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ROL DEL ESTADO EN LA GENERACIÓN DEL EMPLEO

5.1 LA GENERACIÓN DEL EMPLEO

La economía peruana tendrá que producir más de dos millones de nuevos empleos (aproximadamente 2,021,200 puestos de trabajo) hasta el año 2006. Por otro lado, ya no se puede hacer prácticamente nada para reducir esta impresionante cifra, pues los peruanos que serán demandantes de tales empleos nacieron hace más de una década. Y para el año 2010 se estima que será de cuatro millones ochocientos cincuenta mil los empleos (aproximadamente 2,021,200 puestos de trabajo).

El Perú, con población muy joven, registra significativos incrementos en su fuerza laboral años tras año. Casi un millón de jóvenes (1944,100) con edades de entre 14 y 24 años ingresarán a trabajar hasta el año 2006. Asimismo, casi más de quinientas mil (570,200) personas con edad de trabajar en la actualidad, pero que se encuentran sub empleadas Por último, más de medio millón (678,600) de los desempleados actuales estarían todavía en el mercado buscando activamente un trabajo. Si restamos a todas estas demandas nuevas y demandas antiguas de trabajo no atendidas. Arribamos al estimado neto mínimo de empleos para los próximos cinco años: más de dos millones seiscientos mil ( 2,021,200).

La única tendencia alentadora es el hecho que semejante demanda por empleos (oferta de trabajo) ya no se volverá a repetir en tal magnitud relativa, pues la presión demográfica finalmente está aminorando. La tasa de crecimiento poblacional en nuestro país alcanzó su máximo en la década del setenta y, tal como sucede con todo proceso de transición demográfica, ya ha empezado a descender. Consecuentemente, las mayores demandas por empleos están ocurriendo dos décadas después y luego van a empezar a disminuir. En otras palabras, estamos viviendo (de 1985 al año 2005) el momento más álgido en lo que respecta a la problemática del empleo en el país, en términos de tasas de crecimiento anual (3.1%) y de incrementos absolutos (más de 300,000 nuevos trabajadores cada año con la creciente participación de la fuerza laboral femenina).

Este es el reto del presente quinquenio y prácticamente todos estos nuevos empleos tendrán que ser generados por la actividad privada: desde grandes empresas nacionales y extranjeras, hasta los microempresarios informales que se auto emplean individual y familiarmente con variadas posibilidades de crecimiento y desarrollo.

La gran mayoría de los sectores productivos modernos en los que el Perú tiene ventajas comparativas naturales van a generar directamente una parte pequeña de los empleos requeridos en el futuro. Así, por ejemplo, una inversión estimada de cerca de 6,000 millones de dólares hasta finales de siglo en minería crearía sólo 43 mil puestos de trabajo. Esta cifra se reduce de considerar que la inversión promedio por puesto de trabajo en los sectores de minería y petróleo ha sido de 140 mil dólares, de acuerdo con las Cuentas Nacionales de 1989. Entonces, 6,000 millones divididos entre 140,000 producen cerca de 43 mil puesto de trabajo.

Crear empleo en la manufactura mediana y grande del país cuesta mucho menos, pero todavía significa una inversión promedio considerable de 36 mil dólares por puesto de trabajo. En este sentido, si se quisiera generar todos los 24 millones de empleos en dicho sector se necesitaría una inversión total de 86,400 millones de dólares.

Por otro lado crear un puesto de trabajo en la agricultura cuesta mucho menos: alrededor de 6 mil dólares, aunque esta cifra podría estar distorsionada por la importancia de la agricultura tradicional de subsistencia en la sierra del país. Por tanto, uno de los retos más importantes es impulsar la inversión masiva en agricultura rentable en el país.

La producción y los ingresos generados por los sectores líderes del crecimiento futuro se traducirán en demanda por bienes y servicios ofrecidos por todo el resto de la economía, con lo que se crearán indirectamente muchos de los puestos de trabajo que se requieren.

En la economía existen los llamados “encadenamientos” hacía adelante y hacia atrás en la producción. Por ejemplo, un auge minera provoca mayor demanda por insumo y equipos industriales que a su vez genera empleo, y el mayor ingreso de los trabajadores mineros provoca una mayor demanda por bines y servicios en la región donde se ubica la mina. De esta manera, se ha calculado que por cada puesto de trabajo directo que se produce en la minería, se generan cuatro puestos de trabajo indirectamente. Entonces hay que multiplicar los 43 mil puestos por 5 y se llega a 215 mil puestos de trabajo. De todas formas, esto es sólo alrededor del 10% de los nuevos empleos que se necesitan.

Una buena parte de los nuevos empleos se seguirá produciendo en el sector de autoempleo y empresa familiar. La inversión promedio por puesto de trabajo en estos sectores se estima en 830 dólares según la Encuesta de Niveles de Vida de 1994. No obstante, los ingresos netos que se consiguen en estos sectores no tienen por qué situarse por debajo del resto de remuneraciones en la economía. Así, por ejemplo, aún en los peores momentos de la recesión y ajuste estructural, casi la mitas de las empresas familiares de Lima Metropolitana producían ingresos netos mayores a 200 dólares mensuales y esta cifra ha sido confirmada por la reciente encuesta de 1994.

Un debate importante en la década de los ochenta ha sido el rol del sector de la microempresa informales en la creación de empleos productivos. Por lo que uno observa en las calles pareciera que todo este autoempleo es “empleo redundante” que se inventa para no caer en el desempleo abierto. Esta impresión se formalizó en lo que se ha llamado la “tesis pesimista” acerca de la informalidad popularizada por la escuela estructuralista de América Latina desde los setenta. Por su parte, a mediados de los ochenta. El otro sendero de Hernando de Soto propuso más bien una “tesis optimista” acerca de este sector y su potencial de generación de riqueza y desarrollo del capitalismo.

Según el Misterio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE).1; En 8.8% creció el empleo formal en las empresas privadas de 10 y más trabajadores del Perú urbano en el mes de enero de este año con respecto a similar mes del año pasado, informó en base a los resultados de la Encuesta Nacional de Variación Mensual del Empleo. Los sectores que presentaron un mayor aumento en su demanda de trabajadores fueron comercio (13.9%), servicios (8.2%), industria (8.1%) y transporte, almacenamiento y comunicaciones (7.5%). Otros resultados indican que en Lima Metropolitana el empleo formal Lima Metropolitana el empleo formal aumentó 8.8% en el mes de enero con respecto a similar mes del año pasado, mientras que en las 20 principales ciudades del resto urbano aumentaron los puestos de trabajo en 9.3%