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3. Los principios orientadores de la regulación sobre IED entre 1967 y 1990 y la situación económica del país precedente a la Ley 9 de 1991.

3.2. Generalización y panorama económico en Colombia 1974

Así pues, la legislación marco en materia de IED que rigió en Colombia entre 1967 y 1990 se caracterizó por dos principios elementales que resumen la descripción presentada en los anteriores apartes, a saber: i) la autorización previa y; ii) la subsidiariedad de la IED frente a la inversión nacional. Estos principios se sobrentienden presentes en las disposiciones consagradas tanto en el Decreto Ley 444 de 1967, como en la Decisión 24 y en la Decisión 220.

En la que refiere a la macroeconomía del país entre 1965 y 1974, Colombia arrojaba un crecimiento del PIB promedio de 6.19% anual que vino acompañado de un elevado gasto público que generó altos períodos inflacionarios y un creciente déficit fiscal (Garay, 1998).35

Entre 1974 y hasta 1978, el Gobierno Nacional dio prioridad a la estabilización del déficit fiscal para controlar los medios de pago y frenar la inflación (Garay, 1998). Adicionalmente, como

33 Artículo 17, Decisión 220. 34 Artículos 2 y 3, Decisión 220.

consecuencia de la bonanza del café a finales de 1975, se elevaron las reservas internacionales y el Gobierno optó por neutralizar el efecto del aumento en dichas reservas mediante una política monetaria estricta (Garay, 1998). Estas políticas conservadoras conllevaron a un menor crecimiento de la industria y una disminución en el nivel de exportaciones.

Considerando la consecuencia descrita, la política gubernamental entre 1978 y 1982 se basaría en flexibilizar el manejo fiscal, abogando por un crecimiento de la economía basado en el gasto público que sería financiado mediante crédito externo, produciendo un aumento en las reservas internacionales que menos de media década más tarde, se verían seriamente deterioradas36

(Garay, 1998).

La siguiente administración en 1983 optó por continuar con iguales niveles de gasto público, actuando en el sector externo para contrarrestar sus efectos, promoviendo una mayor devaluación de la moneda y tendiendo a liberar las importaciones para efectos de evitar que el mayor gasto público se reflejara en un período inflacionario (Garay, 1998). En los términos de Luis Jorge Garay (1998): “El paquete de políticas adoptadas condujo a un progresivo deterioro de la economía colombiana, tendencia que se mantuvo hasta bien entrado 1984, ya bajo la administración Betancur (1982-1986)”(Pág. 22).

Para 1984, las reservas internacionales colombianas tras haber arribado a niveles superiores a los USD 4.000 millones años antes, se verían reducidas a menos de USD 1.900 millones (Garay, 1998). En los términos del FMI, en informe preparado por su personal sobre la situación

36 La deuda pública externa contratada con la banca comercial pasó de representar el 21% de la deuda pública total

colombiana en 1984: “la situación de balanza de pagos ha seguido desmejorando con una pérdida neta de reservas internacionales de casi US$ 1.3 mil millones durante los primeros siete meses del año” (Fondo Monetario Internacional, 1985, pág. 15).

Entonces, para la entrada de la segunda mitad de la década de 1980, Colombia se encontraba inmersa en un período de deterioro económico en el cual el gasto público desbordaba la capacidad de financiación del Gobierno Nacional generando un importante déficit fiscal. Adicionalmente, las reservas internacionales se veían cada vez más deterioradas y Colombia se encontraba altamente endeudada como consecuencia de la financiación precedente de su gasto público mediante empréstitos internacionales. En los términos de Luis Jorge Garay (1998): “Esta situación llevó a que el período 1978-1984 mostrara el peor desempeño en la historia reciente de Colombia” (Pág. 22).

Para regular la situación, como se explicará más adelante, Colombia habría de optar por continuar acudiendo a créditos externos para estabilizar su situación, financiando ahora el déficit fiscal y buscando un balance en sus reservas internacionales.

Ya contamos con un panorama muy general de la situación de la economía colombiana para entrado 1985. Ahora, para efectos de terminar este capítulo, vale la pena entender la relación que existe entre la IED, las reservas internacionales y la cuenta de capitales de un país para poder comprender un poco más la relación entre las recomendaciones del FMI y los principios en materia de IED. Los flujos de IED son reportados en la cuenta de capital y financiera en forma neta (ingresos menos egresos brutos) mientras las utilidades derivadas de la IED, se reportan en

la cuenta corriente (Garavito, Iregui & Ramírez, 2012). Los ingresos brutos se componen de los aportes de capital bajo cualquiera de las modalidades determinadas por la regulación. Los egresos brutos, por su parte, se componen de los capitales enviados a las casas matrices por liquidación total o parcial de la inversión o por conceptos crediticios (Garavito, Iregui & Ramírez, 2012). De esta forma, cuando existe una disminución de IED, existirá una procedente disminución en los ingresos de la cuenta de capitales, tendiendo a generar un déficit en dicha sub-balanza si no se equilibra mediante otros conceptos.

Las reservas internacionales, a su turno, se componen de los excesos en ingresos provenientes de períodos superavitarios y tienen por objeto cubrir los déficit netos originados en las cuentas corrientes o de capital (Montoya, 2014).

Entonces, podemos aproximarnos a decir que un aumento en la IED, manteniéndose las demás variables constantes, genera un incremento de la cuenta de capitales y, existiendo una balanza de pagos superavitaria, alimentará las reservas internacionales. De esta forma, la relación que existe entre IED y cuenta de capitales es positiva, en tanto los aumentos de IED al interior de un país, incrementan los ingresos de dicha cuenta y tienen la potencialidad de colaborar en la alimentación de las reservas internacionales, ante balanzas superavitarias.

En los términos de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (“FEDESARROLLO”):

En algunos episodios de la historia reciente, los auges de IED han contribuido a financiar en exceso el déficit corriente de la economía colombiana, constituyendo una importante fuente de

acumulación de reservas internacionales que ha ayudado a fortalecer el peso, y a mejorar la liquidez y la solvencia externas de la economía, robusteciéndola para enfrentar choques adversos (Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo, 2007, pág. 26).

La IED también cumple la función de equilibrar balanzas de pagos con cuentas corrientes deficitarias que, dado un saldo negativo, el equilibrio debe provenir de la cuenta de capitales bien sea mediante IED o mediante endeudamiento externo (Núñez & Novela, 1980). Como hemos visto y continuaremos evidenciando, Colombia llevaba buen tiempo equilibrando estos conceptos mediante endeudamiento externo.

4. La concepción del FMI sobre la economía colombiana y su influencia en la regulación