Procedimientos de diagnóstico y mejora a los procesos del almacén
1.3 El proceso de almacenamiento y su importancia
1.3.2 Generalidades sobre la tecnología de almacenamiento
Es de gran importancia para el correcto desarrollo de los procesos relevantes que ocurren en el almacén tener en cuenta la tecnología adecuada a las características de las cargas para la manipulación y almacenamiento de las mismas. Algunos autores como: Navarro Valdés (2009) y Acevedo Suárez et al. (2010), definen la tecnología de almacenamiento como el conjunto de actividades orientadas a garantizar la conservación y manipulación de las mercancías durante el período que media entre su producción y el consumo, minimizando los costos logísticos y maximizando la satisfacción del cliente.
Para la correcta selección de la tecnología de almacenamiento, además de las características del producto, su envase o embalaje y los parámetros constructivos del almacén, es necesario tener en cuenta otros factores que resultan decisivos. Entre los fundamentales se encuentran: volumen y estructura de las recepciones y despachos, índice de rotación y el grado de masividad.
La selección inadecuada de la tecnología repercutirá en innumerables deficiencias en la explotación de los almacenes, incidiendo directamente en la elevación de los costos. Por el contrario, el empleo de la tecnología adecuada proporciona efectos favorables como:
Correcta utilización del espacio
Racionaliza la cantidad de trabajo vivo
Facilita las operaciones de selección y despacho de productos
Disminuye el tiempo de preparación
Protege al hombre, la carga y la instalación
La tecnología de almacenamiento se puede clasificar en formas diferentes:
Según el nivel de mecanización, que puede ser: tecnología manual, tecnología semimecanizada, tecnología mecanizada, tecnología empleando medios unitarizadores, tecnología semiautomatizada y tecnología automatizada.
De acuerdo a la forma de almacenamiento, puede ser de tres tipos: masivo, selectivo y muy selectivo.
Para almacenar un producto en el almacén se debe tener en cuenta un conjunto de elementos que componen la tecnología de almacenamiento, estos son:
Los medios para el almacenamiento: Son los medios en los que se deposita el material durante su almacenaje. Entre estos están: los silos, parales, soportes, tanques de grandes dimensiones, estantes y medios unitarizadores, siendo los dos últimos los más utilizados.
Las áreas del almacén: Son definidas en la etapa del diseño del sistema y se reservan en el almacén mediante el uso de señales. Algunos ejemplos son: el área de almacenamiento, recepción y entrega, pasillos, de estiba directa, parqueo de equipos y medios unitarizadores.
Los equipos para la manipulación e izaje: Son los equipos que permiten realizar las actividades de manipulación e izaje de las cargas desde la llegada de los productos hasta su salida. Ellos pueden ser: carretillas, montacargas, grúas, entre otros. La definición de la capacidad de izaje, posibilidades de elevación, radio de giro (pasillo de trabajo), ancho de los pasillos y la estructura civil del almacén, inciden directamente en el aprovechamiento eficiente de la tecnología de almacenamiento.
El flujo de las cargas: Se refiere a la trayectoria a seguir por los materiales dentro del almacén, desde su arribo hasta su salida, pasando por las diferentes zonas en las cuales se realiza la recepción, el almacenamiento y el despacho. Depende de la masividad de los productos, la rotación de las cargas y de las vías externas de acceso al almacén. Las variantes de flujo en el almacén que están generalizadas son: flujo longitudinal, transversal y en U.
Los procedimientos funcionales: Conjunto de procedimientos de trabajo relacionados con el flujo y contenido de la información llamada contable (tarjetas de identificación del producto, tarjeta de estiba, modelos de inventarios, estadísticas, documentos para la recepción y para el despacho, entre otros).
Las formas de almacenamiento, pueden ser:
Almacenamiento masivo: No garantiza el acceso directo a cada unidad de las cargas. Es por lo general el más económico desde el punto de vista de la utilización del espacio, porque se logra mayor aprovechamiento del área y requiere generalmente menos
medios para el almacenamiento. Se utiliza cuando existen cantidades de productos de un mismo surtido. En este tipo de tecnología de almacenamiento se presentan las siguientes variantes: a granel, en estibas directas con o sin paletas, en estanterías por acumulación y en estanterías dinámicas.
Almacenamiento selectivo: Garantiza el acceso directo a cada surtido (unitarizado o no) permitiendo la adecuada selectividad de los productos. En este grupo se reconocen dos formas diferentes de tecnología: con acceso directo a las cargas unitarizadas (emplea estanterías, generalmente convencional para paletas, donde se colocan los productos en medios unitarizados o directamente en lo que se conoce como estiba directa, en dependencia de las características del producto o de su envase) o con acceso directo a las cargas fraccionadas (permite el acceso directo a los productos cuyo peso, volumen y cantidad por surtido permitan o requieran su selección manual).
Almacenamiento muy selectivo: Como su nombre lo indica permite aún más el acceso directo a los productos y su selectividad. Se emplea fundamentalmente estanterías para cargas fraccionadas (Matamoros Hernández, 2011).
Localización de los productos en el almacén: Consiste en describir la forma en que se ubican los productos en el almacén, pueden ser:
En bloques: Se recomienda cuando es alto el grado de masividad (superior a 9,6 m3/renglón) y consiste en el agrupamiento de productos de un mismo tipo de manera tal que formen un cuadrado o rectángulo, sin pasillos entre los diferentes medios de almacenamiento.
En filas: Se recomienda cuando el grado de masividad fluctúa entre 2,4 y 9,6 m3/renglón. Es una variante del anterior, donde el bloque se reduce a dos filas de profundidad. El necesario aumento de la cantidad de pasillos, reduce el espacio de almacenaje respecto a la localización en bloques.
En estanterías: Se recomienda cuando el grado de masividad fluctúa entre 0,4 y 2,4 m3/renglón para cargas unitarias e inferior a 2,4 cuando se trata de cargas fraccionadas. Es una forma de localización similar al almacenaje en filas, pero con el uso de estanterías(Knudsen González et al. 2013).