CAPÍTULO II MARCO CONCEPTUAL
2.2. BASES FISIOLOGICAS
2.2.3. FUENTES DE ENERGÍA EN EL JUDO
El judo implica la actuación de los sistemas energéticos aeróbico y anaeróbico. Durante un combate de judo, las solicitaciones energéticas a nivel muscular son máximas o casi máximas, de manera que para mantener dichos esfuerzos físicos, la energía tiene que estar disponible en los músculos involucrados en cada movimiento. El ATP es el
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producto que suministra la energía necesaria para la actividad muscular. Una cantidad limitada de energía está almacenada en el músculo, pero casi todo el ATP proviene de sustratos de energía, principalmente de los carbohidratos, proteínas y un poco de las grasas. El cuerpo procesa estos sustratos a través de los ciclos metabólicos aeróbicos y anaeróbicos para producir ATP, el cual va a ser la molécula imprescindible de generar energía para el cuerpo.
El sistema anaeróbico está dividido por el sistema ATP-PC y el sistema del ácido láctico. Constantemente, una pequeña muestra de ATP y PC, siempre está preparada para ser utilizada por los músculos, sin necesidad de hacer intervenir ningún proceso metabólico (carbohidratos, proteínas o grasas) para generar la energía. La división de PC, también va a generar energía, de tal forma que para generar el ATP se va a asociar a las moléculas de difosfato de adenosina (ADP), las cuales precisan de otra molécula de fosfato para convertirse en energía (ATP). La glucosa (también conocida como el sistema de energía del ácido láctico) es el resultado de una serie de reacciones bioquímicas que ocurren dentro de de las células musculares, y va a ser también otra molécula utilizada como energía cuando las demandas de generar una potencia más elevada continúan utilizándose por períodos de tiempo más largos (10 – 20 s).
Comparado al sistema aerobio de energía, el cual puede usar y procesar los tres sustratos de energía (carbohidratos, grasas y proteínas), el sistema de ácido láctico solamente puede usar los carbohidratos (glucosa), para producir la energía del ATP. Esto es importante, porque el judo requiere en un alto porcentaje de la contribución del sistema del ácido láctico para generar la energía necesaria durante el desarrollo de un combate. Igualmente, hay que tener en cuenta que el ácido láctico se va a acumular a lo largo del combate. Los carbohidratos son guardados como glucógeno en los músculos y en el hígado, y posteriormente se trasforman en glucosa. Otro aspecto a tener en cuenta, es que, la restricción alimentaría durante las fases de control de peso puede comprometer dramáticamente la cantidad de glucógeno almacenado, con lo que llegaríamos a la competición en un estado físico inapropiado para rendir al 100%.
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Cuando producimos energía ATP a través de la glicólisis (el sistema del ácido láctico), se va a generar un biproducto fruto de la reacción de la producción de energía. Ese biproducto es el conocido ácido láctico o lactato. Es importante saber que se observan altas concentraciones de lactato a los 5’ después de haber realizado un ejercicio de intensidad máxima, de tal forma que el organismo trata de aclarar este desecho del músculo. Sin embargo, si la intensa actividad muscular continúa, las concentraciones de lactato tanto en el músculo como en la sangre continuarán aumentando por encima de los niveles de reposo.
Con lo que si las demandas metabólicas de un combate son excesivas, el rendimiento de potencia disminuirá, en otras palabras, la función neuromuscular no será capaz de mantener la intensidad del ejercicio con la poca energía disponible. De ahí, que ésta sea una de las razones por la cual, un judoka, durante el último minuto de un combate, muchísimas veces se ve incapacitado para culminar un movimiento adecuadamente. En esta situación, la capacidad de producción de la energía del atleta no es igual que las exigencias del deporte. En este sentido, cabe decir que una buena preparación física puede ayudar para superar este tipo de situaciones.
Mientras que la capacidad de producción de energía a través del sistema de energía del ácido láctico va a permitir al organismo mantener la ejecución de la actividad con una gran potencia, no va a soportar que ésta se mantenga por largos períodos de tiempo. Incluso con el apoyo del metabolismo aeróbico para producir toda la energía, el sistema del ácido láctico solamente puede mantener la máxima o casi la máxima potencia de 2 a 5 minutos (Kraemer & Hakinnen, 2002). A partir de dicho punto, la capacidad de la potencia disminuye. En parte, el aumento del ácido láctico va a contribuir al deterioro de la potencia, lo cual, está relacionado con la acidosis metabólica (el decrecimiento del nivel de pH para las condiciones más acidas), de tal forma que un descenso in-interrumpido en los niveles musculares del pH, va a afectar negativamente al organismo a distintos niveles. La acidosis metabólica suele reducir el rendimiento de la potencia y de la actividad muscular, mermando la eficacia de las enzimas en las reacciones de energía bioquímicas. El descenso del pH, también afecta
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a la fuerza muscular, pues interfiere en las acciones esenciales relacionadas con la contracción de la unidad contráctil del músculo. Este aspecto indica que uno de los objetivos para un programa de mejora de la fuerza y condición física en el judo, debe trabajar la capacidad de tolerar las condiciones metabólicas encontradas durante el combate.
El sistema de energía aeróbico, ayuda a soportar todas las demandas de la energía para la actividad muscular durante el combate. Este sistema energético está también involucrado en el proceso de recuperación durante un ejercicio cuando las fibras musculares no son reclutadas, y después del ejercicio cuando los músculos tratan de recuperarse del estrés de la propia actividad.
Una vez iniciada la actividad muscular, todos los sistemas metabólicos de producción de energía son activados simultáneamente para generar la energía necesaria. La magnitud de contribución o porcentaje en el que influye cada fuente de energía, está relacionada con la duración del esfuerzo y con la producción de potencia que necesita generar el músculo. Es importante tener en cuenta las demandas energéticas de la musculatura a lo largo de un combate. En cada músculo, existe un intercambio de participación en la magnitud con la que cada una de las 3 fuentes de energía van a intervenir a lo largo de cada combate, esta intervención de cada fuente de energía, va a depender de la intensidad del combate.
Existen 2 sistemas de energía – anaeróbico y aeróbico – pero hay 3 componentes, ya que el sistema anaeróbico está dividido en 2 componentes energéticos – ATP-PC y ácido láctico; y el aeróbico formado por la componente energética de la glucólisis. Los requisitos energéticos varían para cada músculo específico, dependiendo de las exigencias que se le solicitan en cada momento del combate.
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