Los casos de corrupción gubernamental publicados por los medios de comunicación producen por lo general, un efecto negativo en la percepción de la ciudadanía sobre la transparencia de un determinado gobierno. Según el estudio realizado en febrero del 2000, por el Instituto de Estudios Nicaragüenses (IEN) 40, en nuestro país por ejemplo, de cada 100 nicaragüenses, 84 perciben que hay corrupción gubernamental.
Los actos corruptos, que tiene mayor despliegue en los medios de comunicación y que empañan la imagen positiva de un gobierno suelen ser los rápidos aumentos de bienes y casas. Algunos funcionarios mejoran notablemente su nivel de vida de la noche a la mañana, comprando casas, pocos meses después de asumir su cargo. En nuestro país, por ejemplo los medios de comunicación han denunciado a muchos de estos funcionarios. Entre ellos están: El Presidente del Bando Central, Noel Ramírez y el director de la Dirección General de Ingresos, Byron Jerez entre otros41.
En América Latina en donde la naciente democracia, aún presenta instituciones muy débiles, las cuales producen en la ciudadanía sensaciones de desconfianza e impotencia, los ciudadanos han designado a los medios de comunicación la tarea de fiscalizar y denunciar todas las acciones corruptas que cometan los funcionarios públicos.
El papel que han desempeñado los medios de comunicación en la lucha ha sido fundamental. En Brasil, la onda expansiva de una información de corrupción, difundida por los medios de comunicación y la confirmación de esta, por la justicia, finalizó con la destitución del Presidente Fernando Collor de Mello. De igual forma en Venezuela una breve columna del periodista José Vicente Rangel, denuncia de corrupción al Presidente Carlos Andrés Pérez, destituido y enjuiciado poco después.
40 Instituto de Estudios Nicaragüenses (IEN). Gobernabilidad: Transparencia, Responsabilidad e Integridad (anticorrupción). Mimeografiado. Managua, Nicaragua marzo del 2000. Pp #18.
41 Marenco Eduardo. Construyen mansiones escandalosas. La Prensa, miércoles 8 de septiembre del 2000. Pp #1.
De la misma forma en Argentina los medios de comunicación han asumido una nueva función que se ha salido de su marco tradicional. Según el periodista argentino Héctor Ruiz Nuñez42, en este país existe una especie de justicia periodística, juicios paralelos a los de los tribunales y expresa algunas razones que promueven estos juicios:
• El crecimiento de la influencia de los medios de comunicación mundiales sustentados en avances tecnológicos.
• La pérdida de credibilidad pública en las instituciones republicanas. La Prensa ha ocupado el vacío resultante.
• La lentitud de la justicia institucional y la inmediatez de la justicia periodística.
Los medios de comunicación no deben sustituir a las instituciones encargadas de proporcionar justicia. Cada quien debe ejercer las funciones que les han sido asignadas. Los medios de comunicación no están en la capacidad para brindar justicia, les faltan los recursos económicos, técnicos y humanos para resolver casos delictivos.
Las instituciones tienen la ventaja de llegar más fácilmente al fondo de un asunto, pueden conseguir pruebas, documentos, etc. En cambio a los medios de comunicación, se les oculta la información, sobre todo en países donde se carece de una ley de acceso a documentos públicos. El interrogatorio solamente lo ejercen las instituciones encargadas de impartir justicia, los periodistas no pueden obligar a nadie a brindar una información, esto no está contemplado en la legislación como función de los medios de comunicación.
Sin embargo, en nuestras sociedades latinoamericanas los controles políticos y jurídicos que ejercen las instituciones encargadas de impartir justicia son muy débiles, por lo cual muy fácilmente propician cualquier acto de corrupción administrativa y la impunidad del mismo. Este tipo de sistema jurídico frágil en contra de la corrupción y de libertad de expresión, hace aún más difícil el trabajo de los medios de comunicación porque muchas veces no es sentado en el banquillo de los acusados el funcionario corrupto, sino el periodista “calumniador”.
42 Ruiz Núñez, Héctor. Citado por “ la hora de la transparencia en América Latina. Manual de anticorrupción en la función pública”. Elaborado por transparencia internacional Latinoamérica y el caribe. Pp #201.
La publicación de los casos de corrupción trae como consecuencia las represalias políticas y económicas en contra de los medios de comunicación. Esto ha quedado demostrado en distintos países y contextos en que los medios han efectuado su labor.
Otro método de represión es la violencia psicológica que busca el desprestigio del medio de comunicación e incluso de sus periodistas. “En Argentina a los periodistas que investigan el Poder son llamados “terroristas”, en el Perú les dicen “falsos moralizadores” y en Colombia nos dicen “conspiradores al servicio de Estados Unidos” afirmó el Lic. Francisco Santos44, editor en jefe, del diario El Tiempo de Colombia. En nuestro país el presidente de la república les llegó a llamar hasta envidiosos.
Las llamadas injurias y calumnias son un tipo de presión para que los medios se retracten de lo que han publicado. En nuestro país el caso más reciente fue el de El Nuevo Diario, quien fue acusado por el General Humberto Ortega, argumentando que este diario lo vincula a operaciones bancarias fraudulentas y las causas de la intervención del Banco Intercontinental Interbank45.
Así mismo la publicidad también se utiliza para “ahogar” a los medios de comunicación con políticas editoriales e informativas en contra del mandatario en turno. La publicidad oficial se les brinda únicamente a los amigos. Por lo común, suele haber n diario o medio (el más allegado al gobierno de turno) que absorbe la publicidad, y otros que sobreviven por su circulación o la publicidad privada.
44 Francisco Santos, en el libro Círculos en el infierno. Pp # 25
45 Carrillo, Janelks. Acusan por injurias y calumnas a El Nuevo Diario, miércoles 16 de agosto del 2000. Pp #5 A.