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Curso de Iridiologia

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1 - INTRODUCCIÓN AL IRIDODIAGNOSIS

En primer lugar, es preciso aclarar que los estamentos médicos oficiales ignoran absolutamente este método de diagnóstico, quizás por falta de una auténtica preocupación científica por los últimos descubrimientos en Iridología, siendo bien pensados, o bien por otras causas menos confesables en una segunda opción. En Estados Unidos

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y Gran Bretaña, grandes y reconocidos médicos se han adherido a esta ciencia a causa sus descubrimientos y los resultados obtenidos. Entre estos grandes doctores figuran los Lindlbar, Dritzer, Bovd, Brown-Neil, Lahn, Francis y otros bien conocidos y famosos terapéutas que prescinden de las drogas.

- Cada órgano o parte del cuerpo está representada en áreas del iris:

Los filamentos nerviosos, fibras musculares y diminutos vasos sanguíneos que aparecen en estas áreas, demuestran por medio de señales y pigmentos coloreados las condiciones cambiantes en la correspondiente parte u órgano del cuerpo. En efecto, mediante di-versas marcas, signos y decoloraciones en el iris, la naturaleza nos

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revela taras heredadas, tales como psicosis, escrófula, tuberculosis, enfermedades venéreas, etc. La naturaleza revela también por medio de tales medios, condiciones agudas catarrales o crónicas, destrucción de tejidos, envenenamientos por drogas, huesos rotos y operaciones quirúrgicas. Solamente por el iris, se puede analizar las tendencias heredadas y adquiridas en cuestiones de salud y enfermedad, la condición general del organismo y el estado de cada órgano del cuerpo. Leyendo el mapa del ojo, podemos predecir las diferentes crisis curativas por las que el paciente tiene que pasar, en su camino hacia la salud.

El diagnóstico por los ojos confirma las enseñanzas de Hahnemann acerca de que todas las enfermedades agudas tienen

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antecedentes hereditarios constitucionales, o taras adquiridas, y fi-nalmente revela la gradual purificación del sistema de la materia mórbida y el reajuste de las condiciones normales, bajo las influencia regeneradoras de la forma de vida y el tratamiento naturales.

- Anatomía del ojo:

El órgano visual consta de dos parles: el ojo y sus apéndices. El ojo consta del nervio óptico, y de la bola del ojo. Los órganos accesorios del ojo incluyen los músculos oculares, los párpados, la conjuntiva y una despresión piramidal llamada órbita. Existen cuatro ángulos de la órbita y siete huesos componen sus paredes. Se deno-minan:

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1. - La cuña esfenoides. 2. - El etmoides.

3. - El frontal: frente.

4. - El malar: hueso de la mejilla. 5. - El palatar: base de la órbita.

6. - El superior-maxilar: mandíbula superior.

7. - El lacrimal: por encima en el ángulo interior del lacrimal.

En la órbita del ojo existen nueve aberturas, para que puedan penetrar por ellas los nevios, venas y arterias.

El ojo está pro tejido por un cojín de grasa, y se mantiene en posición por medio de seis músculos rectos, que también mueven el ojo

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en diferentes direcciones.

- Inervación de músculos y nervios:

Las principales funciones de los músculos del ojo son las si-guientes:

a) - Recto superior: gira el ojo hacia arriba. b) - Recto inferior: gira el ojo hacia abajo. c) - Recto interno: gira el ojo hacia adentro. d) - Recto externo: gira el ojo hacia afuera.

e) - Oblicuo superior: mueve el ojo hacia arriba y abajo. f) - Oblicuo inferior: gira el ojo hacia afuera y arriba.

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El ojo se mueve, pues, por medio de varios músculos actuando juntos, coordinados. Los cuatro primeros músculos, llamados rectos o derechos, tienen su origen en el ápice de la órbita y están unidos a los lados de la bola del ojo. Estos músculos empujarán al ojo hacia atrás, dentro de la órbita, pero mediante la compensación de los músculos oblicuos, el superior tiene su origen en el ápice de la órbita y pasa a través de una trocla al frente de la órbita, luego hacia atrás hasta el ecuador del ojo, y está unido por debajo con los músculos rectos superiores; el oblicuo izquierdo tiene su origen al frente de la órbita, pasa hacia atrás y está unido por detrás del ecuador del ojo, por debajo del recto inferior. Estos dos últimos, tiran del ojo hacia adelante, mientras que los otros cuatro tiran del ojo hacia atrás. Este ajuste del poder del ojo, mantiene al ojo en perfecto equilibrio.

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El tercer nervio, inerva todos los músculos, excepto el oblicuo superior, que es inervado por el cuarto nervio; el recto externo, está ínervado por el sexto nervio. A estos se llaman músculos extrínsecos y están fuera de la bola del ojo. Los músculos intrínsecos que son el esfinter y el dilator del iris, están inervados por el tercero y quinto, y por los nervios simpáticos. El iris regula así la cantidad de luz que penetra en el ojo. Los músculos ciliares controlan el foco de la lente o la acomodación del ojo a las diferentes distancias. Y los músculos

orbiculares son los que cierran los párpados. El músculo elevador de

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- Fluidos y sólidos

Los fluidos del ojo son: el humor acuoso, y la lente o cristalino, que lo contiene y el humor vítreo. Estos son líquidos claros, transpa-rentes, y se conocen por sus propiedades como medios refractivos. Los sólidos son la cubierta esclerótica. Una densa, dura y fibrosa membrana que, con la córnea, forman la cubierta exterior del ojo. Mantiene y conserva la forma del ojo. La coroides está por debajo de la cubierta esclerótica, es rica en vasos sanguíneos, incluye el músculo ciliar y el iris.

El nervio óptico está curvado en la cavidad orbital. Está incluido en sus tres capas, la dural, la aracnoidal y la pial, colectivamente

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conocidas como vainas del nervio óptico, y cuyas continuaciones de las membranas cerebrales y en las bolas de los ojos, están sobre la esclerótica. Las capas están separadas entre si por el espacio intervaginal.

El globo del ojo o bulbo del ojo está rodeado de grasa, de la aponeurosis y del músculo en la cavidad orbital, y tiene la forma aproximada de una esfera. Está formado por el contenido del globo del ojo en su interior y la cubierta del ojo, recubriendo estas externamente. Las primeras, desde delante hacia atrás son:

a. - El humor acuoso. b. - La lente o cristalino.

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c. - El humor vítreo.

Las cubiertas del ojo están concéntricamente laminadas, y cons-tan desde fuera hacia adentro de:

a. - La túnica fibrosa del ojo. b. - La túnica vasculosa del ojo. c. - La retina.

El bulbo del ojo se asemeja a la sección de una esfera, bastante completa sólo en su mitad posterior. La mitad anterior posee un superficial corte circular frontal, el «sulcus esclerea», del cual la mayor parte anterior se proyecta como un pequeño segmento de esfera con

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un radio de curvatura más pequeño. Esta proyección pertenece a la córnea, la otra parte de la superficie a la esclerótica, de forma que la esclerótica indica al mismo tiempo la unión externa entre la córnea y la misma esclerótica.

- La túnica fibrosa oculi:

Es una membrana gruesa y dura, incluyendo completamente el globo ocular. La esclerótica, cubierta blanca o dura del ojo, es una membrana dura de tejido conjuntivo, generalmente de un color blanco puro.

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- La córnea:

Es una membrana incolora, transparente, de tejido conjuntivo, no vascular, y que tiene forma de taza plana y redondeada, curvada, de forma que es convexa en el frente y cóncava atrás.

- La túnica vasculosa oculi:

Con su masa principal, está adosada directamente sobre la superficie interna de la esclerótica.

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- La coroides:

Es muy delgada e incluye aproximadamente los 2/3 posteriores del globo ocular; es a veces más clara y otras más oscura, de acuerdo con la cantidad de pigmento que contenga.

- El iris:

Es un disco redondo con una abertura redonda en el centro, que es la pupila, que no está exactamente situada concéntricamente en él, sino que se desvía hacia abajo o hacia la nariz. El suministro de los nervios al iris es el motor, el sensorial y el simpático.

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- La retina:

Es la túnica nerviosa interior del globo del ojo.

- El disco óptico:

Está situado cerca del lado nasal de la mácula y es la mancha ciega del ojo.

- El cuerpo oleoso:

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- La membrana hialoide:

Es una membrana delicada, transparente, rodeada de humor vítreo.

- La lente cristalino:

Es una lente doblemente convexa, biconvexa.

- La cápsula de Tenon:

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- La conjuntiva:

Es la membrana mucosa que reviste los párpados y recubre la porción externa del globo ocular.

- La gtendula fócríirah

Está localizada bajo el arco ocular.

- Los párpados:

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- Las glándulas meobomianas:

Están situadas sobre la superficie interior de los globos oculares.

- Los estados de salud en el iris

Cualquier irritación del organismo es transmitida al iris a través de los nervios aferentes, los cuales estimulan un flujo de sangre que causa inflamación y congestión. Esto es transmitido mediante estimulación de los nervios reflejos al área correspondiente del iris. Los diferentes colores correspondientes a ciertas drogas, tales como el rojo para la intoxicación por yodo, el amarillo verdoso para la quinina, etc., que se han encontrado en el iris, son originados por pigmentos coloreados depositados en las capas superficiales del iris. Las referencias que

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damos a continuación pueden ser usados como una guía para el iridodiagnóstico. Con fines diagnósticos permítasenos suponer que el ombligo es el centro geométrico del cuerpo, el cual se corresponderá con la pupila en el centro del mapa del iris. El mapa muestra así pues el estómago en el primer circulo del mapa y si encontramos líneas o manchas oscuras en esta zona es señal de problemas gástricos. Uno de los más simples venenos tóxicos a encontrar en esta área, es el bismuto, que es ingerido ampliamente para combatir problemas digestivos. Se presenta en el área estomacal en forma de un circulo gris irregular.

Los individuos que trabajan con plomo, presentan este color en ocasiones, apareciendo en la zona estomacal, pero el circulo es

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perfecto y no irregular. Todos los medicamentos que dejan señales en el iris son tóxicos para el organismo. Así se puede decir al paciente cual es el tóxico que está ingiriendo, y éste es uno de los grandes logross del iridodiagnóstico.

TRACTO INTESTINAL

Las áreas del mismo suelen estar generalmente bien delimitadas en el mapa del iris, pero esta área suele estar generalmente coloreada, ya que muchas dolencias se inician en el estómago o en los intestinos,debido a la continua presencia de materia fecal. En los niños, las manchas negras en ellas demostrarán la presencia de lombrices,

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que el aceite de ajo y el aceite de enebro eliminarán, bajo una estricta dieta limpiadora, y así el iris se volverá más limpio y más cercano a su color natural, cualquiera que éste sea, correspondiendo a la eliminación de la material fecal compacta. El aceite de ajo ayudará también a eliminar la materia fecal compactada.

EL PÁNCREAS

Si una enfermedad, tal como la diabetes, está presente en el páncreas, esta área estará decolorada. Lo mismo se aplica al área apendicular, si el paciente siente un dolor en la parte inferior derecha del abdomen, y aparece un triángulo blanco en dicha área, entonces el diagnóstico será de apendicitis, mientras que una sóla línea blanca en

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el área apendicular, muestra sólo un problema de congestión o inflamación.

EL SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO

Este es el círculo con zig-zag que aparece siempre, tanto en la salud como en la enfermedad, alrededor de la pupila y cercando las áreas de estómago e intestino. Cualquier irregularidad de esta zona o que el área se proyecte hacia afuera, indicará irritación en este sistema.

El sistema nervioso simpático ha sido indicado en el mapa como un simple círculo, y ésta corona puede ser redonda o en forma de zig-zag en el iris.

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LOS ORGANOS REPRODUCTORES Y URINARIOS

Nos referimos a las suprarenales y riñones, el útero, la uretra, la vejiga y la glándula prostática. Pequeñas manchas oscuras en la vejiga o riñones son indicativos de posibles cálculos. Si el área uterina presenta manchas oscuras densas, ésto indica la existencia de un fibroma o tumor. La congestión aparece en estas áreas en forma de diversas manchas rodeadas de blanco cuando ha sido usado el iodo, y las líneas oscuras indican irritación crónica.

LA TRAQUEA

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amíg-dalas (las mancl tas negras en ellas representan que han sido extir-padas), la lengua, la boca, la nariz, el maxilar, la mandíbula, el ojo, (el área de la ataxia, es notada en caso de enfermedad venérea). Por ejemplo, si aparecen nubes blancas en la zona del hígado indica aumento del tamaño, pero en cambio nubes oscuras indican que el proceso de endurecimiento sigue adelante.

Lo mismo es aplicable al área de otros órganos. La espina dorsal se indica mediante una fina línea imaginaria que discurre hacia abajo, desde la séptima cervical hasta el coxis. Una línea de puntos nos indicará las dolencias espinales, y una desalineación de éstos puntos, la escoliosis.

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EL ÁREA DEL OJO

El diagnóstico por el iris es tan completo que debe ser hecho con cuidado, ya que a veces no existen lesiones en el área del ojo aún, y puede existir algún defecto en la visión, pero no es posible encontrar que el área visual presente ninguna lesión, y con la quinina presentando sus coloraciones amarillo verdosas en la parte superior del iris. El aspecto del ojo siempre mejora tras unos tratamientos de medicina natural. Las lesiones visibles en otras áreas son obvias para el estudiante cuidadoso. El color amarillo verdoso indica envenenamiento por quinina, y pueden observarse síntomas de desfalleclmlentos, daltonismo y aumento del tamaño del bazo. Una lesión en el área de la ataxia, o falta de coordinación de los músculos,

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que produce movimientos irregulares incontrolados, debido a lesiones del sistema nervioso, puede indicar un envenenamiento por mercurio. Los empastes de mercurio en los dientes también producen esta señal y van envenenando gradualmente el sistema, pero pueden ser además el comienzo de una artritis crónica o de reumatismo, y por ello ningún revestimiento de metal, que no sea oro, debería permitirse en los dientes. Se han observado en e! iris muchas curaciones de enfermedades, tan sólo con eliminar los recubrimientos metálicos que las producían. Una dieta alcalina siempre ayudará en estos casos, y una dieta ácida formará sales de mercurio y el ácido entrará en contacto con el empaste, siendo pues los de porcelana los más seguros.

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En el desarrollo de enfermedades crónicas, podemos observar los siguientes cuatro estadios de progresión:

a) - Estadio hereditario.

b) - Estadio inflamatorio agudo. c) - Estadio crónico.

d) - Estadio destructivo crónico.

Este estadio es el llamado estadio de fallo, pero la enfermedad crónica siempre comienza lentamente en nuestro organismo.

La Naturaleza llega al estadio agudo por desarrollo gradual, lo cual se observa mediante la aparición de líneas blanco verdosas en el

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iris. Si el estadio agudo es tratado mediante medicamentos, estos apareceran en forma de líneas oscuras en el iris. En el estadio primario o heredado, las tendencias son observadas en el iris por medio del color, densidad, así como también las lesiones hereditarias. El color indica si los tejidos son normales, o están afectados por la enfermedad. La densidad es el grano o estructura de que está compuesto el iris, y da información acerca del tono o vitalidad de la persona. Las lesiones hereditarias aparecen de color gris turbio e indican debilidad en los correspondientes órganos corporales de los padres. El estadio agudo aparece como una nube o línea blanca, antes de que ningun síntoma se manifieste en el cuerpo. La tuberculosis se indicará de esta forma antes de que el bacilo tuberculoso pueda ser detectado en el esputo, y casi al mismo tiempo que con los rayos X. Los estados crónicos, la

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disminución de la vitalidad y los microorganismos patógenos en el sistema, producen

una gradual destrucción de los tejidos. Cuando tiene lugar, también da lugar a cambios similares en las correspondientes áreas del iris.

En dichas áreas los tejidos se secan, se arrugan y se vuelven negros. Cuando esto ocurre, las señales blancas de la enfermedad aguda resultan entremezcladas con rayas oscuras.

Es mejor usar una lente de gran aumento, de 6 a 10, para exa-minar el iris, y así se verá como tales áreas oscuras parecen algo rebajadas. En procesos destructivos, con avanzados estadios de destrucción de tejidos, las correspondientes áreas del iris, se extienden hacia abajo hasta llegar al estadio de capa de pigmento negro.

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COLORES DEL 1RIS

En un niño blanco, recién nacido, el iris es azul, lo cual está causado por una falta de pigmentación, puesto que el pigmento se desarrolla después de nacer, de forma que poco a poco alterará lentamente el color de los ojos. Los colores varían de muchas maneras, en toda clase de personas, pero colores auténticos del iris existen sólo dos; es decir, el azul púrpura claro y el marrón castaño claro. Los demás colores son en realidad diferentes tonalidades de éstos. Los cambios de color o entidad son observados en el iris a menudo, lo cual es indicativo de los diferentes estados por los que pasa la salud del organismo.

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Cuanto más claros son los colores, tanto el azul como el marrón, viene a indicar que mejor es la salud del individuo. El color de las manchas en el iris denota la acumulación de drogas en el organismo, ya sean tomadas interna o externamente. Esto indica que las drogas no son siempre eliminadas por el organismo, y a causa de la constante irritación que producen pueden ser factores determinantes en las enfermedades crónicas. Los remedios homeópaticos no dejan señales en el iris, lo que indica que no son venenosos, los fármacos sí.

LA CORONA SIMPÁTICA

Alrededor del área intestinal se halla la corona simpática, co-rrespondiente al sistema nervioso simpático. La corona simpática se

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observa alrededor de la pupila, como un círculo en zig-zag, de color blancuzco, y en el que cualquier desviación de la regularidad del círculo demuestra la correspondiente irregularidad en el órgano hacia el cual apunta. Una distensión general de la corona demuestra un intestino flácido, dilatado, condición ésta que produce estreñimiento. Cuando la protuberancia apunta hacia el peritoneo, ello indica problemas en el tracto gastro-intestinal, y si es más, en el cólon descendente y la flexión sigmoidea. En el iris derecho, si se dirige hacía los genitales, ello indica falta de vitalidad e incluso impotencia; cuando la corona apunta hacia la nariz y se ve una línea blanca en el área de la nariz, ello denota un exagerado sentido del olfato, y si la línea es oscura denotará lo opuesto. En casos de miocarditis se encontrará la corona distendida hacia el corazón; en efecto, hacía donde quiera que la corona apunte,

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entonces se puede esperar encontrar alguna condición anormal, en el órgano hacia el cual apunta.

ANILLOS NERVIOSOS

Los anillos nerviosos son líneas circulares curvadas; aparecen a mitad de camino entre el borde pupilar y el plano ciliar del iris; en cuanto al color puede ser bien blanco, gris oscuro e incluso negro, y son producidos por irritación de los nervios motores, por los trastornos mentales, por el dolor agudo repentino, y por la destrucción del tejido nervioso.

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nervioso central, cuando están en la parte inferior del iris, en el área de los órganos genito-urinarios, y ellos indican dismenorrea en las mujeres, y en los hombres convulsiones y temperamento incontrolable. Los anillos oscuros o grises demuestran que la parte correspondiente ha pasado ahora desde el estado agudo al estado crónico, y los anillos negros demuestran un estado actual de destrucción del tejido nervioso.

SISTEMA LINFÁTICO

La señal del sistema linfático se llama rosario linfático, y aparecen en forma de escamas o nubes blancas en el borde exterior del iris. Dichas escamas se parecen a las cuentas de un rosario. Cuando aparecen, suelen indicar una inflamación de los vasos linfáticos.

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CERCO DE COSTRA. LA PIEL

Las más importantes funciones de la piel son protectívas, sen-soriales, termostáticas, y es en donde el iris se junta con el blanco del ojo, en la esclerótica. Si la piel es débil se verá en el área corres-pondiente una coloración oscura. Cuando el borde de costra es denso y aparece en el área del cerebro, pesadez, jaqueca, etc.

Una protrusión del borde en las áreas del hígado o bazo, muestra una supresión de la enfermedad cutánea.

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DROGAS O MEDICAMENTOS

Los signos de las drogas o medicamentos en el iris, indican las cantidades de estos que el organismo no ha eliminado. Existe siempre un intervalo de tiempo desde la ingestión de la droga antes de que aparezca el signo correspondiente; la quinina y el hierro aparecen después de dos meses; el mercurio y el plomo necesitan aproxi-madamente un año para ello en un ojo azul. El mercurio presenta una línea grisácea redonda en el área circulatoria del cerebro que aparece con el tiempo. Los dientes amalgamados pueden causar envene-namiento por mercurio, ya que cuando el mercurio entra en contacto con el cloruro sódico forma el ClHg, cloruro mercúrico, que se conoce también como bicloruro de mercurio y que es venenoso. El yodo

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presenta manchas coloreadas pardo-rojizas, a veces con borde blanco, las cuales indican envenenamiento por yodo y por tanto irritación en el organismo, y ésto ocurre cuando se toma por vía interna. Si se usa yodo externamente, las manchas que aparecen en el cerco de costra son de color naranja o rosado. El plomo aparece como una coloración gris azulada en el iris, y en forrna de una decoloración circular en el área del estómago e intestino. La quinina presenta una coloración amarillenta, a veces teñida de verde, y en los casos antiguos de malaria, tratados con quinina, ésta aparece en la zona de hígado y de bazo. El arsénico aparece en forma de manchitas blanco-grisáceas en el área del tracto gastrointestinal. El aluminio, metal ampliamente usado en la fabricación de utensilios de cocina, ha sido la causa desencadenante de muchos casos de artritis y reumatismo, y no debe

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ser nunca usado para cocinar alimentos de ninguna clase, ya que además puede también provocar una grave picazón en la piel. Aparece como manchas azuladas en el área circulatoria El azufre, droga muy usada como laxante con la “triaca”, y que es también empleada para las enfermedades de la piel, si se toma también en grandes cantidades aparece en el iris como una mancha marrón amarillenta que surge en el área del estómago o los intestinos.

El opio aparece en el iris en forma de líneas blancas rectas, en forma de una estrella, que van desde da pupila o la cubierta simpática hacia afuera. La morfina se presenta en forma de finas rayas blancas que irradian desde la pupila hacia afuera, llegando hasta las áreas del cerebro. El bismuto aparece como una mancha circular de color gris

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acerado oscuro, en el tracto digestivo. La nicotina da al Iris una tonalidad de color ahumado oscuro.

EL EXAMEN DEL IRIS

Para llevarlo a cabo el paciente deberá estar sentado en una silla cómoda, con respaldo para que la cabeza pueda descansar a fin de evitar la fatiga que se produce durante el examen. La silla será lo suficiente alta para evitar que el naturópata tenga que agacharse, provocándole con ello una tortícolis en la espalda; el paciente deberá situarse frente a una buena luz, y si se usa de tipo artificial, no debe olvidarse de que al enfocársela contraerá los ojos y puede dar lugar a errores de interpretación durante el diagnóstico. Este sistema de

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diagnóstico es poco conocido hoy en día, y aún menos aceptado por la clase médica, pero sin embargo se trata de uno de los más precisos y científicos que se conocen actualmente. No obstante, para poder practicarlo con eficacia, es preciso adquirir mucha práctica. Al respecto, cabe recordar que la práctica trae aparejado el perfeccionamiento, y gradualmente el neófito experimentará cómo su dominio de la técnica va en aumento. Es aconsejable adoptar una secuencia de señales cuando se analice cada caso. La mayoría de los naturópatas iridólogos usan la siguiente secuencia de observaciones:

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Y un último consejo. En la práctica del diagnóstico por el iris hay que leer lo que se ve, sin inventar ni tratar de adivinar nada. En ello va

1.- Color. 2.- Acidosis. 3.- Cerco de costra. 4.- Anillos nerviosos. 5.- Señales de drogas. 6.- Señales agudas. 7.- Señales crónicas 8.- Signos destructivos 9.- Corona simpática.

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2 - FUNDAMENTOS DE LA IRIDOLOGÍA

En el estudio del iris, se requiere disponer de unas bases fun-damentales, mediante las cuales nos sea posible detectar las anor-malidades o variaciones que nos delatan indicios de trastornos o enfermedades.

Para ello debemos conocer los elementos necesarios y las con-diciones idóneas para llevar a cabo una perfecta observación. Así como también es necesario comprender los mecanismos reflejos y otras señales del iris.

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- El examen del iris

Para realizar una buena y perfecta observación del iris, se deben tener en cuenta las siguientes normas:

1. - Debe procurarse examinar el iris a luz del día, en una habi-tación perfectamente iluminada con amplias ventanas. Se puede usar también la luz artificial, que es bastante útil a la hora de analizar los ojos castaños u oscuros. Para éstos, será conveniente ayudarse de una lente de aumento que puede proyectar un foco de luz sobre el ojo. El enfermo se coloca de cara hacia la ventana por la que penetre la luz o, en su defecto, hacia el foco emisor. Primeramente se procede a un reconocimiento de los ojos a simple vista para percatarse del estado

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general del paciente. Seguidamente, con una lente de aumento se hace incidir una luz sobre el iris a través de la cual podemos ver los dibujos y señales que aparecen en éste. Ello no es necesario cuando los ojos son claros y la luz intensa, pero es indispensable al examinar ojos más oscuros. Puede utilizarse también para iluminar el ojo un espejo que refleje la luz colocada tras la espalda del enfermo a una altura determinada.

2. - Nos servirá de gran ayuda hacer un dibujo de todos los signos y señales que distingamos en el iris, a ser posible en color. De esta forma se pueden constatar los cambios producidos en el paciente al analizar de nuevo su iris una vez terminado el tratamiento, así como apreciar si se han producido algunas modificaciones. En la actualidad la

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exactitud del examen iridológico se ha perfeccionado mediante el uso de aparatos que la técnica moderna pone al alcance del profesional. lnicialmente se toma una fotografía de cada iris, las cuales nos servirán como testigos de la evolución del proceso. De esta forma el especialista puede determinar si se progresa o no en el tratamiento, o en cualquier otra alteración que se presente en el ojo.

- Reflejo de las enfermedades en el iris

Si observamos el iris de un niño recién nacido, cuyos padres no hayan sufrido ningún tipo de enfermedad o trastorno y que, a su vez, éstos desciendan de padres también sanos, veremos que su superficie se nos presenta con una nitidez total y sin dibujos anormales que

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interrumpan su lisura. Sin embargo, encontrar un iris de esta clase se hace bastante difícil en nuestros días, debido a que todas las personas hemos sufrido o padecemos trastornos de algún órgano del cuerpo en el decurso de la vida. Este iris ideal lo podemos encontrar también observando los ojos de los animales que viven en estado salvaje en la naturaleza; no están sometidos a ninguna de las influencias perniciosas que afectan a los hombres civilizados, cuya forma de vida artificiosa y agitada está en contradicción con las leyes que rigen el equilibrio corporal del ser humano, lo que provoca que la salud perfecta sea una excepción y la enfermedad sea la regla. Es decir, aparece como el reverso de lo que ocurre con los animales salvajes entre los cuales la enfermedad es una excepción. La salud depende de las condiciones de vida, y de hecho es fácil comprobar que el iris es mucho más límpido

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cuando mejores son estas condiciones.

El caso de encontar alguna persona con una salud perfecta suele ser bastante raro, y podemos afirmar que, por norma general, el iris del hombre de nuestra sociedad presenta alteraciones o modificaciones de sus fibras, que se nos muestran por la presencia en él de líneas, puntos, señales y cambios de colorido de diferentes clase. Estas transformaciones tiene su origen en el padecimiento de enfermedades.

En las dolencias agudas del organismo, que no son más que crisis de procesos orgánicos de eliminación y defensa contra las sustancias perjudiciales, impurezas, microbios, tóxicos, o de carencia nutritiva de los tejidos, es posible detectar los cambios que sufre el iris. Cuando se

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la fiebre hace su aparición, adquiere un brillo característico que se denomina «mirada febriscente». Más tarde, se ven aparecer nubes claras en el centro correspondiente a la parte afectada por el proceso. Estas nubes difícilmente son apreciadas en estos casos. Por ello, es conveniente avudarse con una lente de aumento. Si se trata al enfermo mediante un método natural o si el organismo logra vencer la enfermedad con sus propias defensas, de forma que ésta no llegue a producir lesiones en los órganos, puede observarse entonces que poco a poco el iris va adquiriendo su color normal y, si la enfermedad se ha curado por completo sin provocar daños en los órganos, las nubes desaparecen.

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enfermedades agudas sólo son consecuencia de la reacción de la naturaleza contra las substancias perjudiciales, sean o no microbios, acumuladas en el organismo, de carencias o excesos nutritivos adecuados en el momento de producirse la dolencia. Este concepto coincide con el que tenían los médicos de la antigüedad. Expresado en la conocida expresión latina natura morborum medicatrix, o sea, «la naturaleza es el propio médico de las enfermedades». La reacción del organismo ante la presencia de una dolencia aguda consiste en eliminar y expulsar aquellos elementos que perjudican o dificultan el perfecto funcionamiento de éste, así como reclamar con diversos síntomas la carencia de los valores nutritivos apropiados que le son necesarios para el normal desarrollo de su función. Si el tratamiento de dicha dolencia se hace mediante la administración de medicamentos o

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drogas tóxicas, ello no provoca sino una mayor actividad de los órganos eliminadores del cuerpo, al tener introducidas en el mismo, mediante este procedimiento, un mayor número de sustancias extrañas al propio cuerpo. La acción perjudicial de dichas drogas se refleja en el iris por la aparición de nuevas líneas o manchas, así como por la alteración de su aspecto. Ello delata que

la enfermedad sigue su curso.

Cuando estas personas son tratadas por medios naturales de curación, se obtiene generalmente éxito, pues los medios naturales actúan removiendo los elementos patógenos y activando la función de nutrición o eliminación de los órganos afectados; en consecuencia, el iris nos reflejará estos cambios. Los dibujos anormales que habían

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oscurecido su fisonomía debido a la enfermedad, mediante puntos o manchas, comienzan a aclararse por la presencia en su interior de pequeñas zonas más nítidas y si la curación se produce, todavía pueden llegar a desdibujarse por completo estas anormalidades.

Cuando las dolencias crónicas datan de mucho tiempo atrás, se aprecian en el iris diminutas líneas oscuras. La gravedad de dicha enfermedad se determina por la cantidad de líneas claras u oscuras que encontramos en él. Si el color que predomina es el fundamental, es decir, el suyo propio, y si en el dibujo las líneas que existen preferentemente son las claras, podemos afirmar que se trata de una enfermedad crónica, pero en un estado poco avanzado. Si, por el contrario, las líneas que predominan son las oscuras sin que nos

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permita reconocer el color natural, es señal de que la dolencia está muy enraizada en el organismo. Tanto las afecciones agudas que no han sido curadas por medios naturales, como las crónicas, aunque hayan sido tratadas por éstos, dejan en el iris su huella a modo de un dibujo anormal más o menos marcado, a través del cual se puede reconocer muchas veces el padecimiento de una enfermedad ya pasada.

- Los secretos que guarda el iris

Sobre la significación del color del iris ha habido diferencias de opinión entre algunos autores. Peczely y Liljequist se ratifican en la opinión de que el único color natural es el azul, y de que todos los demás colores del iris son derivaciones de éste o se han producido

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como consecuencia de influencias patológicas. Esta afirmación se debe al hecho de que los autores basaron su investigación única y exclusivamente en la zona septentrional, donde efectivamente, el color predominante es el azul. Pero este hecho no puede hacerse extensivo a los pueblos meridionales, en los que el color generalmente es el castaño. Así pues, eso sí, se establecen dos tonos fundamentales en el iris: el azul y el castaño. El azul para los lugares en que la acción del sol es poco intensa y las gentes son rubias y de piel blanca. El castaño para las regiones en las que el sol deja sentir su influjo con más fuerza, coloreando la piel y los cabellos y, como consecuencia lógica, también el iris de los ojos. De cualquier forma, estas afirmaciones no pueden tomarse al pie de la letra ya que debido a las transmigraciones y mezclas de razas producidas en el transcurso del tiempo, en la

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actualidad se pueden encontrar personas con ojos azules en zonas meridionales y viceversa, personas con ojos castaños en paises del norte, aunque abunde más el tono característico del lugar

En lo referente a los ojos castaños conviene hacer una distinción, que es la posibilidad, de un lado, de que se trate del color específico de la raza causado por la acción de la luz solar, y de otro, el caso de que dicha tonalidad, aún de origen azul, se haya ido cubriendo de manchas patológicas que lo han alterado. Por regla general, el iris de este último género sólo tiene la apariencia de castaño visto desde lejos; de cerca, en cambio, se adviene el fondo azul alterado en algunas partes por el color castaño. En el iris característico de los pueblos meridionales, el color de todas y cada una de las fibras del mismo es uniforme en todas

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direcciones y por tanto el color en toda la superficie es el castaño normal, sin que esté empañado por ninguna irregularidad. Sin embargo, en el castaño de origen patológico el colorido no está tan perfectamente repartido como en el anterior, y da la sensación de ser un tono sobrepuesto. Si se observa fijamente se puede detectar el color azul original.

Estos tipos de ojos tienen sus causa últimas en taras hereditarias o adquiridas durante la vida de la persona. Este iris anormal nos revela condiciones inferiores de resistencia y vitalidad. Las personas que lo poseen han de cuidar el organismo para erradicar el cúmulo de impurezas, y estimular los tejidos afectados con una nutrición adecuada con el fin de normalizar la función de los órganos afectados, causantes

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de su condición enfermiza.

Efectuadas estas salvedades, distinguiremos en el iris los si-guientes coloridos:

a) - Azul claro u oscuro. b) - Castaño claro u oscuro. c) - Ocre castaño-amarillento. d) - Verde de diferentes tonos.

El azul es más o menos claro según el clima, pues cuanto más cerca de la zona meridional tiende a oscurerse. Así, el tono de los ojos de un alemán será, por ejemplo, más claro que el de un francés, aunque ambos tengan los ojos azules.

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El color castaño natural obedece a la mayor o menor pigmenta-ción solar. Es conocido que en la piel y en el iris existen unas células que contienen un pigmento que aumenta y se oscurece cuando la radiación solar es muy intensa. De esta forma, donde más fuerte es ésta, el iris aparece más oscuro.

El ocre es debido a la pigmentación reciente o de épocas más lejanas de ojos primitivamente azules, y a través de varias genera-ciones.

El verde se debe a un azul alterado por la persistencia de ocres repartidos en mayor o menor medida por la superficie del iris.

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Los tonos combinados como, por ejemplo, castaño en el centro y verde o azul en los bordes, que no son excepcionales, tiene su causa en el azul y el amarillo o castaño adquirido de forma hereditaria o en el transcurso de la vida a consecuencia de enfermedades, drogas, intoxicaciones, etcétera.

Así pues, estamos en disposición de afirmar que un iris azul puede alterar su color durante el transcurso de la vida o a través de generaciones.

Todos los estudiosos que se han dedicado a la observación del iris han comprobado que las intoxicaciones, sean del tipo que sean, al igual que las diferentes enfermedades crónicas, las vacunas, los sueros,

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etcétera, oscurecen todo el iris o sólo determinadas zonas del mismo. Esto se produce por pigmentación o bien por alteraciones finísimas en la disposición de sus fibras, según los casos.

Estos cambios, tanto en un sentido como en otro, se manifiestan lentamente y es muy difícil seguir su curso. Para corroborar estos hechos la mejor manera es tomar un dibujo o fotografía del iris del paciente y efectuar su comparación con otros realizados algún tiempo después; sólo entonces se podrán apreciar las diferencias que puedan existir.

Las manchas de color castaño que presenta el iris azul de algunas personas, se transmiten a los hijos produciendo un iris castaño por segregación del pigmento que formaba las manchas en el ojo de los

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padres. Si debido a efectos favorables, como baños, ejercicios, una vida saludable, etcétera, se provoca una crisis de eliminación, dichas manchas pueden aclararse.

- Los cambios de color del iris causados por enfermedades

Las tonalidades oscuras que dan irregularidad al colorido azul claro de algunos iris son, en muchas ocasiones, debidas al exceso de ácido úrico en el organismo y se pueden observar en los artríticos, gotosos, en enfermos de acidez de estómago, sudores ácidos, etcétera. El tono que mancha el azul del iris en estas dolencias es parti-cularmente visible en el centro del mismo, en la zona que corresponde al área que representa el tubo digestivo.

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Los colores verdes o amarillentos en ojos azules cambian el aspecto general del iris que, con ello, pierde su nitidez y uniformidad. Estas alteraciones son fáciles de encontrar en las enfermedades del hígado y en las de las vías biliares. En ocasiones estas manchas son debidas a que existen en la sangre pequeñas cantidades de los humores colorantes de la vesícula biliar. Por otra parte, la deficiente función del hígado permite la entrada en la sangre de toxinas que actúan sobre el color del iris. Es interesante conocer que, a veces, las impurezas indicadas en el iris nos ayudan a comprobar que existen trastornos en el organismo, que se manifiestan de esta manera antes de apreciarse con síntomas más claros.

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suele ser debido a anemia, clorosis o enfermedades por carencia o escasez en la alimentación de sustancias imprescindibles, como sales minerales, vitaminas, etcétera.

Los tonos de color pardo, pardo-rojizo o pardo-amarillento que se aprecian en los ojos azules, se sitúan, a veces, por toda la superficie del iris o sólo en algunas fibras. Nos muestran la presencia de impurezas, elementos perjudiciales en la sangre o fluidos del orga-nismo, lo que da lugar a disminución en la resistencia y vitalidad del mismo. Las personas que poseen esta clase de iris son propensas a contraer enfermedades.

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en algunas zonas del iris, por ejemplo: manchas, nubes, puntos coloreados y líneas.

Manchas:

Las manchas localizadas en un punto del iris significan que en un órgano determinado del cuerpo existen impurezas que hacen peligrar su normal funcionamiento. Cuando un cambio de color es de tal forma que parece dibujado encima del iris, pero sin formar cuerpo con él, representa la acumulación de sustancias perjudiciales en alguna parte del organismo, aunque ello no indique que se hayan producido lesiones por el momento. Las modificaciones del colorido que se aprecian entre las fibras del iris, significan la posibilidad de alteraciones más o menos

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graves en los órganos en que se destacan las impurezas. Nubes blancas o blanco-amarillentas:

Se observan sobre todo en la circunferencia externa del iris. Su origen se suele atribuir a algún tipo de intoxicación. Pueden ser igual-mente causadas por inflamaciones o procesos purulentos.

Puntos y dibujos rojizos:

Con frecuencia, suele ser el yodo el causante de los mismos. A veces están relacionados con el uso de drogas medicinales. La región más afectada por colores impuros es la que corresponde al tubo digestivo, hígado y riñón. En la infección intestinal crónica se observa, en toda la zona del iris que determina el intestino, una impureza del

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color normal, que se presenta, en este caso, como un tinte pardo- rojizo.

Líneas:

Las líneas y formas similares de color negruzco pueden indicar lesiones causadas por accidentes. Estas señales aparecen negras porque se ve el fondo del iris entre los espacios que dejan las fibras que han sido destruidas. Las operaciones quirúrgicas apenas son reconocibles, ya que muchas veces sólo pueden ser vistas con una lente de aumento. Esto ocurre debido a que la anestesia a que se somete al paciente no permite al sistema nervioso transmitir, en igual medida, la influencia de los cortes. Mientras que en un accidente el

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dolor es tan fuerte que la conmoción que sufre el individuo influye grandemente en las fibras del iris.

- El reflejo de intoxicaciones en el iris

Cuando las intoxicaciones alcanzan cierto grado, modifican el aspecto normal del iris. Gran cantidad de personas se encuentran en estos casos por el abuso que hacen de drogas que después no pueden eliminar en su totalidad. Las alteraciones producidas en el iris serán distintas según sea el tipo de droga administrada, y el tiempo que dure su uso. Algunas de éstas no se manifiestan sino al cabo de cuatro o cinco meses de su utilización continuada y en los casos en los que el organismo no las ha podido eliminar en su totalidad. Citaremos algunos

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casos particulares de aspectos del iris cuando se produce alguna intoxicación por sustancias ajenas al organismo:

Azufre: Produce unas manchas de color amarillo-verdoso.

Antipirina y fenacetina: Se manifiesta una decoloración ama- rillento-blanquecina de la zona donde irradia normalmente el cerebro.

Mercurio: Aparecen situadas en la parte superior del iris unas nubes de color blanco-grisáceo. En estos casos el cerebro queda afectado y se manifiestan mareos, incapacidad intelectual y dificultad de movimientos.

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pre-sentan líneas de color amarillo. Cuando abunda, comunican al iris azulado un tono amarillo-verdoso.

Arsénico: Se manifiesta en forma de pequeños copos de nieve situados muy superficialmente en el anillo externo del iris, próximos al área correspondiente a la piel y aparatos respiratorios. En el iris castaño son de color amarillento.

Yodo: Se refleja en unos trazos amarillo-rojizos, de débil mani-festación; sus bordes casi se confunden con el color del iris. Se sitúan principalmente en los centros que representan el estómago, los riñones, los intestinos y la piel.

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Morfina: Aparecen unas líneas finísimas, casi blancas, que suelen ir desde la pupila al llamado centro del cerebro; son tan sutiles que sólo se aprecian con la ayuda de una lente.

Bromuros: Su efecto se hace sentir en el sistema del cerebro y la médula espinal, deprimiendo la actividad y vitalidad nerviosas. Originan puntos blancos en la parte superior del iris.

Estricnina: Surgen en el iris unas líneas blanco-amarillentas muy débiles, en la zona que corresponde al tubo digestivo.

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- Enfermedades reflejadas en la pupila del ojo

Hay dolencias que inciden directamente en la pupila del ojo actuando sobre los nervios que la mueven; por consiguiente, pueden reconocerse por la reacción que producen en ella. Todas las emociones actúan sobre la pupila; el miedo la ensancha considerablemente, siendo éste el detalle que caracteriza la cara de horror.

En los niños que padecen de parásitos intestinales se advierte con frecuencia la dilatación de la pupila en cierto grado, mientras no son expulsados del organismo los gusanos que lo afectan.

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3 - ÁREAS GENERALES IRIDIANAS

En la lámina correspondiente podemos estudiar el mapa topo-gráfico del iris, dividido en siete zonas o áreas bien delimitadas que representaban todos los órganos o sistemas orgánicos que existen en nuestro cuerpo. A continuación ofreceremos una relación detallada de cada una de ellas por separado.

Diferenciamos las zonas por sistemas orgánicos, siguiendo el orden establecido anteriormente, partiendo de la pupila hasta llegar al borde externo del iris.

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- Sistema gastrointestinal

Como su nombre indica, es el área que refleja fielmente los órganos gástricos e intestinales, los cuales llevan a cabo la transfor-mación, asimilación y eliminación de los alimentos y, por tanto, son de importancia capital en nuestro organismo.

Esta zona se halla situada en la parte interna del iris. Comprende la porción que va desde el borde de la pupila hasta la banda del sistema nervioso autónomo. Ocupa, aproximadamente, una tercera parte de la superficie iridiana.

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debido a que en estos órganos se acumula una mayor cantidad de toxinas que provocan dicha tonalidad. En esta área se distinguen dos partes: la zona del estómago y la de los intestinos.

Zona del estómago: La cualidad o enfermedad de este órgano se reflejan en la zona del iris que va desde el borde externo de la

pupila hasta, más o menos, la mitad de la distancia total referida al sistema gastrointestinal. Generalmente tiene forma de un anillo blan-quecino que circunda la niña del ojo. Según el grado de inflamación que padezca el estómago, así se nos revela sombreado. Trazando un eje transversal imaginario en el iris, diremos que en la porción inferior del área que representa a dicho órgano se refleja su cara

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anterior y en la porción superior, su cara posterior.

Un estómago en buenas condiciones es una de las garantías necesarias para mantener un buen estado de salud, ya que la sangre absorbe, a través de la digestión de los alimentos, los nutrientes que posteriormente aportarán la energía precisa para el normal funciona-miento de todos los órganos.

Cuando la zona que representa el estómago se destaca sobre-manera del resto de la superficie iridial, sus fibras se presentan irre-gulares y se observan entonces lagunas o líneas oscuras, se puede asegurar que nos hallamos ante un estómago menos fuerte y resistente que las demás partes del cuerpo. Las personas que poseen un iris de

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esta clase se hallan predispuestas a padecer dolencias estomacales, como úlceras gástricas, acidez, malas digestiones, dispepsias, etcétera.

Algunas veces se puede detectar la presencia de un anillo ner-vioso en esta área. Ello denota que nos encontramos ante una persona que tiene un estómago de fácil irritabilidad o bien que padece cierto tipo de enfermedad, como puede ser gastritis o indigestión nerviosa. El anillo estomacal es una de las primeras malformaciones que se descubren en el iris, ya que el estómago resulta afectado siempre que se produce un desequilibrio químico en el organismo.

Debido a la estrecha relación que existe entre las funciones del estómago y los intestinos, cualquier afección de uno de estos repercute

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inmediatamente en el otro, lo que se representa, en el área correspondiente, dentro del iris.

Zona de los intestinos: Es la parte del iris en la cual se refleja el estado de los intestinos: delgado y grueso. Tiene la forma de un anillo o collar situado alrededor de la región del estómago y delimitado en su borde externo por la banda circular nerviosa autónoma. Conviene destacar que el recto, así como el apéndice, son partes que sobresalen del área propiamente dicha de los intestinos. El recto se halla reflejado, únicamente, en el iris izquierdo. Es una prolongación a semejanza de un radio que llega hasta el área de la piel donde se conecta con el punto que representa el ano. El apéndice, que se muestra tan sólo en el

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iris derecho, se aprecia como una extensión del área intestinal que se aproxima a la región del hígado, pero sin confundirse con ella puesto que tiene su origen en la zona gastrointestinal.

Como ya se ha dicho, se distinguen dos partes: el intestino grueso o colon y el intestino delgado. Explicaremos a continuación cómo se refleja el colon en el iris derecho. Ello nos servirá de base para situarlo en el iris izquierdo de forma simétrica.

Volviendo al ejemplo de la esfera del reloj, diremos que el centro del colon transverso comienza en la línea descendente de la una y continúa hacia la izquierda hasta llegar a la línea de las once, sigue por este lado descendiendo, formando un semicírculo que llega hasta las

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cinco, donde se encuentra el ciego.

El intestino delgado se localiza desde el centro del colon transverso, donde comienza, y acaba en las cinco, bajando en forma descendente por el margen derecho del reloj imaginario.

El área del duodeno —parte integrante del intestino delgado— se sitúa en la zona opuesta a la de la vesícula biliar, es decir, entre la una y las dos. Da la sensación de estar en el sitio exacto, pues en él confluyen los líquidos biliares y del páncreas. Cuando se está tratando un trastomo duodenal, a veces ocurre que el área afectada se extiende hasta la zona correspondiente a la vesícula. Si la dolencia es una úlcera de duodeno, aparecerá en el iris un pequeño círculo o líneas diminutas

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de tonalidad también blanquecina en la región perteneciente a dicho órgano. Cuando la causa es una perforación de duodeno, se aprecian puntos negros o lagunas producidas por la destrucción de las fibras, lo cual permite ver el pigmento interno del ojo. Toda esta área debe ser examinada con atención, pues suele ser donde se originan muchos síntomas como vómitos o espasmos; también puede estar vinculada a trastomos mentales.

Entre las dos y las tres del reloj, se ha descubierto una parte importante del intestino delgado: los grupos linfáticos conocidos como las «placas de Peyer», donde principian las fiebres intemas.

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mayor control de la digestión y de la absorción química de los alimen-tos. Cuando hay lesiones crónicas en esta zona, aunque el paciente esté ingiriendo los nutrientes adecuados, no obtiene de ellos todo el beneficio que debiera. Una anormalidad de dichas placas causa estados degenerativos e interfiere en el equilibrio químico, evitando que las sustancias vitales sean asimiladas en su totalidad.

La mayoría de los medicamentos, si se aplican de forma continuada, afectan a ciertos tejidos y sobrecargan el organismo de toxinas, provocando un oscurecimiento del área gastrointestinal en el iris, lo cual nos indica que el estómago o intestinos se hallan alterados en sus funciones normales. Este oscurecimiento puede significar la ingestión de una gran cantidad de laxantes o la presencia de gases intestinales.

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En ocasiones, casi toda la superficie de esta región se encuentra llena de puntos negros o líneas oscuras, causados por la presencia de lombrices. Dicha coloración negruzca denota un desequilibrio de la flora intestinal, creando así un estado favorable para la aparición de estos parásitos. Las manchas negras reflejan un estado de inactividad fisiológica de la pared intestinal, e indica una retención de toxinas. Cualquier modificación que impida la eliminación de desechos provoca un estado nocivo en el organismo y es origen de muchas y diversas enfermedades.

Cuando esto sucede, el área del colon representada en el iris izquierdo muestra un estado mucho más tóxico que la del iris derecho. Si las evacuaciones intestinales no son regulares, producen un

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estancamiento de sustancias perjudiciales en el lado izquierdo del colon descendente, y determinan dolencias que afectan a este costado del cuerpo, por ejemplo, la angina de pecho, insuficiencias cardíaca o aórtica, presiones del diafragma, trastornos ováricos y otras similares.

En el iris de algunos individuos puede apreciarse que las áreas correspondientes al estómago y los intestinos se extienden más de lo normal, en prolongaciones que llegan a las regiones de otros órganos. La medicina natural, basándose en este hecho, mantiene que varias de las dolencias que afectan a estos últimos tienen su principio en putrefacdones intestinales.

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la caída de éstos. Será más fácil determinar este diagnóstico si al signo anterior se añade la presencia de gran cantidad de defectos en la fibras pertenecientes a estas zonas, ya que ello indica una cierta debilidad de los tejidos.

Sistema nervioso: El sistema nervioso gobierna todos los órganos del cuerpo. Está dividido en dos partes: el sistema central y el autónomo. Se diferencian uno del otro en que el primero está sometido a la voluntad y por tanto al cerebro, mientras que el segundo tiene un carácter independiente de los procesos conscientes. La función de este último es la de ejercer un control regulador y de mantenimiento mediante los nervios que actúan en la digestión, la respiración, los órganos eliminadores y la circulación. Se divide a su vez en: simpático y

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parasimpático.

En el sistema simpático se incluyen todos los nervios de la caja torácica y los cuatro primeros nervios lumbares. Al sistema parasimpático pertenecen todos los nervios craneales y sacros. Un individuo nervioso en exceso o con colon irritable son ejemplos del efecto producido por una sobreestimulación de los nervios parasimpáticos. Las fibras de cada uno de estos dos sistemas, simpática y parasimpático. son antagónicas entre si.

El sistema nervioso autónomo se halla reflejado en su totalidad en la banda circular nerviosa autónoma, ya mencionada antes. Anti-guamente llamada «banda circular simpática», esta banda constituye el primer rasgo de especial importancia que se detecta en el iris. Es una

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línea uniforme y concéntrica que se encuentra en interior del iri. Con frecuencia se nos presenta como un anillo más o menos irregular. Se localiza a un tercio de la distancia entre el borde externo del iris y la pupila.

Está compuesta por plexos de unión, en los cuales las fibras del iris que vienen de la periferia hacia el interior se encuentran con las que parten de la pupila hacia el exterior. En esta zona se detecta primeramente cualquier condición que provenga del exterior y nos afecte de algún modo. Toda irritación producida en alguna parte de nuestro organismo se refleja en el sistema nervioso y, en consecuencia, se registra en la banda nerviosa autónoma.

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una pequeña y angosta área de la banda que se acerca a la niña del ojo o a la zona del estómago. No se muestra como una línea uniforme, sino dentada. Si un extremo de estos dientes es muy negro y penetra en alguna región de otro órgano, indica que éste contiene una gran cantidad de toxinas. Cuando un sector de la banda se encuentra distendido o ensanchado, se debe a que ha remitido la enfermedad que afectaba el área del órgano diametralmente opuesta a esa parte de la banda.

Cuando la forma de la banda nerviosa es normal y está bien colocada significa que el funcionamiento del sistema nervioso autó-nomo está normalizado, así como el de todos los órganos. Las defor-maciones sólo se presentan ante la existencia de estados patológicos.

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Si la banda se presenta de modo anormal y se extiende en prolongaciones a modo de crestas hacia otras regiones del iris, denota que los órganos reflejados tienen una actividad fisiológica deficiente. Cuando es irregular y está deformada en todas direcciones, constituye una señal de hipersensibilidad muy marcada, nerviosismo o carencia de tonicidad, lo que posteriormente puede originar una atrofia o hipertrofia en los órganos hacia los que apunta la banda. Por ejemplo, si se dirige a los bronquios, puede ser señal de asma nerviosa o disnea; si lo hace a la nariz, habrá pérdida del olfato y resecamiento de la mucosa nasal; si apunta a la lengua, puede ocasionar la pérdida del sentido del gusto; silo hace hacia los ojos, se producirán contracciones en los párpados, etcétera.

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Se puede determinar cuándo existe una inflamación de las fibras en la banda nerviosa, si observándolas con una luz colocada de forma tangencial, nunca de frente, se aprecian puntos elevados en relieve por encima de su superficie normal.

Aunque normalmente se muestra en forma circular, esta banda puede presentarse caída en su parte superior a modo de columpio sobre la pupila. Ello indica que el colon transverso se halla caido. Todos los órganos abdominales mantienen una relación directa con la posición de la banda circular nerviosa. Por esta razón, puede medirse la falta de tono de éstos mediante la distancia existente entre la banda y la pupila.

Debe examinarse esta zona con detenimiento, pues cualquier inflamación del sistema nervioso puede afectar a la pared intestinal. Los

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espasmos que se producen en el tracto gastrointestinal obedecen frecuentemente a causas mentales provocadas por tensiones en el medio ambiente. La colitis, por eiemplo, suele ser el resultado de un medio nocivo que afecta al sistema nervioso y se manifiesta de forma refleja en esa región del organismo. Dichos efectos se reflejan en el iris a lo largo de la banda nerviosa autónoma. La aparición de signos blancos en la banda nos revela que existen adherencias en la pared intestinal.

El estado de la citada banda, así como los diversos aspectos que se aprecian en ella, tienen una vinculación directa con el colon. Si ésta se ensancha y presenta puntos negros dentro de su ensanchamiento, denota que en esa parte del colon la actividad muscular resulta muy

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débil.

La banda circular nerviosa autónoma constituye una parte im-portante del disco iridial que expresa la total comunicación de todo el sistema nervioso que representa, pero es muy difícil conocer en detalle cómo se realiza esta comunicación.

Mediante una investigación profunda de las áreas del iris, será posible descubrir nuevas líneas de interrelación y muchos más plexos de los que se conocen actualmente. El plexo solar y el rectal, por ejemplo, son centros de gran actividad nerviosa, pero existen otros de menor entidad con los cuales se hallan interrelacionados y que no conocemos en su totalidad. Tampoco podemos determinar en qué lugar de la banda nerviosa se localizan exactamente

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Sistema cardíaco y circulatorio: Este sistema comprende los órganos propios del flujo sanguíneo, como son el corazón, la aorta y el resto de las arterias y venas. En este apartado trataremos de la relación existente entre los órganos eliminadores y el aparato circulatorio.

El corazón es el órgano de mayor importancia del cuerpo. Como sabemos, es el motor que impulsa la sangre a través del organismo proporcionando a los tejidos los elementos necesarios para su normal desarrollo.

En el iris lo encontramos reflejado, exactamente, en la zona que corresponde a las tres del reloj, sobre la línea de la banda circular nerviosa. Algunas veces, esta banda se encuentra encajada o incluida

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en dicha línea, en tanto que otras aparece a su lado. Se refleja únicamente en el iris izquierdo.

En ocasiones, se puede apreciar la existencia de un rayo solar, radio solar, que perfora la banda circular nerviosa en esta región; ello indica que existe una debilidad en el corazón que puede ser hereditaria. También acostumbra a indicar que la fuerza nerviosa del mismo se encuentra disminuida o que se halla afectado por toxinas. Siempre que en el área de este órgano se observe cualquier dolencia, la banda nerviosa también sufrirá alteraciones en esa zona. Este es el rasgo que nos permite diferenciar una enfermedad cardíaca de una afección bronquial; el área del corazón se sitúa en el iris muy próxima a la de los bronquios.

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La arteria aorta es el vaso sanguíneo más grande de nuestro cuerpo y, por tanto, el mayor portador de sangre del mismo. En el iris, la zona que la representa se sitúa justamente encima de la del corazón. Si hay un estado patológico en la región aórtica, se produce una alteración de la banda circular nerviosa que parece dividirla en ese punto. Lo mismo sucede con el plexo solar, que se encuentra ligeramente por debajo de la zona del corazón y es importante no confundirlo con la anterior. El área del aparato circulatorio se localiza en la última de las siete áreas del iris, la más externa. Ahí es donde se detecta el estado de las venas, las arterias y el sistema linfático.

Generalmente, la zona de la piel tiene el mismo color que el campo en el que se reflejan las arterias y las venas, lo que indica su intima relación con ellas. Esta se representa en el borde externo del iris.

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Cuando existen impurezas en la sangre y las venas y arterias transportan toxinas, esta región se muestra bastante oscurecida.

Cuando el organismo goza de buena salud, el sistema linfático no se aprecia en el iris. Pero si el cuerpo se carga de desechos tóxicos, al tratar de eliminarlos, el grado de congestión linfática se manifiesta, al igual que la piel, en la última zona del iris. En esta región se aprecia también lo que se denomina rosario linfático, el cual sólo es visible cuando existen estados patológico-tóxicos. Su aparición en el iris no implica que todos los órganos se hallan afectados; a veces sólo uno o dos de ellos lo está. Si fuera el caso del tiroides o del pulmón, su área correspondiente se encontraría congestionada. El rosario linfático, que ya explicamos, no se manifiesta en todos los casos como un anillo, sino

Referencias

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