórica desde el trabajo con indígenas chontales y mostrar las condiciones en que se encuentran las mujeres de esa etnia. Los chontales son el grupo étnico más representativo del estado de Tabasco y ha sido poco estudiada con respecto a otras etnias en el país.

El probar los objetivos planteados en esta investigación, ayudará a distinguir los factores que inhiben o impulsan el empoderamiento desde la institución, familia, la etnia y el grupo de mujeres productoras. Lo cual permitirá plantear estrategias para futuros proyectos de desarrollo, encaminados a fortalecer a las comunidades indígenas de la zona y que sirvan para que la institución (CDI) emprenda acciones para ampliar las capacidades de las socias de los grupos, a través de analizar a la institución (CDI), la familia, la

etnia y el grupo de socias, acerca de los procesos o no de empoderamiento que se den desde estos cuatro ejes.

Esta investigación se realizó con mujeres de la comunidad chontal en el municipio de Nacajuca, Tabasco, en el sureste de México. La comunidad chontal se ha caracterizado por una erosión progresiva de su condición identitaria y sus formas tradicionales de organización productiva con la entrada de Tabasco a la era petrolera. Los procesos modernizadores, la descampesinización y urbanización emergente, han generado crisis y búsqueda de nuevas formas de inserción en la economía regional que contemplan el autoempleo y el trabajo artesanal local. Los programas gubernamentales de abatimiento de la pobreza y la marginación étnica han estimulado programas de microcrédito dirigidos fundamentalmente a las mujeres, como paliativo a la depresión de los mercados laborales.