Pragmatismo frente a modernidad
CAPÍTULO 2: Fuller, el enunciado del nuevo paradigma y el primer caso de estudio
2.1 La vivienda norteamericana en los años 30
2.1.1 ANÁLISIS DE LAS NECESIDADES DE VIVIENDA
2.1.2 APARICIÓN DE UN NUEVO MODELO DE COMERCIALIZACIÓN 2.1.3 EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN DE VIVIENDAS
2.1.4 SCIENTIFIC DWELLING COMO RESPUESTA A LAS DEMANDAS
2.2 Introducción. Buckminster Fuller
2.2.1 INFLUENCIAS PREVIAS
2.2.2 APROXIMACIÓN A LA MÁQUINA
2.2.3 FULLER HOUSES DESDE LOS INICIOS HASTA EL 4D TIMELOCK
2.3 Manifiesto por una nueva arquitectura doméstica, 4D Timelock
2.4 Caso de estudio, 4D House
2.4.1 PRODUCCIÓN 2.4.2 PRIMERA PATENTE 2.4.3 PRIMER PROTOTIPO 2.4.3 SEGUNDO PROTOTIPO 2.4.4 FIN DEL PROYECTO
2.5 Análisis
2.5.1 EL NUEVO PARADIGMA EN EL DISEÑO
2.5.2 DWELLING MACHINES OF THE SCIENTIFIC INDUSTRY OF SHELTER SERVICE 2.5.3 EL BAJO PRECIO COMO RESPUESTA A LA COYUNTURA SOCIOECONÓMICA 2.5.4 CONTRA LA ESTANDARIZACIÓN LA CUSTOMIZACIÓN
2.5.5 ARQUITECTURA UNIVERSAL VERSUS ESTILO INTERNACIONAL 2.5.6 EL NUEVO PAPEL DEL ARQUITECTO
60 CAPÍTULO 2
El final de la década de los años 20 del pasado siglo estuvo marcado por la llegada de la Gran
Depresión. Esta crisis económica tuvo gravísimas consecuencias a nivel social, especialmente en los países altamente industrializados, ya que a la paralización del comercio internacional siguió la de la industria e, inevitablemente, la pérdida masiva de empleos. Y también resultó devastadora en el sector de la construcción y, en concreto, en la vivienda, cuya producción prácticamente se detuvo durante años, dando lugar a una situación muy parecida a la que se ha producido en los inicios del siglo XXI durante la última gran crisis.
Buckminster Fuller vivió esta situación en primera persona y se propuso encontrar una solución a esta terrible coyuntura. Conocedor de todas las claves del sector de la construcción de viviendas gracias a sus vínculos familiares y tras un amplio y profundo análisis de sus dinámicas, logró identificar los factores determinantes en la crisis del sector e ideó un nuevo modelo de producción capaz de responder tanto a la situación de crisis existente como a las nuevas necesidades de la población norteamericana en la década de los treinta.
La nueva vivienda concebida por Fuller tenía que ser, ante todo, barata, pues toda una población castigada por el desempleo y la reducción de salarios debía poder acceder a ella. La reducción de los costes de producción le condujo, por un lado, a minimizar los materiales empleados y, por otro, a un ajuste de la mano de obra necesaria, para lo que necesitó redefinir el diseño y el montaje de la vivienda bajo criterios de máxima eficiencia. Por tanto, esta nueva vivienda debía ser industrializada para garantizar un precio controlado debido a la necesaria optimización de los sistemas constructivos y estructurales mediante el uso de las cadenas de montaje que habían permitido a Henry Ford abaratar la fabricación de vehículos veinte años antes. Además, si se llevaba a cabo esta nueva forma de fabricar la vivienda se produciría, colateralmente, una activación del tejido industrial tan seriamente castigado por la crisis.
Para Fuller, la vivienda debía integrar la última tecnología en confort y comunicaciones para el hogar. Incorporar esta tecnología suponía, por un lado, aumentar las prestaciones de la casa, pero, por otro, el ingreso de la vivienda en los procesos de obsolescencia y renovación propios de los productos industriales. Este proceso de obsolescencia entraba directamente en conflicto con los ciclos de revalorización especulativa tradicionales en el mercado de la vivienda. Por tanto, introducir la obsolescencia implícitamente evitaba que la vivienda se convirtiese en un bien de especulación, e, indirectamente, ayudaba a evitar futuras crisis económicas, o, cuanto menos, a mitigar sus efectos.
Pero el enfoque de Fuller no es el de convertir la casa en un bien de consumo sino el de prestar un servicio creando una nueva industria de la vivienda, y esto será importantísimo, pues las lecturas tradicionales de la obra de Fuller alinean su producción con los objetos de consumo, mostrando una dimensión en su obra ciertamente errónea, ya que Fuller proyecta la vivienda como un soporte vital que el usuario paga mediante una cuota mensual que incluye no solo el alquiler de la vivienda sino también el mantenimiento de la misma, la actualización permanente de toda su tecnología e, incluso, el desplazamiento de la misma en caso de que fuera necesario trasladarla a otra ciudad. La completa descripción de este nuevo concepto de vivienda será enunciada con precisión en el manifiesto 4D Timelock de 1928, donde Fuller profundiza en todos y cada uno de los aspectos de esta
nueva Scientific Dwelling. Las primeras aproximaciones prácticas publicadas se harán poco después
con varios prototipos, denominando el proyecto inicialmente como 4D House y posteriormente
como Dymaxion House. Sin embargo, Fuller nunca llegará a materializar este proyecto en el modo
para llevarlo a cabo, lo abandonará, iniciando nuevos proyectos como el vehículo Dymaxion Car, el
módulo de baño prefabricado, y algunos otros mucho más publicados.
En los años 40 Fuller volverá a trabajar sobre la vivienda en pequeñas producciones y en varios prototipos valorados por su condición transgresora en su dimensión estructural, constructiva y formal, por lo que el proyecto eminentemente pragmático enunciado inicialmente en su 4D Timelock
quedaría, así, relegado a un segundo plano.
Este capítulo profundiza sobre este trabajo inicial de Fuller, en concreto sobre el 4D Timelock y
sus primeros casos prácticos, las Dymaxion House, mostrándolos como un auténtico manifiesto
fundacional en la hipótesis que establece esta tesis sobre la creación de un nuevo paradigma en el proyecto de la vivienda a inicios del siglo XX.
62 CAPÍTULO 2