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2 FUNDAMENTOS DE LA IRIDOLOGÍA

In document Curso de Iridiologia (página 45-74)

En el estudio del iris, se requiere disponer de unas bases fun- damentales, mediante las cuales nos sea posible detectar las anor- malidades o variaciones que nos delatan indicios de trastornos o enfermedades.

Para ello debemos conocer los elementos necesarios y las con- diciones idóneas para llevar a cabo una perfecta observación. Así como también es necesario comprender los mecanismos reflejos y otras señales del iris.

- El examen del iris

Para realizar una buena y perfecta observación del iris, se deben tener en cuenta las siguientes normas:

1. - Debe procurarse examinar el iris a luz del día, en una habi- tación perfectamente iluminada con amplias ventanas. Se puede usar también la luz artificial, que es bastante útil a la hora de analizar los ojos castaños u oscuros. Para éstos, será conveniente ayudarse de una lente de aumento que puede proyectar un foco de luz sobre el ojo. El enfermo se coloca de cara hacia la ventana por la que penetre la luz o, en su defecto, hacia el foco emisor. Primeramente se procede a un reconocimiento de los ojos a simple vista para percatarse del estado

general del paciente. Seguidamente, con una lente de aumento se hace incidir una luz sobre el iris a través de la cual podemos ver los dibujos y señales que aparecen en éste. Ello no es necesario cuando los ojos son claros y la luz intensa, pero es indispensable al examinar ojos más oscuros. Puede utilizarse también para iluminar el ojo un espejo que refleje la luz colocada tras la espalda del enfermo a una altura determinada.

2. - Nos servirá de gran ayuda hacer un dibujo de todos los signos y señales que distingamos en el iris, a ser posible en color. De esta forma se pueden constatar los cambios producidos en el paciente al analizar de nuevo su iris una vez terminado el tratamiento, así como apreciar si se han producido algunas modificaciones. En la actualidad la

exactitud del examen iridológico se ha perfeccionado mediante el uso de aparatos que la técnica moderna pone al alcance del profesional. lnicialmente se toma una fotografía de cada iris, las cuales nos servirán como testigos de la evolución del proceso. De esta forma el especialista puede determinar si se progresa o no en el tratamiento, o en cualquier otra alteración que se presente en el ojo.

- Reflejo de las enfermedades en el iris

Si observamos el iris de un niño recién nacido, cuyos padres no hayan sufrido ningún tipo de enfermedad o trastorno y que, a su vez, éstos desciendan de padres también sanos, veremos que su superficie se nos presenta con una nitidez total y sin dibujos anormales que

interrumpan su lisura. Sin embargo, encontrar un iris de esta clase se hace bastante difícil en nuestros días, debido a que todas las personas hemos sufrido o padecemos trastornos de algún órgano del cuerpo en el decurso de la vida. Este iris ideal lo podemos encontrar también observando los ojos de los animales que viven en estado salvaje en la naturaleza; no están sometidos a ninguna de las influencias perniciosas que afectan a los hombres civilizados, cuya forma de vida artificiosa y agitada está en contradicción con las leyes que rigen el equilibrio corporal del ser humano, lo que provoca que la salud perfecta sea una excepción y la enfermedad sea la regla. Es decir, aparece como el reverso de lo que ocurre con los animales salvajes entre los cuales la enfermedad es una excepción. La salud depende de las condiciones de vida, y de hecho es fácil comprobar que el iris es mucho más límpido

cuando mejores son estas condiciones.

El caso de encontar alguna persona con una salud perfecta suele ser bastante raro, y podemos afirmar que, por norma general, el iris del hombre de nuestra sociedad presenta alteraciones o modificaciones de sus fibras, que se nos muestran por la presencia en él de líneas, puntos, señales y cambios de colorido de diferentes clase. Estas transformaciones tiene su origen en el padecimiento de enfermedades.

En las dolencias agudas del organismo, que no son más que crisis de procesos orgánicos de eliminación y defensa contra las sustancias perjudiciales, impurezas, microbios, tóxicos, o de carencia nutritiva de los tejidos, es posible detectar los cambios que sufre el iris. Cuando se

la fiebre hace su aparición, adquiere un brillo característico que se denomina «mirada febriscente». Más tarde, se ven aparecer nubes claras en el centro correspondiente a la parte afectada por el proceso. Estas nubes difícilmente son apreciadas en estos casos. Por ello, es conveniente avudarse con una lente de aumento. Si se trata al enfermo mediante un método natural o si el organismo logra vencer la enfermedad con sus propias defensas, de forma que ésta no llegue a producir lesiones en los órganos, puede observarse entonces que poco a poco el iris va adquiriendo su color normal y, si la enfermedad se ha curado por completo sin provocar daños en los órganos, las nubes desaparecen.

enfermedades agudas sólo son consecuencia de la reacción de la naturaleza contra las substancias perjudiciales, sean o no microbios, acumuladas en el organismo, de carencias o excesos nutritivos adecuados en el momento de producirse la dolencia. Este concepto coincide con el que tenían los médicos de la antigüedad. Expresado en la conocida expresión latina natura morborum medicatrix, o sea, «la naturaleza es el propio médico de las enfermedades». La reacción del organismo ante la presencia de una dolencia aguda consiste en eliminar y expulsar aquellos elementos que perjudican o dificultan el perfecto funcionamiento de éste, así como reclamar con diversos síntomas la carencia de los valores nutritivos apropiados que le son necesarios para el normal desarrollo de su función. Si el tratamiento de dicha dolencia se hace mediante la administración de medicamentos o

drogas tóxicas, ello no provoca sino una mayor actividad de los órganos eliminadores del cuerpo, al tener introducidas en el mismo, mediante este procedimiento, un mayor número de sustancias extrañas al propio cuerpo. La acción perjudicial de dichas drogas se refleja en el iris por la aparición de nuevas líneas o manchas, así como por la alteración de su aspecto. Ello delata que

la enfermedad sigue su curso.

Cuando estas personas son tratadas por medios naturales de curación, se obtiene generalmente éxito, pues los medios naturales actúan removiendo los elementos patógenos y activando la función de nutrición o eliminación de los órganos afectados; en consecuencia, el iris nos reflejará estos cambios. Los dibujos anormales que habían

oscurecido su fisonomía debido a la enfermedad, mediante puntos o manchas, comienzan a aclararse por la presencia en su interior de pequeñas zonas más nítidas y si la curación se produce, todavía pueden llegar a desdibujarse por completo estas anormalidades.

Cuando las dolencias crónicas datan de mucho tiempo atrás, se aprecian en el iris diminutas líneas oscuras. La gravedad de dicha enfermedad se determina por la cantidad de líneas claras u oscuras que encontramos en él. Si el color que predomina es el fundamental, es decir, el suyo propio, y si en el dibujo las líneas que existen preferentemente son las claras, podemos afirmar que se trata de una enfermedad crónica, pero en un estado poco avanzado. Si, por el contrario, las líneas que predominan son las oscuras sin que nos

permita reconocer el color natural, es señal de que la dolencia está muy enraizada en el organismo. Tanto las afecciones agudas que no han sido curadas por medios naturales, como las crónicas, aunque hayan sido tratadas por éstos, dejan en el iris su huella a modo de un dibujo anormal más o menos marcado, a través del cual se puede reconocer muchas veces el padecimiento de una enfermedad ya pasada.

- Los secretos que guarda el iris

Sobre la significación del color del iris ha habido diferencias de opinión entre algunos autores. Peczely y Liljequist se ratifican en la opinión de que el único color natural es el azul, y de que todos los demás colores del iris son derivaciones de éste o se han producido

como consecuencia de influencias patológicas. Esta afirmación se debe al hecho de que los autores basaron su investigación única y exclusivamente en la zona septentrional, donde efectivamente, el color predominante es el azul. Pero este hecho no puede hacerse extensivo a los pueblos meridionales, en los que el color generalmente es el castaño. Así pues, eso sí, se establecen dos tonos fundamentales en el iris: el azul y el castaño. El azul para los lugares en que la acción del sol es poco intensa y las gentes son rubias y de piel blanca. El castaño para las regiones en las que el sol deja sentir su influjo con más fuerza, coloreando la piel y los cabellos y, como consecuencia lógica, también el iris de los ojos. De cualquier forma, estas afirmaciones no pueden tomarse al pie de la letra ya que debido a las transmigraciones y mezclas de razas producidas en el transcurso del tiempo, en la

actualidad se pueden encontrar personas con ojos azules en zonas meridionales y viceversa, personas con ojos castaños en paises del norte, aunque abunde más el tono característico del lugar

En lo referente a los ojos castaños conviene hacer una distinción, que es la posibilidad, de un lado, de que se trate del color específico de la raza causado por la acción de la luz solar, y de otro, el caso de que dicha tonalidad, aún de origen azul, se haya ido cubriendo de manchas patológicas que lo han alterado. Por regla general, el iris de este último género sólo tiene la apariencia de castaño visto desde lejos; de cerca, en cambio, se adviene el fondo azul alterado en algunas partes por el color castaño. En el iris característico de los pueblos meridionales, el color de todas y cada una de las fibras del mismo es uniforme en todas

direcciones y por tanto el color en toda la superficie es el castaño normal, sin que esté empañado por ninguna irregularidad. Sin embargo, en el castaño de origen patológico el colorido no está tan perfectamente repartido como en el anterior, y da la sensación de ser un tono sobrepuesto. Si se observa fijamente se puede detectar el color azul original.

Estos tipos de ojos tienen sus causa últimas en taras hereditarias o adquiridas durante la vida de la persona. Este iris anormal nos revela condiciones inferiores de resistencia y vitalidad. Las personas que lo poseen han de cuidar el organismo para erradicar el cúmulo de impurezas, y estimular los tejidos afectados con una nutrición adecuada con el fin de normalizar la función de los órganos afectados, causantes

de su condición enfermiza.

Efectuadas estas salvedades, distinguiremos en el iris los si- guientes coloridos:

a) - Azul claro u oscuro. b) - Castaño claro u oscuro. c) - Ocre castaño-amarillento. d) - Verde de diferentes tonos.

El azul es más o menos claro según el clima, pues cuanto más cerca de la zona meridional tiende a oscurerse. Así, el tono de los ojos de un alemán será, por ejemplo, más claro que el de un francés, aunque ambos tengan los ojos azules.

El color castaño natural obedece a la mayor o menor pigmenta- ción solar. Es conocido que en la piel y en el iris existen unas células que contienen un pigmento que aumenta y se oscurece cuando la radiación solar es muy intensa. De esta forma, donde más fuerte es ésta, el iris aparece más oscuro.

El ocre es debido a la pigmentación reciente o de épocas más lejanas de ojos primitivamente azules, y a través de varias genera- ciones.

El verde se debe a un azul alterado por la persistencia de ocres repartidos en mayor o menor medida por la superficie del iris.

Los tonos combinados como, por ejemplo, castaño en el centro y verde o azul en los bordes, que no son excepcionales, tiene su causa en el azul y el amarillo o castaño adquirido de forma hereditaria o en el transcurso de la vida a consecuencia de enfermedades, drogas, intoxicaciones, etcétera.

Así pues, estamos en disposición de afirmar que un iris azul puede alterar su color durante el transcurso de la vida o a través de generaciones.

Todos los estudiosos que se han dedicado a la observación del iris han comprobado que las intoxicaciones, sean del tipo que sean, al igual que las diferentes enfermedades crónicas, las vacunas, los sueros,

etcétera, oscurecen todo el iris o sólo determinadas zonas del mismo. Esto se produce por pigmentación o bien por alteraciones finísimas en la disposición de sus fibras, según los casos.

Estos cambios, tanto en un sentido como en otro, se manifiestan lentamente y es muy difícil seguir su curso. Para corroborar estos hechos la mejor manera es tomar un dibujo o fotografía del iris del paciente y efectuar su comparación con otros realizados algún tiempo después; sólo entonces se podrán apreciar las diferencias que puedan existir.

Las manchas de color castaño que presenta el iris azul de algunas personas, se transmiten a los hijos produciendo un iris castaño por segregación del pigmento que formaba las manchas en el ojo de los

padres. Si debido a efectos favorables, como baños, ejercicios, una vida saludable, etcétera, se provoca una crisis de eliminación, dichas manchas pueden aclararse.

- Los cambios de color del iris causados por enfermedades

Las tonalidades oscuras que dan irregularidad al colorido azul claro de algunos iris son, en muchas ocasiones, debidas al exceso de ácido úrico en el organismo y se pueden observar en los artríticos, gotosos, en enfermos de acidez de estómago, sudores ácidos, etcétera. El tono que mancha el azul del iris en estas dolencias es parti- cularmente visible en el centro del mismo, en la zona que corresponde al área que representa el tubo digestivo.

Los colores verdes o amarillentos en ojos azules cambian el aspecto general del iris que, con ello, pierde su nitidez y uniformidad. Estas alteraciones son fáciles de encontrar en las enfermedades del hígado y en las de las vías biliares. En ocasiones estas manchas son debidas a que existen en la sangre pequeñas cantidades de los humores colorantes de la vesícula biliar. Por otra parte, la deficiente función del hígado permite la entrada en la sangre de toxinas que actúan sobre el color del iris. Es interesante conocer que, a veces, las impurezas indicadas en el iris nos ayudan a comprobar que existen trastornos en el organismo, que se manifiestan de esta manera antes de apreciarse con síntomas más claros.

suele ser debido a anemia, clorosis o enfermedades por carencia o escasez en la alimentación de sustancias imprescindibles, como sales minerales, vitaminas, etcétera.

Los tonos de color pardo, pardo-rojizo o pardo-amarillento que se aprecian en los ojos azules, se sitúan, a veces, por toda la superficie del iris o sólo en algunas fibras. Nos muestran la presencia de impurezas, elementos perjudiciales en la sangre o fluidos del orga- nismo, lo que da lugar a disminución en la resistencia y vitalidad del mismo. Las personas que poseen esta clase de iris son propensas a contraer enfermedades.

en algunas zonas del iris, por ejemplo: manchas, nubes, puntos coloreados y líneas.

Manchas:

Las manchas localizadas en un punto del iris significan que en un órgano determinado del cuerpo existen impurezas que hacen peligrar su normal funcionamiento. Cuando un cambio de color es de tal forma que parece dibujado encima del iris, pero sin formar cuerpo con él, representa la acumulación de sustancias perjudiciales en alguna parte del organismo, aunque ello no indique que se hayan producido lesiones por el momento. Las modificaciones del colorido que se aprecian entre las fibras del iris, significan la posibilidad de alteraciones más o menos

graves en los órganos en que se destacan las impurezas. Nubes blancas o blanco-amarillentas:

Se observan sobre todo en la circunferencia externa del iris. Su origen se suele atribuir a algún tipo de intoxicación. Pueden ser igual- mente causadas por inflamaciones o procesos purulentos.

Puntos y dibujos rojizos:

Con frecuencia, suele ser el yodo el causante de los mismos. A veces están relacionados con el uso de drogas medicinales. La región más afectada por colores impuros es la que corresponde al tubo digestivo, hígado y riñón. En la infección intestinal crónica se observa, en toda la zona del iris que determina el intestino, una impureza del

color normal, que se presenta, en este caso, como un tinte pardo- rojizo.

Líneas:

Las líneas y formas similares de color negruzco pueden indicar lesiones causadas por accidentes. Estas señales aparecen negras porque se ve el fondo del iris entre los espacios que dejan las fibras que han sido destruidas. Las operaciones quirúrgicas apenas son reconocibles, ya que muchas veces sólo pueden ser vistas con una lente de aumento. Esto ocurre debido a que la anestesia a que se somete al paciente no permite al sistema nervioso transmitir, en igual medida, la influencia de los cortes. Mientras que en un accidente el

dolor es tan fuerte que la conmoción que sufre el individuo influye grandemente en las fibras del iris.

- El reflejo de intoxicaciones en el iris

Cuando las intoxicaciones alcanzan cierto grado, modifican el aspecto normal del iris. Gran cantidad de personas se encuentran en estos casos por el abuso que hacen de drogas que después no pueden eliminar en su totalidad. Las alteraciones producidas en el iris serán distintas según sea el tipo de droga administrada, y el tiempo que dure su uso. Algunas de éstas no se manifiestan sino al cabo de cuatro o cinco meses de su utilización continuada y en los casos en los que el organismo no las ha podido eliminar en su totalidad. Citaremos algunos

casos particulares de aspectos del iris cuando se produce alguna intoxicación por sustancias ajenas al organismo:

Azufre: Produce unas manchas de color amarillo-verdoso.

Antipirina y fenacetina: Se manifiesta una decoloración ama- rillento-blanquecina de la zona donde irradia normalmente el cerebro.

Mercurio: Aparecen situadas en la parte superior del iris unas nubes de color blanco-grisáceo. En estos casos el cerebro queda afectado y se manifiestan mareos, incapacidad intelectual y dificultad de movimientos.

sentan líneas de color amarillo. Cuando abunda, comunican al iris azulado un tono amarillo-verdoso.

Arsénico: Se manifiesta en forma de pequeños copos de nieve situados muy superficialmente en el anillo externo del iris, próximos al área correspondiente a la piel y aparatos respiratorios. En el iris castaño son de color amarillento.

Yodo: Se refleja en unos trazos amarillo-rojizos, de débil mani- festación; sus bordes casi se confunden con el color del iris. Se sitúan principalmente en los centros que representan el estómago, los riñones, los intestinos y la piel.

Morfina: Aparecen unas líneas finísimas, casi blancas, que suelen

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